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Colombia
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Colombia ha vuelto. Tras décadas de conflicto civil, el país es ahora un lugar seguro y los viajeros están descubriendo lo que se habían perdido. Su diversidad asombrará al visitante, que podrá elegir entre modernas ciudades con rascacielos y discotecas, magníficas playas caribeñas, o paseos por la selva y safaris en el Amazonas. La lista es interminable: ciudades coloniales, ruinas arqueológicas, senderismo en alta montaña, observación de ballenas, plantaciones de café, submarinismo y surf.

Nombre oficial: República de Colombia
Superficie: 1.141.748 km2
Población: 45.000.000 hab.
Capital: Bogotá (5 millones hab.)
Nacionalidades y etnias: 58% mestizos (descendientes de europeos e indígenas), 20% descendientes de europeos, 14% mulatos (descendientes de africanos y europeos), 4% de origen africano, 3% descendientes de africanos e indígenas y 1% indígenas
Idioma: español y más de 200 lenguas indígenas
Religión: 95% católicos, 5% religión judía y creencias episcopales
Régimen político democracia
Presidente: Álvaro Uribe Vélez

PIB: 809 billones de dólares
PIB per cápita: 1.820 dólares
Inflación: 16,7%
Principales recursos económicos: industria textil, café, aceite, drogas, caña de azúcar y productos de alimentación
Principales socios comerciales: Estados Unidos y la Unión Europea

Visados: Los visitantes procedentes de Australia y Nueva Zelanda no necesitan visado si permanecen menos de 30 días en el país en calidad de turistas. Los visitantes de la mayoría de los países europeos, de Japón y de Estados Unidos no necesitan visado si permanecen menos de 90 días en el país en calidad de turistas. Los viajeros de otras nacionalidades deben consultar con el consulado colombiano la situación de los visados antes de partir.
Condiciones sanitarias: vértigo, cólera, hepatitis (A, B y D), malaria, rabia, tétanos, fiebre amarilla y fiebres tifoideas
Hora local: GMT -5
Electricidad: 110V, 60Hz
Pesos y medidas: sistema métrico decimal

La época más agradable para visitar Colombia es durante la estación seca, pero nada impide al turista viajar al país durante el período de lluvias. La mayoría de los colombianos parten de vacaciones de finales de diciembre a mediados de enero, por lo que, en esa época, los transportes están más saturados y los hoteles suelen llenarse antes.

En Colombia, el calendario está a rebosar de festejos, carnavales, ferias y concursos de belleza. Entre los principales eventos figura el Carnaval de Blancos y Negros, celebrado en enero en Pasto; la Semana Santa, cuyos festejos más destacados tienen lugar en Popayán y Mompós en marzo o abril; la Feria de las Flores, en Medellín en agosto; y el Reinado del Coco, en San Andrés, en noviembre.

Moneda
Peso

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 2 y 5 dólares
· Presupuesto medio: entre 5 y 10 dólares
· Presupuesto alto: más de 10 dólares
Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 5 y 10 dólares
· Presupuesto medio: entre 10 y 15 dólares
· Presupuesto alto: más de 15 dólares

Colombia no es un país caro. Los viajeros con escaso presupuesto pueden apañárselas con unos 15 dólares diarios, mientras que aquellos que se hospeden en hoteles más confortables y coman en restaurantes gastarán entre 25 y 45 dólares al día. Los más derrochadores deben presupuestar entre 50 y 70 dólares diarios.

Algunos bancos cambian dinero en efectivo y cheques de viaje, pero otros no. Puede ocurrir, incluso, que algunas sucursales de un mismo banco cambien dinero, y otras no. Esta situación parece variar constantemente en función del banco, la ciudad y el día; también puede verse complicada todavía más por factores locales, como por ejemplo que un banco haya alcanzado su límite diario de divisas extranjeras. Por si esto fuera poco, los bancos suelen tener un servicio de cambio de divisas con un horario limitado, que puede ser perfectamente sólo una o dos horas al día y, normalmente, por la mañana.

Es posible cambiar dólares en efectivo en la calle, pero no se recomienda hacerlo. Los únicos lugares donde sí se puede hacer es en las fronteras, sencillamente porque tal vez ésta sea la única alternativa. Las tarjetas de crédito (Visa es la más generalizada) son válidas para alquilar coches, comprar billetes de avión y pagar la cuenta en la mayoría de los hoteles y restaurantes de alta categoría. También se utilizan con frecuencia para adquirir bienes de consumo y para pagar servicios en muchos otros comercios. Existe un número cada vez mayor de cajeros automáticos, que aceptan Visa y MasterCard y pagan en pesos.

Bogotá

Bogotá, la capital del país, es la quintaesencia de todo lo que representa Colombia: una ciudad de arquitectura futurista, con una vida intelectual y cultural vibrante y diversa, con espléndidas iglesias coloniales y con deslumbrantes museos; pero también es la ciudad de niños abandonados propios de las obras de Dickens, indigentes, chabolas, y embotellamientos. La sorprendente mezcla de riqueza y pobreza, de coches de lujo y mulas, la convierte en una de las metrópolis más caóticas, fascinantes e intrépidas del mundo.

Entre los monumentos que uno no debe perderse figuran el Museo del Oro, que alberga numerosos objetos precolombinos y tal vez sea el museo más importante de este tipo en el mundo; el Museo Nacional, con gran riqueza de obras de arte desde el período precolombino hasta el contemporáneo; la Iglesia de Santa Clara, cuyo interior atesora imágenes y retablos pintados al fresco; la Iglesia de San Ignacio, uno de los templos más bellamente decorados de todo el país; el barrio colonial de La Candelaria, el más antiguo de la ciudad; el Cerro de Monserrate, una montaña que domina la ciudad, célebre porque, al parecer, en ella se han producido muchos milagros; y el precioso Jardín Botánico José Celestino Mutis, que alberga gran variedad de especies nacionales.

Pasear por las calles de la Bogotá y observar su vertiginoso trajín, las avalanchas de busetas, las tiendas extravagantes y los puestos callejeros es tan fascinante como contemplar la serena atmósfera de sus iglesias y museos coloniales, por lo que hay dedicar bastante tiempo para visitarla. Recomendamos observar a los músicos ambulantes de la plaza de Santander, curiosear en el dominical mercado de las Pulgas y mirar, pero sin comprar, el mercado callejero de esmeraldas, en la esquina suroeste de la avenida Jiménez y la Carrera 7.

También existe una atractiva oferta artística y de espectáculos con teatro y música clásica, discotecas donde suenan sensuales ritmos cubanos en la marchosa Zona Rosa, alrededor de la Carrera 15, además de muchas oportunidades de asistir a partidos de fútbol y corridas de toros. La mayoría de los viajeros con escaso presupuesto suelen permanecer alrededor de La Candelaria, que ofrece alojamiento y comida a precios económicos.

Unos 50 km al noreste de Bogotá se encuentra la localidad colonial de Guatavita y su célebre laguna, centro ritual y lago sagrado de los indios música y cuna del mito de El Dorado.

Cartagena y la costa del caribe

Cartagena de Indias es legendaria por su historia y belleza. Ha sido inmortalizada en infinidad de lienzos, glorificada en cientos de libros, y cada uno de sus detalles ha sido fotografiado innumerables veces. Al ser la ciudad más fascinante de Colombia, bien se merece todos estos honores.

El casco antiguo amurallado de este puerto colonial español es una verdadera joya. Está repleto de iglesias, monasterios, plazas, palacios y mansiones nobles con miradores y patios umbríos. Uno disfruta con sólo pasear por la ciudad vieja, pero entre sus monumentos más destacados figuran el Palacio de la Inquisición, la mansión colonial Casa del Marqués de Valdehoyos y el precioso puerto viejo de Cartagena en la bahía de las Ánimas.

En el exterior de las murallas, Getsemaní, ciudad menos turística, también cuenta con bellos lugares, pero está peor conservada. En las cercanías se levantan varios fuertes españoles impresionantes; entre ellos, el Castillo de San Felipe de Barajas, del siglo XVII, sin duda la mayor y más poderosa fortaleza construida por los españoles en sus colonias. Las Islas del Rosario, 30 km al suroeste de Cartagena, cuentan con magníficos arrecifes de coral y abundante vida marina, lo que las convierte en un lugar popular para practicar el submarinismo y el buceo con snorkel. La península situada al sur de la ciudad vieja alberga los centros turísticos de alta categoría de Bocagrande y El Laguito. La mayoría de los viajeros con un presupuesto más ajustado se alojan en Getsemaní; en la ciudad vieja se puede encontrar alojamiento a precios moderados.

Otros puntos destacados de la costa caribeña colombiana son la ciudad de Mompós, que destaca por su arquitectura; las playas del Parque Nacional Tayrona; la Sierra Nevada de Santa Marta, la cordillera costera más elevada del mundo; los volcanes de barro de Arboletes; y, en las profundidades de la selva, la antigua ciudad de los indios tairona, La Ciudad Perdida, el mayor descubrimiento arqueológico realizado en América en el siglo XX.

Noroeste

El noroeste está formado por dos vastas regiones: el departamento del Chocó, una gran extensión de bosque tropical escasamente poblada y que incluye el precioso Parque Nacional Los Katiós, y los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío, una región montañosa, de mayoría blanca, donde está situada la dinámica ciudad industrial y comercial de Medellín. La localidad más antigua del noroeste es Santa Fe de Antioquia, unos 80 km al noroeste de Medellín, que todavía conserva buena parte de su arquitectura y ambiente coloniales.

Suroeste

Las dos atracciones principales del suroeste son los yacimientos arqueológicos de San Agustín y Tierradentro, y la ciudad colonial de Popayán. Tanto San Agustín como Tierradentro están repletos de estatuas antiguas, tumbas y túmulos funerarios, mientras que Popayán alberga numerosas iglesias, museos y calles con mansiones coloniales. Cali, la tercera mayor ciudad del país, destaca más por su ambiente relajado que por sus atracciones turísticas.

San Andrés y Providencia

Este archipiélago del Caribe está situado unos 750 km al noroeste del continente colombiano y sólo 230 km al este de Nicaragua. El grupo sur de islas se extiende alrededor de San Andrés, que tiene forma de hipocampo, mientras que, 90 km al norte, la montañosa isla Providencia yace en medio del mar tropical. San Andrés se ha visto especialmente afectado por el auge del turismo, pero el encanto y la belleza de estas islas han sido en gran medida preservados. Las aguas color turquesa, los amplios arrecifes coralinos y la abundante vida marina suponen un paraíso para los aficionados al buceo con snorkel y al submarinismo, mientras que los cayos bañados por el sol hacen que los rayos UVA casi parezcan saludables. El ritmo de vida relajado, el ambiente amistoso, las instalaciones turísticas (nada baratas, por cierto) y el ambiente de seguridad que se respira aquí convierten al archipiélago en un buen lugar para huir del resto del mundo.

San Andrés se encuentra en la ruta más económica y conveniente entre Centroamérica y Colombia. Existe un puente aéreo entre el archipiélago y el continente, y conexiones directas desde varias capitales del sur de Estados Unidos. No hay ningún servicio regular de ferry o de barcos, pero los cargueros y buques de mercancías procedentes de Panamá y Cartagena a menudo aceptan pasajeros.

Santuario de Nuestra Señora de las Lajas

Situada a 7 km de Ipiales, en un puente sobre una espectacular garganta del río Guáitara, se encuentra esta iglesia de estilo gótico. Según la leyenda, una imagen de la virgen María apareció a mediados del siglo XVIII en una enorme roca sobre el río. La iglesia fue erigida de forma que la roca, y la imagen, forman su altar superior. Peregrinos procedentes de todas partes de Colombia y Ecuador acuden hasta el lugar, donde, claro está, abundan los relatos de eventos milagrosos. El alojamiento que provee un pequeño pero acogedor convento, situado carretera arriba desde la iglesia, es evidentemente ascético.

Bahía Solano y El Valle

Estas dos poblaciones de la costa pacífica del Chocó, unos 250 km al oeste de Medellín, están desarrollándose de forma gradual como centros turísticos. Las instalaciones son poco convincentes, pero las playas, en especial Playa Larga, en El Valle, son excelentes. Ambas localidades son buenas bases desde donde organizar excursiones río arriba, y ofrecen multitud de oportunidades para explorar la densa selva tropical o contemplar a numerosos animales. No muy lejos, el Parque Nacional Ensenada de Utría, que incluye la Isla de Salomón, es un buen lugar donde contemplar ballenas y delfines.

Las excursiones de seis días (ida y vuelta) a las ruinas de La Ciudad Perdida son muy populares. Los guías se encargan de conseguir el transporte, la comida y el alojamiento. La ruta a pie, de entre cinco y siete días, entre Nabusímake y el pico Colón, en Sierra Nevada de Santa Marta, es una forma fantástica de conocer las montañas colombianas.

Existen muy buenas posibilidades de practicar buceo con snorkel y submarinismo en las costas de las Islas del Rosario, a 30 km de Cartagena, y en la Isla Barú, en la península, al sur de Cartagena. Las aguas de San Andrés y Providencia son lugares excelentes para contemplar peces.

En Leticia, pueden organizarse arriesgadas excursiones a la selva del interior del Amazonas. Existen numerosos guías bien equipados en la zona, y no resulta difícil contratar excursiones de hasta diez días de duración. Es imprescindible llevar carretes ultrasensibles, ya que la selva suele ser oscura, y repelente de mosquitos.

Las culturas precolombinas existían en grupos aislados en la región de los Andes y en las costas del Pacífico y del Atlántico. Entre las más destacadas figuraban la tairona, la sinú, la muisca, la quimbayá, Tierradentro y San Agustín. Muchas de las tribus realizaban objetos de oro y de cerámica muy elaborados, y algunas dejaron cámaras funerarias y dibujos en rocas que han ayudado a los antropólogos a comprender sus culturas.

Alonso de Ojeda, un compañero de Cristóbal Colón, desembarcó en la península de Guajira en 1499. La riqueza de los indígenas del lugar contribuyó a difundir el mito de El Dorado, y las costas de la actual Colombia se convirtieron en objetivos de numerosas expediciones. En un primer momento, los indígenas toleraron la llegada de los españoles, pero se rebelaron cuando los colonizadores trataron de esclavizarlos y confiscaron sus tierras. Pronto, gran parte de lo que pasaría a ser Colombia fue conquistada por los españoles, y varias ciudades, entre ellas Cartagena (fundada en 1533), prosperaron. En 1544, el país se fue incorporado al virreinato de Perú, situación que duró hasta 1739, cuando pasó a formar parte del de Nueva Granada, que incluía los territorios actuales de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá.

Junto con la esclavitud, el monopolio español sobre el comercio, los impuestos y las aduanas hizo que poco a poco crecieran las protestas, en especial hacia finales del siglo XVIII. En esta época surgieron las primeras demandas de autonomía nacional, pero no fue hasta 1819, con la aparición del libertador venezolano Simón Bolívar y su ejército, cuando la independencia se convirtió en un hecho. Siguieron diez años de una confederación inestable con Venezuela y Ecuador, bajo el nombre de Gran Colombia, hasta que las diferencias regionales entre los tres miembros pusieron fin a esta unión.

Las corrientes políticas surgidas durante la lucha por la independencia se concretaron en 1849, cuando se fundaron dos partidos dominados por la elite criolla: los conservadores, con tendencias centralistas, y los liberales, con aspiraciones federalistas. Los partidos dividieron la nación en dos bandos opuestos, lo que terminó por desatar la insurrección, el caos civil y la guerra. Durante el siglo XIX, el país sufrió nada menos que 50 levantamientos y ocho guerras civiles, que culminaron en 1899 con la sangrienta guerra de los Mil días.

Tras un período de relativa paz, la lucha entre conservadores y liberales volvió a estallar en 1948 con La Violencia, la más cruel y devastadora de las muchas guerras civiles colombianas. Cerca de trescientas mil personas murieron en este conflicto, en el que los conservadores trataron de consolidar una nueva era de dominación. Cuando se hizo evidente que el enfrentamiento desarrollaba tendencias revolucionarias, ambos partidos decidieron apoyar un golpe militar, como la mejor forma de conservar el poder y controlar al creciente grupo de rebeldes establecidos en las zonas rurales. El golpe de Estado resultante, a cargo de Gustavo Rojas en 1953, fue la única intervención militar que se produjo en Colombia en el siglo XX. Pero fue breve, ya que terminó en 1957, cuando liberales y conservadores se pusieron de acuerdo, esta vez en la piel del Frente Nacional, para compartir el poder durante los 16 años siguientes.

El Frente Nacional desapareció formalmente en 1974 con la elección del presidente liberal Alfonso López Michelsen, pero durante 17 años más prevaleció una versión modificada del sistema bipartidista. Mientras tanto, el monopolio político provocó la emergencia de varios grupos guerrilleros de izquierda, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) y el Movimiento 19 de abril (M19). Si bien no lograron derrocar al gobierno, minaron su capacidad para gobernar.

Otra amenaza significativa fue la aparición de escuadrones de paramilitares que atacaban a cualquier grupo, independientemente de cuál fuera su adscripción política, que pretendiera oponerse a los poderosos cárteles de la droga de Medellín y Cali. En 1990, la escalada de violencia, cada vez más dirigida contra miembros de la clase política gobernante, amenazó con provocar la paralización del país. En 1991, entró en vigor una nueva constitución, que proporcionó mayores poderes a la judicatura y reforzó el control del gobierno. En junio de ese mismo año, Pablo Escobar, jefe del cártel de Medellín y presunto cerebro de la sangrienta campaña de terror, se rindió. Un año más tarde huyó, aunque en diciembre de 1993 fue finalmente localizado y asesinado.

El tráfico de drogas sigue creciendo (gentileza del pragmático cártel de Cali) y, en la actualidad, tiene unos beneficios anuales de unos 5.000 millones de dólares. En junio de 1995, la detención de Gilberto Rodríguez Orejuela, jefe del cártel de Cali, fue un tanto que se apuntó el gobierno, pero esto no consiguió alterar la dinámica del tráfico de drogas en Colombia. Incluso, el entonces presidente Ernesto Samper se vio obligado a dedicar la mayor parte de sus últimos años en el cargo a refutar las acusaciones de que el dinero de la droga había financiado su campaña electoral. En junio de 1998, el sucesor de Samper, también del Partido Liberal, Horacio Serpa, perdió las elecciones presidenciales frente al conservador Andrés Pastrana, que en 1994 levantó la liebre sobre las conexiones de Samper con el cártel de Cali.

Según el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación Sobre la Paz), el conflicto interno de Colombia figura entre los diez más sangrientos del mundo. El gobierno ha suspendido las conversaciones de paz con la guerrilla de forma indefinida. En 2000, Estados Unidos aprobó destinar 1.300 millones de dólares para ayudar al gobierno colombiano en su lucha contra la guerrilla.

En las elecciones presidenciales de 2002, el político independiente Álvaro Uribe obtuvo una victoria arrolladora, confirmando de este modo el momento crítico en que se encontraban los partidos tradicionales. Tenaz adversario de las guerrillas, Uribe sobrevivió a 15 intentos de asesinato incluso antes de acceder a la presidencia. Sorprendió al país nombrando a seis mujeres entre los trece miembros de su gabinete y durante sus primeros meses en el cargo los enfrentamientos con la guerrilla se intensificaron. Uribe inició el año 2003 con un asombroso apoyo popular del 75%.

En octubre 2003, 14 de sus 15 rígidas propuestas fueron denegadas en referéndum. Sin embargo, continua siendo muy popular y se mantiene firme contra las guerrillas. Ha pedido más ayuda a EE UU, y en su plan de seguridad de junio de 2003 dió especial importancia a erradicar los cultivos de droga y a reforzar la seguridad. En mayo de 2004, un lider de las FARC (el más importante capturado) fue condendo a 35 años de cárcel.

Colombia es un mosaico de etnias, lo que se refleja en su cultura, su folclore, su arte y su artesanía. Las diferentes raíces y tradiciones de los indígenas, de los españoles y de los africanos han creado interesantes fusiones, en especial en el ámbito de la artesanía, la escultura y la música. El arte precolombino está formado principalmente por esculturas de piedra, alfarería y objetos de oro. La cestería, los tejidos y la cerámica de los indígenas datan de la época precolombina, pero en la actualidad combinan técnicas modernas con diseños tradicionales. La música colombiana incorpora los ritmos africanos del caribe, la salsa cubana y la música andina, y tiene una gran influencia española.

El gigante de la literatura colombiana es Gabriel García Márquez, cuyas obras mezclan mitos, sueños y realidad en un estilo que los críticos han denominado "realismo mágico". García Márquez insiste en que su obra es documental, y en ella se refleja la naturaleza, el ritmo y la percepción de la vida en Colombia. De la nueva hornada de escritores colombianos, el más interesante es Moreno Durán, considerado el mejor novelista latinoamericano surgido desde el auge literario de los años cincuenta.

El español es el idioma oficial y, salvo algunas remotas tribus indígenas, todos los colombianos lo hablan. También existen alrededor de 75 lenguas indígenas todavía utilizadas en el país. Aunque el sistema educativo incluye la enseñanza del inglés, ésta sigue siendo una lengua poco conocida y escasamente hablada.

El catolicismo es la religión dominante, aunque más de tres millones de personas han abandonado esta fe para abrazar otras confesiones (anglicana, luterana, mormona, etc.) o diversas sectas religiosas.

La gastronomía colombiana se basa fundamentalmente en el pollo, el cerdo, las patatas, el arroz, las judías y la sopa. Entre los platos regionales más interesantes figuran el ajiaco, una sopa de pollo y patata, especialidad bogotana; la hormiga culona, un plato muy especial, exclusivo de Santander, basado en hormigas fritas; y la lechona, lechón asado relleno de arroz, especialidad de Tolima. La variedad de fruta es asombrosa; el café y la cerveza son de gran calidad.

Colombia es el cuarto país más grande de Suramérica y el único con costas en el Pacífico y el Caribe. Limita con Panamá, al Noroeste; Venezuela, al Este; Brasil, al Sureste; Perú, al Sur; y Ecuador, al Suroeste. El territorio colombiano también incluye los archipiélagos de San Andrés y Providencia, en el mar Caribe, situados 700 km al noroeste del continente y tan sólo 230 km al este de Nicaragua.

La orografía de la zona occidental del país presenta un paisaje predominantemente montañoso: los 8.000 km de la cordillera de los Andes recorren toda Suramérica y, al llegar a Colombia, se dividen en tres cadenas montañosas: la cordillera Occidental, la Central y la Oriental. El valle del Cauca y el valle del Magdalena están encajonados entre las tres cordilleras; sus ríos fluyen hacia el Norte, más o menos paralelos, hasta que el río Cauca se une al Magdalena y prosigue hasta el Caribe. Aparte de las tres cadenas andinas, Colombia alberga la Sierra Nevada de Santa Marta, el sistema montañoso costero de mayor altitud del mundo. Más del 50% del territorio al este de los Andes está formado por tierras bajas, cubiertas por una densa selva entrecruzada por ríos y sus afluentes.

Entre las curiosidades geográficas de Colombia figuran sus desiertos del noreste; la jungla de la costa del Pacífico, que tiene un récord de precipitaciones; y la Serranía de la Macarena, una formación montañosa aislada, que se eleva 1.000 m por encima de las llanuras orientales.

Colombia se precia de tener el mayor número de especies de flora y fauna en proporción con su superficie. Entre las especies animales figuran jaguares, ocelotes, pecaríes, tapires, ciervos, armadillos, numerosos tipos de monos y el inusual oso de anteojos. Alberga más de 1.550 especies de aves (más que Europa y Norteamérica juntas), desde el enorme cóndor andino hasta el diminuto colibrí. También posee un sinfín de especies marinas, incluidas la voraz piraña y la anguila eléctrica. Los herbarios colombianos han clasificado más de 130.000 plantas, entre ellas la victoria amazónica, similar al nenúfar, con hojas tan grandes y resistentes que pueden soportar el peso de un niño.

La red de reservas naturales del país incluye 33 parques nacionales, seis zonas pequeñas denominadas santuarios de flora y fauna, dos reservas nacionales y un área natural única. En total, estas reservas cubren el 7,9% de la superficie de Colombia.

Dado que el país se encuentra cerca del ecuador, las temperaturas medias varían poco durante el año. Sin embargo, las temperaturas cambian con la altitud; por regla general, descienden unos 6ºC cada 1.000 m de altitud. El clima ecuatorial de Colombia consta de dos estaciones: el verano (la estación seca) y el invierno (la estación húmeda). Pero, debido a los complejos factores geográficos y a la altitud del país, no existe una pauta general para las estaciones. Una zona que sigue un patrón es Los Llanos, en el este, donde la estación seca se extiende de diciembre a marzo mientras que el resto del año es húmedo.

La situación geográfica de Colombia, en el extremo norte de Suramérica, hace que cuente con unas conexiones buenas y relativamente baratas con Europa y Norteamérica. La mayoría de los visitantes vuelan hasta el principal aeropuerto internacional del país, el de Bogotá; los otros aeropuertos internacionales están situados en San Andrés y Cartagena. La tasa de salida para los vuelos internacionales es de 23 dólares y, para quienes tengan un visado por viaje negocios, de 44 dólares.

El país está conectado por carretera únicamente con Venezuela y Ecuador. Los viajeros que tengan pensado cruzar los peligrosos puestos fronterizos de Arauca-El Amparo de Apure o el de Puerto Carreño-Puerto Páez con Venezuela deben consultar a su embajada para conocer la situación de la seguridad en la zona. En marzo de 1995, los ataques de la guerrilla colombiana a los puestos del ejército venezolano provocaron un enfrentamiento fronterizo entre las tropas de ambos países.

Los más intrépidos pueden entrar en Colombia desde Panamá por el paso de El Darién, la densa, peligrosa e importante, desde el punto de vista medioambiental, selva, que interrumpe la carretera panamericana. El viaje dura unas dos semanas; se recomienda llevar guías, planificarlo con antelación e ir armado de un alto grado de confianza en uno mismo y una buena dosis de buena suerte. La guerrilla es activa en la zona, y los secuestros son frecuentes, por lo que se recomienda prudencia.

Los puertos, tanto de la costa del Pacífico como del Caribe, permiten llegar al país, o salir de él, en barco. El tráfico marítimo es abundante en el litoral caribeño: los buques van y vienen con frecuencia entre Estados Unidos, México, Centroamérica, las islas del Caribe y Venezuela. Entre los puertos colombianos del Caribe figuran Barranquilla, Cartagena, Santa Marta y Turbo; el mayor puerto en el Pacífico es Buenaventura.

Colombia fue la primera nación suramericana en disponer de sus propias líneas aéreas: SCADTA fue fundada en 1919 y, más tarde, pasó a llamarse Avianca. En la actualidad, dispone de un sistema aéreo bien desarrollado y una de las redes más densas de vuelos nacionales de toda Latinoamérica. La política de cielos abiertos que defiende el país comenzó en 1991, y ha provocado la aparición de varias nuevas compañías y una enorme variedad de aviones, desde jumbos hasta cualquier aparato que consiga despegar. Las tarifas son relativamente elevadas (Avianca y SAM son las compañías más caras), pero algunas compañías nuevas ofrecen promociones irrisorias. No hay que olvidar reconfirmar las reservas al menos con 72 horas de antelación y prepararse para que el vuelo esté retrasado o aplazado. La tasa de salida para los vuelos nacionales es de 4 dólares.

El autobús es el principal medio para desplazarse por el país; es barato, eficiente y está muy extendido. Por desgracia, las carreteras, salvo las vías principales, son muy defectuosas. Desplazarse por las ciudades en autobús puede resultar lento, y normalmente los vehículos están repletos de gente. En cambio, los taxis son económicos, y pueden utilizarse para recorrer largas distancias.

Otros modos de transporte son las chivas, unos anticuados autobuses de madera utilizados sobre todo en las carreteras del interior, y los colectivos, un cruce entre autobús y taxi, utilizado en rutas fijas. No existe servicio de trenes en el país, y desplazarse con vehículo propio (coche o motocicleta) no es recomendable, ya que puede resultar peligroso y caro. El transporte marítimo, en especial en la costa del Pacífico, donde no existen carreteras, es irregular y precario.


· A.A.V.V: Antología del cuento corto colombiano, Universidad del Valle, Cali, 1994
· Restrepo, Laura: Colombia: Historia de una traición, Instituto de Estudios Políticos para América Latina, Madrid, 1986
· Chao, Ramon: Un tren de fuego y hielo: Mano negra en Colombia, Galería Detursa, Madrid, 1994
· Nicholl, Charles: La ruta de la coca. Un viaje por Colombia, Edhasa, Barcelona, 1991
· García Márquez, Gabriel: Cien años de soledad, Espasa-Calpe, Madrid, 2000
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