Nombre oficial: Belize Superficie: 22,966 km² Población: 266,440 hab. Capital: Viena (1.640.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 44% mestizos, 30% criollos, 11% mayas y 7% garifunas Idioma: inglés Religión: católicos (50%), protestantes(27%) Régimen político: democracia parlamentaria Jefa de Estado: reina Isabel II, representada por el gobernador general Colville Norbert Young Primer Ministro: Said Wilbert Musa
PIB: 1.28 billones de dólares PIB per cápita: 4,900 dólares Inflación: 1.9%
Visados: los ciudadanos de los países de la Unión Europea, México y Uruguay no precisan visados siempre que lleven pasaporte y billete de regreso. Las demás nacionalidades sí que lo requieren. Las embajadas británicas suelen encargarse de los trámites diplomáticos de Belice. Condiciones sanitarias: si se extreman todo tipo de precauciones (beber únicamente agua mineral, evitar comer frutas o verduras de la calle,...) no será necesaria ninguna vacuna. Sólo la capital cuenta con infraestructuras médicas y sanitarias. Hora local: GMT-6 Electricidad: 110 V, 60 Hz Pesos y medidas: sistema métrico
Belize City La antigua capital de Belice puede considerarse la única población relativamente extensa del país. Las tormentas tropicales que arrasaron con asiduidad la ciudad en el siglo XIX y principios del siglo XX siguen presentándose ocasionalmente, dañando sus destartaladas casas de madera, pero también limpiando el alcantarillado abierto que cruza toda la urbe. Cuando no hay tormenta, Belize City se caracteriza por su ajetreo, humedad y bochorno. Pocos se acercan para veranear o visitar sus puntos de interés, pero como centro neurálgico del comercio y los transportes del país, es probable que los viajeros deban pasar algún tiempo en ella. Belize City puede resultar bastante peligrosa, especialmente por la noche. Haulover Creek, un afluente del río Belice, divide el centro comercial de los barrios residenciales del norte. Al sur del puente de Swing Bridge se encuentran diversas zonas de interés, como el parque de Battlefield, siempre animado con vendedores, ociosos y timadores; la catedral de St. John (1847), la iglesia anglicana más antigua e importante de Centroamérica; y el Bliss Institute, el centro cultural de la ciudad. Al norte del puente se halla el Paslow Building, un edificio de madera que alberga la oficina central de Correos. Al Sur están ubicadas la Image Factory Art Foundation, con exposiciones de artistas beliceños, y antes de llegar al extremo de la península, la Belize Audubon Society, una buena fuente de información sobre los parques nacionales y reservas naturales del país. La calle de North Front, en la orilla norte del Haulover Creek, está surtida de alojamientos económicos. Los hoteles de lujo se encuentran al final de la península de la costa norte. Las calles de Albert, Regent, King y Orange son las principales arterias comerciales Los cayos Con 290 km de longitud, el arrecife de Belice se presenta como el más largo del hemisferio occidental. Al Oeste aparecen numerosos cayos regodeándose en cálidas aguas de hasta 5 m de profundidad. Los dos más visitados son el cayo Caulker y el cayo Ambergris. El primero está considerado el islote idóneo para los viajeros de clase económica, mientras que el segundo cuenta con complejos hoteleros de mayor categoría. El cayo Caulker (800 hab.), 33 km al norte de Belize City, alcanza los 7 km de longitud y tan sólo los 600 m en su punto más ancho. En realidad, Caulker se dividió en dos islas, en el norte de la población, tras el paso del huracán Hattie en 1961. Los manglares cubren gran parte de la costa, sombreada por los cocoteros. El arrecife se encuentra a un corto paseo en barca desde la orilla oriental y resulta un enclave idóneo para la práctica del buceo, el submarinismo y la pesca. La visibilidad de sus aguas puede llegar a los 60 m de profundidad, pudiendo percibir la presencia de corales y peces tropicales. Se desaconseja nadar desde la playa hasta el arrecife debido a la peligrosidad de las hélices de las embarcaciones. El cayo Ambergris (2.000 hab.), 58 km al norte de Belize City, es el mayor del país con sus 40 km de longitud, y su extremo norte roza con México. Al igual que en Caulker, se respira un ambiente relajado, a pesar de los incipientes bloques de apartamentos y otras construcciones turísticas. El arrecife se encuentra a 1 km al este de San Pedro, la mayor población del cayo. Pueden realizarse numerosas excursiones hacia lugares idóneos para bucear y practicar el submarinismo, y para dirigirse a otros cayos de la región, como el Blue Hole, el cayo Half Moon y las islas Turneffe, los tres únicos atolones coralinos del hemisferio occidental. Lamanai Estas ruinas mayas, sólo parcialmente excavadas y restauradas, están ubicadas en su propia reserva arqueológica, cercana al asentamiento de Indian Church. Sus 60 estructuras más importantes incluyen un edificio de 34 m de altura de finales del período preclásico, un pequeño templo y un campo de pelota. Lamanai (cocodrilo sumergido) ya estaba poblado en el año 1500 a.C. y se convirtió en un importante centro ceremonial con sus inmensos templos mucho antes que la mayoría de emplazamientos mayas. Su población aborigen vivió en Lamanai hasta la llegada de los españoles; cerca de allí, las ruinas de dos iglesias indias atestiguan que todavía pervivían mayas para ser evangelizados. El trayecto de 90 minutos en barca remontando el río New River desde Orange Walk para llegar a Lamanai supone una aventura en sí misma. La embarcación transita por la comunidad mennonita de Shipyard y brinda la oportunidad de contemplar numerosas aves y cocodrilos. Xunantunich Xunantunich (muchacha de piedra) es el orgullo arqueológico de Belice. Construido en la cima allanada de una colina, cerca del río Belice y de la frontera guatemalteca, Xunantunich controlaba el camino a orillas del río que se originaba en las tierras del interior hasta la costa caribeña. La población prosperó como centro ceremonial y, al parecer, fue abandonada tras un terremoto que la asoló hacia el año 900 d.C. Gran parte de las ruinas no han sido restauradas, aunque su edificio más alto, el impresionante castillo, se eleva con sus 40 m de altura por encima de la selva. Placencia Posado en el extremo meridional de una larga y estrecha península arenosa en el sur de Belice, este tranquilo pueblo playero justifica cada una de las sacudidas y baches que se sufren circulando por las pistas de tierra que se dirigen a Placencia. Toda la actividad comercial se efectuaba por vía marítima; por ello, la calle mayor de la población no es más que un estrecho sendero asfaltado que no alcanza el metro de ancho. El principal atractivo de este enclave se focaliza en sus playas y deportes acuáticos, pero también ofrece la opción de practicar la pesca, observar las aves y los manatíes, acampar en cayos remotos y emprender excursiones hacia diversos ríos que recorren la selva o hacia la Reserva Natural de Cockscomb Basin, donde habitan jaguares, pumas, ocelotes, margays, agutíes, osos hormigueros, armadillos, boas constrictor y numerosas especies de aves. Reserva Forestal Mountain Pine Ridge Esta reserva forestal de 800 km², anclada en el prácticamente virgen terreno montañoso occidental, cuenta con numerosas cascadas y orquídeas, papagayos, tucanes y otras especies exóticas de flora y fauna. En la temporada húmeda, las fatigosas rutas a través de su bosque son infranqueables, pero es precisamente esta inaccesibilidad la que permite que la zona se mantenga inexplorada; resulta un emplazamiento idóneo para recorrerlo a pie, a caballo o en canoa. Estas excursiones incluyen el Rain Forest Medicine Trail, un trayecto a pie por la selva dedicado a las hierbas medicinales; Chechem Ha, una cueva maya descubierta recientemente y repleta de objetos de alfarería ceremonial; Caracol, una vasta ciudad maya sin restaurar inmersa en la selva; Thousand Foot (Hidden Valley) Falls, una cascada plateada de 300 m que se precipita hacia un neblinoso valle; y Barton Creek Cave, una cueva maya cada vez más popular, pero menos visitada que Chechem Ha, con cráneos y osamentas y fragmentos de cerámica. Santuario Bermudian Landing de la comunidad de mandriles Santuario Bermudian Landing de la comunidad de mandriles El mono aullador negro sólo se encuentra en Belice, y éste es el enclave idóneo para descubrir alguno. Los lugareños de Bermudian Landing han establecido una reserva en la selva cercana a su población (a unos 30 km al oeste de Belize City), con un centro de información para visitantes, donde se organizan exposiciones sobre esta especie en peligro de extinción y las doscientas especies de animales y aves que habitan en la reserva. Los indios mayas y caribes fueron los primeros habitantes de Belice, un territorio que formaba parte del imperio maya que se extendía por Guatemala, el sur de México y parte de Honduras y El Salvador. El período clásico de mayor esplendor de esta civilización empezó hacia el siglo II d.C., alcanzó su esplendor entre los siglos VI y VIII e inició su declive en el siglo XIV. Cuando llegaron los españoles, en el siglo XVI, se encontraron con muchas ciudades desiertas. Los colonizadores sólo apreciaron de Belice su madera, destinada a la fabricación de tintes. Si bien el país dependía del gobernador español del Yucatán, carecía de un gobierno eficaz. Este vacío gubernativo junto a la seguridad proporcionada por el arrecife que protege sus costas atrajeron a piratas ingleses y escoceses durante el siglo XVII. Cuando la piratería inició su decadencia, muchos saqueaderos se introdujeron en el comercio de la madera. Belice era ya británica por tradición y simpatía cuando las fuerzas británicas expulsaron en 1798 a la armada española del cayo St. Georges. En 1862, mientras Estados Unidos se encontraba inmerso en su guerra civil e incapaz de respetar su doctrina Monroe, Gran Bretaña colonizó Belice, que pasaría a denominarse Honduras Británica. Después de la II Guerra Mundial, su economía se debilitó, lo que provocó una agitación independentista. Se formaron partidos políticos e instituciones democráticas, y en 1964 la nación obtuvo la autonomía. El gobierno decidió construir una nueva capital en Belmopan en 1970; la antigua capital, Belize City, había quedado arrasada tras el paso del huracán Hattie en 1961. Guatemala, que reivindicaba el territorio, amenazó con declarar la guerra en 1972, 1975 y 1977 pero las tropas británicas se posicionaron en el país para asegurar una solución diplomática. La independencia se hizo realidad en septiembre de 1981, cuando Honduras Británica se convirtió en Belice, país miembro de la Commonwealth. Durante la volátil década de 1980, Belice permaneció estable y a favor de Estados Unidos, gracias a la sustanciosa entrada de ayuda estadounidense. En 1991, el nuevo gobierno guatemalteco reconoció la integridad territorial del país. La guarnición británica fue retirada en 1994; en la actualidad, Belice cuenta con un ejército regular de tan sólo unos centenares de soldados. Desde la caída del general Noriega en Panamá, Belice se ha convertido en un importante puerto de escala para la cocaína destinada a Estados Unidos, procedente de América del Sur. También está muy extendido el cultivo y el contrabando de la marihuana. Los beliceños llevan 20 años luchando por la reintegración de la cultura indígena. Muchos beliceños tuvieron que abandonar el país para hacer fortuna y enviar dinero para mantener a su familia. El primer ministro Said Musa, en el poder desde 1998, ha supervisado la transformación de la economía de Belice. El sector servicios sobre todo el turismo, ahora predominan en los lugares donde antes imperaban la agricultura, la tala y la pesca. Belice se está hispanizando gracias a su acercamiento a otros países de Centroamérica. Está expuesto a la furia de los huracanes a final de verano, como probaron los huracanes Keith e Iris en 2000 y 2001, respectivamente. · Coe, Michael et al.: La América antigua: civilizaciones precolombinas, Círculo de Lectores, Barcelona, 1990 · Wright, Ronald: Continentes robados, Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1994 · Stuart, Gene S. y George E.: Los mayas, RBA Publicaciones, Barcelona, 1995 · Cotterell, Maurice M.: La revelación de los dioses maya, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1998 · Alcina Franch, José: Mitos y literatura maya, Alianza Editorial, Madrid, 1996
|