Nombre oficial: Gales Superficie: 20.764 km² Población: 2.900.000 hab. Capital: Cardiff (265.000 hab.) Nacionalidades y etnias: celtas, anglosajones Idioma: galés, inglés Religión: : protestantes inconformistas, anglicanos, católicos Régimen político: democracia parlamentaria Reina: Isabel II Primer Ministro: Tony Blair
PIB: 1.054 millones de dólares PIB per cápita: 18.000 dólares Crecimiento anual: 3% Inflación: 3% Principales recursos económicos: agricultura y silvicultura, industria y turismo Principales socios comerciales: Unión Europea y Estados Unidos
Visados: Los ciudadanos de la Unión Europea pueden vivir y trabajar en Gales sin ningún control de inmigración. Los viajeros procedentes de Hispanoamérica necesitan pasaporte para entrar y, según el país del que procedan, también visado. Condiciones sanitarias: óptimas Hora local: GMT Electricidad: 240V, 50Hz Pesos y medidas: sistema métrico (excepto la cerveza, que se mide en pintas) Cardiff La capital de Gales, ciudad universitaria y comercial, se incluye en contadas ocasiones en la relación de puntos de interés para los turistas. Sin embargo, aquellos que la visiten descubrirán un asombroso castillo construido en el centro de la ciudad, un importante museo nacional junto con su galería de arte, la recuperada zona del muelle y una gran cantidad de muestras de bella arquitectura. Cardiff es el lugar ideal para desplazarse, ya que está rodeada de zonas de gran interés y está muy bien comunicada. Esta urbe dispone de una buena selección de alojamientos de Bed and Breakfast, distribuidos a lo largo de la Cathedral Road, al oeste del centro de la ciudad y en Newport Road, al este. Los proveedores de rarebit y laverbread se encuentran en el núcleo urbano, junto con las cafeterías y los restaurantes que sirven productos más comunes. El rugby es el entretenimiento más popular en la ciudad, pero también cuenta con numerosos teatros, centros de cultura y arte y salas de conciertos para aquellos que no estén interesados en la melé. Parque nacional de Snowdonia Es el segundo parque nacional británico más extenso, después del Lake District; Snowdonia cubre una superficie de 1.352 km; del norte de Gales, incluyendo el Snowdon que, con sus 1.068 m, es la cumbre británica más alta al sur de las Highlands escocesas. Anualmente unas quinientas mil personas alcanzan su cima escalando, a pie o en ferrocarril. En la antigüedad se utilizó como zona de entrenamiento de montañeros más ambiciosos, como sir Edmund Hillary; Snowdonia ofrece rutas de diversos grados de dificultad que permiten realizar escaladas para excursionistas más y menos avezados. El parque también se nutre de ríos, lagos, cascadas, bosques, páramos, valles glaciares y una bella línea costera, así como de cámaras mortuorias de la Edad de Piedra y de Bronce, fuertes romanos, castillos románicos, un ferrocarril a vapor y vestigios de la herencia minera del país. Otros centros interesantes son la ribera Llanberis, la bella población de Betws-y-Coed, las minas de pizarra de Blaenau Ffestiniog, y la ciudad fortaleza de Harlech. San David Su catedral y su íntima relación con san David, cuyos restos están enterrados en este lugar, hacen de esta población una verdadera ciudad. La seo, construida a finales del siglo XII, abarca una mezcolanza de estilos que esconden su estructura escandinava original. El edificio deja entrever su carácter pretérito con el desnivel de su suelo (resultado de un terremoto en 1248), su nave, la siempre reservada sillería de los monarcas y el altar normandos. En la Edad Media, se decía que dos peregrinajes a este templo equivalían a uno a Roma. Además de deleitarse con su atmósfera añeja, también se pueden realizar varias excursiones a la bahía de San Non y visitar las islas cercanas. Llandudno Éste es un popular y tradicional complejo turístico del noroeste galés que debe su exclusivo aire victoriano a su arquitectura, su largo embarcadero y su imponente paseo, y proporciona una sensación de magnificencia propia de los complejos costeros invernales. Los burros, que recorren lentamente la arena, también pertenecen a otra época. Llandudno se emplaza entre dos majestuosas playas; y está dominado, desde el mar, por el Great Orme (un espectacular promontorio de roca caliza) y, desde la tierra, por las montañas de Snowdonia. Esta población está relacionada con Alicia en el país de las Maravillas, ya que la familia Liddell, cuya hija Alicia fue fuente de inspiración para Carroll, veraneaba en esta urbe. Conwy Dominada por su clásico castillo, esta ciudad es uno de los mejores ejemplos europeos de villa medieval amurallada. El castillo de Conwy está formado por ocho almenas impresionantes y su forma está dictada por las rocas de sus cimientos. Las mejores panorámicas del edificio se obtienen desde el lado opuesto del río Conwy, lugar donde las montañas de Snowdonia se convierten en telón de fondo. Aproximadamente 1 km de la muralla de la urbe aún permanece intacto, rematada con 22 torres y 3 puertas originales. Conwy ofrece otros atractivos, como la Aberconwy House, la casa más pequeña de Gran Bretaña que fue construida en el siglo XIV con madera y yeso, y el Bodnant Garden, 13 km al Sur, uno de los jardines más bellos de las islas Británicas. Parque nacional Brecon Beacons Con tan sólo 24 km de Norte a Sur y 72 km de Este a Oeste, Brecon Beacons contiene cuatro sistemas montañosos y una gran variedad de terrenos: laderas privadas donde pastan centenares de ovejas, valles mineros y lomas escarpadas. Gran parte de los visitantes de estas tierras son excursionistas que se dirigen hacia el sendero del dique de Offa, que recorre el extremo oriental, o a la pista Taff, que se dirige al Sur desde Beacon. Entre los centros de interés destacan Brecon, la histórica villa mercantil, Abergavenny (la puerta de Gales), una población con estilo propio, y la excéntrica Hay-on-Wye. El sendero de Offa atraviesa las montañas Negras, que proporcionan las mejores vistas: las ruinas del priorato de Llanthony, el río Honddu, la atractiva iglesia de Patrishow y la cumbre más alta de Waun Fach; Pen-y-Fan es el punto más alto de las áridas colinas de Brecon Beacons. Hay-on-wye Esta población alberga veredas inclinadas, ruinas románicas y jacobeas, el bullicio de su mercado y uno de los conjuntos más importantes del mundo de librerías de segunda mano. Su enérgica autopromoción, que en 1977 cristalizó en una declaración de independencia de Inglaterra, hacen única a esta población fronteriza. Hay-on-wye cuenta con más de una treintena de librerías, algunas especializadas en temas muy crípticos, otras versadas en subastas y en la búsqueda de libros descatalogados. Laugharne Los amantes de la poesía, del romanticismo y de un buen trago se sentirán atraídos por Laugharne, el enclave más importante en la ruta del escritor galés Dylan Thomas. Se puede visitar el cobertizo donde los aturdidos bardos vivían y escribían, el Brown's Hotel, pub donde bebían, y el cementerio donde enterraron sus restos. El edificio se conserva como un altar, y en él se muestran fotografías, manuscritos y grabaciones. Laugharne es un municipio tranquilo y en sus inmediaciones reposan las ruinas de un castillo del siglo XII. Península de Gower Ésta fue la primera zona de toda Gran Bretaña en ser designada oficialmente Zona de Belleza Excepcional, por razones de peso. La península, uno de los lugares predilectos de Dylan Thomas, pertenece en su mayoría al National Trust; ofrece fabulosas playas arenosas, un bonito paisaje formado por acantilados, cuevas que utilizaron los contrabandistas y fantásticas excursiones. Otros puntos de interés se centran en Worm's Head y la población de Rhossili. Parque nacional costero de Pembrokeshire Conocido por el sendero costero Pembrokeshire, de unos 270 km, sus límites están formados por accidentados acantilados, espléndidas playas arenosas, cuevas rocosas y diminutos pueblos pesqueros; sus paisajes y sus paseos a lo largo de sus costas son espectaculares. Tierra adentro, las históricas Preseli Hills esconden antiguas rutas comerciales, un fuerte en las colinas, asentamientos de piedras y cámaras mortuorias. Mar adentro, las islas de Skomer, Skokholm y Grassholm están habitadas por colonias de frailecillos, araos, alcas, alcatraces y focas grises. Esta zona es un paraíso para los amantes de la aventura; se pueden realizar excursiones, paseos en pony, travesías en kayak, practicar surf y windsurf y también, pescar. Gales, considerado uno de los países más antiguos del mundo, conserva vestigios humanos de hace más de 200.000 años. Las tribus celtas penetraron en sus tierras poco después del año 600 a.C. e introdujeron su cultura, lengua y carácter, que se convertirían en atributos genuinamente galeses. La conquista romana se desarrolló entre 74 y 78 d.C. hasta su desaparición en el siglo V. Posteriormente los piratas irlandeses y escoceses (los britanos) atacaron el territorio y en su costa occidental se asentaron verdaderas colonias irlandesas. Desde Irlanda llegaron algunos elementos del cristianismo en el siglo V, que fue ganando adeptos de la mano del monje Dewi, nombre que más tarde se transformó en David, santo patrón de Gales. La naciente evangelización introdujo la religión cristiana en el contumaz sistema de creencias celtas de bienes y hombres sagrados, así como de santos ermitaños. El período comprendido entre los siglos V y XI estuvo dominado por la presión e invasión anglosajona; fue cuando los britanos comenzaron a autodenominarse Cymry o compatriotas. La leyenda del rey Arturo se contextualizó en estos tiempos. Durante la misma época Offa, monarca del vecino reino anglosajón de Mercia, construyó un dique para marcar la frontera entre galeses y mercianos; en la actualidad está considerada una de las excursiones más interesantes del país. Las invasiones vikingas de los siglos IX y X propiciaron la unificación de los distintos reinos galeses que se habían formado. Paradójicamente, si bien la amenaza escandinava facilitó que Gales se convirtiera en una sola entidad reconocida, también propició un acercamiento al control de la corona británica. En el año 927, los monarcas galeses reconocieron a Athelstan, rey anglosajón, como su señor. Un siglo más tarde, Guillermo el Conquistador incitó a sus barones a apropiarse de las tierras galesas. En el siglo XIII, se trató de conseguir la unificación de Gales; en 1267, Llewelyn el Último fue investido príncipe de Gales por Enrique III de Inglaterra. Sin embargo, Eduardo I, el belicoso sucesor de Enrique, de inmediato obligó a los galeses a jurarle lealtad, y, en 1302, otorgó el título de príncipe de Gales a su heredero. La autoridad del monarca se evidenció con la construcción de enormes castillos y la creación de condados y barrios de estilo anglosajón por parte de los colonos ingleses. La última oposición armada contra la autoridad británica aconteció en 1400, cuando Owain Glyndwr, descendiente de los príncipes de la septentrional Powys, reclamó el principado de Gales. Enrique IV sofocó esta rebelión, y aplicó unos severos castigos que acrecentarían el resentimiento entre la población durante muchos años. Gales permaneció en el letargo hasta la década de 1730, cuando la Revolución Industrial irrumpió en el país y propició que su población asumiera una nueva identidad, proporcionada por el metodismo, doctrina protestante predominante en la época. La producción del carbón, bronce, pizarra y estaño tuvo como consecuencias un espectacular crecimiento poblacional y un rápido cambio socioeconómico del país, que pasó del predominio de las comunidades rurales fragmentadas a la preeminencia de los centros industriales y mineros urbanizados. Las ciudades se convirtieron en vivero de inconformistas, nacionalistas, sindicalistas, liberalistas y simpatizantes del partido laborista. Los cambios se sucedieron con lentitud pero fueron inexorables: en 1925 se formó el partido nacionalista de Gales, el Plaid Cymru; en 1942 el idioma galés fue aceptado legalmente, en 1955 Cardiff se convirtió en la capital oficial del país, en 1964 se designó un ministro de estado galés que actuaba como consejero en el gobierno británico, y, en la actualidad, el Plaid Cymru ostenta varios escaños en la Cámara de los Comunes. La cultura y la lengua galesas siguen existiendo; Gales cuenta con su propio canal de televisión desde 1982. La entrada en los años noventa todavía mostraba a Gales tratando de superar la crisis de sus tradicionales industrias de carbón y acero. A pesar de los programas de diversificación, la tasa de desempleo sigue manteniéndose elevada. Las políticas del actual gobierno laboralista son más sensibles al problema galés que las aplicadas por el partido conservador, pero aún en la actualidad las posibilidades de ver a este territorio como una nación independiente son bastante escasas. El eisteddfod (reunión de bardos) es una institución genuinamente galesa e, históricamente, se desarrolló como un concurso de poesía y música. El primero se celebró en 1176, pero después del siglo XVII perdió su popularidad, tras las iras de los severos protestantes inconformistas. En torno a 1860 se fundó la National Eisteddfod Society con el objetivo de recuperar la tradición de Gales en toda su amplitud. En la actualidad, se celebran tres eisteddfod importantes y otros de carácter local. El coro masculino galés también está ampliamente establecido en la nación, y está vinculado a los colectivos mineros del sur de la península. Tienen sus raíces en el metodismo, y en sus repertorios abundan los himnos. Aunque muchas de las comunidades que les dieron vida ya han desaparecido, los coros aún sobreviven, pero con importantes modificaciones, ya que han abierto sus puertas a las mujeres y los visitantes. Gales es conocida por su enraizado inconformismo; de hecho los protestantes inconformistas, que se caracterizan por un fuerte puritanismo, se implantaron de forma espectacular en este territorio. En el siglo V llegó el cristianismo y, durante la reforma, la península formó parte de la iglesia anglicana. En el siglo XVIII las nuevas clases trabajadoras industriales optaron por unirse a diferentes sectas, entre ellas la bautista, la metodista y la congregacionista. En 1850, el 80 por ciento de la población practicaba el protestantismo inconformista y, en 1920, no se practicaba la doctrina anglicana. En la actualidad, sin embargo, sólo 220.000 galeses se reconocen como inconformistas. Una de las características que más diferencian a Gales del resto de Gran Bretaña es la supervivencia del galés como lengua viva. Este idioma pertenece a la familia céltica, y dentro de ésta a la rama _P_, junto con el bretón y el córnico. Durante la ocupación romana, una amplio porcentaje de su población adoptó el bilingüismo (latín y galés); aún en la actualidad puede percibirse la influencia del latín en esta lengua. El galés se desarrolló completamente en el siglo VI, y hoy es una de las lenguas más antiguas de Europa. La Revolución Industrial trajo consigo una afluencia de angloparlantes a Gales; a lo largo del siglo XIX, el porcentaje de galeses que hablaban su idioma materno descendió del 80 al 50 por ciento. Actualmente sólo el 20 por ciento de la población, principalmente en las zonas noroeste y oeste, se comunican en galés. Los activistas luchan por su divulgación; se ha aceptado legalmente, se publican revistas bilingües y la cadena de televisión galesa S4C (Channel 4 Wales) emite todos los días programas en este idioma. En 1988, se estableció una academia de la lengua galesa y, en 1994, se introdujo el acta del Galés, en la que se le otorga la misma validez que al inglés y se convierte en ilegal cualquier acción discriminatoria contra un hablante de esta lengua. La desconocida gastronomía galesa tiene en el puerro su ingrediente más apreciado, habiéndose convertido en su símbolo. Entre sus variedades culinarias destacan el laverbread (especie de crema producto de la mezcla de algas, avena y beicon servido sobre unas tostadas), el rarebit (tostadas con queso aderezadas con mostaza y cerveza) y las salchichas Glamorgan (una delicia vegetariana a base de queso, pan rallado, hierbas y puerros). Bañada por el mar en tres de sus márgenes, Gales linda al Este con Inglaterra; su frontera prácticamente sigue el camino del dique de Offa, un gran terraplén construido en el siglo VIII. Alberga dos sistemas montañosos principales: las montañas Negras y el macizo de Brecon Beacons, en el Sur, y el macizo de Snowdon, en el Noroeste. Estos paisajes glaciares montañosos están cortados por estrechos valles fluviales. Los páramos ondulados se extienden de Norte, Denbigh, a Sur, los valles Glamorgan, hasta llegar a la costa oeste, donde finalizan en unos espectaculares acantilados. La población se concentra en el Sureste, en la costa que se extiende de Cardiff a Swansea y en los valles que se adentran hacia el Brecon Beacons. Los bosques, principalmente de robles sésil, ocupaban una gran parte de Gales, aunque en la actualidad han desaparecido tras su conversión en zonas de cultivo, la tala masiva para la construcción de barcos y minas, o bien para la producción de carbón. El exceso de pastoreo y la introducción de arbustos de rododendro silvestre dificultan la reforestación de las zonas boscosas. Mucho más común que el roble es el fresno autóctono, que crece en las riberas de los ríos y da sombra a violetas, orquídeas y primaveras. También son comunes los cerezos y los arces. En sus zonas montañosas crecen frágiles plantas del ártico, como el extraordinario lirio Snowdon. Las aves marinas disfrutan en las largas líneas costeras galesas. Este país cuenta con el 30 por ciento de pardelas del mundo; en Grassholm habita una de las más grandes colonias de alcatraces. Tierra adentro, se encuentran los únicos milanos reales que habitan en Gran Bretaña, así como el gran murciélago herradura, que sólo puede encontrarse en Gales y en diversas zonas de Inglaterra. Aún perviven algunas ardillas rojas en el país y, en la costa oeste, una colonia de focas grises. Su carácter hiperoceánico, determinado por su proyección hacia el Oeste de cara a los vientos dominantes, provoca excesivas precipitaciones y los vientos del Oeste y Suroeste azotan la península durante todo el año. Las diferencias climatológicas en puntos cercanos de la geografía galesa se deben a la cercanía de las montañas con la costa. En Cardiff se alcanza un valor de 20ºC en agosto, pero en muy pocas ocasiones las temperaturas son negativas, ni tan siquiera en pleno invierno. · Thomas, Dylan: Retrato del artista cachorro, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 2000; Bajo el bosque lácteo, Dvd Ediciones, Barcelona, 1997; En casa del abuelo, Ediciones Alfaguara, Madrid, 1990; Navidad de un niño en Gales, Ediciones Áltera, Barcelona, 1998 · Chatwin, Bruce: Colina negra, Muchnik Editores, Barcelona, 1997
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