Nombre oficial: Estado de Camboya Superficie: 181.035 km² Población: 13,12 milllones hab. Capital: Phnom Penh (1.000.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 90% jemeres, 5% vietnamitas, 1% chinos, 4% otros Idioma: jemer (oficial), inglés, francés Religión: 95% budistas theravada; musulmanes, animistas Régimen político: monarquía constitucional Jefe de Estado: Rey Norodom Sihamoni Primer Ministro: Hun Sen
PIB: 3 billones de dólares PIB per cápita: 300 dólares Crecimiento anual: 4% Inflación: 4% Principales recursos económicos: madera, caucho, transporte marítimo, molinos arroceros, productos textiles, pesca Principales socios comerciales: Vietnam, Tailandia, Singapur, Estados Unidos, Hong Kong, Taiwán
Visados: los visados para turistas, válidos durante un mes, ascienden a 20 dólares, y los visados por trabajo, 25. Ambos se expiden a la llegada a los aeropuertos de Pochentong y Siem Reap. Condiciones sanitarias: cólera, hepatitis, malaria, fiebre tifoidea, rabia, encefalitis japonesa tipo B, minas terrestres Hora local: GMT+7 Electricidad: 220V, 50Hz (suministro irregular) Pesos y medidas: sistema métrico
Monedarial Comidas · Presupuesto bajo: entre 2 y 5 dólares · Presupuesto medio: entre 5 y 8 dólares · Presupuesto alto: a partir de 8 dólares Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 2 y 10 dólares · Presupuesto medio: entre 10 y 45 dólares · Presupuesto alto: a partir de 45 dólares En general, viajar por Camboya resulta bastante económico. En Phnom Penh, los viajeros con menor presupuesto pueden subsistir con 10 dólares al día, ya que es posible encontrar hospedaje por sólo 2 o 3 dólares; en el resto del país, el coste del alojamiento rondará los 5 dólares y el de la comida, los 2 o 3 dólares. A esto habrá que añadirle el transporte, si se quiere viajar por el país, que supone un gran gasto. Las entradas a monumentos, especialmente al templo de Angkor Vat, cuya entrada es de 20 dólares, también constituyen un coste adicional. Aquellos que viajen con un presupuesto medio encontrarán una excelente oferta de alojamiento por una cantidad comprendida entre los 15 y los 25 dólares y una buena comida por aproximadamente 5 dólares. Si se dispone de dólares en efectivo, no será necesario cambiar dinero en Camboya; además, el precio en dólares es muy similar al que se pagaría en riales. También se acepta el baht tailandés. Tanto el dólar como el baht tailandés pueden canjearse con facilidad, al igual que las principales divisas. Más allá de Phnom Penh, Siem Reap, Sihanoukville, Battambang y Kompong Cham, puede resultar complicado cambiar cheques de viaje. En estas ciudades, puede obtenerse dinero en metálico con la tarjeta de crédito, pero las comisiones resultan elevadas. En el país no existe ningún cajero automático, y rara vez se aceptan las tarjetas de crédito. No es necesario dejar propina pero, como los salarios son muy bajos, cualquier gratificación por un servicio correcto se aceptará de buen grado. Se acostumbra a regatear en los mercados, al alquilar un automóvil y, en ocasiones, incluso al solicitar una habitación, pero no es necesario insistir tanto como en Tailandia o Vietnam. Phnom Penh La capital conserva su innegable encanto, a pesar de un pasado agitado y a menudo violento. La desmoronada arquitectura colonial supone un atractivo telón de fondo a las bulliciosas cafeterías que flanquean las calles y al remodelado recinto del paseo fluvial, un lugar especialmente activo los viernes y sábados por la noche. Entre las visitas de interés, destacan diversos Vats (templos) imponentes, como el Vat Ounalom, centro del patriarca budista camboyano; la pagoda Vat Phnom, enclavada sobre la cumbre de una colina y que da nombre a la urbe; y la recientemente pintada Vat Lang Ka. El mayor orgullo de la ciudad lo protagoniza la espectacular Pagoda de Plata, uno de los escasos lugares del país que los jemeres rojos no destruyeron; si bien únicamente conserva un 40% de los elementos que encarnan el brillo y riqueza de la cultura jemer. Otro atractivo destacado es el Museo Nacional, con excepcionales muestras de artesaníajemer. Los campos de matanza de Choeung Ek recuerdan las atrocidades cometidas por los jemeres rojos. En este enclave, a tan sólo 15 km en dirección Suroeste del centro de la capital, fueron ejecutadas alrededor de diecisiete mil personas. Tras el panel de cristal de la estupa (monumento conmemorativo budista) construida en 1988 en recuerdo a las víctimas, pueden observarse más de ocho mil cráneos, clasificados por sexo y edad. Antes de su ejecución, los difuntos habían sido confinados en la prisión conocida como S-21, situada en el colegio de enseñanza secundaria de Tuol Svay Preyl. En la actualidad, el Museo de Tuol Sleng ofrece el testimonio de los crímenes cometidos y explica con detalle la tortura y muerte a las que fueron sometidas las víctimas. La zona del mercado central, donde se ubica el bulevar de Monirong, es el núcleo principal para los viajeros con presupuesto ajustado, pues en ella el alojamiento resulta económico y existen numerosos puestos de comida. Los mercados callejeros se erigen como los lugares apropiados para curiosear y encontrar interesantes ofertas de joyería, antigüedades o ubicuos kramas (bufandas de algodón). Para comer bien y tomar una cerveza por poco dinero, se recomienda la zona del paseo del río. Angkor La mayor atracción turística de Camboya se focaliza en los reconocidos templos de Angkor. Se trata de un conjunto de unas cien pagodas, construidas entre los siglos IX y XIII para glorificar una sucesión de reyes jemeres. Representan los vestigios sagrados de lo que llegó a ser en su momento un gran centro administrativo y religioso. La mayor parte de la urbe fue abandonada en el siglo XV, y los templos fueron engullidos gradualmente por el bosque. A finales del siglo XIX, el enclave se convirtió en fuente de interés para los eruditos tras la publicación de la obra Voyage à Siam et dans le Cambodge, del naturalista francés Henri Mouhot. En la actualidad siguen efectuándose grandes esfuerzos para eliminar la vegetación que amenazaba con destruir completamente los edificios, junto con las tareas de restauración. Entre los magníficos templos destacan el Vat Angkor, el Bayon y el TaProhm. A tan sólo unos kilómetros de las pagodas, se halla Siem Reap, una población donde el viajero puede alojarse y comer algo. Sihanoukville Las playas de Sihanoukville no pueden comparase con las de Tailandia y, además, en ellas escasean los emplazamientos de interés. Sin embargo, al ser el único puerto marítimo del país, resulta la zona indicada para dirigirse y explorar la costa sur y los alrededores del Parque Nacional de Ream. Las playas que rodean el cabo son cuatro: Ochheuteal, Sokha, Independencia y Victoria; su puerto pesquero ofrece la posibilidad de captar esa difícil instantánea del amanecer o el ocaso. A una hora de distancia en automóvil pueden efectuarse diversas actividades relacionadas con el buceo y bañarse en una cascada. En sus inmediaciones se halla el adormilado complejo colonial de Kampot, situado en el paseo del río, y próximo a él se encuentran los extraños restos del paseo marítimo de Kep. Sihanoukville se ubica a 232 km de la capital, y está comunicada por un servicio regular de autobuses. Battambang Esta elegante ciudad ribereña, segunda en tamaño del país, alberga algunos de los edificios coloniales mejor conservados de Camboya. Antaño, Battambang se encontraba ajena a la ruta de los viajeros por carretera, pero en los últimos tiempos su infraestructura ha mejorado y se ha convertido en el enclave indicado para desplazarse a los templos y pueblos de los alrededores. Está considerado un centro secundario en la ruta por tierra entre Tailandia y Vietnam, que puede desaparecer si finalmente se efectúan las mejoras en la carretera nacional 6, que une Poipet con Siem Reap. Su mayor atractivo reside en los encantadores y antiguos comercios franceses que se agrupan a lo largo de la orilla del río. También existen diversos Vats esparcidos por la urbe. En el pequeño museo se exhibe una colección de objetos de la época angkoriana, y a espaldas de la ciudad pueden visitarse algunos templos ubicados en la cima de una colina, además de otros Vats y un gran lago. 293 km de ajetreado viaje en taxi compartido separan Battambang de la capital. También cuenta con un servicio de vuelos que opera diariamente, a excepción de los martes. Se conoce muy poco acerca de la Camboya prehistórica, aunque los descubrimientos arqueológicos han demostrado que, en la época anterior al año 1000 a.C., el pueblo camboyano subsistía a base de una dieta de pescado y arroz, y habitaba en casas sobre pilotes, característica que aún mantienen. Entre los siglos I y VI, la mayor parte del territorio pertenecía al reino del Sureste Asiático de Fu-nan, que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de las instituciones políticas, la cultura y el arte de los futuros estados jemeres. Sin embargo, no fue hasta la era angkoriana, iniciada en el siglo VIII, cuando el reino se transformó en una potencia artística y religiosa. En 1431, las fuerzas del reino tailandés de Ayudhya saquearon Angkor, provocando una situación de rivalidades dinásticas y una guerra permanente entre tailandeses y jemeres que se prolongaría durante siglo y medio. En esta contienda, también desempeñaron un papel importante españoles y portugueses, que habían arribado escaso tiempo antes a la región, hasta que el rencor hacia su poder aumentó de tal manera que culminó en 1599 con la matanza de la guarnición española apostada en Phnom Penh. A partir de 1600, y hasta el desembarco de los franceses en 1863, el país estuvo gobernado por una serie de débiles monarcas. Tras la firma del tratado de 1863, Camboya se convertía en protectorado francés; y en 1884 los galos forzaron al rey Norodom a firmar otro convenio por el que el país pasaba a ser una auténtica colonia. El período siguiente estuvo marcado por una relativa calma; incluso el levantamiento de los campesinos en 1916 se consideró un hecho pacífico. En 1941, los franceses otorgaron el trono al príncipe Sihanouk, de 19 años, preveyendo la docilidad del gobernante. Sin embargo, los años posteriores a 1945 estuvieron plagados de conflictos, y el poder colonial francés fue disminuyendo debido a la proximidad de la guerra entre Francia y el Viet Minh, acaecida en Vietnam y Laos. En 1953, se proclamó la independencia de Camboya, confirmada finalmente en la conferencia de Ginebra el año siguiente, y el enigmático rey Norodom Sihanouk permaneció al mando de la política nacional durante los siguientes quince años, antes de ser derrocado por el ejército. En 1969, Estados Unidos sembró de bombas supuestos campos base comunistas en la nación, provocando miles de víctimas entre la población civil y la participación forzada del país en la Guerra del Vietnam. Las tropas estadounidenses y survietnamitas invadieron el territorio camboyano en 1970 con la intención de aniquilar las fuerzas comunistas vietnamitas, pero la operación fracasó. No obstante, consiguieron el retroceso de las guerrillas izquierdistas camboyanas, los jemeres rojos, hacia el interior. Camboya se vio involucrada en esta lucha, que acabó con la toma de la capital por parte de los jemeres rojos. Durante los siguientes cuatro años, los jemeres rojos, liderados por Pol Pot, asesinaron sistemáticamente a unos dos millones de ciudadanos, en especial intenectuales, en un intento brutal de convertir el país en una cooperativa agraria dominada por los campesinos. Se abolió la moneda, se interrumpió el servicio postal, la población se convirtió en mano de obra esclava y Camboya quedó prácticamente aislada del mundo exterior. En respuesta a las continuas incursiones camboyanas en sus provincias fronterizas, Vietnam invadió el país en 1978, forzando así a los jemeres rojos a huir al santuario selvático situado en la frontera tailandesa. Desde allí, durante las décadas de 1970 y 1980, dirigieron una guerra de guerrillas contra el gobierno, respaldado por los vietnamitas. A mediados de 1993, se celebraron elecciones generales supervisadas por las Naciones Unidas, que convergieron en una nueva Constitución y el renombramiento del rey Norodom Sihanouk. Los jemeres rojos boicotearon los comicios, rechazaron las conversaciones de paz y compraron grandes cantidades de armas a los líderes militares camboyanos. En los meses que siguieron a las elecciones, la amnistía apoyada por el gobierno se aseguró las primeras deserciones de las filas de los jemeres rojos, que se mantuvieron hasta 1994, cuando finalmente el gobierno los declaró ilegales. La difícil coalición entre el Frente Unido Nacional del príncipe Ranariddh y el Partido Popular Camboyano de Hun Sen se interrumpió con violencia en julio de 1997 y, cuando la situación se aligeró, Hun Sen asumió en solitario el liderazgo de la nación. Las elecciones celebradas a mediados de 1998 le otorgaron una nueva victoria, a pesar de las protestas protagonizadas por candidatos de la oposición, que criticaban las turbias prácticas electorales. Aunque no contaba con deslumbrantes credenciales democráticas, este hombre tuerto y vigoroso ha resultado una fuerza estabilizadora para Camboya. La muerte de Pol Pot de un aparente ataque al corazón, en abril de 1998, fue acogida con discrepancia de opiniones; con enfado, ya que nunca fue juzgado, y con escepticismo, porque no era la primera vez que se le daba por muerto. Se espera que los líderes más destacados de los jemeres rojos que siguen con vida sean juzgados a finales de 2001, en un juicio auspiciado por un tribunal asistido por las Naciones Unidas y supervisado por un equipo mixto de abogados foráneos y locales. Sin embargo, la esperanza de que se haga justicia se ve enturbiada por el hecho de que antiguos miembros leales a los jemeres rojos todavía ocupan posiciones de poder, y sólo un grupo muy reducido ha sido encarcelado. No existe certeza de que Ieng Sary, el anterior ministro de Asuntos Exteriores y cuñado de Pol Pot, vaya a ser juzgado, ya que podría peligrar la recién estrenada estabilidad del país. Este juicio puede ayudar sobremanera a devolver la fe en Camboya, a conseguir atraer la ayuda extranjera y a fortalecer la posición del país dentro de la ANSEA (Asociación de Naciones del Sureste Asiático). La futura estabilidad también depende de la mejora de la maltrecha economía del país, que recibió un duro golpe con las devastadoras inundaciones sufridas en el año 2000, de la erradicación de la arraigada cultura de corrupción y de la necesidad de conocer el sucesor del rey Sihanouk, el último de la larga sucesión de reyes divinos de Angkor. La estabilidad futura está ligada a la mejora de la economía del país, que lleva mucho tiempo en crisis, a la erradicación de la asentada cultura de la corrupción, la reducción del ejército y la aclaración de la polémica sucesión real. El primer ministro del Partido Popular Camboyano, Hun Sen, ganó las elecciones en 2003, pero el estancamiento político duró hasta junio de 2004, cuando Hun Sen encontró un aliado para formar una colación y pudo reanudar sus labores en el cargo. En octubre de 2004, el rey Sihanouk anunció su intención de abdicar por causas de salud y molestias por las luchas políticas intestinas del país. · Fenton, James: Lugares no recomendables, Editorial Anagrama, Barcelona, 1991 · Kaplan, Robert D.: Los confines de la Tierra: un viaje a los albores del siglo XXI, Flor de Viento Ediciones, Barcelona, 1996 · Bernatzik, Hugo: Exploración por las selvas de Indochina, Editorial Timun Mas, Barcelona, 1998 · Nart, Javier; Nart, Gorka: Viaje al Mekong. Cavalgando el dragón por Thailandia, Laos, Camboya y Vietnam, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 2001 · Moro, Javier: El pie de Jaipur: cuando sólo queda la pasión de vivir, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1999 · Ung, Loung: Se lo llevaron. Recuerdos de una niña de Camboya, Ediciones Maeva, Madrid, 2001 · Loti, Pierre: Peregrino de Angkor; seguido de fragmentos del diario íntimo (1901), José J. de Olañeta Editor, Palma de Mallorca, 2000 · Lewis, Norman: Un imperio de oriente: viajes por Indonesia, Ediciones Península, Barcelona, 1998
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