Nombre oficial: República de Cabo Verde Superficie: 4.030 km² Población: 401.343 hab. Capital: Praia (61.797 hab.) Nacionalidades y etnias: 71% criollos, 28% africanos y 1% europeos Idioma: portugués y criollo (mezcla de portugués criollo y términos de África Occidental) Religión: católicos (combinado con creencias indígenas) y protestantes Régimen político: república presidencialista Presidente: Pedro de Verona Rodrigues Pires Primer ministro: Jose Maria Pereira Neves
PIB: 581 millones de dólares PIB per cápita: 1.450 dólares Crecimiento anual: 7% Inflación: 4,3% Principales recursos económicos: turismo, calzado y ropa, minas de sal, reparación de barcos, plátano, maíz, boniato, caña de azúcar, café, cacahuete y pescado Principales socios comerciales: Portugal, Alemania, España, Francia, Reino Unido, Malasia, Países Bajos y Estados Unidos
Visados: todos los visitantes necesitan visado Condiciones sanitarias: fiebre amarilla; se recomienda vacunarse también contra la hepatitis B y el paludismo Hora local: GMT-1 Electricidad: 220 V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico La historia de Cabo Verde está marcada por tres hechos decisivos: En primer lugar, la llegada de los portugueses cuando las islas estaban completamente deshabitadas; en segundo lugar, la creciente fragilidad del medio ambiente con el transcurso de los siglos, en gran medida debido al impacto y al cultivo excesivo; y, en tercer lugar, su situación geográfica, ya que es el país africano más alejado de su continente y más cerca de América. No sorprende que se haya desarrollado siguiendo unos parámetros diferentes a los del resto de África. En 1456, cuando los marineros portugueses atracaron por primera vez en Cabo Verde, las islas no estaban pobladas pero abundaba la vegetación. Al contemplarlas en la actualidad, sorprende imaginar que antaño fueron suficientemente frondosas para permitir que los portugueses regresaran seis años más tarde a São Tiago y fundaran Ribeira Grande (la actual Cidade Velha). Inmediatamente introdujeron esclavos de la costa de África Occidental para que realizasen el trabajo más ingrato. Las islas se convirtieron en un punto de escala para los barcos de negreros que cubrían el trayecto de Europa a América. La prosperidad también produjo efectos indeseados, como el saqueo a cargo del inglés sir Francis Drake en 1586. Cabo Verde continuó en manos portuguesas y siguió prosperando, pero en 1747 las islas sufrieron la primera de las sequías que les han afectado desde entonces. La situación empeoró con la deforestación y el cultivo excesivo, que destruyeron la vegetación que proporcionaba humedad. Tres severas sequías en los siglos XVIII y XIX provocaron la muerte por inanición de más de cien mil personas; durante estas crisis el gobierno portugués apenas envió ayuda. En el siglo XIX el declive del lucrativo comercio de esclavos supuso otro duro golpe. El esplendor de Cabo Verde se había desvanecido. En 1832, Charles Darwin hizo escala en el archipiélago, encontrando unas islas áridas y desérticas. En ese período, muchos caboverdianos emigraron a Nueva Inglaterra, un destino popular ya que las ballenas abundaban en las aguas próximas a Cabo Verde, y ya en 1810 balleneros procedentes de Massachusetts y Rhode Island, Estados Unidos, reclutaron a tripulantes en las islas de Brava y Fogo. A finales del siglo XIX, con la aparición de los transatlánticos, la posición de las islas, cruzadas por varias vías marítimas en el Atlántico, la convirtieron en un lugar ideal para reabastecer a los barcos de combustible (carbón importado), agua y ganado. Sin embargo, prosiguieron las sequías y el gobierno portugués no aportó ayuda alguna. Durante la primera mitad del siglo XX, otros muchos miles de personas murieron de hambre. A pesar del maltrato que sufrieron de su metrópoli por su tono de piel más claro, los caboverdianos obtuvieron más facilidades que otras posesiones portuguesas. Una pequeña minoría recibió educación; Cabo Verde fue la primera colonia portuguesa con una escuela de enseñanza superior. En la época de la independencia, la cuarta parte de la población, frente al 5% en la Guinea portuguesa (la actual Guinea-Bissau), estaba alfabetizada. La educación facilitó el conocimiento de las luchas de emancipación en el continente y los caboverdianos iniciaron un movimiento por la independencia junto a los nativos de Guinea-Bissau. El dictador portugués Salazar no estaba dispuesto a perder sus colonias, así que, desde comienzos de los años sesenta, el pueblo de Cabo Verde y de Guinea-Bissau combatió en una de las guerras más largas de liberación africanas. En 1975 Cabo Verde alcanzó la independencia de Portugal. Sin embargo, las sequías continuaron; una de ellas llegó a durar casi veinte años. Pese a que en la segunda mitad de los años ochenta gozaron de un clima más benigno y produjeron dos cosechas anuales, una larga y dura sequía en los años noventa hizo necesario el envío urgente de alimentos desde el exterior. En 1991, se celebraron las primeras elecciones multiparditistas; el recién formado Movimento Para a Democracia (MPD) logró el 70% de los votos y formó un nuevo gobierno bajo el liderazgo de Carlos Veiga como primer ministro y de António Monteiro como presidente. Ambos fueron reelegidos un año más tarde en los primeros comicios auspiciados bajo la nueva constitución. En los años noventa el lento desarrollo económico ocasionado por la sequía provocó la división del MPD, y un tránsfuga fundó un partido rival. Sin embargo, el MPD logró nuevamente la victoria en las elecciones generales de 1995. En 1997, una sequía muy grave acabó con el 80% de las cosechas de grano de las islas. Un año más tarde, el primer ministro Veiga sobrevivió a un accidente de avión en el que falleció uno de sus guardaespaldas. En las recientes elecciones legislativas y parlamentarias fueron elegidos un nuevo primer ministro y presidente, con un regreso a la izquierda. El Partido Africano de la Independencia (PAICV), que anteriormente había gobernado el país, vuelve a estar en el poder. Las influencias de la cultura portuguesa son mucho más evidentes que las africanas, aunque esta afirmación se relativice en São Tiago, que cuenta con una importante población de origen africano. La mayoría de los caboverdianos son criollos; alrededor de la cuarta parte desciende de africanos. El portugués es el idioma oficial, pero también se habla criollo, un portugués criollo africanizado. Pese a su exiguo tamaño, Cabo Verde ha producido abundante literatura. Las obras escritas antes de la independencia se centraban en la liberación y, en su mayoría, estaban redactadas en criollo. Tras alcanzar la libertad, la temática se amplió para abordar la emigración masiva producida por los americanos (caboverdianos que se marcharon a América) y la discriminación racial. Algunos escritores, como Kaoberdiano Dambara, siguen utilizando el criollo; otros, caso de Onésimo Oliveira, utilizan el portugués, la lengua literaria dominante. Cabo Verde cuenta con una gran variedad de estilos musicales. Uno de los más populares es el rítmico funana, un baile popular en Praia y otras ciudades. La morna se conoce como la melodía nacional, lenta, melancólica y en clave menor, mientras que la coladeira resulta una música de baile dinámica y festiva. La artista más conocida del país es Cesária Évora, la "diva de los pies descalzos", que interpreta los sones tradicionales de las islas. La gastronomía caboverdiana se basa fundamentalmente en la cocina portuguesa, pero cuenta con algunos platos autóctonos. Uno de los más insólitos y exquisitos es el pastel com diablo dentro, una mezcla de atún fresco, cebollas y tomates envuelta en una masa hecha a base patatas cocidas y harina de maíz, muy frita y que se sirve caliente. También son populares las sopas; una de las más comunes es el caldo de peixe (caldo de pescado), al que se le añaden verduras y especias, y se espesa con harina de yuca. Otras especialidades como las bananas enroladas (plátanos fritos envueltos en una masa) y la manga de conserva (una mezcla no azucarada realizada a partir del mango) son muy apreciadas. Alrededor del 80% de la población profesa la religión católica. En 1975, año de la independencia, la iglesia se mantenía como el principal terrateniente del país. La reforma agraria posterior ha reducido sus posesiones, pero sigue ostentando un gran poder. El archipiélago de Cabo Verde está situado en el océano Atlántico, 620 km al oeste de la costa de Mauritania. Consta de diez islas principales, nueve de ellas habitadas, y cinco islotes; todos ellos son de origen volcánico y se dividen en los islotes de Barlovento (Santo Antão, São Vicente, Santa Luzia, Ilhéu Branco, Ilhéu Raso, São Nicolau, Sal y Boa Vista), al Norte, y los de Sotavento (Maio, São Tiago, Fogo, Brava e Ilhéus Secos), al Sur. El interior de São Tiago, su principal isla, es montañoso, mientras que Fogo alberga el pico más alto del archipiélago, el monte Fogo (2.840 m), que sufrió una erupción volcánica en 1995; desde 1760 se han producido siete erupciones. Muchas de las islas son áridas y presentan una orografía accidentada; los cultivos en las laderas de las colinas han provocado una enorme erosión del suelo. Santo Antão, la más frondosa, cuenta con las mayores precipitaciones. Las plantas más comunes son los rododendros, la faya, el marmulano (sideroxylon marginata), el maíz y varias especies de la familia de las dracenas como la marinate y la surculosa. Entre la fauna más vistosa figuran el coral y varios tipos de peces, en especial en las aguas alrededor de Sal, pobladas por el pez loro, la barracuda y diversas clases de morena. Asimismo, pueden contemplarse ballenas azules y de joroba, delfines de hocico estrecho, marsopas y tortugas bobas, verdes y careyes. La alondra de la isla de Raza, el petrel de Cabo Verde, el alcatraz, la fragata, el ave del trópico de pico rojo y la curruca de Cabo Verde son algunas de las aves que habitan el archipiélago. Entre los reptiles, se encuentran especies endémicas como el eslizón y el geco gigante. Cabo Verde disfruta de las temperaturas más templadas de todos los países africanos. Las máximas oscilan entre los 20 y los 29ºC de agosto a octubre, época en que también pueden producirse temporales. Debido a las corrientes oceánicas, el mar es mucho más frío que en la costa de África Occidental. · Darwin, Charles: El viaje del Beagle, Editorial Labor, Cerdanyola del Vallès, 1984 · Davidson, Basil: Historia de África, Ediciones Folio, Barcelona, 1992 · Mortaigne, Véronique: Cesaria Évora, la voz de Cabo Verde, Circe Ediciones, Barcelona, 1998 · Copons, Elisenda: Rumbo a Cabo Verde, Laertes, Barcelona, 2003
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