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Belice
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Belice, bañada por el mar Caribe, se asemeja más a sus islas vecinas que a la exaltada volatilidad del resto de Centroamérica. En este diminuto país, de habla inglesa, intrínsecamente criollo y con una historia libre de golpes de estado, se respira una atmósfera tranquila y relajada.

Viajar por Belice puede resultar difícil: únicamente cuenta con tres carreteras asfaltadas, los precios son elevados y los hoteles escasean y distan entre sí. Pero aunque en Belice sólo pueda conseguirse una marca de cerveza, compensa estas carencias con algunos de los enclaves más excepcionales para la práctica del submarinismo, ruinas mayas asomándose en la selva virgen y apartados hoteles de turismo ecológico para los aventureros más sedentarios.

Nombre oficial: Belize Superficie: 22,966 km²
Población: 266,440 hab.
Capital: Viena (1.640.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 44% mestizos, 30% criollos, 11% mayas y 7% garifunas
Idioma: inglés Religión: católicos (50%), protestantes(27%)
Régimen político: democracia parlamentaria
Jefa de Estado: reina Isabel II, representada por el gobernador general Colville Norbert Young
Primer Ministro: Said Wilbert Musa

PIB: 1.28 billones de dólares
PIB per cápita: 4,900 dólares
Inflación: 1.9%



Visados: los ciudadanos de los países de la Unión Europea, México y Uruguay no precisan visados siempre que lleven pasaporte y billete de regreso. Las demás nacionalidades sí que lo requieren. Las embajadas británicas suelen encargarse de los trámites diplomáticos de Belice.
Condiciones sanitarias: si se extreman todo tipo de precauciones (beber únicamente agua mineral, evitar comer frutas o verduras de la calle,...) no será necesaria ninguna vacuna. Sólo la capital cuenta con infraestructuras médicas y sanitarias.
Hora local: GMT-6
Electricidad: 110 V, 60 Hz Pesos y medidas: sistema métrico

El mejor momento del año para visitar el país abarca de noviembre a mayo, la temporada seca, pero estos meses son también los más propicios para el turismo invernal, con precios más elevados y hoteles completos. Resulta más económico viajar en verano (de julio a noviembre), pero hay que tener en cuenta que se trata también de la época de los huracanes.

Las grandes festividades nacionales están dictadas por el calendario católico romano, pero otras celebraciones incluyen el Baron Bliss Day (9 de marzo), en honor a un noble filántropo británico que se enamoró de Belice y a su muerte legó su fortuna a su población. El Día Nacional de Belice (10 de septiembre) conmemora la batalla del cayo St. George; las festividades se alargan hasta el Día de la Independencia (21 de septiembre). Otras fechas señaladas son el Día de Colón (12 de octubre) y el Día del Asentamiento Garifuna (19 de noviembre), que rememora la llegada desde Honduras, en 1823, de los Garinagus (caribes negros) a bordo de canoas talladas en troncos. El lugar idóneo para asistir a este evento es la diminuta población de Dangriga.

Moneda
dólar de Belice

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 3 y 7 dólares US
· Presupuesto medio: entre 7 y 10 dólares US
· Presupuesto alto: a partir de 10 dólares US

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 8 Y 15 dólares US
· Presupuesto medio: entre 15 Y 25 dólares US
· Presupuesto alto: a partir de 25 dólares US

Comparado con el resto de Centroamérica, Belice es un país bastante caro. Aunque viaje en clase económica, el visitante deberá pagar un mínimo de 15 dólares, y casi siempre alrededor de 20 dólares al día por una habitación y tres comidas. Pero alojarse en un hotel más lujoso y disfrutar de la mejor gastronomía no supondrá mucho más.

Resulta sencillo canjear dólares americanos, cheques de viaje en esta moneda, libras esterlinas y dólares canadienses. Otras divisas pueden comportar dificultades. Es legal cambiar dinero en la calle o en la frontera (con unas tasas más reducidas que en las entidades bancarias). Los cajeros automáticos deniegan tarjetas extranjeras, y en la mayoría de comercios aceptan los dólares estadounidenses.

En Belice no se suele regatear, pero vale la pena intentarlo en los negocios más modestos. Tan sólo se esperan propinas en los restaurantes, bares y clubs más lujosos, donde se suele dejar un 10% de la cuenta. En las zonas más turísticas, es cada vez más usual gratificar a los guías y monitores de inmersión.

Belize City

La antigua capital de Belice puede considerarse la única población relativamente extensa del país. Las tormentas tropicales que arrasaron con asiduidad la ciudad en el siglo XIX y principios del siglo XX siguen presentándose ocasionalmente, dañando sus destartaladas casas de madera, pero también limpiando el alcantarillado abierto que cruza toda la urbe. Cuando no hay tormenta, Belize City se caracteriza por su ajetreo, humedad y bochorno. Pocos se acercan para veranear o visitar sus puntos de interés, pero como centro neurálgico del comercio y los transportes del país, es probable que los viajeros deban pasar algún tiempo en ella. Belize City puede resultar bastante peligrosa, especialmente por la noche.

Haulover Creek, un afluente del río Belice, divide el centro comercial de los barrios residenciales del norte. Al sur del puente de Swing Bridge se encuentran diversas zonas de interés, como el parque de Battlefield, siempre animado con vendedores, ociosos y timadores; la catedral de St. John (1847), la iglesia anglicana más antigua e importante de Centroamérica; y el Bliss Institute, el centro cultural de la ciudad. Al norte del puente se halla el Paslow Building, un edificio de madera que alberga la oficina central de Correos. Al Sur están ubicadas la Image Factory Art Foundation, con exposiciones de artistas beliceños, y antes de llegar al extremo de la península, la Belize Audubon Society, una buena fuente de información sobre los parques nacionales y reservas naturales del país.

La calle de North Front, en la orilla norte del Haulover Creek, está surtida de alojamientos económicos. Los hoteles de lujo se encuentran al final de la península de la costa norte. Las calles de Albert, Regent, King y Orange son las principales arterias comerciales

Los cayos

Con 290 km de longitud, el arrecife de Belice se presenta como el más largo del hemisferio occidental. Al Oeste aparecen numerosos cayos regodeándose en cálidas aguas de hasta 5 m de profundidad. Los dos más visitados son el cayo Caulker y el cayo Ambergris. El primero está considerado el islote idóneo para los viajeros de clase económica, mientras que el segundo cuenta con complejos hoteleros de mayor categoría.

El cayo Caulker (800 hab.), 33 km al norte de Belize City, alcanza los 7 km de longitud y tan sólo los 600 m en su punto más ancho. En realidad, Caulker se dividió en dos islas, en el norte de la población, tras el paso del huracán Hattie en 1961. Los manglares cubren gran parte de la costa, sombreada por los cocoteros. El arrecife se encuentra a un corto paseo en barca desde la orilla oriental y resulta un enclave idóneo para la práctica del buceo, el submarinismo y la pesca. La visibilidad de sus aguas puede llegar a los 60 m de profundidad, pudiendo percibir la presencia de corales y peces tropicales. Se desaconseja nadar desde la playa hasta el arrecife debido a la peligrosidad de las hélices de las embarcaciones.

El cayo Ambergris (2.000 hab.), 58 km al norte de Belize City, es el mayor del país con sus 40 km de longitud, y su extremo norte roza con México. Al igual que en Caulker, se respira un ambiente relajado, a pesar de los incipientes bloques de apartamentos y otras construcciones turísticas. El arrecife se encuentra a 1 km al este de San Pedro, la mayor población del cayo. Pueden realizarse numerosas excursiones hacia lugares idóneos para bucear y practicar el submarinismo, y para dirigirse a otros cayos de la región, como el Blue Hole, el cayo Half Moon y las islas Turneffe, los tres únicos atolones coralinos del hemisferio occidental.

Lamanai

Estas ruinas mayas, sólo parcialmente excavadas y restauradas, están ubicadas en su propia reserva arqueológica, cercana al asentamiento de Indian Church. Sus 60 estructuras más importantes incluyen un edificio de 34 m de altura de finales del período preclásico, un pequeño templo y un campo de pelota. Lamanai (cocodrilo sumergido) ya estaba poblado en el año 1500 a.C. y se convirtió en un importante centro ceremonial con sus inmensos templos mucho antes que la mayoría de emplazamientos mayas. Su población aborigen vivió en Lamanai hasta la llegada de los españoles; cerca de allí, las ruinas de dos iglesias indias atestiguan que todavía pervivían mayas para ser evangelizados. El trayecto de 90 minutos en barca remontando el río New River desde Orange Walk para llegar a Lamanai supone una aventura en sí misma. La embarcación transita por la comunidad mennonita de Shipyard y brinda la oportunidad de contemplar numerosas aves y cocodrilos.

Xunantunich

Xunantunich (muchacha de piedra) es el orgullo arqueológico de Belice. Construido en la cima allanada de una colina, cerca del río Belice y de la frontera guatemalteca, Xunantunich controlaba el camino a orillas del río que se originaba en las tierras del interior hasta la costa caribeña. La población prosperó como centro ceremonial y, al parecer, fue abandonada tras un terremoto que la asoló hacia el año 900 d.C. Gran parte de las ruinas no han sido restauradas, aunque su edificio más alto, el impresionante castillo, se eleva con sus 40 m de altura por encima de la selva.

Placencia

Posado en el extremo meridional de una larga y estrecha península arenosa en el sur de Belice, este tranquilo pueblo playero justifica cada una de las sacudidas y baches que se sufren circulando por las pistas de tierra que se dirigen a Placencia. Toda la actividad comercial se efectuaba por vía marítima; por ello, la calle mayor de la población no es más que un estrecho sendero asfaltado que no alcanza el metro de ancho. El principal atractivo de este enclave se focaliza en sus playas y deportes acuáticos, pero también ofrece la opción de practicar la pesca, observar las aves y los manatíes, acampar en cayos remotos y emprender excursiones hacia diversos ríos que recorren la selva o hacia la Reserva Natural de Cockscomb Basin, donde habitan jaguares, pumas, ocelotes, margays, agutíes, osos hormigueros, armadillos, boas constrictor y numerosas especies de aves.

Reserva Forestal Mountain Pine Ridge

Esta reserva forestal de 800 km², anclada en el prácticamente virgen terreno montañoso occidental, cuenta con numerosas cascadas y orquídeas, papagayos, tucanes y otras especies exóticas de flora y fauna. En la temporada húmeda, las fatigosas rutas a través de su bosque son infranqueables, pero es precisamente esta inaccesibilidad la que permite que la zona se mantenga inexplorada; resulta un emplazamiento idóneo para recorrerlo a pie, a caballo o en canoa. Estas excursiones incluyen el Rain Forest Medicine Trail, un trayecto a pie por la selva dedicado a las hierbas medicinales; Chechem Ha, una cueva maya descubierta recientemente y repleta de objetos de alfarería ceremonial; Caracol, una vasta ciudad maya sin restaurar inmersa en la selva; Thousand Foot (Hidden Valley) Falls, una cascada plateada de 300 m que se precipita hacia un neblinoso valle; y Barton Creek Cave, una cueva maya cada vez más popular, pero menos visitada que Chechem Ha, con cráneos y osamentas y fragmentos de cerámica.

Santuario Bermudian Landing de la comunidad de mandriles

Santuario Bermudian Landing de la comunidad de mandriles El mono aullador negro sólo se encuentra en Belice, y éste es el enclave idóneo para descubrir alguno. Los lugareños de Bermudian Landing han establecido una reserva en la selva cercana a su población (a unos 30 km al oeste de Belize City), con un centro de información para visitantes, donde se organizan exposiciones sobre esta especie en peligro de extinción y las doscientas especies de animales y aves que habitan en la reserva.

Los cayos y el arrecife de Belice ofrecen todas las posibilidades para practicar la natación, el submarinismo, el buceo, la navegación a vela, el windsurf y la pesca. Igualmente es posible descender en canoa por los ríos Macal, Mopan y Belice, alrededor de San Ignacio, y por las cuevas a lo largo del río Chiquibul. Las rutas idóneas para el senderismo se encuentran en la Reserva Forestal de Mountain Pine Ridge y la Reserva Natural de Cockscomb Basin. Los aficionados a la ornitología pueden dirigirse a los ríos, pantanos y lagunas de la Reserva Natural de Crooked Tree, a medio camino entre Belice City y Orange Walk, donde llegan bandadas de aves migratorias entre noviembre y mayo.

Los indios mayas y caribes fueron los primeros habitantes de Belice, un territorio que formaba parte del imperio maya que se extendía por Guatemala, el sur de México y parte de Honduras y El Salvador. El período clásico de mayor esplendor de esta civilización empezó hacia el siglo II d.C., alcanzó su esplendor entre los siglos VI y VIII e inició su declive en el siglo XIV. Cuando llegaron los españoles, en el siglo XVI, se encontraron con muchas ciudades desiertas.

Los colonizadores sólo apreciaron de Belice su madera, destinada a la fabricación de tintes. Si bien el país dependía del gobernador español del Yucatán, carecía de un gobierno eficaz. Este vacío gubernativo junto a la seguridad proporcionada por el arrecife que protege sus costas atrajeron a piratas ingleses y escoceses durante el siglo XVII. Cuando la piratería inició su decadencia, muchos saqueaderos se introdujeron en el comercio de la madera. Belice era ya británica por tradición y simpatía cuando las fuerzas británicas expulsaron en 1798 a la armada española del cayo St. Georges. En 1862, mientras Estados Unidos se encontraba inmerso en su guerra civil e incapaz de respetar su doctrina Monroe, Gran Bretaña colonizó Belice, que pasaría a denominarse Honduras Británica.

Después de la II Guerra Mundial, su economía se debilitó, lo que provocó una agitación independentista. Se formaron partidos políticos e instituciones democráticas, y en 1964 la nación obtuvo la autonomía. El gobierno decidió construir una nueva capital en Belmopan en 1970; la antigua capital, Belize City, había quedado arrasada tras el paso del huracán Hattie en 1961. Guatemala, que reivindicaba el territorio, amenazó con declarar la guerra en 1972, 1975 y 1977 pero las tropas británicas se posicionaron en el país para asegurar una solución diplomática. La independencia se hizo realidad en septiembre de 1981, cuando Honduras Británica se convirtió en Belice, país miembro de la Commonwealth. Durante la volátil década de 1980, Belice permaneció estable y a favor de Estados Unidos, gracias a la sustanciosa entrada de ayuda estadounidense. En 1991, el nuevo gobierno guatemalteco reconoció la integridad territorial del país. La guarnición británica fue retirada en 1994; en la actualidad, Belice cuenta con un ejército regular de tan sólo unos centenares de soldados.

Desde la caída del general Noriega en Panamá, Belice se ha convertido en un importante puerto de escala para la cocaína destinada a Estados Unidos, procedente de América del Sur. También está muy extendido el cultivo y el contrabando de la marihuana.

Los beliceños llevan 20 años luchando por la reintegración de la cultura indígena. Muchos beliceños tuvieron que abandonar el país para hacer fortuna y enviar dinero para mantener a su familia.

El primer ministro Said Musa, en el poder desde 1998, ha supervisado la transformación de la economía de Belice. El sector servicios sobre todo el turismo, ahora predominan en los lugares donde antes imperaban la agricultura, la tala y la pesca. Belice se está hispanizando gracias a su acercamiento a otros países de Centroamérica. Está expuesto a la furia de los huracanes a final de verano, como probaron los huracanes Keith e Iris en 2000 y 2001, respectivamente.

Los mayas construyeron impresionantes templos siguiendo el movimiento de los cuerpos celestes. Aunque técnicamente se tratara de una cultura de la Edad de Piedra, también desarrollaron sofisticados sistemas matemáticos y astronómicos además de calendarios para medir el tiempo. Los españoles edificaron sobrias iglesias de piedra, pero la arquitectura moderna se basa en el estilo británico caribeño.

El idioma oficial de Belice es el inglés, pero los criollos (el grupo étnico más nutrido) hablan junto a éste su propio dialecto. El español es la lengua más utilizada en el Norte y en algunos pueblos occidentales. Asimismo existen minorías que se expresan en maya, chino, alemán mennonita, libanés, árabe, hindi y garifuna (el idioma de los garinagu del distrito de Stann Creek).

La mayoría de la población profesa el catolicismo, y la influencia británica ha aportado una considerable y variada congregación protestante, incluyendo mennonitas alemanes y suizos. La práctica maya del catolicismo se caracteriza por una fusión de chamanismo-animismo y rituales cristianos.

Belice no ha desarrollado nunca una verdadera cocina nacional. Su gastronomía se ha inspirado en la británica, estadounidense, mexicana y caribeña. Sus ingredientes básicos son el arroz y las alubias, consumidos a menudo con pollo, cerdo, ternera, pescado o verdura; la leche de coco y los plátanos fritos añaden a los platos un sabor genuinamente tropical. Las recetas exóticas tradicionales incluyen la carne de armadillo, venado y paca frita, un roedor de color pardo similar a un conejillo de indias.

Belice es un país diminuto situado en el sureste de la península del Yucatán, en la costa caribeña del istmo centroamericano. Comparte fronteras con México al Norte y Guatemala al Oeste. El territorio está principalmente recubierto de tierras bajas tropicales y llanuras pantanosas, aunque las montañas Maya al Oeste se elevan a casi 1.000 m de altitud. A 30 km de la costa se encuentra el segundo arrecife coralino más grande del mundo, que alberga una amplia variedad de vida marina.

Medio país está cubierto por una selva densa, aunque está desapareciendo rápidamente; el resto está formado por tierra de cultivo, maleza y terreno pantanoso. Las selvas tropicales proporcionan un hábitat para una amplia variedad de animales salvajes, que incluyen el jaguar, el puma, el ocelote, el armadillo, el tapir y el cocodrilo. Igualmente forman parte de su fauna el tucán de gran pico arqueado, gran abundancia de macacos y papagayos, garcetas comunes y garzas reales.

El clima de Belice es cálido y húmedo durante todo el año, pero la sensación de bochorno disminuye en las montañas, más frescas, o con las brisas tropicales propias de los cayos. Las precipitaciones alcanzan 4 m anualmente, sobre todo entre junio y noviembre.

Los vuelos internacionales con destino a Belize City suelen hacer escala en Houston, Los Ángeles o Miami. También existen servicios regulares entre Belice y Guatemala, así como otros países centroamericanos. Los viajeros que parten del país en avión deben pagar una tasa combinada de salida y de seguridad en el aeropuerto que se eleva a un total de 15 dólares (18 euros). Igualmente, se dispone de un servicio de autobuses desde Belize City a Chetumal (México) y hacia Benque Viejo del Carmen y Melchor de Mencos (Guatemala). En los puestos fronterizos por tierra se debe abonar una tasa de salida simbólica. También se puede viajar en barco desde Punta Gorda, en el sur de Belice, hacia Puerto Barrios y Livingston (Guatemala), o desde Dangriga y Placencia hasta Puerto Cortés (Honduras).

Belice cuenta con escasas carreteras asfaltadas y carece de red de ferrocarriles, de manera que las avionetas son un medio de transporte indispensable en el país. Belize City, cayo Caulker, Corozal, Dangriga, Placencia, Punta Gorda y San Pedro cuentan con aeropuertos nacionales. Las líneas regulares de autobuses circulan con bastante frecuencia por las tres carreteras asfaltadas (entre Corozal y Belize City; entre Benque Viejo del Carmen y Belize City; y entre Belmopan y Dangriga). El resto, pueden calificarse como pistas de tierra de uno o dos carriles, a menudo cerradas al tráfico tras fuertes lluvias. En los cayos se pueden alquilar motos y bicicletas. Lanchas motoras rápidas y frecuentes conectan Belize City con los cayos Chapel, Caulker y Ambergris.


· Coe, Michael et al.: La América antigua: civilizaciones precolombinas, Círculo de Lectores, Barcelona, 1990
· Wright, Ronald: Continentes robados, Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1994
· Stuart, Gene S. y George E.: Los mayas, RBA Publicaciones, Barcelona, 1995
· Cotterell, Maurice M.: La revelación de los dioses maya, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1998
· Alcina Franch, José: Mitos y literatura maya, Alianza Editorial, Madrid, 1996
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