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Egipto
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Herodoto, antiguo historiador griego, describía Egipto como 'el don del Nilo', reflejando así la admiración que ya se sentía en la Antigüedad por la imagen de las pirámides, la esfinge, Tebas y el propio río. Faraones, griegos, romanos, árabes, turcos y británicos dominaron este país africano y, como consecuencia de ello, el Egipto actual es una amalgama de esos legados, junto con la influencia del Islam y de los avances del siglo XX.

Pueblos construidos con adobe se alzan junto a ruinas faraónicas, rodeadas de edificios de acero, piedra y cristal. Los beduinos habitan en tiendas construidas con piel de cabra, mientras que los agricultores labran la tierra con las herramientas primarias que habían utilizado sus ancestros. En la ciudad se mezclan largas túnicas con marcas importadas de occidente; el tráfico compite con carros arrastrados por burros y cabras que se mueven libremente. En ningún otro lugar se da este colorido ni estos contrastes como en El Cairo, una ciudad imponente, atestada de gente, donde suenan incansables el claxon de los coches, la algarabía de los barrios y los almuédanos convocando a la oración. Sin embargo, no todo es caos y ruido en El Cairo. Egipto es también el lugar con el que sueña cualquier buceador; es además la imagen de una tranquila caravana de camellos a través del desierto o un apacible paseo Nilo abajo.

Nombre oficial: República Árabe de Egipto
Superficie: 1.001.449 km²
Población: 69.500.000 hab.
Capital: El Cairo
Nacionalidades y etnias: bereberes, beduinos y nubios
Idioma: árabe
Religión: 94% musulmanes suníes, 6% cristianos coptos
Régimen político: república democrática
Presidente: Mohammed Hosni Mubárak

PIB: 247 billones de dólares
PIB per cápita: 3.600 dólares
Crecimiento anual: 5%
Inflación: 3%
Principales recursos económicos: petróleo, gas, metales, algodón y turismo.
Principales socios comerciales: Estados Unidos, Unión Europea y Oriente Medio

Visados: Se requiere un visado y un pasaporte con validez para 6 meses. Los visados pueden obtenerse en cualquier embajada egipcia del mundo. Los viajeros procedentes de Estados Unidos, Canadá y Unión Europea pueden adquirir, a su llegada, el sello en muchos de los grandes aeropuertos. Los visados de un mes de duración podrán prorrogarse.
Condiciones sanitarias: bilharciosis (conviene evitar bañarse en el Nilo)
Hora local: GMT+2
Electricidad: 220V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico internacional
Turismo: 2,8 millones de turistas al año

Los meses de invierno son, sin duda, el mejor momento para acercarse a la zona más septentrional y a Luxor, ya que en verano el calor puede soportarse con dificultades, además de ser la época de mayor afluencia de turistas a la costa mediterránea. En El Cairo, sin embargo, los inviernos pueden llegar a ser bastante fríos, por lo que las fechas más adecuadas para disfrutar la ciudad son la primavera y el otoño. Es preferible viajar en el período comprendido entre marzo y mayo para coincidir con temperaturas suaves y eludir tanto el calor de mediodía como las masificaciones de las playas.

El calendario islámico (o hégira) cuenta con once días menos que el gregoriano. Ras as-Sana es la celebración del nuevo año, y el Moulid an-Nabi, que suele festejarse en mayo, conmemora el nacimiento del profeta. Se organizan desfiles en las calles iluminadas, con tambores, dulces especiales y los consiguientes banquetes. El Ramadán, muy importante en el año islámico, se celebra durante su noveno mes (actualmente en noviembre). A lo largo de este período, Mahoma recibió la revelación del Corán y, por respeto, los fieles no comen ni beben hasta la puesta del sol. El final del Ramadán (Id al-Fitr) supone el fin del ayuno, lo que se celebra con gran alborozo y diversión.

Id al-Adhá es la época de peregrinación a la Meca. Cada musulmán debe realizarlo al menos una vez en su vida. El ritual del Mahmal se desarrolla en cada pueblo al paso de los peregrinos, a los que se les entregan alfombras y sudarios para el viaje. Se celebra en febrero.

Moneda
libra egipcia

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 12 y 25 libras
· Presupuesto medio: entre 25 y 40 libras
· Presupuesto alto: a partir de 40 libras

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 15 y 50 libras
· Presupuesto medio: entre 50 y 150 libras
· Presupuesto alto: a partir de 150 libras

Egipto no es un país caro. Es posible gastar únicamente unos 15 dólares al día si se está dispuesto a alojarse en los hostales y hoteles más económicos, a comer los platos locales, a ver un solo monumento diario y a viajar en atestados trenes de tercera clase. El transporte y las entradas a las obras artísticas suponen el mayor gasto para el viajero; especialmente estas últimas, que han experimentado un considerable aumento en los últimos años. Por ejemplo, la visita al Museo Egipcio de El Cairo cuesta alrededor de 15 dólares, y la entrada a la tumba de Nefertari, cerca de Luxor, que recientemente se ha abierto al público, cuesta nada menos que 25 dólares.

Debe evitarse llevar dinero en los bolsillos traseros y conviene tener cuidado con los carteristas, que suelen operar en las zonas turísticas. Los cheques de viaje más conocidos suelen ser aceptados, aunque para evitar cualquier contratiempo es más fiable que su valor sea en dólares estadounidenses, libras esterlinas o euros. Las tarjetas de crédito American Express, Visa, MasterCard, JCB y Eurocards se admiten en los establecimientos y hoteles que muestran el distintivo correspondiente. Con las tarjetas Visa y MasterCard, también se puede retirar efectivo en las sucursales del Banque Misr y del National Bank of Egypt.

En restaurantes y hoteles se aplica un recargo por el servicio del 12%, así como un impuesto de venta de entre el 5 y el 7%. Adicionalmente debe pagarse un impuesto por alojamiento de lujo de entre el 1 y el 4%, con lo cual, es posible que finalmente deba pagarse hasta un 23 por ciento más del precio inicial por una habitación de hotel de categoría media o alta.

El regateo forma parte de la vida egipcia; prácticamente todo es negociable; desde una habitación para una noche o el bocadillo del mediodía hasta el falucho que se alquila para pasear por el Nilo. Las reglas a tener en cuenta cuando se vaya de compras por los bazares son: no ofrecer nunca un precio que no se esté dispuesto a pagar; hacerse una idea del valor real antes de empezar a regatear; tomarse tiempo y disfrutar del regateo (que puede incluir una invitación del comerciante a una taza de café); y, sobre todo, recordar que no se está obligado a comprar nada y que no se ofende a nadie por ello.

El Cairo

El Cairo ha sido el corazón del país del Nilo desde hace más de mil años y en ella se muestran los contrastes de todo Egipto. En esta ciudad, se funden el mundo medieval y el mundo occidental contemporáneo en una mezcla de casas de adobe y modernos rascacielos de oficinas, de ostentosos automóviles y carros arrastrados por animales de tiro. No se sabe con exactitud cuántos habitantes tiene la urbe, pero se estima que la cifra se sitúa en torno a los 16 millones; sólo los asentamientos ilegales y las chabolas albergan aproximadamente cinco millones de personas. La escasez de vivienda es un grave problema, y el tráfico es caótico; el gobierno ha procurado subsanar estos inconvenientes con la apertura de una red de metro y la edificación de barrios satélite.

El Cairo islámico es el nombre con el que se conoce al antiguo barrio medieval; caminar por sus calles es como retroceder seis o siete siglos. Ésta es una de las partes de Egipto, y probablemente de todo Oriente Próximo, con más densidad de población. Barrios como Darb al-Ahmar se caracterizan por sus pequeñas callejuelas, sus casas de adobe, sus vendedores ambulantes de comida y sus cabras, camellos y burros. Hay mezquitas y templos por doquier, y en el aire se respira un fuerte olor a cúrcuma, a comino y a animales. Entre las joyas arquitectónicas de esta zona de la ciudad, destacan la Iben Tulun, una de las mezquitas más grandes del mundo, construida en el siglo IX; el mausoleo de Imam ash-Shafi'i, el de mayores dimensiones del país, donde está enterrado uno de los líderes religiosos más importantes del Islam; y la Ciudadela, una impresionante fortaleza medieval, sede del poder egipcio durante setecientos años, que alberga en su interior tres importantes mezquitas y varios museos.

El Cairo copto tiene su origen en una ciudad-fortaleza romana fundada cientos de años antes que El Cairo Islámico. Albergó a una de las primeras comunidades cristianas del mundo; sin embargo, tanto los judíos y los musulmanes como los cristianos coptos que habitaron en esta urbe, la consideran un lugar sagrado. Lo único que se conserva del fuerte de Babilonia es una torre construida en el año 98 d.C. que, originariamente, dominaba un importante puerto en el Nilo, antes de que éste cambiase su curso. El Museo Copto se encuentra al pie de la torre; su exposición cubre la era cristiana egipcia comprendida entre los años 300 y 1000 d.C. Esta sorprendente colección incluye arte religioso y secular, así como trabajos en piedra, madera y metal, manuscritos, pinturas y cerámica.

La ciudad de Giza, situada en la orilla oeste del Nilo, abarca una longitud de 18 km, incluyendo las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, una de las siete maravillas del mundo. A pesar del alto número de visitantes que reciben anualmente, no dejan de resultar imponentes al situarse ante ellas. Estas construcciones, que se alzan en la llanura del desierto, junto a la Esfinge y otros templos y pirámides más pequeñas, han sobrevivido a la ascensión al poder y posterior caída de las grandes dinastías y conquistadores.

Existen diversos establecimientos que ofrecen a los turistas comidas y alojamientos económicos, pero los precios más baratos se encuentran en el centro de El Cairo, especialmente en Midan Orabi y Midan Talaat Harb.

Alejandría

Alejandro Magno llegó a Egipto tras haber vencido en repetidas ocasiones a los ejércitos del imperio persa y eligió un pequeño pueblo pesquero en la costa mediterránea para fundar la nueva capital, Alejandría. La ciudad giraba en torno a Midan Saad Zaghul, una gran plaza que descendía hasta el muelle. Contaba con una biblioteca con más de quinientos mil volúmenes y, en la cumbre de su esplendor, llegó a ser el centro de la ciencia, la filosofía y el pensamiento intelectual de su época.

El Museo Grecorromano alberga reliquias que datan del siglo III a.C. En él puede admirarse una magnífica escultura en granito negro de Apis, el toro sagrado venerado por los egipcios, además de momias, sarcófagos, cerámica, joyas y antiguos tapices. El anfiteatro romano fue descubierto en 1964. Está formado por trece gradas de mármol blanco, conservadas en perfecto estado, que rodean el escenario. En la actualidad, se siguen realizando excavaciones, fundamentalmente en su parte norte.

El pilar de Pompeyo es un gigantesco pilar de granito rosado de 25 m de altura y 9 m de circunferencia. Los cruzados cristianos, a su llegada a Egipto, se lo atribuyeron a Pompeyo, aunque en realidad fue erigido en el centro del gran Serapeum por Diocleciano, en el año 297 d.C. Cuando los cruzados llegaron, mil años más tarde, destruyeron el Serapeum y la biblioteca de Cleopatra, dejando en pie únicamente el pilar. Las catacumbas de Kom El-Shokafa son el lugar de sepultura romano más extenso que se conoce en Egipto y están formadas por tres niveles: tumbas, cámaras y vestíbulos. Su construcción se inició en el siglo II d.C., y se fueron ampliando hasta llegar a acoger a más de trescientos cuerpos. Disponían de una sala de banquetes donde el afligido presentaba sus respetos con una comida funeraria. Los expertos esperan descubrir el Palacio de Cleopatra debajo del mar de Alejandría. Las columnas se encontraron en 1998 y recientemente algunos arqueólogos han recuperado una hermosa estatua de las profundidades. Los cruzados destruyeron la biblioteca de Cleopatra.

Port Said

Situada en la entrada norte del canal de Suez, Port Said es una ciudad muy joven, según los estándares egipcios. Fue fundada por el gobernante Said Pasha en 1859, año en que se iniciaron las excavaciones del canal. En 1956, Port Said fue bombardeada durante la crisis de Suez y nuevamente en 1967 y 1973, durante las guerras con Israel; los desperfectos ocasionados por estos bombardeos se aprecian todavía en algunos lugares, a pesar de los trabajos de reconstrucción que se han llevado a cabo. Esta urbe se construyó sobre tierra ganada al lago Manzela y se asienta sobre un istmo unido al continente por puentes. Los ferrys cruzan el lago en dirección a Al-Matariyya y se dirigen a Port Fuad; la imagen de los gigantescos barcos que se alinean dispuestos para entrar en el canal es realmente increíble. Port Said, a diferencia de muchas otras ciudades mediterráneas de Egipto, no se ve invadida por turistas nacionales en busca de sol y playa. Tampoco es un destino muy usual para viajeros de otros países, a pesar de que cuenta con arquitectura colonial de finales de siglo y con varios excelentes museos y jardines.

Asuán

Es la ciudad más meridional de Egipto y desde hace mucho ha sido la puerta de entrada al África negra, además de ser una ciudad comercial enclavada en la encrucijada de las rutas de las antiguas caravanas. Está situada a orillas del Nilo, no muy por encima del Trópico de Cáncer. Antiguamente, fue una ciudad-fuerte conocida como Sunt, muy importante durante los primeros años del cristianismo copto. En el centro del Nilo, se encontraba la isla Elefantina, conocida como Yebu; allí se ubicaba la parte principal de la ciudad de Sunt y de sus templos. A pesar de que las ruinas y los santuarios de esta zona no son tan magníficos ni se han conservado tan bien como los del resto del país, hay buenas razones para visitarla. El Nilo, a su paso por la Gran Presa y el lago Nasser, se ensancha en esta zona de forma impresionante y el espectáculo de los faluchos que se deslizan por el río durante la puesta de sol es una experiencia única.

Luxor

Esta metrópoli se construyó sobre la antigua ciudad de Tebas; su magnífica arquitectura monumental y su excelente conservación la convierten en el destino más visitado de Egipto. Durante siglos, los turistas se han paseado por los templos de Luxor y de Karnak, y por los impresionantes monumentos funerarios dedicados a Hatshepsut y Ramsés II. En el Nilo, es frecuente ver faluchos y viejas barcazas entre los cruceros de lujo, navegando entre El Cairo y Asuán.

El templo de Luxor fue construido por el faraón Amenofis III sobre otro antiguo templo tebano; posteriormente, fue reformado por Tutankamón, Ramsés II, Nectanebo y Alejandro Magno. Desde 1885, se están realizando excavaciones. El templo de Karnak es un conjunto de monumentos que constituían el principal lugar de culto en tiempos tebanos; lo conforman el recinto del templo de Amón, el más grande; el espacio ocupado por el templo de Mut, en la zona sur; y el ámbito dedicado al templo de Montu. Los terrenos de Amón y Montu estaban conectados por canales con el Nilo para facilitar el paso de los barcos sagrados durante las ceremonias. Existe un servicio diario de autobuses y trenes entre las ciudades de Luxor y El Cairo.

Oasis Dakhla

Situado entre las ciudades de Mut y Al-Qasr, este oasis se encuentra a casi 200 km del de Kharga y a más de 250 km del de Farafra. Mut es un laberinto de callejuelas y casas de adobe que cuelgan de las laderas del monte. En su cima, se conservan los restos de una antigua ciudadela que antaño fue la propia urbe. Desde este monte, se puede disfrutar de unas vistas estupendas de la ciudad medieval, los acantilados, las dunas y el desierto. Cerca del centro del oasis, se encuentra un cementerio islámico y, en los alrededores, existen fuentes de agua caliente sulfurada.

No muy lejos, se eleva la antigua y pequeña Al-Qasr, que conserva mucha de su arquitectura tradicional intacta. El ambiente medieval que se respira se acentúa con las estrechas calles cubiertas, construidas así para protegerse del sol del verano y de las tormentas de viento del desierto, y por los animales que por ellas deambulan. Muchas de las casas y construcciones cuentan con dinteles sobre sus puertas con el nombre del arquitecto, del propietario, la fecha de construcción y un pasaje del Corán; la más antigua data del año 924 d.C. Existe un servicio diario de tres autobuses de El Cairo a Dakhla.

Dahab

Esta localidad se encuentra a 85 km al norte de Sharm al-Sheij, en el golfo de Aqaba, cerca del extremo sur de la península del Sinaí. En su día, era un lugar poco transitado, pero actualmente en sus calles se ven más turistas que beduinos; se ha convertido en algo así como un lugar donde descansar antes de proseguir el viaje. A pie de playa, se encuentran alojamientos por muy poco dinero y restaurantes económicos. El golfo de Aqaba es un lugar magnífico para bañarse y practicar el buceo con tubo. Existen autobuses que comunican Dahab con Sharm el-Sheij, El Cairo y Suez.

Sidi Abdel Rahman

Ésta es una preciosa ciudad en la costa mediterránea, que aún no ha recibido a las multitudes de turistas de otras zonas. En este lugar abundan las playas de fina arena blanca, y no es difícil encontrar algunas de ellas desiertas. La urbe es un centro para los nómadas beduinos que se congregan algunas veces en los alrededores. El gobierno está intentando asentar a estos grupos; muchos ya han cambiado su estilo de vida y han renunciado a vivir en tiendas criando ovejas y cabras por una casa de hormigón construida por las autoridades. Los autobuses que parten de Alejandría en dirección a El Alamein tienen parada en esta ciudad, pero cabe recordar que, después del mediodía, las actividades que pueden llevarse a cabo en esta zona son más bien escasas.

Marsa Alam

Este pueblo pesquero de la costa del mar Rojo está situado a 132 km de Al-Kusir; se eleva en el cruce entre la carretera de la costa del Mar Rojo y la carretera que parte de Edfu, 230 km tierra adentro, a orillas del río Nilo. Salvo una curiosa galería comercial, una escuela y una oficina de teléfonos, esta población no ofrece muchos atractivos. Es un lugar idóneo para nadar y practicar buceo con tubo, pero hay que tener cuidado, ya que muchos puntos de esta región costera meridional están minados, y muchas veces no hay ninguna señal de advertencia. Para viajar al sur de esta localidad se necesita un permiso militar que se expide en El Cairo. De Asuán sale un autobús diario que pasa por Marsa Alam.

A unos 145 km al suroeste, en el desierto, se encuentra la tumba de Sayyid ash-Shadhili, importante líder sufí del siglo XIII; esta tumba fue restaurada a principios de siglo. Sin la ayuda de una guía o de un buen mapa, no es fácil llegar a ella.

Las excelentes y numerosas playas de la costa mediterránea egipcia y del mar Rojo son el lugar perfecto para los nadadores. La práctica del submarinismo y del buceo con tubo son, con diferencia, las actividades más populares en Egipto. El mar Rojo es uno de los mejores lugares del mundo para bucear con escafandra. Las aguas de Egipto rebosan de vida submarina; pueden encontrarse corales, crustáceos y peces de todas las formas y colores imaginables. También son muy populares los safaris en jeep y los paseos con camellos. El gobierno también está promoviendo Egipto como un destino para practicar el golf.

La historia egipcia está intrínsecamente ligada al Nilo, corazón de la vida económica, social, política y religiosa desde que se produjo el primer asentamiento en la zona. Bajo el dominio de Menes, hace aproximadamente cinco mil años, se unificaron los estados independientes ubicados en las orillas del río, dando lugar a la primera dinastía monárquica estable.

Los faraones eran considerados divinidades y gobernaban una sociedad estratificada. En torno al año 2600 a.C., se construyó la primera pirámide y, durante los siguientes quinientos años, las técnicas constructivas fueron ganando en magnificencia. A lo largo de la IV dinastía, el poder faraónico alcanzó su máximo esplendor, cuando Keops, Kefrén y Micerinos mandaron erigir las pirámides de Gizeh. Posteriormente, durante las dinastías VI y VII, su poder se fue diluyendo y se originó una auténtica revolución social. Aparecieron pequeños principados, hecho que provocó el surgimiento de dos centros de poder desde los que se gobernaba simultáneamente: Heracleópolis (cerca de la actual Beni Suef), en el Egipto Medio, y Tebas (la actual Luxor), en el Alto Egipto.

No fue hasta la llegada del faraón Metuhotep II cuando se reunificaron las dos tierras del Alto y Medio Egipto. Durante el período comprendido entre los años 1550 y 1069 a.C., el imperio Nuevo prosperó bajo el mandato de faraones como Tutmosis I (el primer soberano enterrado en el valle de los Reyes), su hija Hatshepsut, una de las pocas mujeres que gobernaron, y Tutmosis III, que extendió el imperio hacia Asia occidental.

Amenofis IV rechazó la tradición religiosa y tomó el nombre de Akenatón en honor a Atón, el disco del sol naciente. Él y su esposa Nefertiti crearon una nueva capital llamada Tell el-Amaina, dedicada exclusivamente al nuevo dios. El yerno de Akenatón, Tutankamón, gobernó Egipto durante nueve años y murió siendo todavía un adolescente. A partir de entonces, una sucesión de generales, Ramsés I, II y III y Seti I, accedieron al poder y se inmortalizaron en monumentos y templos gigantescos. El imperio inició un nuevo período cuando el conquistador griego Alejandro Magno estableció una nueva capital y dinastía tras su llegada en el año 332 a.C.

Bajo el dominio de Tolomeo I, Alejandría se convirtió en una gran ciudad. Durante los trescientos años de dominación griega, se vivieron muchas rivalidades entre la clase noble, que derivó en multitud de exiliados y de asesinatos. Mientras tanto, una Roma en expansión empezó a interesarse por Egipto, y así se fue preparando el escenario para una de las historias folletinescas más antiguas y celebradas del mundo. El trágico final de sus protagonistas, Marco Antonio y Cleopatra, favoreció la anexión de Egipto al Imperio Romano.

Cuando se produjo la caída del Imperio, durante los siglos III y IV, el país del Nilo fue invadido por nubios, norteafricanos y persas. A pesar de estas incursiones, el imperio Bizantino heredó el poder de Roma y se mantuvo relativamente afianzado hasta la llegada los árabes, en el año 640 d.C. Éstos introdujeron el Islam y fundaron en Fustat (emplazamiento de la actual ciudad de El Cairo) la sede de un gobierno inestable. Los últimos en invadir Egipto fueron los fatimíes, que construyeron la ciudad de Al-Qahira (El Cairo); su dominio representó una época de prosperidad del país y de su capital.

Los cristianos de Europa occidental arrebataron al imperio fatimí gran parte de su territorio durante las cruzadas del siglo XI. Sin embargo, en el año 1187, los seljuks sirios enviaron un ejército, fortificaron El Cairo bajo las órdenes de Salá ad-Din y expulsaron a los cruzados de Jerusalén. Salá ad-Din alistó en sus filas a mamluks (mercenarios turcos), que acabaron derrocando su dinastía y dominaron Egipto durante dos siglos y medio. En 1517, el país cayó en manos de los turcos y debido a que la mayoría de los mamluks compartía estos orígenes, los sultanes otomanos de Constantinopla dejaron, en gran parte, el gobierno egipcio en sus manos y se limitaron a recaudar impuestos. Esta situación se mantuvo hasta que Napoleón ocupó el país en el año 1798. El emperador francés fue expulsado por los británicos en 1801, que a su vez lo fueron por Mohamed Alí, un teniente del contingente albanés del ejército otomano. En 1869, Said Pasha, nieto de Alí, inauguró el Canal de Suez.

La paralización de la deuda nacional permitió que británicos y franceses se instalaran en Egipto en 1897; de ese modo, los primeros pusieron fin a la soberanía que ejercía Turquía sobre el país. Durante la Primera Guerra Mundial, Egipto luchó con los aliados y, poco después, los británicos permitieron la formación de un partido político nacional, el Wafd. El rey Fuad I fue elegido representante de la monarquía constitucional y, durante los treinta años siguientes, británicos, monárquicos y militantes del Wafd compitieron por hacerse con el poder. Tras la Segunda Guerra Mundial, siete países árabes, fundaron la Liga Árabe. Sin embargo, en Egipto la guerra había dejado al país sumido en la ruina; además, su derrota en la guerra de 1948 contra Israel hizo que el caos fuera aún mayor. En 1952, un grupo de oficiales disidentes, dirigidos por el coronel Gamal Abdel Nasser, llevaron a cabo un golpe de estado incruento. Ni los británicos ni los franceses asumieron la posibilidad de perder el control del país, así que lo invadieron. Estados Unidos y la Unión Soviética se unieron a los cascos azules que Naciones Unidas había desplegado en la zona e insistieron en que la invasión tenía que finalizar. Nasser consiguió la independencia y se convirtió en un héroe nacional, aclamado en todo el mundo árabe.

A finales de la década de 1950, Nasser realizó un intento de unificación entre Egipto, Siria, Yemen y, más tarde, Irak, haciendo hincapié en la unidad árabe y excluyendo a Israel. Tras meses de crecientes tensiones entre Egipto e Israel, el estado judío terminó por lanzar un ataque contra el país egipcio el 5 de junio de 1967; se inició así la Guerra de los Seis Días, en la que Israel destruyó las fuerzas aéreas egipcias, conquistó la península del Sinaí y cerró el Canal de Suez.

Anwar el-Sadat, vicepresidente del gobierno de Nasser, le sucedió en su cargo a la muerte de éste, en 1970, e inició mejoras en las relaciones con Occidente. El 6 de octubre de 1973 Sadat lanzó un ataque sorpresa sobre la zona de la península del Sinaí, ocupada por los israelíes; aunque finalmente perdió la guerra, aseguró la integridad de la costa este del Canal de Suez durante las negociaciones del alto el fuego. En 1977, Sadat comenzó las negociaciones de paz con Israel, que culminaron dos años más tarde con los acuerdos de Camp David. Israel accedió a retirarse del Sinaí, y Egipto reconoció oficialmente su existencia. Muchos miembros del mundo árabe se sintieron traicionados por Sadat, que acabó siendo asesinado el 6 de octubre de 1981.

Hosni Mubárak, vicepresidente de Sadat, juró el cargo y ha sido desde entonces el dirigente del país. Mubárak ha sorprendido a muchos con sus hábiles estrategias políticas en la problemática región, y ha mejorado las relaciones con Israel y con otros países árabes. El resurgimiento del integrismo religioso en el mundo árabe, ha supuesto múltiples dificultades para Mubárak, quien ha sufrido numerosos atentados contra su vida. Durante la Guerra del Golfo, envió 35.000 soldados a luchar contra Irak; aunque la guerra fue considerada un ejemplo del imperialismo occidental en el mundo árabe, el compromiso de Egipto tuvo como resultado la mejora de sus relaciones con Occidente.

En 1992, los fundamentalistas islámicos iniciaron una campaña de violencia e intimidación contra los turistas y las fuerzas de seguridad egipcias. Los años centrales de la década de 1990 se caracterizaron por las tensiones con Sudán a causa de la zona de Halaib. En 1994, se produjeron graves inundaciones que, sumadas a los persistentes conflictos protagonizados por los integristas, culminaron en el intento de asesinato del presidente Mubárak en el año 1995. En 1997, la matanza de más de setenta personas -la mayoría turistas- a manos de fundamentalistas islámicos, conmocionó a la opinión pública egipcia y provocó que miles de personas de todo el mundo se replantearan su destino de vacaciones. Por el momento, Egipto se mantiene relativamente estable, con una baja tasa de desempleo, índices crecientes de alfabetización y un incremento de la privatización en su economía.

En 1999 el presidente Hosni Mubarak ganó por cuarta vez las elecciones. Continúa con su política pro-occidental, a pesar de las presiones de algunos grupos fundamentalistas. A finales del 2000 firmó un acuerdo de un billón de dólares para construir un gasoducto y abastecer de gas a Siria y Líbano.

Para la mayoría de los egipcios, su forma y estilo de vida ha cambiado poco en los últimos siglos. A pesar de que, como es lógico, el siglo XX ha dejado su huella, para la mayor parte de los fellahin (población campesina) la situación se mantiene prácticamente inalterable. Entre la mayoría de los egipcios, prevalece la actitud de que lo que tenga que ser será, una visión casi fatalista, fruto de miles de años sufriendo plagas, escasez, invasiones e inundaciones. Para ellos, la vida está marcada por las mismas circunstancias que condicionaron a las generaciones anteriores.

La pintura ha formado parte de la vida egipcia desde los primeros dibujos de la pirámide de Unas en Saqqara, en torno al año 2300 a.C. Pero fueron los faraones del Imperio Nuevo los más interesados en adornar el interior de sus tumbas con vívidas imágenes del más allá y de la resurrección. La pintura egipcia contemporánea recibió la influencia del arte occidental hasta mediados del siglo XX, momento en el que los pintores egipcios empezaron a buscar su propio camino. Algunos de los artistas contemporáneos más conocidos son Gazbia Serri, Inji Eflatun, Abdel Wahab Morsi, Adel el-Siwi y Wahib Nasser.

La música popular egipcia ha estado representada, hasta no hace mucho, por la ubicua voz de Om Kolthum, la llamada "madre de Egipto", fallecida en 1975 pero cuya música y leyenda aún hoy perviven. Sus canciones, la más conocida muestra de la música egipcia en Occidente, se basaban en poesías y operetas. También destacan los músicos Abdel Halim al-Hafez y Mohamed Abd el-Wahab. En los últimos tiempos, se han ido incorporando cada vez más elementos del pop occidental a la música contemporánea egipcia, siendo sus máximos exponentes Iheb Tawfik, Mohamed Fuad y Hakim.

A pesar de que Egipto es famoso por la danza del vientre, este tipo de baile se considera vulgar y un signo de promiscuidad. En realidad, muchas de las bailarinas de la danza del vientre que actúan en hoteles y complejos turísticos son europeas o americanas, ya que, según sus parámetros culturales, comportarse de forma tan provocativa es impropio de una mujer árabe. De hecho, las bailarinas egipcias, como Fifi Abdu, precisan guardaespaldas para protegerse del fanatismo islámico. No obstante, en grandes reuniones familiares, como bodas o fiestas privadas, la danza puede formar parte de estas celebraciones.

El escritor Naguib Mahfuz, con más de cuarenta novelas y treinta guiones en su haber, recibió el Premio Nobel de literatura en 1988. Sus obras más destacadas son Trilogía de El Cairo (1957) y también Hijos de nuestro barrio, escrita en 1956, que sigue estando prohibida en Egipto y muchos la consideran blasfema (ésta puede ser la razón por la cual, en 1994, el autor, que en aquel momento contaba con 83 años de edad, sufrió un atentado). Otros escritores destacados son Tawfiq al-Hakim, Yahya Haqqi y Yusuf Idris. Tras Mahfuz, Nawal el-Saadawi probablemente sea la escritora egipcia más conocida, aunque su trabajo cuenta con más reconocimiento en el extranjero que en su propio país. Sus obras más aclamadas son Mujer en punto cero, La caída del imán (prohibida en Egipto) y La mujer que buscaba.

Más del 95% del país es desierto árido, salvo la zona fértil del Valle del Nilo y su delta, lo que ha llevado al 90% de la población a concentrarse en una parcela de tan sólo el 3% de la extensión total del terreno.

Egipto limita al oeste con Libia, al sur con Sudán, al norte con el mar Mediterráneo y al este con el mar Rojo e Israel. La región oriental, al otro lado del Canal de Suez, constituye la península del Sinaí, una zona montañosa donde se encuentra el monte Catalina, que con sus 2.642 metros es el punto más alto de la república. La costa mediterránea de Egipto está formada por un gran número de playas de arena blanca; algunas de ellas se han convertido en complejos turísticos, aunque muchas de las que se encuentran en lugares recónditos se conservan en estado salvaje. Al norte de El Cairo, el Nilo se divide en una serie de afluentes que desembocan en el Mediterráneo.

La mayoría de los animales que veneraron los antiguos egipcios, entre ellos, los leopardos, las onzas, los órix y las hienas, se extinguieron, y sólo han sobrevivido dos de las tres variedades de gacelas que existían antaño. Abundan los roedores y los murciélagos, pero los camellos y los burros domesticados son, con diferencia, los animales más frecuentes en el país. Existen alrededor de 430 especies distintas de aves, algunas de las cuales se crían en Egipto, aunque la mayoría sólo atraviesa el país en su migración desde Europa al sur de África. Se estima que, durante las migraciones anuales, hasta dos millones de aves llegan a cruzarlo. También habitan 34 variedades de serpientes; la más conocida es la cobra. Los escorpiones son bastante comunes en todo el país pero, debido a su vida nocturna, no es habitual encontrase con ellos. En las aguas del mar Rojo, viven tiburones, pastinacas, tortugas marinas, delfines, corales de colores, esponjas, estrellas de mar y varios tipos de moluscos.

El clima de Egipto es caluroso y seco la mayor parte del año. En los meses de invierno la temperatura media se sitúa en torno a los 20ºC en la costa mediterránea y sobre los 26ºC en Asuán. Las máximas oscilan entre los 31ºC y los 50ºC, respectivamente. Durante las noches invernales, la temperatura más baja alcanza los 8ºC, la versión egipcia del frío. Alejandría es la zona más lluviosa del país, con 19 cm al año, y Asuán es la más árida, con sólo 2 mm al año. El jamsín, viento proveniente del desierto suroccidental, sopla entre los meses de marzo y abril a velocidades que pueden alcanzar los 150 km por hora.

Existen diversas opciones para viajar a Egipto, ya que hay buenas conexiones entre El Cairo y muchas ciudades europeas. Puede resultar más económico contratar un paquete de vacaciones que comprar sólo el billete de avión y, en caso de que los hoteles no sean lo esperado, no es obligatorio instalarse en ellos. Hacer un vuelo directo desde otros destinos puede llegar a ser caro, por lo que es aconsejable volar primero a Europa y, desde allí, a Egipto.

La línea aérea nacional egipcia es EgyptAir; la compañía Air Sinai también dispone de buenas conexiones dentro del país. La mayoría de los viajeros llegan a Egipto a través de El Cairo, aunque últimamente está aumentando el número de desembarcos en Alejandría, Luxor, Asuán, Hurghada (Al-Ghardaka) y Sharm el-Sheij. En estos aeropuertos, operan una serie de empresas más pequeñas, además de compañías de vuelos chárter con conexiones directas con Europa.

Para desplazarse desde otras zonas de África y Oriente Próximo, puede utilizarse el autobús que parte de Israel y atraviesa el golfo de Aqaba o el extremo sur de la franja de Gaza y los ferrys que zarpan desde Jordania, Arabia Saudita y Kuwait.

Egipto cuenta con un excelente sistema de transporte público y privado. La forma más rápida de desplazarse por el país es, sin duda, en avión. Sin embargo, sólo merece la pena considerar esta opción si se dispone de poco tiempo y mucho dinero. En caso contrario, existen otras opciones de transporte: autobuses, trenes, barcos o, incluso, camellos, burros y caballos.

Para los turistas que sufran de claustrofobia o tengan un estómago delicado, el autobús quizá no sea el medio de transporte más idóneo, pero es una buena forma de entrar en contacto con la cultura y la población local. Los autobuses operan prácticamente en todas la ciudades de Egipto, y 5.000 km de ferrocarril conectan casi todas las urbes del país, desde Asuán hasta Alejandría.

También es posible alquilar un taxi, que atravesará pueblos y ciudades con el coche lleno de pasajeros. Por lo general, los taxis son automóviles de cuatro plazas; aunque últimamente proliferan microbuses que, por lo general, se congregan en las estaciones de trenes y autobuses y esperan hasta que están llenos para emprender el viaje.


· Golding, William: Diario egipcio, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1989.
· Moix, Terenci: No digas que fue un sueño, Editorial Planeta, Barcelona, 1998.
· Maalouf, Amin: León el Africano, Alianza Editorial, Madrid, 2001.
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· Edwards, Amelia B.: Dioses, faraones y exploradores, Abraxas, Barcelona, 2002.
· Forster, E.M.: Alejandría, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1984
· David, Rosalie: Religión y magia en el Antiguo Egipto, Editorial Crítica, Barcelona, 2004
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