Nombre oficial: República de Filipinas Superficie: 299.000 km² Población: 84.61 millones hab. Capital: Manila (10.000.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 91,5% descendientes de malayos, 4% musulmanes malayos, 1,5% chinos, 3% otros Idioma: filipino (tagalo) e inglés (oficiales), además de un gran número de lenguas indígenas y algunos hispanoparlantes Religión: 83% católicos romanos, 9% protestantes, 5% musulmanes, 3% budistas Régimen político: democracia presidencialista Presidenta: Gloria Macapagal Arroyo
PIB: 310 billones de dólares PIB per cápita: 3.700 dólares Crecimiento anual: 3,9% Inflación: 4,4% Principales recursos económicos: productos electrónicos y eléctricos, textiles Principales socios comerciales: USA, Japón y Taiwan
Visados: a la llegada al país las autoridades conceden un visado con validez para 21 días, pero es necesario que el pasaporte tenga una vigencia mínima de 6 meses y se posea un billete de ida y vuelta. También pueden obtenerse visados para 59 días: deben solicitarse con antelación al consulado correspondiente y cuestan unos 35 dólares. Condiciones sanitarias: cólera, hepatitis, malaria y rabia. Es recomendable vacunarse contra la hepatitis B. Hora local: GMT+8 Electricidad: 220V, 60Hz Pesos y medidas: sistema métrico Turismo: 1,2 millones de visitantes al año Manila Hay quienes consideran Manila tan sólo una ciudad de unos diez millones de habitantes, punto de acceso para otros destinos más interesantes. Y mientras que las zonas menos urbanizadas suponen un gran atractivo para el viajero más aventurero, quienes permanecen un tiempo en la urbe descubren que la capital alberga algunos tesoros. Manila es una moderna metrópoli (quedó completamente destruida durante la II Guerra Mundial) que presume de contar con unos bellos vestigios coloniales. La ciudad puede resultar el lugar idóneo para el ocio: los bares y lugares de entretenimiento mantendrán al viajero en forma y con ganas de seguir la diversión durante meses. Banaue Los espectaculares bancales donde se cultiva arroz en Banaue, al norte de Luzón, han sido descritos por muchos como la octava maravilla del mundo. Excavados en la ladera de una colina por la tribu de los ifugao hace dos o tres mil años, se extienden como escalones de piedra hacia el cielo, algunos hasta una altitud de 1.500 m. Playas La isla de Boracay, situada en el extremo noroeste de Panay, aparece con regularidad en las listas de mejores playas del mundo. Sin embargo, el desarrollo turístico incontrolado ha dificultado la eliminación de los residuos. Las pruebas medioambientales efectuadas en 1997 demostraron que las aguas procedentes de Boracay estaban contaminadas y no ofrecían las garantías sanitarias suficientes para bañarse. Estudios posteriores revelaron que las aguas se encontraban dentro de unos límites de contaminación aceptables; y es cierto que las playas de Boracay parecen haber recuperado un aspecto idílico.Puerto Galera, en la isla de Mindoro, se ha convertido en el enclave ideal para disfrutar del sol. Puraran, en la isla de Catanduanes, junto a Luzón, ofrece también bellas playas, arrecifes y posibilidades para practicar el surf, pero las corrientes marinas pueden resultar peligrosas. Otros puntos de interés Repartidos por todo el archipiélago existen innumerables enclaves de gran belleza, como las colinas de Chocolate de Bohol (provincia de Visayas), el cráter del lago Taal, al sur de Manila, las cuevas funerarias de Sagada, a 18 km de Bontoc, la apacible ciudad portuaria de Cebú, donde Magallanes mandó erigir una cruz, marcando así el inicio de la cristiandad en Filipinas, y un total de cinco mil islas deshabitadas y aún por explorar. Los primeros habitantes de Filipinas llegaron al país hace trescientos mil años, probablemente cruzando un paso terrestre que lo unía con el continente asiático. Los aetas arribaron hace veinticinco mil, pero fueron expulsados por sucesivas oleadas de inmigrantes procedentes de Indonesia, a las que siguió la llegada por mar de nativos de Malasia. En 1380 los makdum, de origen árabe, se establecieron en el archipiélago de Sulú y formaron lo que llegaría a convertirse en un poderoso enclave islámico, que ejerció una influencia relevante durante los siglos siguientes. Fernando Magallanes atracó en 1521 y reivindicó las islas en nombre de España. Sin embargo, fue asesinado por los jefes locales, que se oponían a sus pretensiones. A Magallanes le siguió Ruy López de Villalobos en 1543, que bautizó estas tierras como Filipinas en honor a Felipe II. La ocupación española permanente se inició en 1565; seis años después todo el país, excepto el archipiélago musulmán de Sulú, se encontraba bajo dominio español. En el siglo XIX se inició un movimiento de independencia y los filipinos lucharon junto a los estadounidenses en la guerra hispanoamericana de 1898. Tras la derrota española, el general Aguinaldo declaró la independencia de Filipinas. Sin embargo, Estados Unidos compró las islas al gobierno español por 20 millones de dólares. Finalmente aceptaron la reivindicada independencia del pueblo filipino y, en 1935, como fase previa a la independencia definitiva, Manuel L. Quezón juró su cargo como presidente de la Commonwealth filipina. En 1942 Japón invadió el país y mantuvo su control hasta que Estados Unidos lo ocupó de nuevo dos años más tarde. En 1946 Filipinas obtuvo la plena independencia. Ferdinand Marcos fue elegido presidente en 1965. Siete años más tarde declaró la ley marcial y gobernó como dictador hasta 1986. Su régimen sufrió los ataques tanto de los comunistas como de las guerrillas musulmanas y el presidente fue acusado de fraude y de amañar las elecciones. El asesinato en 1983 del líder de la oposición Benigno Aquino provocó protestas multitudinarias contra el gobierno. En 1986 se celebraron unas elecciones en las que los partidos de la oposición se unieron en torno a la viuda de Aquino, Corazón. A pesar de que ambos partidos reclamaron la victoria, Aquino tomó las riendas del poder. Inició un programa de agitación civil no violenta que provocó la huida de Marcos. Aquino restableció las instituciones democráticas, pero los problemas económicos, el ejército y la poderosa elite filipina supusieron un lastre en su mandato. La influencia estadounidense sobre el país menguó tras la erupción del monte Pinatubo en 1991, que destruyó la base aérea estadounidense de Clark. Además, el senado filipino rechazó ratificar el arrendamiento de la base naval de la bahía Subic. Aquino resistió a siete golpes de estado a lo largo de sus seis años de mandato y en 1992 le sucedió su ministro de Defensa Fidel Ramos, que intentó revitalizar la economía, atraer la inversión extranjera, acabar con la corrupción y ampliar las infraestructuras. El gobierno filipino y el Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) firmaron un acuerdo de paz en septiembre de 1996, poniendo fin, al menos de manera formal, a 24 años de guerra por la independencia en Mindanao. El acuerdo preveía conceder una considerable autonomía al FMLN en muchas provincias de Mindanao. Sin embargo, la paz no parece fácil de alcanzar en la zona a causa de la aparición de un grupo disidente, el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), que se opone al pacto. Por el momento, el gobierno sigue realizando operaciones militares en las zonas ocupadas por el FMLI en Basilan y Sulú. En 1998 Ramos fue sustituido en su cargo por Joseph Estrada, una antigua estrella del cine de acción. Prometió grandes mejoras económicas y en efecto las cumplió, pero tan sólo en beneficio propio. A finales del año 2000 fue acusado y juzgado por recibir sobornos de los sindicatos del juego. El pueblo se lanzó a las calles de Manila en protestas multitudinarias. El 19 de enero de 2001 Estrada cedió ante el clamor popular y dimitió; al día siguiente su ex vicepresidenta, Gloria Macapagal Arroyo, juró el cargo como nueva presidenta de la República de Filipinas. En su discurso inaugural prometió acabar con la pobreza y la corrupción. Además, renunció a conceder la amnistía a Estrada y dejó así que fueran los tribunales quienes decidieran su suerte. Está acusado de perjurio y de amasar de forma poco honrada una fortuna de mil millones de pesos. Desde entonces, la presidencia de Arroyo se ha visto sometida a duras pruebas. Diversos movimientos separatistas del Sur se han vinculado al terrorismo global, lo que ha provocado que EE UU envíe ayuda militar. El intento de golpe de estado militar del 27 de julio de 2003 desveló las tensiones latentes bajo la superficie del país. Un punto muerto que duró 20 horas terminó cuando Arroyo propuso un ultimátum de cinco horas. En junio de 2004 ganó un segundo mandato como presidenta. La cultura filipina se ha conformado como el resultado de una mezcla de influencias extranjeras y elementos nativos. Aunque el teatro tradicional, la literatura y los kundimans (canciones de amor) en el idioma local recobraron protagonismo con el advenimiento del movimiento del Poder Popular de Corazón Aquino, en la actualidad el visitante presenciará concursos de belleza, culebrones, películas filipinas de acción y amor y grupos locales de música inspirados en el pop occidental. Sólo un 10% de los filipinos (los llamados grupos culturales minoritarios o filipinos tribales) mantiene su cultura tradicional. Existen alrededor de sesenta clanes étnicos, entre los que destacan los badjao, nómadas del mar que habitan en el archipiélago de Sulú, y los cazadores de cabezas kalinga, en el norte de Bontoc. Filipinas es el único país cristiano de Asia, creencia profesada por más del 90% de la población. El grupo religioso minoritario más numeroso es el musulmán, que tiene por bastión la isla de Mindanao y el archipiélago de Sulú. Existen asimismo una iglesia independiente filipina, algunos budistas y un número reducido de animistas. La geografía e historia de Filipinas han contribuido a la multiplicidad de lenguas existentes, que en total suman unos ochenta dialectos. El concepto de lengua nacional se desarrolló tras la guerra hispanoamericana de 1898, y en 1936 se decretó el tagalo como lengua nacional, a pesar de que existían otros aspirantes a obtener este título, como el cebuano, el hiligaynon y el ilocano. En 1973 se acordó que el filipino fuera la lengua oficial. Se trata de un idioma basado en el tagalo, pero que incorpora elementos de otras lenguas del país. A pesar de todo, el inglés se mantiene como la más utilizada en el comercio y en la política. La cocina filipina ha recibido influencias chinas, malayas y españolas. La merienda designa tanto al tentempié de media mañana como al de media tarde mientras que los pulutan (aperitivos) son servidos con bebidas alcohólicas. Para la cena se estilan los pinchos de carne o marisco a la barbacoa. Entre los platos más habituales, que siempre se sirven acompañados con arroz, figuran la carne y las verduras cocinadas con vinagre y ajo, el mero a la brasa, los guisos de carne y una gran variedad de sopas: de arroz, fideos, ternera, pollo, hígado, hueso de rótula, asaduras o verduras amargas. Los platos se acompañan con rodajas de papaya verde, pescado fermentado o pasta de gambas y trozos de crujiente corteza de cerdo. El halo-halo es un postre a base de hielo picado con caramelo y fruta, todo ello cubierto de leche en polvo. · Mo, Thimoty: La redundancia del valor, Editorial Anagrama, Barcelona, 1992 · Romero, Vicente: Misioneros en los infiernos, Editorial Planeta, Barcelona, 1998 · Ordaz, Jorge: La perla del Oriente, Destino Book, Barcelona, 1998
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