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Fiyi
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Las islas Fiyi eran conocidas como las "islas caníbales", ya que se creía que sus gentes eran feroces y hostiles. Por desgracia, su reciente historia política de golpes de Estado no ha contribuido a que muchos viajeros cambien de idea. A pesar de todo, las islas Fiyi son un lugar precioso que goza de un agradable clima tropical. En ellas se puede disfrutar de la práctica de diversas actividades, como el submarinismo y el buceo con snorkel; además, disponen de excelentes instalaciones turísticas, tanto para los viajeros con presupuesto reducido como para los que buscan unas vacaciones más lujosas.

La historia de las islas es única en el espectro del Pacífico, lo que ha dado lugar al actual crisol de influencias melanesias, polinesias, micronesias, indias, chinas y europeas. Durante casi cincuenta años, hasta el golpe militar de 1987, el pueblo indígena de las islas Fiyi representaba tan sólo una minoría étnica en su propia tierra. Durante el siglo XIX, las islas se convirtieron en el centro comercial del Pacífico Sur y, en 1874, fueron reclamadas por los británicos como colonia. En el transcurso de los cien años que aproximadamente las islas Fiyi permanecieron bajo el control del gobierno colonial británico, unos diez mil trabajadores indios fueron contratados para trabajar en las plantaciones de azúcar. A pesar de todo, los indígenas fiyianos consiguieron mantener sus ritos y prácticas tradicionales, como las mekes (danzas narrativas), las construcciones de bure (casa), las ceremonias de kava y la elaboración de tejidos tapa y de cerámica.

Nombre oficial: República de Fiyi
Superficie: 18.300 km2
Población: 840.000 hab
Capital: Suva (358.500 hab.)
Nacionalidades y etnias: 50% indígenas fiyianos, 45% indios
Idiomas: el inglés es el idioma oficial. Los indígenas también hablan dialectos fiyianos (el bauan es el más extendido), y la comunidad india habla el fiyiano-hindi
Religión: 53% cristianos, 38% hindúes, 8% musulmanes, y 1% sijs
Gobierno: democracia
Presidente: Ratu Josefa Iloilo
Primer Ministro: Laisenia Qarase

PIB: 4.300 millones de dólares
PIB per cápita: 1.260 dólares
Inflación: 1%
Principales recursos económicos: azúcar, turismo, oro, pescado, madera y confección
Principales socios comerciales: Australia, Japón y Nueva Zelanda

Visados: A los viajeros procedentes de la mayoría de los países de la Commonwealth, de la mayor parte de los países del continente americano, de Europa Occidental, Israel y Japón les será expedido un visado turístico de cuatro semanas de validez a su llegada a las islas. El visado es gratuito, y tampoco hay que pagar las prórrogas futuras.
Condiciones sanitarias: Se recomienda evitar, en la medida de lo posible, las picaduras de los mosquitos (vía de contagio), especialmente durante las epidemias.
Hora local: GMT + 12
Electricidad: 240V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico
Turismo: 300.000 visitantes anuales

El suave clima tropical de las islas Fiyi las convierten en destino turístico durante todo el año y en el lugar idóneo para escapar del invierno de ambos hemisferios. Probablemente el mejor momento para visitarlas sea durante la estación seca, o "invierno", de mayo a octubre, ofrece temperaturas más frescas, precipitaciones más escasas, un grado inferior de humedad y menos riesgos de ciclones tropicales.

El Año Nuevo se celebra en las islas Fiyi con especial entusiasmo; en algunos pueblos, la fiesta puede prolongarse durante casi una semana, o incluso un mes. En febrero o marzo, se festeja el Hindu Holi (festival de colores), en el que la gente se echa agua de colores los unos a los otros. En marzo o abril, se celebra el festival hindú Ram Naumi (nacimiento del señor Rama), con un festival religioso y diversas fiestas por las playas de la bahía de Suva.

Durante el mes de mayo, el país honra a Ratu Sir Lala Sukuna con una fiesta nacional. Considerado uno de los hombres de Estado más relevantes de Fiyi, además de un gran soldado, jefe y erudito, su día se conmemora con exhibiciones de cultura regional y juegos. A finales de julio, tienen lugar dos fiestas nacionales: el día de la Constitución y el cumpleaños del profeta Mahoma. El festival del Azúcar se festeja en septiembre en Lautoka, y a principios de octubre es el día de Fiyi (día de la independencia). Entre las fiestas hindúes, destaca el festival Diwali, o festival de las luces, que tiene lugar en octubre o noviembre y en el que los fiyianos veneran a la diosa de la riqueza y la prosperidad Lakshmi, decoran sus casas y saldan las cuentas de sus negocios.

Moneda
dólar de las islas Fiyi

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 6 y 10 dólares
· Presupuesto medio: entre 10 y 20 dólares
· Presupuesto alto: más de 20 dólares

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 10 y 20 dólares
· Presupuesto medio: entre 20 y 60 dólares
· Presupuesto alto: más de 60 dólares

Viajar por Fiyi puede resultar relativamente económico. Sin embargo, debido a que el país está muy orientado al turismo, es fácil gastar gran cantidad de dinero. Si uno se limita a hospedarse como los mochileros, restringe sus gastos alimenticios e incluso se prepara la comida, hace autostop y planea con detenimiento el viaje por las islas, el gasto medio diario rondará los 30 ó 40 dólares. Otra manera de ahorrar algo de dinero es contratar un paquete turístico, especialmente si se quiere practicar algún deporte, como el submarinismo o el descenso en kayak; hay que tener en cuenta que los viajes organizados se contratan con paquetes de alojamiento y manutención de categoría medio-alta.

A pesar de que Fiyi es ahora una república, los billetes y las monedas todavía llevan el rostro de la reina de Inglaterra en una de sus caras. Los cheques de viaje se pueden cambiar en bancos y casas de cambio, así como en la mayoría de los hoteles importantes y tiendas libres de impuestos. Las monedas más útiles en las islas son el dólar australiano, el neozelandés y el estadounidense. Casi todos los restaurantes, tiendas, hoteles de categoría media y alta y agencias de viajes aceptan las tarjetas de crédito Visa, American Express, Diners Club y MasterCard. En algunos establecimientos se carga un 5% más si el pago se realiza mediante tarjeta de crédito.

No hay costumbre de dejar propina en restaurantes o demás servicios y, al igual que en la mayoría de las culturas del Pacífico Sur, el regateo es considerado un hábito de mala educación. La excepción a la regla la protagonizan los fiyianos de origen indio, que no tienen ningún problema en negociar el precio de casi todo. Asimismo, consideran que trae mala suerte perder al primer cliente del día, por lo que se aconseja que si hay algo que realmente se quiere comprar se vaya a primera hora de la mañana y se regatee con total tranquilidad. Es muy útil disponer de una buena cantidad de billetes pequeños para los mercados y las compras pequeñas. El truco favorito de los taxistas es alegar que no tienen cambio y esperar que se les deje la vuelta.

Suva

Suva es la capital de las islas Fiyi; está situada en la costa sureste de la gran isla de Viti Levu. Mientras que Nadi, al oeste de la isla, es el centro turístico del país, Suva desempeña el cargo de centro administrativo y político, así como el de principal puerto de las islas. La mitad de la población urbana de Fiyi habita en Suva y sus alrededores, lo que la convierte en una de las ciudades más grandes y avanzadas del Pacífico Sur. Alberga la Universidad del Pacífico Sur, el fascinante museo de Fiyi y numerosos edificios de la época colonial. Es una ciudad multicultural en la que se mezclan las mezquitas, los templos, las iglesias y los centros culturales. La catedral católica romana, de 1902, es una de las atracciones más destacadas de la ciudad.

Se recomienda dar un paseo por la zona del muelle; el mercado municipal de Suva es también de visita obligada, por la variedad de frutas y verduras exóticas que ofrece, así como kava, pescado, marisco y especias. En el mercado se respira un ambiente multicultural, con puestos que ofrecen dulces y bocados indios de gran colorido, y bebidas de frutas en recipientes de cristal.

Nadi

La tercera ciudad de Fiyi en tamaño se alza en la costa oeste de Viti Levi, con las montañas de fondo. La economía local depende casi por completo del turismo y, aunque no es la parte más atractiva del país, sí es un buen lugar desde el cual organizar la visita a la isla. La oferta turística es muy amplia: desde lugares realmente económicos para dormir y comer hasta lujosos hoteles como el Sheraton y el Regent. En la ciudad hay una elevada tasa de población hindú; la mayoría son descendientes de cuarta generación de los obreros que llegaron a Fiyi para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar.

Entre las visitas de interés, sobresale la del templo Sri Siva Subramaniya Swami, en el extremo sur de la calle principal. Los visitantes son bien recibidos, y el único requisito exigido para la visita es que ese día no se haya consumido alcohol ni comida no vegetariana. También existe un mercado de calidad, que ofrece la acostumbrada mezcla ecléctica de productos melanesios, chinos e indios. La calle principal del mercado está abarrotada de restaurantes, tiendas de ropa, recuerdos y productos libres de impuestos. Nadi es un buen lugar desde el cual organizar otras actividades, como el buceo, el golf, para montar a caballo, hacer rafting, pasear en un barco de motor o en un ultraligero.

El grupo Mamanuca

Las islas Mamanucas son un puñado de islas diminutas, situadas no muy lejos de la costa oeste de Viti Levu, a las que se puede llegar en barco desde Nadi para hacer una excursión o para quedarse unos días, ya que su oferta de alojamiento incluye desde hoteles lujosos hasta lugares típicos de mochileros. La isla es muy popular entre los turistas que quieren practicar submarinismo, buceo con snorkel, surf o que simplemente desean tumbarse en alguna de las extensas playas de arena blanca. Los bellos arrecifes y los peces de vivos colores hacen que la práctica del buceo con snorkel sea uno de los principales atractivos. Sólo en unas pocas islas, como Monu y Monuriki, se conservan zonas de bosque autóctono, donde habitan gran cantidad de aves y reptiles.

Sigatoka

Sigatoka es un pequeño pueblo de la costa meridional de Viti Levu a 61 km al sur de Nadi y 127 km al oeste de Suva. Situado a orillas del segundo río más importante de Fiyi, su población vive principalmente de la agricultura, aunque también actúa de pueblo de servicios para los hoteles de la costa de Coral. Entre los lugares de interés se encuentra el mercado y una gran mezquita; existen también unos cuantos lugares económicos para dormir y comer. Lo más llamativo del pueblo es la vista de la extraña mansión de ensueño que se levanta en la colina que hay detrás del pueblo. Sigatoka es el lugar ideal desde el cual visitar las gigantescas dunas de arena de Sigatoka, a corta distancia, la costa sur y el valle de Sigatoka. Este valle constituye una franja de tierra especialmente fértil en la que se hallan unos doscientos yacimientos arqueológicos, como el fuerte de Tavuni, formado por una serie de fortificaciones defensivas edificadas en la tierra que fueron construidas en el siglo XVIII por el jefe del pueblo tongano Maile Latemai. En el valle también residen algunos de los mejores alfareros de Fiyi.

Las tierras altas de Nausori

En el interior de la isla Viti Levu, en dirección este desde Nadi, yacen los remotos pueblos de las tierras altas de Nausori, de bellos paisajes. El pueblo de Navala quizá sea de los más pintorescos de Fiyi. En la actualidad, la mayoría de los pueblos fiyianos se inclinan por el uso de hormigón prefabricado y de hierro corrugado para la construcción de sus edificios; sin embargo, en Navala prácticamente todas las casas y edificios son bures tradicionales, que se levantan alrededor de avenidas y poseen un paseo central que conduce a un río.

No se trata de una zona muy visitada por los turistas, por lo que se aconseja preguntar por el jefe del pueblo y pedirle permiso para pasear por el lugar y sacar algunas fotos. El domingo es el día de culto y se suele pasar en familia, por lo que conviene dejar la visita para otro momento. Otro lugar en el que merece la pena hacer una parada es el pueblo de Bukuya, situado más al oeste. Existe la posibilidad de pasar la noche en estos pueblos, pero se recomienda cuidar mucho las formas.

Levuka

Levuka se halla en la isla de Ovalau, al oeste de Viti Levu. Durante el gobierno colonial británico fue la capital del país, pero en 1882 ésta fue trasladada a Suva, debido a la superficie limitada de Levuka, rodeada por las montañas a un lado y por el mar al otro. Esta ciudad fue el primer asentamiento europeo en Fiyi; ya en 1806 habitaban en ella comerciantes de madera de sándalo. A lo largo del siglo XIX, Levuka fue creciendo gracias a la visita de marineros y balleneros, la llegada de colonos y el establecimiento de los centros administrativos de la colonia. En su momento de mayor esplendor, existían en la ciudad 52 hoteles situados a lo largo de la calle Beach y la ciudad se había convertido en un lugar salvaje y sin ley.

Hoy en día las cosas han cambiado mucho, y Levuka ya no es lo que era. Aun así, conserva en muy buen estado los edificios coloniales y el aspecto de una ciudad del salvaje oeste. La población está compuesta en su mayoría por descendientes de fiyianos mezclados con europeos. La Compañía Pesquera del Pacífico emplea a 1.000 personas, casi un tercio de la población activa local. En el extremo sur de la calle Beach, yacen tres grandes rocas que marcan el lugar de cesión donde se firmaron las escrituras con Gran Bretaña, en el año 1874. Siguiendo el paseo del muelle, se llega a la iglesia del Sagrado Corazón (1858), a la escuela convento de los Maristas (1891), al Ayuntamiento (1898), y a la logia masónica románica (1924). En la zona puede practicarse el submarinismo y el buceo con snorkel; también se alquilan bicicletas.

El pueblo de Lovoni, al oeste de Levuka y en el centro de Ovalau, se levanta en medio de un espectacular cráter volcánico extinto. Desde Levuka, se organizan paseos guiados al pueblo que cruzan la selva y pasan por la tumba de un jefe y por el fuerte de Korolevu, en una colina.

El grupo Lau

Situado a medio camino entre las principales islas de Fiyi, al oeste, y el reino de Tonga, sus islas agrupan la mayor parte de los islotes de la zona. En las islas, debido a la proximidad de Tonga, existe una fuerte influencia polinesia, que se refleja en los nombres, el idioma, la gastronomía, la decoración, la arquitectura y las facciones de sus habitantes. Los vientos de sureste hacen fácil el trayecto en barco de Tonga a Fiyi, pero no así su regreso.

Vanuabalavu es la mayor de las islas del grupo Lau del norte. En ella, existe un complejo turístico de alta categoría y una pista de aterrizaje. Lo más parecido que hay en la isla a un pueblo lo constituye Lomaloma, que cuenta con una económica casa de huéspedes. Para viajar a Vanuabalavu, es necesario solicitar un permiso al Ministerio de Asuntos Exteriores de Suva. La isla es un lugar ideal para practicar el submarinismo, que puede contratarse dentro de paquetes de vacaciones. En la isla de Kiabu, rodeada de un arrecife que comparte con la vecina isla de Yacata, también existe un hotel de alta categoría. Kiabu es una isla privada con capacidad máxima para seis personas, que ofrece actividades como windsurf, vela, montañismo y visitas a cuevas.

Entre las islas del grupo Lau del sur destaca Lakeba, antiguo lugar de encuentro entre los habitantes de Fiyi y Tonga, muy frecuentado también por los europeos antes de que se creara el asentamiento comercial de Levuka. En la isla existen varias cuevas, entre las que sobresale Oso Nabukete, que significa "demasiado estrecho para mujeres embarazadas". Tubou, en la punta meridional de la isla, es el centro administrativo provincial de Lau. En él hay una oficina de correos, un hospital, una oficina de teléfonos y una económica pensión del gobierno. Aquí yace también la tumba del poderoso jefe tongano Elene Ma'afu, así como la del hijo predilecto de Fiyi, Ratu Sir Lala Sukuna, el primer Fiyiano en obtener un título universitario de una universidad extranjera.

Vanau Levu

Vanua Levu ("tierra extensa") es la segunda isla en tamaño del archipiélago de Fiyi, con la segunda tasa de población más alta del país. Es una isla poco urbanizada y, a excepción de los alrededores de Savusava, no dispone de mucha infraestructura o servicios. Esto la convierte en el lugar ideal para hacerse una idea clara del estilo de vida tradicional de Fiyi. Como se trata de una isla volcánica, será difícil encontrar una playa para tumbarse; no obstante, ofrece la posibilidad de realizar otro tipo de actividades, como el submarinismo, el buceo con snorkel, el descenso en kayak o simplemente la observación de aves. La parte interior de Vanua Levu, remota, salvaje y escarpada, y su accidentada costa son perfectas para el excursionismo. Además, existen algunos yacimientos arqueológicos de interés en Nabouwalu, cerca de Savusava, y en Wasavula, cerca de Labasa.

La península de Tunuloa, también conocida como Natewa o península de Cakaudrove, se haya unida a Vanua Levu por un estrecho istmo que forma la bahía de Natewa al oeste. En ella se pueden observar gran variedad de aves, y hacer excursiones en autobús local o en todoterreno. Una carretera de grava cruza la península hasta llegar a Darigala, en el extremo noreste, atravesando plantaciones de copra, viejos pueblos y tramos de bosque. La bahía de Buca, en el flanco este de la península, es lugar común de parada de los ferrys que llegan o zarpan de la cercana isla Taveuni; por lo demás, es una isla bastante tranquila.

Al sur de la bahía de Buca, yace el pueblo de Dakuniba, que alberga algunos petroglifos inscritos en unas rocas, de origen y significado desconocidos. La pequeña isla de Rabi, situada en la punta noreste de la península, está habitada por micronesios originarios de Banaba (isla océano), en Kiribati. Sus playas y arrecifes son únicos para nadar o hacer buceo con snorkel.

Fiyi ofrece la posibilidad de practicar la mayoría de las actividades al aire libre, aunque algunos turistas simplemente prefieren tumbarse ociosos en las playas y disfrutar de cócteles tropicales. No obstante, la mayor parte de los viajeros que viajan a Fiyi lleva en mente bañarse, hacer submarinismo o buceo con snorkel, u otras muchas actividades, como surf, ráfting, windsurf o vela. Todas las islas están rodeadas de arrecifes de coral que resultan ideales para el submarinismo y el buceo con snorkel; sin embargo, escasean los rompientes para practicar el surf, y los que hay están demasiado alejados de las costas. Las islas Mamanucas disponen de algunos centros de surf y de buenas olas, pero se necesita un bote para llegar hasta los arrecifes donde éstas rompen. En las costas de Viti Levu existen unos cuantos rompientes buenos, como los que hay cerca de Sigatoka y el faro de Suva, o los de la isla de Yanuca.

Las opciones en tierra firme son también variadas, como montar en bicicleta, hacer montañismo o montar a caballo; otras "actividades" más cerebrales son la observación de aves y la visita a yacimientos arqueológicos. Las islas Fiyi están muy orientadas al turismo y, por tanto, en ellas abundan los lugares que alquilan equipamientos y los que organizan cursos o rutas de un día.

Hacia el año 1500 a.C., llegó a Fiyi el pueblo lapita, primeros pobladores de las islas y procedentes en su mayoría de otras partes de la Melanesia. Al principio, habitaban en las costas y subsistían de la pesca; sin embargo, allá por el año 500 a.C. comenzaron a dedicarse a la agricultura, lo que ocasionó un importante aumento de la población y el desarrollo de un feudalismo tribal.

Aproximadamente en el año 1000 d.C., se produjo la invasión de las islas a manos de polinesios procedentes de Tonga y Samoa, implicando a los melanesios en guerras a gran escala. El canibalismo era una práctica común. La población se dividía en grandes grupos familiares llamados mataqali, que habitaban en poblados fortificados y estaban dirigidos por jefes polígamos, cuyo cargo era hereditario (turaga-ni-koro). Los matrimonios entre miembros de diferentes tribus constituían una forma muy importante de establecer vínculos entre las comunidades. Sin embargo, las rivalidades y disputas eran bastante frecuentes, y las luchas entre clanes distintos enfrentaba a miembros de una misma familia.

El primer europeo en avistar las islas Fiyi fue Abel Tasman, cuando se dirigía a Indonesia, en 1643. Tasman consiguió sortear los traicioneros arrecifes del noroeste de Vanua Levu y Taveuni, pero sus relatos sobre los peligros existentes mantuvieron alejados a otros navegantes durante otros 130 años. En 1774, James Cook dirigió la siguiente visita a las islas, concretamente a Vatoa, del grupo Lau. Quince años más tarde, arribó a sus costas el lugarteniente William Bligh, después de haber navegado a la deriva en un pequeño bote con otros 18 tripulantes, tras el motín producido en el barco HMS Bounty. En su periplo, cruzaron el grupo de islas de Lau y las grandes islas de Vanua Levu y Viti Levu, cuyas aguas aún se conocen hoy día como las "aguas de Bligh".

A principios del siglo XIX, varios comerciantes desembarcaron en Fiyi en busca de madera de sándalo y bêche-de-mer, suculentos pepinos de mar muy preciados en Asia. Gracias a ellos, los fiyianos tuvieron acceso a las herramientas de metal, al tabaco, a las telas y a las armas. Las consecuencias fueron impactantes: violentas luchas entre clanes y un rápido cambio en la sociedad de las islas, en la que también desempeñaron un papel fundamental los supervivientes de los naufragios, los marineros desertores y los convictos que habían conseguido escapar de los asentamientos penales británicos de Australia. Muchos tuvieron la desgracia de saber de primera mano por qué las islas eran conocidas como las "islas caníbales", pero unos pocos, entre ellos el sueco Charles Savage, consiguieron integrarse plenamente en el escalafón más alto de los clanes feudales fiyianos, trabajando como intérpretes de los jefes, intermediarios, carpinteros o soldados.

Otros destacados invasores de mediados del siglo XIX fueron los militares de Tonga y los misioneros ingleses. Estos últimos trataron de convertir a los jefes de las tribus, sin mucho éxito. En 1867, el reverendo Thomas Baker fue devorado; su pie está expuesto en el museo de Fiyi. El pueblo de Levuka, en la isla de Ovalau, se convirtió en un importante puerto comercial del Pacífico Sur que se disputaban los estadounidenses, franceses y británicos, y donde cada país sospechaba de las intenciones imperialistas del otro. Levuka se transformó en una ciudad sin ley; en 1847, las relaciones con los lugareños llegaron a su punto más crítico, que culminó con el incendio del asentamiento.

En 1871, Cakobau, que se proclamó rey de las islas Fiyi, se propuso la creación de un gobierno al estilo occidental que fracasó tras sólo dos años de existencia. En el año 1873, el cónsul británico en funciones J. B. Thurston sentó las bases de la anexión de las islas a su país, que finalmente tuvo lugar el día 10 de octubre de 1874, fecha en la que Fiyi fue proclamada colonia británica, con capital en Suva. El gobernador Sir Arthur Gordon intentó que la colonia fuera autosuficiente desde el punto de vista económico mediante los cultivos de plantaciones, como el algodón, la copra y la caña de azúcar. La productividad se disparó gracias a la contratación de obreros procedentes de la India, que veían en Fiyi un modo de escapar a la pobreza de su país. Sin embargo, la vida en las plantaciones resultó ser una mezcla de abusos, asesinatos, suicidios, violaciones y enfermedades. Cuando en 1919 se abolió este tipo de contratación, ya había más de 60.000 hindúes en las islas. La comunidad india, a quien se había prohibido la posesión de tierras, se dedicó a los negocios pequeños, al comercio y a la burocracia, y también arrendó granjas a largo plazo. Los australianos consiguieron dominar la economía local a través de la producción de azúcar y de las minas de oro; mientras tanto, los europeos manipulaban las tensiones raciales entre fiyianos e indios en un esfuerzo por mantener el completo dominio de la economía y la política de las islas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, a la que Fiyi envió 8.000 soldados a luchar contra Japón en las islas Salomón, fiyianos e indios asumieron una mayor conciencia política, a pesar de que continuó habiendo segregación racial. El 10 de octubre de 1970 Fiyi obtuvo la independencia; instauró un sistema político al estilo británico y organizó sus partidos políticos en líneas raciales. En las elecciones de 1987, se alzó con la victoria una inestable coalición acusada de estar dominada por hindúes, a pesar de que tanto el primer ministro como la mayoría de su gabinete de gobierno eran fiyianos. Se sucedieron una serie de manifestaciones y, mientras tanto, el movimiento extremista Taukei se dedicó a desestabilizar al nuevo gobierno. Los negocios de propietarios hindúes sufrieron una ola de atentados; además, la comunidad india fue víctima de violentos ataques. Un mes más tarde, el 14 de mayo de 1987, el coronel Sitiveni Rabuka tomó el parlamento y se hizo con el poder tras un incruento golpe de Estado. En octubre de ese mismo año, Fiyi era expulsada de la Commonwealth. Las elecciones de 1991 volvieron a dar la victoria a Rabuka, que abandonó su carrera militar para dedicarse exclusivamente a la política. Para suavizar la imagen tan dura de su gobierno, realizó una serie de concesiones a trabajadores y sindicatos.

En las elecciones celebradas en 1999, salió victorioso por primera vez en la historia un primer ministro descendiente de hindúes, Mahendra Chaudhry. Entre sus medidas, destacan la reforma agraria, que los fiyianos indígenas interpretaron como una amenaza a sus posesiones, y una propuesta de ley sobre justicia social, que reducía los programas del gobierno para el pueblo indígena. El resentimiento de los fiyianos se concentró en torno al movimiento Taukei y, tras varios meses de protestas contra el gobierno, un golpe de Estado encabezado por George Speight acabó con el mandato de Chaudhry en mayo del año 2000. Respaldado por un ejército privado de 100 hombres, Speight asaltó el parlamento y tomó como rehenes a más de treinta parlamentarios, para demandar así una nueva Constitución que garantizara la supremacía política de la minoría indígena. Finalmente, Speight y sus seguidores fueron arrestados, gracias al peso de la presión internacional y la del propio país. Tras las elecciones parlamentarias celebradas en 2001, Laisenia Qarase fue nombrado primer ministro. Mientras que la economía comienza a mejorar y los turistas vuelven a Fiyi, los problemas raciales continúan y no parece que vaya a solucionarse a corto plazo.

Los fiyianos aún conservan muchas formas de arte y artesanía tradicionales; algunas han soportado el impacto destructivo de las influencias occidentales y la implacable campaña de las misiones cristianas, y otras han sido modificadas y embellecidas para satisfacer la demanda del turismo.

La danza tiene aún gran importancia en las islas, y las representaciones narrativas meke se basan en fuertes tradiciones orales. Los bailes se han transmitido de generación en generación, y se dice que los cuerpos de los bailarines son ocupados por espíritus del otro mundo. Los mekes se interpretan durante acontecimientos especiales, como nacimientos, muertes, llamadas a la guerra, matrimonios e intercambios de propiedades. En tiempos de guerra, los hombres representarían cibis con lanzas y garrotes, mientras que las mujeres representarían deles o wates, danzas que humillarían sexualmente a los enemigos cautivos. En las comunidades indias, todavía se enseñan las danzas tradicionales.

Los misioneros introdujeron en Fiyi himnos y cánticos de coro; por eso, los cantos eclesiásticos en las islas resultan realmente preciosos. Entre los artistas de música local más conocidos, figuran Seru Serevi, Danny Costello, Michelle Rounds, Karuna Gopalan, Laisa Vulakoro, los Freelancers y los Black Roses. En las tiendas se pueden adquirir cintas de música local. Entre la población india de Fiyi es muy popular la música de las películas conocidas como "Bollywood", que no son otra cosa que melodramas hindúes; las bandas locales de música suelen interpretar estas canciones. En los centros culturales indios, tanto las representaciones como las clases de música se imparten en música india tradicional, formada por un conjunto de vocal, armonio, tabla y sitar.

Las islas Fiyi han sido famosas por su alfarería desde que el pueblo lapita comenzó a comerciar sus productos por el Pacífico Sur, hace miles de años. Los más célebres alfareros contemporáneos son Dian Tugea y Taraivini Wati, cuyas obras se exponen en el museo de Fiyi. La talla en madera sigue siendo fundamental, en gran parte debido a la fuerte demanda turística de recuerdos para llevar a casa. Entre estas piezas, sobresalen garrotes de guerra, lanzas y tenedores de caníbales; los recipientes para beber, o tanoas, todavía forman parte del menaje de uso diario de los fiyianos . La talla en las zonas de influencia polinesia (pobladores procedentes de Tonga o Samoa) se caracteriza por incrustaciones de concha o hueso. El tejido de corteza, conocido en Fiyi como masi, era tradicionalmente elaborado en todo el Pacífico con el nombre de tapa. Las vestimentas ceremoniales, cinturones, colas y turbantes se confeccionaban antiguamente de masi y se adornaban con motivos simbólicos en color ocre óxido y negro carbón. El tejido se realiza a partir de la corteza del árbol de la morera, y su producción es muy laboriosa. Tradicionalmente, el masi muy adornado se regalaba en ceremonias, y quien poseía alguna muestra contaba con mucho prestigio dentro de la comunidad. Asimismo, la confección de esteras y cestas hechas de las hojas del árbol del pan (pandanus) es una tradición muy arraigada que siguen aprendiendo y desarrollando las muchachas de los poblados. Existe gran variedad de estilos y colores, que se consiguen con técnicas como el raspado de las hojas del pandanus, su enterramiento en barro o su cocción con otras plantas. Los filos de las esteras solían decorarse con plumas de loro; hoy en día éstas han sido sustituidas por hilos y hebras de lana de brillantes colores.

Fiyi cuenta con una pequeña pero sólida comunidad de escritores, entre quienes figura Joseph Veramu, que ha publicado una colección de relatos bajo el nombre de The Black Messiah y una novela sobre adolescentes de Suva, Moving Through the Streets. Entre los autores teatrales, destacan Jo Nacola, con obras como I Native No More, y Vilsoni Hereniko. También es digna de mención la escritora de relatos Marjorie Crocombe. Existen autores fiyianos de origen indio que escriben tanto en hindi como en inglés, como Subramani, Satendra Nandan, Raymond Pillai y Prem Banfal; el tema central de sus obras es la injusta y difícil situación de los trabajadores contratados para las plantaciones.

Las islas Fiyi están situadas en el Pacífico Sur, a medio camino entre la Melanesia (islas Salomón, Vanuatu, Nueva Caledonia y Papúa-Nueva Guinea) y la Polinesia (Tonga, Samoa, las islas Cook y la Polinesia francesa). Se hallan al sur del ecuador, justo al norte del trópico de Capricornio y al oeste de la Línea internacional de cambio fecha. Su límite territorial ocupa una superficie de 1,3 millones de km2, pero sólo un 1,5% del total, unas 300 islas, es tierra firme.

Las islas más grandes son Viti Levu, con 10.390 km2, y Vanua Levu, con 5.538 km2. Suva es la capital del país y se encuentra en la costa suroeste de la isla de Viti Levu, en la que también se levanta el pico de mayor altura de la nación, el monte Tomanivi (monte Victoria), con 1.323 m de altitud. Taveuni y Kadavu cuentan, igualmente, con una extensión considerable; las demás islas son muy pequeñas y están agrupadas en los conjuntos de Lomaiviti, Lau, Moala, Yasawa, Mamanuca y Rotuma. Muchas de ellas permanecen intactas y cuentan con bellos arrecifes, lagunas, puertos y vegetación natural.

Desde los años sesenta se ha destruido un 15% de la superficie forestal del país, que ha derivado en el consecuente problema de la erosión. A la ausencia de una buena gestión medioambiental se suman la contaminación y los residuos, que siguen afectando a las vías navegables y las tierras que rodean las zonas urbanas, especialmente en la capital. En muchos lugares, el consumo de pescado se ha convertido en un riesgo para la salud.

De las 3.000 especies de plantas poco comunes identificadas en las islas Fiyi, alrededor de una tercera parte son endémicas. La mayor parte de la flora nativa era utilizada por los habitantes de las islas con fines alimenticios o médicos, como tintes, herramientas o materiales de construcción. Los primeros pobladores, que arribaron a la zona hace unos 3.500 años, trajeron consigo aves de corral, perros y cerdos, cuya llegada coincidió con la extinción de al menos tres de las especies de aves indígenas: dos de la familia de las megapodius, parientes de las codornices, y una paloma de la fruta gigante. Los murciélagos son los únicos mamíferos terrestres nativos que quedan; sin embargo, las especies animales que se introdujeron han sabido adaptarse perfectamente al hábitat local. Entre ellos, destaca la mangosta india, que se introdujo en las islas para controlar las ratas en las plantaciones de caña de azúcar, además de perros salvajes, gatos, cerdos, cabras y ratas. Entre las 20 especies de reptiles terrestres, se encuentran las tortugas y las serpientes de mar, aunque la migración de la iguana con cresta, procedente de Suramérica, sigue siendo un misterio. De las cien especies de aves existentes, 23 son endémicas. Las aguas de las islas Fiyi albergan también una variada vida marina (algunas especies sólo están de paso): corales, esponjas, peces de arrecife tropical, rayas, tiburones, delfines y ballenas, entre otros.

Fiyi disfruta de un clima suave y constante durante la mayor parte del año gracias a los grandes espacios de mar abierto que rodean las islas. Los vientos reinantes proceden del este y del sureste; las cadenas montañosas de las islas más extensas generan nubes y lluvias abundantes en sus caras de barlovento. La estación húmeda se prolonga de noviembre a abril, aunque las precipitaciones son frecuentes todo el año. La media de las temperaturas diurnas ronda los 25°C, y el grado de humedad suele ser alto. Entre noviembre y abril, pueden soplar ciclones tropicales, pero éstos pocas veces resultan peligrosos.

Localizada en medio del Pacífico Sur, Fiyi, junto con Hawai, es uno de los principales centros aéreos de la región, al que llegan vuelos de la mayoría de las compañías internacionales y desde donde operan vuelos con destino a cualquiera de los puntos del Pacífico. Muchos de los viajeros llegan a las islas como parte de su viaje alrededor del mundo o hacen escala en el trayecto entre Australia o Nueva Zelanda y América del Norte.

Aunque la capital es Suva, la mayor parte de los vuelos aterrizan en el aeropuerto internacional de Nadi, a 9 km del centro de la ciudad. El segundo aeropuerto del país es el aeropuerto internacional de Nausori, a 23 km al noreste de Suva, al que se puede llegar en taxi. Las tasas de aeropuerto de los vuelos internacionales ascienden a 9,50 dólares para pasajeros mayores de 12 años.

En la actualidad, viajar a Fiyi en barco es muy complicado, a menos que se haga como parte de un crucero o en un barco privado. Las islas son un destino muy popular para los que disponen de un yate y están recorriendo el Pacífico Sur. Los puertos de entrada a Fiyi son Suva, Lautoka, Savusavu y Levuka; otros puertos deportivos son el Vuda Point, entre Nadi y Lautoka, y el de Musket Cove en la isla Plantación, en las Mamanucas.

Fiyi dispone de un buen servicio de transporte relativamente económico, lo que facilita el desplazamiento entre islas. Existen numerosas compañías de vuelos nacionales que operan en todos los grupos de islas, pero obviamente el avión es el medio más caro para viajar. Por eso, y a menos que se disponga de poco tiempo y mucho dinero, lo más aconsejable es desplazarse en ferry o en alguno de los pequeños barcos locales.

El servicio de ferrys es económico, frecuente, seguro y, además, constituye una buena forma de disfrutar del mar. Asimismo, el viaje codo con codo con los lugareños es una experiencia agradable que complementa el recorrido por las islas Fiyi. Los ferrys conectan la mayor parte de las zonas costeras de Viti Levu y Vanua Levu con las islas principales. También existe la posibilidad de alquilar un barco o utilizar el servicio de alguno de los barcos locales más pequeños sin horario establecido que circulan entre las islas, aunque conviene evitarlos cuando el mar esté revuelto.

Las islas más grandes disponen de una buena red de autobuses que, fuera de las ciudades, el viajero puede detener en cualquier lugar. Existe también un servicio exprés de autobuses entre las ciudades principales; los autobuses locales paran absolutamente en todos los pueblos por los que pasan, pero, en cualquier caso, el autobús, además de ser una forma eficaz de desplazarse, es una buena manera de conocer a los lugareños.


· Twain, Mark: Viaje alrededor del mundo, siguiendo el Ecuador. Travesía Pacífico, Laertes, Barcelona, 1992
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