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Grecia
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El país que exportó el drama, la tragedia y la democracia puede presumir de un legado sin parangón. Desde la contaminada Atenas hasta las deslumbrantes islas, posee tantos vestigios del pasado que su enumeración podría ser interminable: el santuario considerado el ombligo del mundo en Delfos, la galería de columnas semiderruidas en la isla sagrada de Delos, los palacios minoicos de Creta e incluso lo que algunos consideran los restos de la Atlántida en Santorini.

Los griegos son férreos celadores de la tradición, pero ello no significa que no sepan cómo divertirse; su propensión al disfrute se remonta a Dionisios. Por otra parte, la canícula y las aguas límpidas convierten a Grecia en un destino idóneo para distenderse; ya sea cenando en una taberna junto al mar, tomando un café en una sombreada plazoleta o bailando en una discoteca hasta el amanecer, existen muchas posibilidades de que los dioses hechicen al visitante.

Nombre oficial: República Helénica
Superficie: 131.940 km²
Población: 10.660.000 hab.
Capital: Atenas (3.700.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 98% griegos, 1,5% eslavos macedonios, 0,9% turcos, 0,6% albaneses y 1,5% otros
Idioma: griego
Religión: ortodoxos (98%), musulmanes (1,3%), otros (0,7%)
Régimen político: república parlamentaria constitucional
Presidente: Karolos Papoulias
Primer ministro: Kostas Karamanlis

PIB: 203.300 millones de dólares
PIB per cápita: 19.100 dólares
Crecimiento anual: 3,5%
Inflación: 4%
Principales recursos económicos: turismo, industria alimentaria, tabaco, productos petrolíferos, manufacturas textiles, química, metalurgia, minería y navegación
Principales socios comerciales: Alemania, Italia, Reino Unido, Francia y Estados Unidos
Miembro de la Unión Europea: Zona euro:

Visados: los ciudadanos de la Unión Europea y muchos países de América del Sur pueden permanecer en Grecia hasta tres meses sin visado. Grecia niega la entrada a cualquier persona cuyo pasaporte indique que desde noviembre de 1983 ha visitado la parte norte de Chipre, bajo dominio turco.
Condiciones sanitarias: la codeína, que puede encontrarse habitualmente en preparados contra las jaquecas, está prohibida en Grecia, y puede ser motivo de proceso judicial si se introduce en el país. En la temporada veraniega, se recomienda aplicarse protector solar para evitar las insolaciones.
Hora local: GMT+2
Electricidad: 220 V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico

La primavera y el otoño son las mejores estaciones para visitar Grecia. Las condiciones son idóneas de Semana Santa a mediados de junio, cuando el tiempo es agradable y suave en la mayor parte del país; las playas y los monumentos están relativamente poco frecuentados, los transportes públicos funcionan con un horario similar al veraniego y el alojamiento es más económico y fácil de encontrar. También se goza de un buen tiempo entre finales de agosto y mediados de octubre, una vez acabada la temporada alta. En invierno, salvo en las ciudades más importantes, la animación disminuye drásticamente, puesto que la mayor parte de la infraestructura turística entra en hibernación desde mediados de octubre hasta principios de abril. No obstante, en las islas más concurridas, ciertos restaurantes, bares y hoteles permanecen abiertos anualmente.

A lo largo del año griego se sucede una mezcla de fiestas y celebraciones religiosas, laicas y culturales. La Gynaikratia, el 8 de enero, es el día en el que los pueblos del norte invierten los roles tradicionales. Las mujeres permanecen a lo largo de la jornada en los kafeneia (cafeterías) y otros centros sociales en los que suelen congregarse los hombres, mientras que éstos se quedan en casa encargándose del trabajo doméstico. El Carnaval se extiende entre febrero y marzo durante las tres semanas anteriores al principio de la Cuaresma, e incluye disfraces, festejos, danzas tradicionales y algarabía general. La Semana Santa se celebra según el calendario ortodoxo y es la festividad más significativa para la iglesia. A lo largo de la Pascua se efectúan procesiones con cirios blancos; la más espectacular se desarrolla en el monte del Licabeto. Éste es un evento alegre, ya que se enfatiza la Resurrección por encima de la Crucifixión. Existen numerosos festejos veraniegos en todo el país; uno de los más representativos es el Festival de Atenas (entre junio y septiembre), que acoge obras teatrales y espectáculos musicales en los antiguos anfiteatros durante las noches estivales.

Moneda
euro, anteriormente dracma


· Presupuesto bajo: entre 5 y 15 euros
· Presupuesto medio: entre 15 y 30 euros
· Presupuesto alto: a partir de 30 euros

Alojamiento
· Presupuesto bajo: entre 20 y 80 euros
· Presupuesto medio: entre 80 y 200 euros
· Presupuesto alto: a partir de 200 euros

Grecia ha dejado de ser un país barato. Un presupuesto diario realmente bajo alcanza los 50 euros, si se practica el autostop, si el alojamiento se realiza en albergues de juventud o en campings, si no se frecuentan los bares y no se come en restaurantes y si se viaja en transbordador de forma ocasional. El cálculo asciende al menos a 90 euros al alojarse en habitaciones individuales, comer fuera con regularidad y visitar todos los lugares de interés. Para unas vacaciones más desahogadas - aposentos confortables y buenos restaurantes a diario - se precisarán unos 80 euros. Las tarifas hoteleras varían enormemente según los meses, y es posible ahorrar hasta un 30 por ciento si no se viaja en temporada alta, entre mediados de junio y finales de agosto.

Los bancos cambian todas las divisas importantes en efectivo, cheques de viaje o eurocheques; la comisión es menor en el primer caso. Las oficinas de correos sólo canjean dinero en metálico y suelen cobrar comisiones menores que las sucursales bancarias. Las agencias de viaje y los hoteles de mayor entidad también ofrecen estos servicios, pero sus tarifas suelen ser más elevadas. En la mayor parte de las zonas turísticas es posible encontrar cajeros automáticos. Todos los establecimientos de lujo y alojamientos aceptan tarjetas de crédito; Visa, MasterCard y Eurocard son las más aceptadas. Muchos bancos poseen terminales de datos a través de las cuales se puede acceder a las cuentas de débito o crédito.

En los restaurantes el servicio está incluido en la cuenta, pero es costumbre dejar una pequeña propina; redondear la cantidad que se debe pagar suele ser suficiente. Lo mismo sucede en los taxis. El regateo no está tan generalizado como en los países orientales; en la mayoría de los comercios, los precios están bien indicados y no son negociables, aunque en los mercados el viajero puede probar su habilidad para reducir el coste. Merece la pena negociar el precio de las habitaciones, especialmente si se ha previsto una estancia de varios días.

Atenas

El glorioso pasado de la capital griega la sitúa a la altura de Roma y Jerusalén, pero pocos se enamoran de la Atenas moderna a causa de la sempiterna presencia del nefos (contaminación) y los elevados bloques de apartamentos que se construyeron apresuradamente para alojar a los refugiados venidos de Asia Menor durante los intercambios de población con Turquía en 1923. Sin embargo, más allá de la capa de cemento armado subyace una especie de encanto desvencijado. En la mayor parte de las casas, en cada balcón o ventana, lucen innumerables geranios, y muchas de las calles y plazas del centro están arboladas con naranjos. Atenas es una curiosa mezcla de Oriente y Occidente; sus roncos vendedores callejeros y sus pintorescos mercados son una reminiscencia de los bazares turcos, mientras que las desmoronadas mansiones neoclásicas del breve período de apogeo de la ciudad le han valido el sobrenombre de "París del Mediterráneo".

La Acrópolis, coronada por el Partenón, se alza como un centinela por encima de Atenas, y es visible desde prácticamente todos los puntos de la urbe. Pericles inició la transformación de esta zona en una ciudad repleta de templos después de que, en 510 a.C., el oráculo de Delfos dictaminara que sólo sería habitada por los dioses. Sus colosales edificios estaban fastuosamente decorados, y sus gigantescas estatuas se elaboraron bien en bronce, bien en mármol chapado en oro y con incrustaciones de piedras preciosas. La fría grandeza del mármol desnudo, ahora en ruinas, sigue cortando la respiración. Junto al Partenón, insuperable por su gracia y armonía, se halla el Erecteón, reconocible de inmediato debido a sus más que fotografiadas cariátides, las seis doncellas que ocupan el lugar de las columnas. El teatro de Dionisios, donde los ciudadanos se alternaban en el coro de las tragedias griegas, se encuentra en la ladera sur de la Acrópolis.

En la vertiente noreste permanece el viejo barrio de Plaka, que en realidad era todo lo que existía de Atenas antes de que fuera declarada capital de la Grecia independiente. Sus angostas y laberínticas calles conservan buena parte de su encanto, a pesar de ser la zona turística por excelencia de la ciudad griega. Cercada por el margen de Plaka se halla la antigua Ágora, centro de la vida política y económica de la antigua Atenas. Entre las visitas de interés también sobresale el Museo Arqueológico Nacional, que alberga magníficos objetos micénicos de oro y espectaculares frescos minoicos de Santorini (Thera), entre otras antigüedades. Destaca asimismo el Museo Goulandris de Arte Cicládico y Griego Antiguo, con una colección de elegantes figuritas de mármol que influyeron en el estilo de Modigliani, Brancusi y Picasso.

Plaka es el zona más popular para alojarse, y algunos de sus hoteles más económicos permiten dormir en el tejado durante el verano. Es recomendable reservar por adelantado si se quiere viajar a Atenas entre julio y agosto, ya que la ciudad se convierte en un hervidero de turistas.

El nombramiento de esta ciudad como sede olímpica de 2004 ha impulsado notablemente el desarrollo urbano, especialmente en las infraestructuras.

Peloponeso

Esta península meridional de Grecia posee una extraordinaria riqueza histórica y una gran diversidad de paisajes. Concentrados en su extremo nororiental se hallan los recintos arqueológicos de Epidauro, Corinto y Micenas, a los que se puede llegar con facilidad desde Nauplio. Mistra, la última ciudad bizantina, se encarama en las laderas del monte Taigetos; sus tortuosos caminos y escaleras desembocan en palacios desiertos e iglesias adornadas con frescos, todos ellos muy bien conservados.

Al sur de la península se ubica la región del Mani. Está formada por áridas montañas y paisajes yermos, animados tan sólo por austeras e imponentes torres de piedra, abandonadas en gran parte pero que siguen vigilando como centinelas toda la región. Otros focos de atención turística son la antigua Olimpia, la hermosa ciudad medieval de Monembasia y el emocionante trayecto en el tren de cremallera Diacofto-Caláurita, que sube y baja como una montaña rusa a través de la profunda garganta de Buraico.

Meteora

Los monasterios de Meteora, en la provincia de Tesalia, son uno de los puntos turísticos más extraordinarios de la Grecia continental. Construidos en el interior y en la cumbre de enormes pináculos de roca lisa, proporcionaron a los monjes refugios seguros ante las matanzas cada vez más generalizadas del imperio bizantino, que desapareció a finales del siglo XV. A las construcciones más antiguas se llegaba a través de empinadas escaleras de mano articuladas y desmontables. Con posterioridad, se accedía por medio de cabrestantes que permitían transportar a los monjes en redes, un método empleado hasta la década de 1920. A los visitantes aprensivos que preguntaban con qué frecuencia se cambiaban las cuerdas se les respondía: "Cuando el Señor deja que se rompan". En la actualidad, la entrada a los monasterios se realiza gracias a escalones labrados en las rocas, y los cabrestantes se utilizan únicamente para transportar las provisiones.

Cícladas

Estas islas exhiben la imagen idílica más conocida de las islas griegas: el blanco deslumbrante de las casas encaladas contrasta con el azul brillante de las cúpulas de las iglesias, mientras que las playas de arena dorada lindan con un mar de color aguamarina. Algunas de las Cícladas, como Miconos, Santorini, Paros e Ios se han decantado por potenciar la industria turística; otras, como Andros, Cea, Serifos y Sicinos, no suelen ser tan visitadas por los extranjeros, pero constituyen uno de los destinos favoritos para los veraneantes atenienses.

Miconos, desértica y poco accidentada, es una de las islas helenas más caras y más visitadas. Posee una vida nocturna cosmopolita y es la indiscutible capital gay de Grecia. Muchas otras ínsulas la superan en belleza, pero Miconos posee magníficas, aunque atestadas, playas. La ciudad es un encantador laberinto de elegantes comercios y casas irreales con balcones pintados de colores, llenos de buganvillas y clemátides; para algunos resulta demasiado perfecta.

Muchos visitantes califican a Santorini (oficialmente Thera) como la más espectacular de las islas griegas. Cada año acuden millares de turistas para admirar la caldera (un cráter sumergido), vestigio de lo que probablemente fue la mayor erupción volcánica del mundo. A pesar de las multitudes que la visitan en verano, la singularidad que le confieren sus playas de arena negra y sus imponentes acantilados otorga a Santorini un atractivo especial.

Si se prefiere escapar de las aglomeraciones de turistas, Sicinos, Anafi y las diminutas islas situadas al este de Naxos ofrecen cierto respiro.

Creta

La mayor isla de Grecia ostenta el dudoso honor de acoger a una cuarta parte de los visitantes del país. A pesar de todo, aún es posible encontrar cierta paz en la menos explotada costa oeste, en su montañoso e inhóspito interior, y en las poblaciones de la meseta de Lassithi. Creta fue el centro de la cultura minoica, la primera civilización avanzada de Europa, que se desarrolló entre los años 2800 y 1450 a.C. El palacio de Cnosos, situado en las afueras de la capital, Heraklión, es el yacimiento minoico más relevante de la isla. Mientras que Heraklión es un caótico hormiguero, Cania y Retimno, otras ciudades importantes, presentan una notable profusión de hermosos edificios venecianos. Paleocora, en el suroeste, fue descubierta por los hippies en la década de 1960, y a partir de aquel momento dejó de ser una tranquila aldea de pescadores, aunque sigue siendo un lugar apacible, frecuentado por mochileros. Muchos viajeros pasean a lo largo de un día a través de los 18 km de las gargantas de Samaria hasta alcanzar Hagia Roumeli, en el litoral suroccidental. En la accidentada costa meridional se hallan los pueblos de Loutro y Cora Esfacia, a los que se accede en barco. El clima de esta zona costera es tan suave que es posible bañarse desde abril hasta noviembre.

Dodecaneso

Este archipiélago, que se extiende a lo largo de la costa occidental de Turquía, está situado mucho más cerca de Asia Menor que de la Grecia continental. A causa de su posición estratégica y vulnerable, estas islas fueron víctimas de una serie de invasiones aún mayores que el resto del país; egipcios, Caballeros de San Juan, turcos e italianos se fueron sucediendo como conquistadores. Rodas es la mayor isla del Dodecaneso y su capital es la población medieval habitada más grande de Europa. La avenida de los Caballeros está bordeada de magníficos edificios, el más impresionante de los cuales es el palacio de los Grandes Maestres, restaurado como casa de veraneo de Mussolini, aunque nunca la llegó a utilizar. La imponente acrópolis de Lindo comparte su rocoso farallón con un castillo de la época de las cruzadas; bajo la roca serpentean tortuosas callejuelas con sus casas encaladas y muy decoradas.

Kos, Sime y Patmos son otras islas populares del Dodecaneso. Las poco turísticas Lipsi y Tilos poseen fantásticas playas poco frecuentadas, y las alejadas Agathonisi, Castellorizo y Caso constituyen lugares estupendos para experimentar la vida isleña tradicional. Esta última es una pequeña formación rocosa situada justo al sur de Cárpatos, poblada tan sólo por chumberas, olivos e higueras, muros de piedras, ovejas y cabras. Es uno de los lugares menos visitados del archipiélago.

Islas Jónicas

Este conjunto consta de siete islas principales: Corfú (conocida como Kerkyra), Paxi, Cefalonia, Zacinto, Ítaca, Léucade y Citera. Las Jónicas, alineadas a lo largo de la costa griega occidental, componen el único archipiélago griego que no está situado en el Egeo, y en muchos aspectos recuerda más a la vecina Italia. Aparte de la minúscula Meganisi, no hay ninguna "por descubrir", pese a lo cual, el viajero que se aventure en su interior se verá recompensado por los encantos de poblaciones que se mantienen intactas. Corfú, con su seductor paisaje de flores silvestres y esbeltos cipreses que se alzan sobre los bosques de olivares, está considerada por mucha gente como la isla más bella de Grecia.

Islas del noreste del egeo

Siete son sus ínsulas principales: Samos, Quíos, Icaria, Lesbos, Lemnos, Samotracia y Tasos. Están separadas por enormes distancias, por lo que desplazarse de una a otra resulta más complejo que en las Cícladas y el Dodecaneso. Muchas son bastante extensas, y presentan caracteres muy diferentes. La frondosa y húmeda Samos, lugar de nacimiento del filósofo y matemático Pitágoras, posee montañas bordeadas de colinas pobladas con pinos, sicomoros y robles. Samotracia, con su forma oval, presenta maravillas naturales que culminan en la imponente cima del monte Fengari (1.611 m), asomado a valles arbolados con viejos robles y plátanos, densos olivares y oscuros prados con cascadas que forman lagunas heladas y profundas.

Espóradas

Este archipiélago meridional, montañoso y poblado de pinos, está formado por hay cuatro islas habitadas: Esciasos, Escopelos, Alónnisos y Esciros. En las dos primeras la industria turística se ha asentado con fuerza, no así en Alónnisos ni Esciros. La oferta de Esciasos se reduce a sus excelentes playas y su vida nocturna; el viajero que busque algo más, es probable que la abandone de inmediato. Escopelos está menos explotada, pero el turismo comienza a ser masivo. Posee algunas calas cautivadoras, pero no suelen ser de arena, sino de guijarros. Alónnisos permanece como un territorio tranquilo, en parte porque la superficie rocosa imposibilita la construcción de una pista de aeropuerto. En 1983 se creó un parque marítimo en sus aguas, las más limpias del Egeo. Todas las casas poseen pozo negro, por lo que las aguas de desecho no van a parar al mar. Esciros es la isla menos explotada de las cuatro, y la mayoría de sus visitantes son viajeros independientes.

Islas del golfo Sarónico

Las cinco ínsulas del golfo Sarónico son las más cercanas a Atenas, y Salamis es, de hecho, un barrio periférico de la capital. Egina, Hidra, Espetsas y Poros presentan una sorprendente variedad arquitectónica y paisajística, pero reciben un desmedido número de turistas y resultan caras. Hidra, donde antaño se congregaban artistas, escritores y miembros de la alta sociedad, actualmente está invadida por los veraneantes, pero ha logrado conservar un aire de grandeza y preeminencia. Los vehículos motorizados, incluidos los ciclomotores, están prohibidos.

Zagoria

Situada al norte de Ioannina, la región de Zagoria está formada por unas cuarenta y cinco poblaciones. Como en muchas zonas montañosas e inaccesibles de Grecia, éstas mantuvieron un alto grado de autonomía durante la invasión turca, por lo que su cultura y economía prosperaron. Las casas fueron construidas con pizarra de las montañas de los alrededores y sus callejuelas son empinadas, sinuosas y están empedradas. Por desgracia, muchas se han despoblado seriamente, y en la actualidad están habitadas, sobre todo por ancianos.

Este territorio está densamente cubierto de abedules, arces, sauces y robles; las montañas están pobladas por osos, lobos, jabalíes, gatos salvajes y cabras monteses. Los pastores vlach y sarakatsani viven todavía en un régimen seminómada, conduciendo a sus rebaños hasta elevados terrenos de pasto en verano y regresando a los valles en otoño. El Parque Nacional Vikos-Aoös circunscribe gran parte de esta zona que, aunque es popular entre los excursionistas, no se ha visto invadida por el turismo de masas.

Cícladas Menores

Entre Naxos y Amorgos se encuentra una cadena de pequeñas islas llamadas indistintamente Cícladas menores o pequeñas Cícladas. Sólo cuatro de ellas están habitadas de forma permanente: Donousa, Koufonisia, Heraclia y Shinousa. En la antigüedad estuvieron densamente pobladas, como lo evidencia el amplio número de tumbas que se han hallado; en la actualidad residen en ellas unos pocos pastores, pero los visitantes atraídos por sus playas son cada vez más. Pueden encontrase diversas domatia (habitaciones de alquiler) así como tabernas, carentes de lujo.

El Mani

Situada en el Peloponeso, la región del Mani se caracteriza por sus montañas de roca gris con densas masas de maleza verde. La población se jacta de su descendencia directa de los espartanos, los bravos guerreros que optaron por retirarse a las montañas antes que servir a los extranjeros. Hasta la independencia, los habitantes de la región vivían en clanes capitaneados por caciques. Debido a la escasez de tierra fértil, la enemistad mortal entre las familias estaba a la orden del día, por lo que éstas construían torres que utilizaban como refugios. Hasta hoy, los griegos consideran a los maniotas como un pueblo ferozmente independiente, monárquico y de derechas. El nombre de Areópolis, la capital del Mani, procede, muy justamente, de Ares, dios de la guerra. En las angostas calles adoquinadas de la ciudad vieja se alzan altivas y vigilantes las toscas edificaciones en forma de torre.

Las grutas de Diros, a 11 km al sur de Areópolis, estaban habitadas por pueblos neolíticos y es posible que se extendieran hacia el norte hasta Esparta. Los visitantes realizan un viaje en barca por el río subterráneo a través de túneles e inmensas cavernas repletas de estalactitas y estalagmitas. En el sur sobresale el paisaje montañoso, sombrío y desértico, sólo interrumpido por las imponentes torres, abandonadas en la actualidad. Vathia, el más impresionante de los pueblos tradicionales del Mani, destaca por sus casas en forma de torre encaramadas en un elevado peñasco.

Isla de Gaudo

Situada en el mar de Libia, al sur de Creta, es el lugar más meridional de Europa. La leyenda cuenta que en él la ninfa marina Calipso mantuvo a Ulises cautivo cuando éste huía de la guerra de Troya. Con sus tres pueblecitos y unas agradables playas, Gaudo es perfecta para quien anhela visitar lugares aislados. No hay hoteles, aunque muchos de sus habitantes alquilan dormitorios; por otra parte, se tolera la acampada libre. Los pescadores de Gaudo pueden acercar a los visitantes hasta la remota e inhabitada Gaudopola.

La configuración montañosa de Grecia es idónea para el trekking; entre las mejores zonas para su práctica destacan los frondosos montes de Pindos, en Epiro, el Peloponeso y el suroeste de Creta. El interior del país está atravesado por multitud de caminos, y las carreteras adoquinadas bizantinas comunican la mayor parte de los pueblos. Aunque la mayoría de las pistas forestales han crecido excesivamente, muchos de los itinerarios populares se han conservado en buen estado.

El viento meltemi y la calmosa superficie del Egeo proporcionan condiciones inmejorables para disfrutar del windsurf, el deporte acuático más popular. Mientras que el buceo con tubo se fomenta y su práctica está bien considerada en toda la costa griega, la inmersión con escafandra está estrictamente prohibida, a menos que se practique bajo los auspicios de una escuela de submarinismo, a fin de proteger las antigüedades subacuáticas de los pillajes. Grecia es uno de los lugares más económicos de Europa para practicar el esquí, y posee unas veinte instalaciones que proporcionan una atractiva alternativa al ostentoso ambiente de los Alpes. El complejo más modernizado es el del monte Parnaso, cerca de Delfos.

Durante la Edad del Bronce (3000-1200 a.C.) se desarrollaron las poderosas civilizaciones cicládica, minoica y micénica. Según relata Homero, fue una época violenta y con continuos conflictos bélicos basados en rivalidades comerciales, aunque la cultura minoica fue, por lo general, pacífica y armoniosa. Hacia el siglo XI a.C., la influencia de estas culturas declinó debido a cambios en los flujos mercantiles y a la invasión de los dorios, procedentes del norte. Los cuatrocientos años que siguieron esta incursión se conocen como la época oscura.

Hacia el año 800 a.C., Grecia experimentó un renacimiento cultural y militar, con el auge de las ciudades-estado; las más poderosas fueron Atenas y Esparta. También se crearon colonias en la Magna Grecia, el sur de Italia. A este período le sucedió una época de gran prosperidad, conocida como Edad Clásica o de Oro. Fue entonces cuando Pericles encargó el Partenón, Sófocles escribió Edipo rey, Sócrates enseñó a los jóvenes atenienses los rigores de la lógica y quedaron establecidas las bases de la democracia. Esta época de esplendor llegó a su fin con las guerras del Peloponeso (431-404 a.C.), durante las cuales los espartanos derrotaron a los atenienses.

Tras estos conflictos bélicos, Filipo II, soberano de Macedonia, un reino situado al norte, inició su expansión y conquistó fácilmente las ciudades-estado, agotadas por el esfuerzo de las contiendas. La ambición de Filipo fue superada por su hijo, Alejandro Magno, que restableció la unión de los griegos y conquistó Asia Menor, Egipto (donde fue proclamado faraón y fundó la ciudad de Alejandría), Persia y diversas regiones de Afganistán e India. Este nuevo período de esplendor perduró a lo largo de tres dinastías después de la muerte de Alejandro a los 33 años; a este período se le conoce como helenístico, debido a la fusión de las ideas y la cultura griegas con otras grandes civilizaciones de la antigüedad. De esta forma se creó una nueva tradición cosmopolita.

A partir del año 205 a.C. se produjeron incursiones romanas, y tanto Macedonia (148 a.C.) como Grecia (146 a.C.) se convirtieron en sus provincias. Tras la división del imperio en la demarcación de Oriente y de Occidente, en 395 d.C., Grecia entró a formar parte del ilustre imperio bizantino. Hacia el siglo XII, las cruzadas se hallaban en su punto álgido, mientras que el poder de Bizancio había menguado de forma notable debido a las invasiones de venecianos, catalanes, genoveses, francos y normandos.

En 1453, los turcos tomaron la capital del imperio, Constantinopla, y alrededor de 1500 la mayor parte de Grecia ya estaba bajo su control. Sus tierras se convirtieron en un lugar apartado del acontecer mundial, y muchos comerciantes, intelectuales y artistas emigraron a Europa central. La vida rural tradicional y la religión ortodoxa fueron los factores que mantuvieron la identidad griega. A finales del siglo XVIII se produjo un renacimiento cultural de tendencia nacionalista que propició el estallido de la guerra de independencia (1821-1832); jóvenes aristócratas europeos amantes de la cultura helénica, como Byron, Shelley y Goethe, apoyaron la causa. Sin embargo, el movimiento independentista carecía de unidad y en 1827 Rusia, Francia y Gran Bretaña decidieron intervenir en su ayuda. Grecia se constituyó en un reino y, a instancias de las tres potencias, el príncipe Otón de Baviera ocupó el trono en 1833. A pesar de la oposición popular, la autoridad real se mantuvo en el poder hasta bien entrado el siglo XX. En 1864 Jorge I aprobó una nueva constitución en la que se estableció el sufragio universal y que limitaba los derechos del soberano.

Durante la I Guerra Mundial, los griegos lucharon junto a los aliados y ocuparon Tracia. Después de la contienda, el primer ministro, Venizelos, envió fuerzas para liberar el territorio turco de Esmirna (la actual Izmir), que contaba con una amplia población helena. El ejército fue derrotado por las tropas de Atatürk, y muchos griegos residentes fueron asesinados. Esta acción condujo a un gran intercambio de población entre ambos países en 1923; el subsiguiente aumento de población (llegaron 1,3 millones de refugiados cristianos) agravó la ya de por sí débil economía griega. Los centros urbanos se vieron rodeados de suburbios, cuya población organizó los primeros sindicatos.

En 1936 el Partido Comunista obtuvo un amplísimo apoyo popular. Ese mismo año, el general Metaxas fue nombrado primer ministro por el rey Jorge II y estableció de inmediato una dictadura militar. Durante la II Guerra Mundial, Grecia impidió la invasión de las tropas italianas en octubre de 1940; pero seis meses más tarde cayó bajo el dominio alemán, con las consecuentes matanzas y hambruna generalizadas. Los movimientos de resistencia se polarizaron en dos facciones, la monárquica y la comunista, desembocando en una sangrienta guerra civil que se prolongó hasta 1949, año en el que los primeros se alzaron con la victoria. Durante esta época, Estados Unidos aplicó la Doctrina Truman, y otorgaron amplias sumas de dinero al gobierno anticomunista. En ese momento se puso en práctica el Certificado de Formalidad Política, vigente hasta 1962. Este documento declaraba que su poseedor no albergaba simpatías izquierdistas, y sin él, ningún griego podía votar y le resultaba casi imposible encontrar trabajo.

Ante el temor a un resurgimiento de la izquierda, un grupo de coroneles protagonizó un golpe de estado en 1967 que, en palabras de Andreas Papandreu, fue el "primer golpe de estado militar perpetrado con éxito por la CIA en el continente europeo". La junta militar se distinguió por su sobrecogedora brutalidad, su práctica de la represión y su incompetencia política. En 1974 organizó el golpe que derribó al presidente chipriota Makarios, permitiendo la invasión del norte de Chipre por parte de los turcos. Las relaciones greco-turcas se mantienen tensas debido a las diferencias territoriales en el Egeo y al conflicto de Chipre.

En 1981, Grecia entró a formar parte de la Comunidad Europea (actual Unión Europea), y el partido socialista liderado por Andreas Papandreu (PASOK) triunfó en las elecciones. Prometió eliminar las bases aéreas estadounidenses y retirarse de la OTAN, pero estos compromisos nunca llegaron a cumplirse. La situación de las mujeres sí mejoró, con la abolición del sistema de la dote y la legalización del aborto. Sin embargo, los escándalos financieros dieron pie a la derrota electoral de Papandreu, y su gobierno fue reemplazado en 1989 por una insólita coalición entre comunistas y conservadores. Las elecciones de 1990 llevaron a estos últimos al poder, rozando la mayoría absoluta. Con el fin de enderezar los problemas económicos del país, el gobierno impuso medidas de austeridad severas e impopulares. Papandreu y su partido volvieron a gobernar tras las elecciones generales de 1993; Kostas Simitis fue nombrado primer ministro en 1996, reemplazando al ya mayor y enfermo Papandreu. De hecho, el veterano político falleció a mediados de aquel año. Simitis fue reelegido en abril de 2000 por un escaso margen. Al iniciar su mandato, prometió mejorar las relaciones con Turquía y aplicar reformas económicas que garantizaran un lugar para Grecia en la Unión Monetaria Europea.

Grecia entró en la UE a principios de 2001 y adoptó el euro como moneda un año más tarde. El En marzo de 2004, Kostas Karamanlis fue elegido primer ministro del país. En el verano de 2004, Atenas celebró una vez más los JJOO.

La vida de los griegos está íntimamente ligada a las artes desde tiempos remotos; aún hoy en día, durante los meses estivales se representan tragedias en los teatros construidos en la antigüedad. La herencia de la literatura griega clásica abarca poesía, drama, tratados filosóficos e históricos así como crónicas de viajes. La fijación de la civilización occidental por la lógica y las ideas se remonta directamente a las meditaciones de los pensadores griegos, destacando el legado que dejaron Sócrates, Platón y Aristóteles. Las ciencias, las artes y la política estaban profundamente ligadas a la Grecia clásica. En nuestra época, el novelista Nikos Kazantzakis, autor entre otras de la célebre Zorba el griego, es uno de los escritores helenos más leídos. Existe asimismo una vibrante tradición poética en la Grecia contemporánea que incluye a Giorgos Seferis y Odisea Elytis, ambos distinguidos con el premio Nobel. Las artes visuales gozan de un gran auge; por su parte, la artesanía tradicional, como el bordado, los tejidos y la tapicería, mantienen su producción. La música rembetika, basada en la temática de la pobreza y el sufrimiento, fue proscrita por la junta de los coroneles, pero los jóvenes la han recuperado con gran ímpetu. El director de cine más aclamado es Theodoros Angelopoulos, entre cuyos títulos cabe mencionar El cuidador de abejas, Alejandro Magno, La mirada de Ulises y La eternidad y un día.

El griego es uno de los más antiguos de Europa, con una tradición oral de cuatro mil años y una escrita de tres mil. En la actualidad, la mayor parte de los idiomas indoeuropeos cuentan en su vocabulario con palabras de raíz griega, así como las disciplinas científicas en su léxico. El griego proviene de la adaptación de un dialecto meridional y difiere de forma sustancial del katharevousa, idioma artificial creado de forma muy aproximada desde el léxico antiguo, y que en su momento fue reivindicado por ciertos regímenes puritanos y conservadores del siglo XX. Este idioma sigue presente en la nomenclatura de las calles, y suele confundir al visitante.

En torno a un 98 por ciento de los habitantes del país pertenece a la iglesia ortodoxa griega; el resto de la población es católica, judía o musulmana. La religión está muy integrada en la vida cotidiana; así, el año griego se articula en torno a las festividades del calendario de la iglesia.

Gran parte de la herencia culinaria griega procede de los cuatrocientos años de dominación turca, en especial todo lo referente a los aperitivos y entrantes, como el tzatsíki (pepino con salsa de yogur) y el pulpo adobado con zumo de limón y aceite de oliva. Es posible adquirir fácilmente platos básicos y económicos, como el suvlákia (carne asada dentro de pan de pita) y la spanakopita (espinacas y pastel de queso). La comida más popular incluye la musaká (berenjena al horno con carne picada y salsa bechamel), tomates rellenos así como pescado y marisco frescos a la parrilla. El sostén principal de la dieta griega es la omnipresente horiátiki salata (ensalada campestre), con pepino, tomates, cebollas, queso feta y aceitunas. El yogur griego, similar a una crema agria, es delicioso y se puede encontrar con facilidad. La comida en Grecia se sirve invariablemente tibia.

Grecia se encuentra en el extremo meridional de la península balcánica, en el sureste de Europa. Al norte limita con Albania, Macedonia y Bulgaria, y al este con el mar Egeo y con Turquía. La península, que constituye la Grecia continental, está rodeada por más de 1.400 islas, de las cuales 169 están deshabitadas. Se dividen en seis archipiélagos: Cícladas, Jónicas, Dodecaneso, Espóradas, las islas del noreste del Egeo y las del golfo Sarónico. Las dos islas de mayor tamaño, Creta y Eubea, no pertenecen a ninguno de estos grupos.

Aproximadamente el 80 por ciento del territorio griego es montañoso, y gran parte del mismo supera los 1.500 m de altitud. Epiro y Macedonia, en el norte, conservan grandes extensiones de bosque, pero el pastoreo, la tala y los incendios han deforestado seriamente el resto del país.

Grecia posee una gran variedad de flora, con más de seis mil especies, muchas de ellas endémicas, y en las que se incluyen más de cien clases de orquídeas. En primavera, el Peloponeso y las montañas de Creta son invadidos por flores silvestres como crocus, anémonas, iris, amapolas, lirios, rosas de roca y ciclámenes. Las hierbas aromáticas también crecen en todo el paisaje griego; al viajero le basta seguir el rastro de sus olores para adentrarse en campos repletos de orégano, albahaca y tomillo silvestres.

Los griegos son muy aficionados a la caza y la pesca, prácticas que han ocasionado en algunas zonas una drástica reducción en la vida marina y entre las aves. La población rural aún considera a lobos y osos animales dañinos antes que especies en peligro de extinción. Contemplar cómo los delfines y las marsopas acompañan a los barcos es un atractivo añadido a las travesías entre islas. Las aguas que rodean Zacinto y Cefalonia acogen a la mayor colonia de tortugas marinas de Europa; en su camino hacia el mar y tras haber sido incubadas en playas arenosas, las crías deben enfrentarse en la actualidad no sólo con los peligros naturales, sino también con los coches, las discotecas y las fiestas playeras. La foca monje del Mediterráneo es uno de los seis mamíferos cuya supervivencia se encuentra más amenazada en todo el mundo. Su número ha disminuido de forma alarmante en los últimos cien años y la población actual se reduce a unos cuatrocientos ejemplares, la mitad de los cuales vive en Grecia.

Los inviernos son suaves y húmedos mientras que los veranos se caracterizan por ser secos y calurosos. El clima invernal azota con severidad las montañas y Atenas puede resultar realmente fría en esta época. Las temperaturas máximas en las islas rondan los 30ºC en verano, pero el calor a menudo se templa con un viento del norte conocido como meltemi.

Grecia posee 16 aeropuertos internacionales y mantiene enlaces con todas las grandes ciudades europeas. También se programan frecuentes salidas hacia Estambul y Sofía. Es posible conseguir vuelos chárter económicos desde Londres, Amsterdam, Frankfurt y París hasta Atenas, Tesalónica y varias islas. En cualquier caso, es preciso saber que si se efectúa una visita a Turquía es posible que no se permita el uso del billete chárter de regreso.

Por tierra existen conexiones viarias desde Turquía, Bulgaria, Albania y Macedonia. También puede optarse por los trenes que parten de Macedonia, Hungría, Bulgaria y Turquía. Viajar a Grecia con un billete Interrail o Eurorail no significa necesariamente atravesar Macedonia, puesto que hay transbordadores desde Italia, a menudo incluidos en estos pases. Se pueden abordar estos ferrys desde Brindisi, Bari y Otranto, en Italia, y desde varios puertos turcos en el Egeo. También zarpan barcos desde Israel y Chipre.

Olympic Airways ofrece vuelos entre varias ciudades e islas, con un coste tres veces superior al precio de un viaje por mar. Los autobuses son la forma más popular de transporte público, y el sistema ferroviario se limita a la Grecia continental. Hay viajeros que optan por la bicicleta para desplazarse por el territorio, aunque se necesita una buena complexión física para afrontar los terrenos montañosos del país. Una red muy extensa de transbordadores conecta tierra firme con las islas.


· Homero: Odisea, Espasa-Calpe, Madrid, 2000; La Ilíada, Espasa-Calpe, Madrid, 2000.
· Graves, Robert: Los mitos griegos, Editorial Ariel, Barcelona, 1999.
· Lord Byron, George Gordon: Las peregrinaciones de Childe Harold, S.A. de Promoción y Ediciones, Madrid, 1999; Diario de Cefalonia, Ediciones Júcar, Gijón, 1975.
· Miller, Henry: El coloso de Marusi, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1992.
· Kazantzakis, Nikos: Alexis Zorba, el griego, Alianza Editorial, Madrid, 1995; Cristo de nuevo crucificado, Alianza Editorial, Madrid, 1989.
· Kavafis, Konstantinos: Poemas, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1996.
· Martínez Reverte, Javier: Corazón de Ulises: un viaje griego, Círculo de Lectores, Barcelona, 2000.
· Seferis, Giorgos: Antología poética, Visor Libros, Madrid, 1989.
· Renault, Mary: El rey debe morir, Planeta-De Agostini, 2003, Barcelona
· Boardman, John: El arte griego, Ediciones Destino, 2002, Barcelona
· Gage, Nicholas: Fuego griego, Plaza & Janés Editores, 2001, Barcelona
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