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Bolivia
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Bolivia, la república latinoamericana más aislada y de mayor altitud, un país sin salida al mar, es el Tíbet de las Américas. Es también el más indígena del continente; más del 50% de la población conserva los valores y creencias tradicionales. Aunque Bolivia sea uno de los países más pobres de Suramérica, su riqueza cultural, sus extraordinarios paisajes andinos y los restos de antiguas y misteriosas civilizaciones lo convierten en el destino más prometedor y apasionante para los viajeros independientes y de espíritu aventurero.

Nombre oficial: República de Bolivia
Superficie: 1.098.580 Km²
Población: 8.800.000 hab.
Capital: La Paz (2.406.377 hab.) y Sucre (132.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 30% de indios quechua, 25% de mestizos, alrededor de un 15% de europeos (principalmente españoles)
Idioma: español, aunque la mayoría de indios hablan quechua o aimara; también se hablan varios dialectos compuestos de español-aimara y español-quechua.
Religión: 95% católicos romanos, protestantes (metodistas evangelistas)
Régimen político: república democrática
Presidente: Evo Morales

PIB: 24.200 millones de dólares
PIB per cápita: 3.000 dólares
Crecimiento anual: 3%
Inflación: 2,1%
Principales recursos económicos: agricultura, fundición, petróleo, alimentos y bebidas, tabaco, artesanía, prendas de vestir, minería del estaño, gas natural
Principales socios comerciales: Estados Unidos, Brasil, Japón

Visados: las normas cambian con frecuencia, pero actualmente los ciudadanos de la mayoría de países de la UE pueden permanecer 90 días sin visado, mientras que en el caso de los procedentes de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, República de Sudáfrica e Israel la estancia sin visado puede prolongarse durante 30 días. Los visitantes de la mayoría de nacionalidades restantes requieren un visado solicitado con antelación que suele extenderse con una validez de 30 días.
Condiciones sanitarias: mal de las alturas, enfermedad de Chagas, cólera, dengue, hepatitis, malaria, polio, rabia, tétanos, tifus, fiebre amarilla
Hora local: GMT-4
Electricidad: 220 V, 50 Hz (excepto en La Paz, donde es de 110V y 220V, 50 Hz)
Pesos y medidas: sistema métrico

Bolivia se encuentra en el hemisferio occidental; el invierno se extiende de mayo a octubre y el verano de noviembre a abril. El factor climático más importante que hay que recordar es que en general el verano es húmedo y el invierno seco.

Aunque las tierras altas y el Altiplano pueden ser fríos en invierno y húmedos en verano, las inundaciones ocasionales en la carretera constituyen la única dificultad grave para viajar por estas regiones. En las tierras bajas tropicales, sin embargo, el verano puede ser poco favorable, con barro por todas partes, un calor agobiante, parásitos y aguaceros constantes, con las consiguientes dificultades para viajar debido al fango y las inundaciones.

También hay que tener en cuenta que la temporada alta para el turismo cae en invierno (de finales de junio a principios de septiembre), no tan solo debido a los factores climáticos sino también a las fechas de las vacaciones europeas y norteamericanas, y al hecho de que coincide con la temporada más festiva en Bolivia. Esto significa que tanto los visitantes extranjeros como numerosos suramericanos viajan durante este periodo.

Las fiestas de Bolivia tienen un origen invariablemente religioso o político. Normalmente se trata de la conmemoración de un santo o un dios cristiano o indígena, o bien de un acontecimiento político, como una batalla o una revolución. Las fiestas suelen involucrar mucha música popular, procesiones y danzas, rituales, comida y bebida y un comportamiento desinhibido en general. Entre las principales se cuentan la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, un festival de una semana de duración en honor de la Virgen, especialmente animado en Copacabana, a orillas del lago Titicaca (principios de febrero). El Carnaval es un acontecimiento nacional, pero su versión más interesante es la de Oruro (la semana antes de Pentecostés); la fiesta de Phujllay se celebra en Tarabuco para conmemorar la Batalla de Lumbati (a principios de marzo); la animada Festividad de Nuestro Señor Jesús del Gran Poder se celebra en La Paz para exaltar la figura de Jesucristo (mayo-junio); y el Día de la Independencia es una jornada de fiesta nacional desenfrenada (6 de agosto).

Moneda
boliviano

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 2 y 5 dólares
· Presupuesto medio: entre 5 y 8 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 8 dólares

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 2 y 10 dólares
· Presupuesto medio: entre 10 y 35 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 35 dólares

Bolivia no es un país caro. Los viajeros de clase económica pueden gastar alrededor de unos 15 dólares al día, mientras que si se alojan en hoteles más confortables y comen en restaurantes tendrán unos costes diarios de entre 20 y 30 dólares. Para vivir realmente bien son necesarios más de 35 dólares diarios, mientras que los viajeros de primera clase pueden fácilmente desembolsar 150 dólares sin privarse de ningún capricho.

En general, es preferible viajar con dólares americanos, la única moneda extranjera que se acepta en todo el país. Las divisas de los países vecinos pueden canjearse en las zonas fronterizas y en ciertas casas de cambio de La Paz. Las agencias de viajes, joyerías, farmacias y tiendas de electrodomésticos suelen aceptar moneda extranjera. En el momento de recibir el cambio, se recomienda pedir billetes pequeños, para evitar problemas con el cambio. En las grandes ciudades se aceptan las principales tarjetas de crédito.

La Paz

La Paz, la capital de mayor altitud del mundo, parece un cráter lunar. La ciudad está situada a 4 km por encima del nivel del mar, en el suelo de un cañón que sólo presenta un amago de vegetación. Incluso el oxígeno escasea. Afortunadamente, la vida y el colorido de La Paz se encuentran en sus gentes y su cultura, no en sus paisajes. Se recomienda encontrar un buen lugar que permita contemplar simplemente la muchedumbre que pasa: mujeres con sombreros de bombín (que llevan ladeados si están solteras o encima de la cabeza si están casadas) y voluminosas faldas; hombres de negocios y políticos de camisa blanca; soldados armados con ametralladoras; y mendigos dormidos en algún portal.

La gente se congrega alrededor de la espléndida Iglesia de San Francisco (cuya construcción se inició en 1549), con su fascinante mezcla de estilos hispánico y mestizo. Detrás de la iglesia se encuentra el Mercado de las Brujas, donde se puede comprar un extraño batiburrillo de productos, desde amuletos, pociones, joyas de plata finamente trabajada, dulces e incluso fetos de llama disecados. La Paz también cuenta con cierto número de museos, entre ellos el Museo Costumbrista Juan de Vargas, que contiene algunos dioramas magníficos de la ciudad, y el Museo de Metales Preciosos Precolombinos, que alberga tres salones muy bien dispuestos con objetos de plata, oro y cobre anteriores a la conquista. Montando la guardia sobre la ciudad se eleva el monte Illimani (6.460 m), a unos 60 km al este, la cumbre más famosa de Bolivia.

La mayoría de alojamientos y restaurantes económicos se encuentran en la zona comprendida entre la calle Manco Capac y el Prado. En cuanto a la oferta lúdica, cabe destacar los espectáculos de música popular, bares, varias buenas discotecas y numerosos cines. A causa de las temperaturas, a menudo extremadamente bajas, resulta indispensable disponer de ropa de abrigo durante todo el año.

Cerca de La Paz se extiende el Valle de la Luna, de nombre muy apropiado, un laberinto de quebradas y pináculos causados por la erosión en la ladera de la montaña, a unos 11 km al este de la ciudad; el espectacular Valle Zongo, a 50 km al norte de la ciudad, con sus cuevas de hielo, sus lagos de color turquesa y el pico de Huayna Potosí; y el histórico centro ceremonial de Tiahuanaco, a 70 km al oeste de la ciudad, el emplazamiento arqueológico más importante de Bolivia.

Lago Titicaca

Tradicionalmente considerado como la extensión de agua navegable más alta del mundo (aunque en Chile y Perú se encuentran lagos a mayor altitud), el Lago Titicaca es inmenso: mide 233 km de noroeste a sureste y 97 km de noreste a suroeste. La orilla es muy accidentada, y tiene 36 islas diseminadas en sus aguas excepcionalmente límpidas, de color azul zafiro. Los indios que viven en sus inmediaciones lo reverencian, y la mitología inca sitúa los orígenes de la creación en sus legendarias Islas del Sol e Islas de la Luna. La ciudad más importante de esta zona es Copacabana, con una catedral de estilo moruno de un blanco deslumbrante, donde se celebra la Fiesta de la Virgen de la Candelaria. La Isla Suriqui es mundialmente conocida por sus barcas de totora, la Isla Kalahuta por sus sepulcros de piedra y en la Isla Incas, según la leyenda, se inicia una red de pasajes subterráneos que conducen hasta la antigua capital inca de Cuzco, en Perú.

Los viajeros deben protegerse en la región del lago, ya que la escasez de oxígeno del aire implica altísimos niveles de radiaciones ultravioletas. La mitad del lago Titicaca se encuentra dentro de las fronteras peruanas; Puno es la localidad más importante y el punto de salida principal para las excursiones por la orilla peruana del lago.

Cochabamba

La ciudad de Cochabamba, a la que se atribuye el mejor clima del mundo y los bebedores más empedernidos de Bolivia, ocupa una fértil hondonada verde en un paisaje de campos y suaves colinas. Fundada en 1574, es la ciudad mercantil más grande de Bolivia y fue antaño el granero del país. Sigue siendo una localidad próspera y progresista, y cuenta con buen número de atracciones históricas y arqueológicas, como la catedral, de 400 años de antigüedad, el Convento de Santa Teresa y el Museo Arqueológico.

Sorata

Descrita a menudo como la localidad situada en el paisaje más hermoso de Bolivia, esta soñolienta ciudad está enclavada en una elevación de casi 2.700 m en un valle dominado por las cumbres nevadas de Illampú (6.362 m) y Ancohuma (6.427 m). El exuberante valle atrae a un flujo constante de viajeros, que casi siempre quedan seducidos por este lugar. La mayoría de visitantes emprenden la caminata de 10 km hasta la Gruta de San Pedro, para ver la cueva y el lago subterráneo.

Tupiza

Tupiza, situada en el corazón de una de las regiones más espectaculares de Bolivia, es una verdadera joya para los amantes de los paisajes desérticos. Es una ciudad joven y con una rica cultura, situada en el angosto valle del Río Tupiza y rodeada por la accidentada Cordillera de Chichas, cuyos atractivos principales incluyen rocas multicolores, montañas, precipicios, ríos de aguas claras, bosques de cactus, cielos luminosos y vastos espacios abiertos.

Santa Cruz

Desde hace mucho tiempo, Santa Cruz tiene fama de ser un centro del narcotráfico, pero al parecer esta actividad está cesando últimamente. En la actualidad, la ciudad está registrando un auge del sector agrícola. Durante las últimas cuatro décadas, esta gran urbe al borde de la selva en retirada ha sufrido una rápida transformación. Antaño un atrasado pueblo ganadero de 30.000 habitantes, ocupa ahora el puesto de segunda población de Bolivia, con más de un millón de habitantes. Aunque sigue creciendo a un ritmo desenfrenado, esta ciudad cosmopolita conserva ciertos rasgos de su pasado. En su calidad de centro comercial y de transportes, tiene vuelos directos hacia Miami y Europa, pero todavía acuden numerosos habitantes de la selva que suelen verse en la plaza principal. Los visitantes aprecian el ambiente tropical y fronterizo, y utilizan la ciudad como base para explorar las selvas tropicales vecinas y las misiones jesuitas del siglo XVIII.

Salar de Uyini

Estas salinas de 12.000 km², a una altitud de 3.650 m, formaron parte en el pasado de un lago salado prehistórico que cubría casi todo el territorio al suroeste de Bolivia. Se calcula que contienen una reserva de 10 mil millones de toneladas de sal de la cual se extraen anualmente 19.700 con métodos básicamente tradicionales. La Isla de Pescadores, en medio de las salinas, cuenta con espectaculares grupos de cactus, y alberga una colonia aislada de vizcachas (roedores de larga cola, emparentados con las chinchillas). El pueblo de Uyini, al sureste de las salinas, es el mejor punto de partida para numerosas excursiones. Al noroeste del Salar de Uyini se extiende el Salar de Coipasa, con una aldea excepcional de los indios chipaya en su orilla septentrional. Al parecer, los habitantes de esta aldea podrían ser los descendientes de la extinguida civilización de Tiahuanaco. Los viajeros que se aventuren lejos de los caminos más trillados por el turismo deberán comportarse con la debida sensibilidad hacia la cultura local; se recomienda abstenerse de fotografiar a los nativos de esta región.

Laguna Colorada

Este agreste lago rojo, situado en el extremo suroeste de Bolivia, está enclavado en una remota región de alta montaña rodeada por un paisaje de aspecto surrealista, despojado de vegetación y salpicado de suaves colinas. Los aficionados a la ornitología se interesarán particularmente por los ejemplares de la poco común especie de los flamencos James, que viven en el lago. Las temperaturas descienden hasta alcanzar -20ºC, pero el intenso aroma de la yareta, un matorral que se utiliza como combustible, perfuma el aire glacial. A 50 km al sur del lago se encuentra la elevación de 4.800 m de altitud del Sol de Mañana, donde un géiser, con charcos de barro borboteante y fumarolas infernales, expele apestosos vapores de azufre en el fresco aire de la montaña.

Laguna Verde

Este maravilloso lago de color azul verdoso, situado a una altitud de 5.000 m, se acurruca en el extremo suroccidental de Bolivia, a casi 100 km del Sol de Mañana. Detrás del lago se yergue el cono de 5.930 m del Volcán Licancabur, en cuya cumbre se esconde una cripta inca. Si el viajero siente algún escalofrío en este lugar, quizá no sea tan solo debido al frío reinante. En este lugar, se solía obligar a los jóvenes incas a marchar desnudos hasta la cima de la montaña, que morían de frío, como sacrificio a los dioses.

San Vicente

Este pueblo insignificante en el Altiplano meridional no tendría ningún interés especial si no fuera porque es aquí donde se supone que los legendarios forajidos Butch Cassidy y Sundance Kid encontraron la muerte a manos del ejército boliviano en 1908. Varios emplazamientos se disputan el honor de albergar los restos mortales de esta pareja de infausta memoria, pero si se acepta esta versión de la leyenda, el viaje puede considerarse como una especie de peregrinación.

Rurrenabaque

A 300 km al norte de La Paz, se encuentra este bullicioso asentamiento fronterizo en el Río Beni, el pueblo más encantador en las tierras bajas de Bolivia. Los habitantes originarios de la zona, los Tacana, fueron una de las pocas tribus de las tierras bajas que se resistieron al cristianismo y a la civilización occidental. La selva tropical circundante abunda en flora y fauna amazónica, y el pueblo es un punto de partida ideal para fantásticas excursiones en plena naturaleza virgen.

La mayoría de rutas de senderismo más populares se inician cerca de La Paz, atraviesan la Cordillera Real por antiguos caminos incas y acaban en las Yungas. La ruta de tres días de La Cumbre a Coroico, al noreste de La Paz, es la más apreciada de Bolivia. Otros recorridos populares incluyen la ruta de Taquesi, de dos días, también conocida como la Senda Inca, que cruza un puerto de baja altitud de la Cordillera Real, entre Ventilla y Chulumani; la de Yunga Cruz, menos conocida, entre el pueblo de Chuñavi y Chulumani, que atraviesa una ladera del impresionante Illimani; y el Camino de Oro, de seis días, que se extiende desde Sorata hasta los campos auríferos del Río Tipuani. La caminata menos agotadora hasta las Cuevas de Hielo del valle Zongo, cerca de La Paz, es una alternativa interesante para los senderistas que sufran de calambres o necesiten adaptarse gradualmente a las altas altitudes. La Cordillera Real también ofrece buenas oportunidades para practicar la escalada; destacan el monte Illimani, de 6.088 m, Huayna Potosí, de 5.648 m, Condoriri y el monte Ancohuma, de 6.427 m de altitud. Los amantes del esquí podrán practicar este deporte en las pistas más altas del mundo, en un glaciar del Chacaltaya, cerca de La Paz, o en las vecinas localidades de Condoriri y Mururata, con infraestructuras menos desarrolladas.

Una vez agotadas las posibilidades de la montaña, pueden organizarse excursiones por la selva de la cuenca amazónica en Rurrenabaque, El Porvenir (en la Reserva de la Biosfera del Beni), Perseverancia (en la Perseverancia y Reserva de Vida Salvaje Ríos Blanco y Negro) y en el remoto pero inmaculado Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en el extremo septentrional de la provincia de Santa Cruz. Las embarcaciones fluviales que navegan por el Río Mamoré desde Trinidad se adentran en el corazón de la zona más salvaje de Bolivia, ofreciendo a los viajeros la oportunidad de experimentar el legendario misterio y la soledad del Amazonas.

Según algunos estudiosos, la civilización en los Andes bolivianos se remonta a unos 21.000 años de antigüedad. Las culturas precolombinas de mayor influencia fueron la de Tiahuanaco, que surgió alrededor del lago Titicaca y dominó la región entre los años 600 y 1200, y la de los Incas, fundadores de un vasto imperio que comprendía la mayor parte de Perú, Bolivia, Ecuador y el norte de Chile.

La conquista española del país se inició en 1531 de la mano de Francisco Pizarro. Los conquistadores avanzaron rápidamente, explotando la confianza (y más tarde la desunión) de los indios para asegurarse un territorio que en un par de años pasó a conocerse con el nombre de Alto Perú. En 1544, se descubrieron yacimientos de plata en la región de Potosí. La riqueza generada por este hallazgo sustentó la economía española (y la extravagancia de sus monarcas) durante más de dos siglos. Sin embargo, las condiciones de trabajo que debían sufrir los mineros eran espantosas, y la mayoría de esclavos indios y africanos moría al cabo de pocos años.

La lucha por la independencia de la derrochadora administración española culminó finalmente con la figura del lugarteniente de Bolívar, Antonio José de Sucre, en la batalla de Ayacucho de 1824. La república de Bolivia fue declarada oficialmente al año siguiente.

El territorio boliviano, con su extensión de más de dos millones de kilómetros cuadrados, había sido siempre codiciado por sus vecinos. El deseo expansionista de Chile dio lugar a la Guerra del Pacífico, en la que se enfrentó a las fuerzas bolivianas entre 1879 y 1884. Chile salió victorioso y se apropió de 850 km de litoral, robando a Bolivia el puerto de Antofagasta, y dejando así al país sin salida al mar. Poco después, Perú, Brasil y Argentina también empezaron a atacar las fronteras bolivianas. En 1932, un conflicto fronterizo con Paraguay sobre unos depósitos de petróleo en la región del Chaco produjo un nuevo recorte en el territorio boliviano. La consiguiente guerra de Chaco (1932-1935) también sirvió para fomentar la agitación civil en el país, con la creación de numerosas asociaciones reformistas y la recurrencia de golpes de estado dirigidos por líderes militares de tendencias igualmente reformistas.

El desarrollo más significativo, quizá, en aquella época, fue la formación del populista Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En 1951, el MNR, bajo el liderazgo de Víctor Paz Estenssoro, ganó las elecciones generales pero su gobierno quedó frustrado por un golpe de estado que provocó una rebelión popular armada que se conocería como la Revolución de Abril de 1952. El ejército fue derrotado, y Paz Estenssoro pudo retomar el poder.

En 1964, una junta militar encabezada por el general René Barrientos derrocó al MNR. Los regímenes militares se fueron entonces sucediendo con monótona regularidad hasta las elecciones de 1982, que dieron la victoria al Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) liderado por el Dr. Hernán Siles Zuazo. Tres años más tarde, Siles Zuazo fue derrocado por Paz Estenssoro, cuyo propósito inmediato fue reducir los niveles astronómicos de la inflación (que en cierto momento alcanzaron un 35.000% anual) y poner en práctica medidas de austeridad. Tras la dimisión de Hugo Bánzer Suárez, del AND (Acción Democrática Nacionalista), Jorge Quiroga Ramírez, anterior vicepresidente, ocupó el cargo desde agosto de 2001 hasta agosto de 2002, momento en que accedió a la presidencia Gonzalo Sánchez de Lozada. En 2003, una profunda crisis política y económica supuso la renuncia por parte de Sánchez de Lozada dejando su cargo en manos del actual presidente de Bolivia, Carlos Diego Mesa. En 2004 se realizó un referéndum y a pesar del supuesto rechazo de la población, el electorado dió el apoyo a Mesa.

En la actualidad, Bolivia aspira a reforzar sus vínculos regionales y preconiza la creación de un mercado común suramericano. Su reputación de país productor de cocaína, a principios de la década de 1990, afectó negativamente sus relaciones con los Estados Unidos. Estas tensiones bilaterales empeoraron una grave recesión que llegó a su punto culminante en 1999, con la cifra récord del 20% en el índice de paro. Aunque la inflación ha quedado reducida a un 4% anual, aproximadamente, el historial de inestabilidad económica del país todavía disuade a los inversores extranjeros. El principal problema estructural de Bolivia es el enorme abismo que separa esta sociedad dividida, inmersa a medias en el mundo empresarial del siglo XX, pero con la mitad de su población subsistiendo todavía gracias a la agricultura.

Las tradiciones musicales de Bolivia son claramente regionales: la música andina del desolado Altiplano suena melancólica y evocadora, mientras que la de la región más cálida de Tarija, con sus extraños instrumentos musicales, adopta tonos más vivaces. Danzas como la cueca, el auqui-auqui y el tinku ocupan un lugar privilegiado en la cultura popular. Otras formas de expresión popular incluyen la artesanía del hilado y el tejido, que presenta diferencias regionales pero ha permanecido casi idéntica en los últimos 3.000 años.

El idioma oficial es el español, aunque tan solo lo habla un 60 o 70% de la población, y a menudo únicamente como segunda lengua. El resto de bolivianos hablan quechua, el idioma de los Incas, o aimara, el lenguaje pre-incaico del Altiplano.

Aproximadamente un 95 por ciento de la población profesa la religión católica, pero la ausencia de clero en las zonas rurales ha propiciado una síntesis de las creencias inca y aimara con el cristianismo. Esta religión híbrida, cristiana y popular, forma un interesante conglomerado de doctrinas, ritos y supersticiones.

La cocina boliviana se caracteriza por los platos de carne acompañada de arroz, patatas y lechuga cortada en tiras. Para darle mayor sabor a ciertos platos, a veces se recurre a la llajhua (una salsa picante elaborada con tomates y pimientos). Tanto la cerveza boliviana como el vino y la chicha (fuerte bebida alcohólica de maíz) son muy buenos, pero cuidado: ante cualquier invitación a tomar una copa hay que tener en cuenta que el alcohol local es muy fuerte y los bolivianos bebedores empedernidos.

Bolivia se encuentra encajonada entre Perú, Paraguay, Argentina, Brasil y Chile, en la zona central de América del Sur. Es el quinto país más grande del continente, con una extensión aproximada igual a la de Francia y España juntas. Se divide en cinco regiones geográficas: el Altiplano, densamente poblado, a 3.500 m de altitud, que se extiende desde la frontera peruana al norte del Lago Titicaca hasta la de Argentina al sur; los valles de montaña que se encuentran al sur y al este del Altiplano y que cuentan con buenas condiciones climáticas y un suelo muy fértil; las Yungas, la zona de transición entre las heladas cumbres de los Andes y la húmeda selva amazónica; el Chaco, una llanura cálida, seca, impenetrable y desértica a lo largo de las fronteras con Paraguay y Argentina; y la extensión subdesarrollada de pantanos, sabanas, malezas y selva tropical de la cuenca del Amazonas, que ocupa gran parte del territorio septentrional y oriental del país.

Debido a su densidad demográfica relativamente baja, la poca urbanización y su diversidad geográfica, Bolivia es uno de los mejores lugares del continente para observar animales salvajes en libertad. Entre su fauna, se encuentran el poco frecuente oso de anteojos, el jaguar, la vicuña, la llama, la alpaca, el oso hormiguero, el tapir, el capibara, la tortuga, el caimán, el ñandú y el cóndor. Aunque Bolivia cuenta con un sistema de parques nacionales bastante aceptable, el medio ambiente está acusando los daños causados por los asentamientos humanos en las tierras bajas de la cuenca amazónica. Las enormes fortunas que esperan a quienes estén dispuestos a explotar los recursos minerales, agrícolas y madereros de la región han inclinado al gobierno hacia una postura menos preocupada por el ecologismo.

A causa de la extrema diversidad de su geografía, la climatología de Bolivia abarca un amplio espectro. En general, las temperaturas son frescas, con una estación de lluvias que se extiende de noviembre a marzo en gran parte del país. Las ciudades de La Paz y Potosí registran a menudo temperaturas extremadamente bajas e incluso precipitaciones en forma de nieve, mientras que la región del Altiplano está expuesta a graves inundaciones. Durante la estación seca, el tiempo es agradable, aunque los cielos despejados pueden provocar una caída espectacular de las temperaturas nocturnas. En las tierras bajas, el clima es cálido y soleado, con algún chaparrón que refresca el ambiente.

Pocas líneas aéreas ofrecen vuelos directos a Bolivia, y sus precios suelen ser elevados. Muchos visitantes llegan en avión a otros países suramericanos, como Argentina, Brasil, Chile o Perú, y siguen su viaje por tierra hasta Bolivia, una solución que generalmente resulta más económica. Los pasos fronterizos con dichos países están situados en Villazón-La Quiaca y Yacuiba-Pocitos (Argentina); Quijarro-Corumbá y Guayaramerín-Guajará-Mirim (Brasil); Charaña-Visviri y Abaroa-Ollagüe (Chile); Yunguyo-Puno y Desaguadero-Puno (Perú).

Las líneas aéreas nacionales, llamadas Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), ofrecen servicios nacionales e internacionales. Los billetes de avión de los vuelos internacionales comprados en Bolivia están sujetos a una tasa del 19%. Los aeropuertos internacionales de La Paz y Santa Cruz cargan una tasa de salida de 20 dólares (23 euros) para los visitantes que han permanecido menos de 90 días en el país. Caso de haber superado una estancia de tres meses, este gravamen es de 50 dólares (58 euros).

Los vuelos nacionales están asegurados por la LAB, la TAM (líneas aéreas militares) y AeroXpress. En general, el viajero debe contar con la posibilidad retrasos, cancelaciones y una inestabilidad crónica. La red viaria de Bolivia no es demasiado buena, debido sobre todo a la escasez de carreteras asfaltadas. Los autobuses de larga distancia salen casi siempre a última hora de la tarde y viajan durante toda la noche. Si se quiere contemplar el paisaje, será mejor recurrir a algún camión, un medio de transporte muy popular entre los campesinos. En este caso, el precio del billete cuesta la mitad que en autobús, pero puede ser una experiencia bastante dura. A raíz de la reciente privatización de los ferrocarriles bolivianos, los servicios de pasajeros han sido drásticamente reducidos. Hay dos redes ferroviarias: una al oeste y otra al este del país. Esta última es completamente caótica, mientras que la del oeste es simplemente desorganizada. Que nadie se llame a engaño ante los trenes calificados de tren expreso y otros adjetivos briosos: todos los trenes bolivianos, excepto el ferrobús, son de una lentitud espantosa. Los ríos Ichilo, Mamoré, Beni, Madre de Dios y Guaporé son las principales vías para circular por la cuenca del Amazonas.


· Arguedas, Alcides: Raza de bronce, Fascículos Planeta, Barcelona, 1985.
· Conan Doyle, Arthur: El mundo perdido, Alertes, Barcelona, 1983.
· Souza, Márcio: Gálvez, emperador de las Amazonas, Ediciones B, Barcelona, 1987.
· Francovich, Guillermo: Los mitos profundos de Bolivia, Editorial Los Amigos del Libro, Cochabamba (Bolivia), 1987.
· Camacho Omiste, Edgar: Bolivia y la integración andina, Editorial Los Amigos del Libro, Cochabamba (Bolivia), 1981.
· Matthiessen, Peter: Jugando en los campos del Señor, Ediciones Siruela, Madrid, 1992
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