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Hungría
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Situada en el corazón de Europa y habituada a recibir viajeros, Hungría es el país idóneo para introducirse en Europa del Este. La mayoría de viajeros se acercan a Budapest, una pintoresca y animada urbe con una gran vitalidad cultural y deportiva. Aventurarse fuera de la capital supone adentrarse en las llanuras, lagos bordeados de enclaves turísticos, ciudades barrocas y rústicas poblaciones. Catar sus excelentes vinos, relajarse en las aguas de un balneario y la ornitología son otras de sus atracciones.

Nombre oficial: República de Hungría
Superficie: 92.966 km²
Población: 10.100.000 hab.
Capital: Budapest (2.000.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 89,9% húngaros, 4% gitanos, 2,6% alemanes, 0,8% eslovacos y 0,7% rumanos
Idioma: húngaro
Religión: 68% católicos, 21% calvinistas, 6% luteranos, 5% otras
Régimen político: democracia parlamentaria
Presidente: Laszlo Solyom
Primer ministro: Ferenc Gyurcsany

PIB: 134 billones de dólares
PIB per cápita: 13.300 dólares
Crecimiento anual: 5%
Inflación: 5%
Principales recursos económicos: minería, metalurgia, agricultura, construcción de maquinaria (automóviles y material ferroviario), industrias alimentarias, textiles y farmacéutica
Principales socios comerciales: Alemania, Austria, Italia, Rusia
Miembro de la UE:


Visados: los ciudadanos de la mayoría de los países europeos y asiáticos, así como de Estados Unidos y Canadá, no necesitan visado; los alemanes y franceses sólo tienen que mostrar el carné de identidad. Los procedentes de Australia necesitan visado con vigencia de 30 a 90 días.

Condiciones sanitarias: no se presentan riesgos para la salud
Hora local: GMT+1; GMT+2 en verano
Electricidad: 220 V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico
Turismo: 20 millones de visitantes al año

La primavera en Hungría es un espectáculo en sí misma, incluso teniendo en cuenta las frecuentes lluvias de mayo y junio. El verano, caracterizado por sus días largos, cálidos y soleados, acoge la mayor parte del turismo, que inundan los centros de veraneo durante agosto, mes en el que Budapest, al igual que París y Roma, se paraliza.

El otoño también es especialmente hermoso en las colinas que bordean Budapest y en las tierras altas septentrionales; aunque noviembre es uno de los meses más lluviosos del año. El crudo y frío invierno trae consigo la clausura de muchos museos y otras atracciones turísticas.

Una de las celebraciones más relevantes del calendario es el Festival de Primavera de Budapest (en marzo), un gran espectáculo cultural de dos semanas de duración que programa actuaciones, conferencias y exposiciones de alcance local e internacional. Entre otros acontecimientos importantes destacan el Festival de Cine de Budapest (en febrero), donde se estrenan las nuevas películas húngaras; Busójárás de Mohás (en febrero), el martes de Carnaval más importante del país; las Semanas Festivas de Soprón (a finales de junio y principios de julio), con actuaciones de música tradicional y danza; el Festival de las Artes Folclóricas de Nagykalló (en agosto), uno de los eventos principales y más recomendables del año, y los Días de Jazz de Debrecen (en septiembre), el mejor festival de jazz de Hungría.

Moneda
florín

Comida

· Presupuesto bajo: entre 500 y 1200 forints
· Presupuesto medio: entre 1200 y 1500 forints
· Presupuesto alto: a partir de 1500 forints
Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 5 y 40 forints
· Presupuesto medio: entre 40 y 90 forints
· Presupuesto alto: a partir de 90 forints

Hungría sigue resultando un destino muy económico para los turistas occidentales. Con unos 25 dólares diarios podrá alojarse en habitaciones particulares, frecuentar restaurantes de precio medio y viajar en trenes de segunda clase. Aquellos que se hospeden en albergues, residencias o campings y opten por restaurantes de autoservicio o puestos callejeros, reducirán los costes considerablemente.

Se pueden cambiar hasta 30.000 florines en efectivo o en cheques de viaje en bancos y agencias de viajes, normalmente con una comisión de entre un 1 y un 2 por ciento. Las oficinas de correos canjean dinero en metálico, pero raras veces cheques. En todo el país es posible encontrar cajeros automáticos que aceptan tarjetas de crédito y de débito, pero es recomendable proveerse de algunos dólares por si surgiera algún contratiempo. Las tarjetas de crédito pueden utilizarse en restaurantes, comercios y hoteles de cierta categoría, compañías de alquiler de automóviles, agencias de viaje y gasolineras.

Se estila dar propina (aproximadamente del 10 por ciento) a camareros, peluqueros, taxistas e incluso médicos, dentistas y empleados de gasolinera. No gratificar un servicio, o dejar una cantidad insignificante, indica que el cliente ha quedado descontento. La propina debe entregarse directamente al camarero, nunca abandonarla encima de la mesa. El regateo no es algo habitual, pero se pueden obtener pequeños descuentos en los mercados callejeros.

Budapest

La capital de Hungría se extiende sobre las dos orillas de un suave meandro del Danubio. Es el centro administrativo, económico y cultural del país, y casi todo lo que sucede en él empieza, acaba o tiene lugar en la urbe. Pero Budapest se distingue sobre todo por su belleza. Sus amplias avenidas, sus frondosos parques y su armoniosa mezcla de estilos arquitectónicos le han valido el sobrenombre de el París de la Europa del Este. Un paseo por la ciudad puede transportar al viajero a finales del siglo XIX, pues fue entonces cuando se construyó la mayor parte de sus infraestructuras gracias al auge industrial. Está bien trazada y es ideal para caminar.

El amurallado barrio de la fortaleza de Buda es el principal destino de los visitantes y contiene algunos de los monumentos y museos más importantes de Budapest. Se compone de dos zonas diferenciadas: la ciudad vieja, donde los plebeyos vivieron durante la época medieval; y el palacio Real, el emplazamiento original de un castillo construido en el siglo XIII que fue reconstruido en el XIX bajo el estilo neobarroco. La ciudad vieja presenta calles hermosamente pintadas, iglesias muy decoradas y el famoso bastión de los Pescadores, construido como un mirador en 1905 y denominado así por la antigua existencia en ese lugar de una lonja de pescado. Este enclave posee unas excelentes vistas sobre Budapest, y cuenta con siete torrecillas (que representan las siete tribus magiares que penetraron en la cuenca de los Cárpatos en el siglo IX) y una estatua ecuestre de san Esteban. Al sur de la ciudad vieja se halla el palacio real. Arrasado, reconstruido y rediseñado en numerosas ocasiones durante los últimos siete siglos, el palacio alberga varios museos y la Galería Nacional, que exhibe una gran colección exclusivamente dedicada al arte húngaro.

Durante la Edad Media, el primer gran asentamiento en el territorio de Budapest tuvo lugar en Obuda. Esta zona se distingue por la Aquincum romana y por sus pequeños y tranquilos barrios, que permanecen inalterables desde finales del siglo XIX. También cuenta con una considerable cantidad de museos, incluido el Museo de Kiscelli, que muestra una impresionante colección de arte y salas con mobiliario de estilo imperial, biedermeier y modernista.

Al norte de Obuda se halla la colonia romana de Aquincum, una de las más importantes y completas de Hungría. Construida a finales del siglo I, fue una de las ciudades más prósperas del continente, con suntuosas casas de una sola planta, fuentes y patios. Pese a los escasos restos que se conservan, aún puede admirarse sus contornos e intuir los grandes baños públicos, el mercado y un templo dedicado al dios del sol Mitra. El Museo de Aquincum expone un órgano de agua del siglo III, vasijas de cerámica, mosaicos en el suelo, y esculturas y sarcófagos de piedra en el exterior. Pero lamentablemente, las explicaciones sólo aparecen en húngaro.

Hacer un crucero por el Danubio, pasear por las orillas del río, cruzar románticos puentes, curiosear por las librerías de viejo y las joyerías, o tomar las aguas en uno de los múltiples balnearios de la ciudad son otros atractivos que ofrece la capital.

Se puede encontrar alojamiento económico en Pest o en las colinas de Buda, al oeste y el este del centro de la ciudad, respectivamente, y existe una gran cantidad de establecimientos económicos donde comer en el barrio de la fortaleza. El mercado callejero de Esceri (en el distrito XIX, al sur de Budapest) es uno de los más grandes y recomendables de Europa del Este. En él se vende todo tipo de productos, desde relojes de pulsera del ejército soviético hasta sombreros de copa. Además, la ciudad dispone de una amplia oferta de actividades nocturnas: desde ópera, teatro, ballet y baile hasta discotecas de rock, pop, jazz y las últimas tendencias musicales.

Lago Balatón

Este lago alargado, a unos 100 km de Budapest, es el mayor de Europa Central, con una superficie de casi 600 km². Conocido como el parque de la nación, Balatón está dividido en dos orillas que difieren entre sí: en el margen sur se alza la zona turística con altos hoteles y minúsculas playas, y en el norte se hallan más poblaciones históricas y lugares de interés, senderos de montaña, mejor vino y mucha menos ostentación.

Dominando el Sur se halla Siofok, el principal centro turístico de Balatón, donde las actividades que ofrece se basan en la gastronomía y la playa. Para alejarse de las multitudes, es posible desplazarse a Szántod, un centro portuario con granjas, establos, talleres y una iglesia barroca de los siglos XVIII y XIX, todos ellos perfectamente conservados. Más al Oeste se encuentra Keszthely, donde destaca el palacio de Festetics, uno de los mayores edificios barrocos del país.

Al norte del lago aparece Balatonfüred, el enclave turístico más antiguo y popular. Durante el siglo XIX fue primero el centro de reunión de políticos y líderes culturales, luego una colonia de escritores y, hacia 1900, un lugar de veraneo para la emergente clase media del país. Sigue siendo un lugar sofisticado pero tranquilo, y cuenta, entre sus atracciones, con un espléndido paseo, algunos museos dedicados a artistas determinados y termas de agua caliente. Al Sur se encuentra la histórica población de Tihany, mientras que al este, Badacsony, una región famosa por su paisaje, sus senderos especialmente idóneos para caminatas y su excelente vino.

Pecs

Entre el Danubio y el Dráva, en el sur de Transdanubia, Pecs es una de las ciudades más interesantes de Hungría. Goza de un clima suave y cuenta con un pasado ilustre, excelentes museos y algunos de los mejores monumentos turcos del país. También es célebre por su música, ópera y ballet, y por la peletería, una de las más célebres del país.

La mezquita es el símbolo más representativo de la ciudad, el edificio más grande de la ocupación otomana que todavía queda en pie en Hungría. Su cúpula octagonal verde de cobre fue construida a mediados del siglo XVI. Tras la expulsión de los turcos, pasó a pertenecer a la iglesia católica. Los elementos islámicos todavía son evidentes en la actualidad: paredes provistas de hornacinas para rezar, inconfundibles arcos en forma de S y frescos geométricos en la cúpula. Cerca de la mezquita se halla la sinagoga, otro de los extraordinarios monumentos de Pecs. Construida en 1869, posee tribunas y bancos tallados en madera de roble, pinturas en el techo y una ornamentada arca de la Alianza en el santuario.

Entre los mejores museos de la Pecs destacan el Museo de Victor Vasarely y el Museo de porcelana de Zsolany. Vasarely fue el fundador del Op Art, estilo creado en la década de 1960, y aunque algunas de las obras expuestas han perdido su vigencia, la mayoría mantienen los efectos de perspectiva ilusoria y tensión cromática. La fábrica de porcelana de Zsolany, creada en 1851, estuvo a la vanguardia del arte y el diseño de Europa durante más de medio siglo. Muchos de sus azulejos eran utilizados para decorar edificios de todo el país y contribuyeron a establecer un nuevo estilo de arquitectura panhúngaro. Posteriormente los comunistas convirtieron la factoría en una planta productora de aislantes de cerámica. El museo fue el hogar de la familia Zsolany y contiene muchos de sus efectos personales. En la planta baja se exponen obras del conocido escultor Amerigo Tot.

Eger

Esta urbe atrae especialmente por su arquitectura barroca, bellamente preservada, que dota a Eger de un aire tranquilo y casi mediterráneo. Es el lugar de origen del célebre vino sangre de toro y está flanqueada por dos de las cadenas montañosas más hermosas de las tierras altas septentrionales. Eger fue el lugar donde el pueblo húngaro se defendió por primera vez del ejército otomano después de 170 años de ocupación. Es una localidad idónea para recorrer a pie porque de cada rincón surge algún elemento de interés, y el centro, formado por 175 edificios y monumentos protegidos, es peatonal. La panorámica más espectacular de la ciudad se obtiene desde su castillo, que data del siglo XIII. Posee otras atracciones, como sus centros de culto, sobre todo la catedral, y un minarete, de 40 m de altitud, con cien angostos y claustrofóbicos escalones que se encaraman en espiral hasta lo alto del monumento.

Pannonhalma

Este tranquilo pueblo alberga la abadía de Pannonhalma. Fundada por los monjes benedictinos hace casi 1.000 años, el monasterio ha sido destruido y reconstruido numerosas veces, y en la actualidad muestra una exuberante mezcla de estilos arquitectónicos: otomano, románico y gótico. El interior es hermoso, a pesar de los destrozos que ha padecido. Incluye una biblioteca neoclásica que contiene unos 300.000 volúmenes, convirtiéndola en la biblioteca privada más importante de Hungría; el archivo histórico, donde se encuentran los primeros documentos escritos en húngaro, una galería con obras de maestros holandeses, italianos y austriacos de los siglos XVI, XVII y XVIII y, sobre la entrada arqueada de mármol rojo, un fresco que representa al patrón, San Martín de Tours. Cerca de San Martín está, escrito en latín, el que quizá sea el grafito más antiguo de Hungría: "Benedict Padary estuvo aquí en 1578". Pannonhalma es un monasterio en activo y se debe visitar con guía. Se encuentra a 18 km al sureste de Gyor, en la Transdanubia occidental.

Máriapocs

La diminuta ciudad de Máriapocs es un importante lugar de peregrinaje. Los devotos acuden atraídos por una hermosa iglesia que alberga una Virgen negra y llorosa, un enorme e increíblemente ornamentado icono que ocupa el lugar de honor en el altar. Incluso el papa Juan Pablo II visitó el lugar en 1991 para rendir homenaje a la milagrosa imagen, lo que motivó la restauración del templo. Este icono no es el original, sino una copia del siglo XIX; el verdadero se conserva en la catedral de San Esteban de Viena.

Parque Nacional Hortobagy

Este parque nacional de 520 km² es uno de los mejores puntos de observación de aves de Europa: se han descubierto más de trescientas especies en los últimos veinte años. Entre los pantanos, marismas y praderas salinas viven diversas clases de garzas reales, garcetas, espátulas, cigüeñas, reinetas y águilas. Allí también habita la avutarda, una de las mayores aves voladoras de un metro de altura y un peso de 20 kg. Es necesario un guía para visitar las mejores zonas del espacio protegido, y debe recorrerse a caballo, en carruaje o a pie. El parque se halla a unos 40 km al oeste de Debrecen, en la Gran Llanura.

Entre las actividades del país más destacadas se encuentra la observación de aves y los paseos a caballo en la región de Hortobágy; el senderismo en las colinas de Mátra y Zemplén, cerca de Tokaj; el piragüismo en el río Tisza; y la espeleología en Aggtelek. También es posible sobrevolar el lago Balaton en ultraligero, así como ir en bicicleta a lo largo de sus orillas o practicar windsurf en sus aguas.

La cuenca de los Cárpatos, donde se asienta Hungría, ha sido habitada por sucesivos pueblos a lo largo de miles de años. La tribu nómada de los magiares se estableció en la zona a mediados del siglo VIII. Famosos por sus habilidades ecuestres, los magiares realizaron una serie de incursiones hasta su derrota ante Otón I en 955. El caos más absoluto se apoderó de la tribu, y le obligó a aliarse posteriormente con el Sacro Imperio Romano Germánico. En el año 1000, el príncipe magiar Esteban fue proclamado rey cristiano al recibir la corona real de manos del papa Silvestre II, lo que aseguró la independencia de Hungría.

Esteban I consolidó la autoridad real de manera implacable expropiando tierras y evangelizando las zonas rurales. En 1038, el año de su muerte, Hungría ya era un país de cultura cristiana, cada vez más occidentalizado y multiétnico.

Los siguientes 250 años, durante el reinado de la casa de Árpád, estuvieron marcados por las constantes luchas entre aspirantes al trono y la invasión de los mongoles.

Tras la muerte de Andrés III (1301), último rey en la línea de sucesión de los Árpád, Hungría vivió una época de esplendor. Bajo el reinado de Carlos Roberto de Anjou y hasta el período dorado de Matías Corvino de Jagellón, Hungría se convirtió en una de las principales potencias de Europa, y amplió sus territorios y sus influencias. Sin embargo, la muerte de Matías en 1490 conllevó nuevas adversidades. Su sucesor, Ladislao II, fue incapaz de mantener la autoridad real, dilapidó las arcas y promulgó una serie de leyes retrógradas que redujeron al campesinado a la condición de servidumbre.

En 1526, el ejército húngaro fue vencido por los turcos en la batalla de Mohács. La derrota marcó el final de una Hungría relativamente próspera e independiente, y llevó a la nación a una espiral de divisiones, dominación extranjera y desesperación. La ocupación otomana no mejoró esta situación, que se prolongó hasta 1699, año en que los turcos se retiraron de Hungría, tras ser vencidos por las tropas de la casa de Austria.

La victoria apenas creó una Hungría libre e independiente. Por el contrario, se convirtió en una provincia del imperio austrohúngaro. Se inició de esta forma un período de absolutismo ilustrado. El país prosperó económica y culturalmente bajo los Habsburgo y, paralelamente, resurgieron las ideas nacionalistas.

En 1849, bajo el liderazgo del rebelde Lajos Kossuth, Hungría declaró la plena independencia y el destronamiento de los Habsburgo. Los austriacos sofocaron inmediatamente la revolución e iniciaron brutales represalias, hasta anexionar de nuevo el territorio de los Cárpatos al imperio como una provincia conquistada, y se reinstauró el absolutismo. No obstante, la resistencia pasiva de la población y dos desastrosas derrotas militares de los Habsburgo promovieron las negociaciones entre ambas partes. El resultado se selló con el compromiso de 1867, que originó la monarquía dual austrohúngara. Esta época propició un renacimiento económico, cultural e intelectual.

El imperio austriaco y Hungría combatieron en la I Guerra Mundial junto a Alemania. Tras la contienda, Hungría se convirtió en una república que rápidamente sería dirigida por los comunistas; pero cinco meses más tarde, el ejército rojo húngaro fue derrocado por las tropas rumanas. En 1920, los aliados elaboraron un acuerdo de posguerra en el tratado de Trianon que reducía drásticamente las dimensiones de la nueva república. Hungría recurrió a los gobiernos fascistas de Alemania e Italia en busca de ayuda para recuperar su territorio, pero se encontró de nuevo en el bando perdedor en la II Guerra Mundial.

Las elecciones de 1947 llevaron a los comunistas al poder. Se inició un período de crudos conflictos en el seno del partido, y las purgas y los juicios estalinistas se convirtieron en un hecho habitual. Se consolidó un movimiento de oposición al comunismo, que desembocó en la intervención de Rusia en 1956 y el nombramiento de János Kádar como jefe de estado, inciándose un régimen de terror. Paralelamente tuvo lugar una apertura económica. Las reformas dieron resultados positivos, y a mediados de la década de 1970 Hungría era la nación más desarrollada, liberal y rica de la zona. No obstante, el continuo desempleo, la galopante inflación y la creciente deuda provocaron la destitución de Kádar en 1988.

Tras la caída del muro de Berlín en 1989 y la desintegración del bloque soviético, la nación se convirtió en la República de Hungría. Desde entonces, el país caucásico promulgó una nueva Constitución, se implantó el libre mercado y se han celebrado elecciones libres. A pesar del éxito inicial en el control de la inflación y en la reducción de los tipos de interés, los problemas económicos han disminuido el ritmo del desarrollo.

En 1998 Hungría fue azotada por una oleada de atentados que la policía vinculó al crimen organizado. En abril de 1999 Hungría ingresó en la OTAN y se convirtió en miembro de la Unión Europea en mayo de 2004.

En agosto de 2004 el primer ministro Medgyessy fue obligado a renunciar cuando perdió el apoyo de la coalición. Fue reemplazado por el ministro juventud y deportes Ferenc Gyurcsany.

El arte y la arquitectura húngaros se nutren de influencias románicas, góticas, barrocas y Art Nouveau. El país posee una de las mejores tradiciones populares de Europa, con excelentes tejidos bordados, cerámica, pinturas murales y tallas de madera y hueso. Sus aportaciones musicales son igualmente ricas, y engloban desde las rapsodias de Franz Liszt y las óperas de Ferenc Erkel hasta la música gitana y popular. La literatura se ha hecho eco de los acontecimientos históricos de la nación, que han originado odas épicas, conmovedores poemas de independencia, descarnados relatos realistas y estridentes polémicas. El fútbol es sin lugar a dudas el deporte espectáculo por excelencia; el ajedrez también goza de bastante aceptación.

Los húngaros suelen adoptar un punto de vista bastante escéptico respecto a la fe; algunos indican que éste es el motivo por el cual sobresalen en las ciencias y las matemáticas. La mayoría de los que declaran tener una filiación religiosa son católicos romanos, calvinistas o luteranos. El país también cuenta con una pequeña población de griegos católicos y ortodoxos y una próspera comunidad judía en Budapest.

Se debe investigar para descubrir las maravillas de la cocina húngara. A pesar de la abundancia natural de frutas y verduras, estos alimentos no se prodigan en la gastronomía del país. Generalmente, los platos típicos se componen de carne (sobre todo de cerdo) o pescado muy cocido, algún tipo de fécula y una pequeña guarnición a base de pepinillos en vinagre. Entre éstos destacan: el pörkölt (estofado de buey conocido internacionalmente como gulasch), el gulyás (sopa espesa de carne de vaca) y el halászlé (sopa picante de pescado con pimentón dulce). Son muy recomendables la jokai bableves (sopa de judías), la hideg gyumolcsleves (sopa fría de fruta a base de cerezas ácidas) o la palacsinta (crepes rellenos). Se prodiga el buen vino, aunque es más difícil encontrar vinos excelentes. La cerveza es buena y el coñac (pálinka), fuerte.

Hungría se encuentra en el centro de Europa y limita con Eslovaquia, Ucrania, Rumania, Serbia y Montenegro, Croacia, Eslovenia y Austria. Las tres zonas topográficas que constituyen el territorio son la Gran Llanura al Este, Centro y Sureste, y la Pequeña Llanura al Noroeste; las cadenas montañosas septentrionales, donde se halla el monte Kékes (1.015 m), el más alto de Hungría, y el macizo de Transdanubia al Oeste y Suroeste. Su riqueza fluvial se debe a sus ríos más importantes: el Danubio, el Tisza y el Dráva, que conforma la frontera suroeste con Croacia. Además, el país posee más de mil lagos, el mayor de todos es el Balatón con 596 km² de superficie, y está rodeado de fuentes termales.

Casi el 70 por ciento del territorio es zona de cultivo y sus regiones boscosas sólo ocupan el 14 por ciento del suelo húngaro; destacan los bosques de hayas, de robles y, en menor medida, de abetos. Entre su fauna más común destacan los ciervos, las liebres salvajes, los jabalíes y las nutrias, y cuenta también con especies menos frecuentes como el gato montés, el murciélago de lago y el lagarto de Panonia. No obstante, la mayoría de los vertebrados son aves, sobre todo acuáticas, atraídas por los numerosos ríos, lagos y pantanos. Existen cinco parques nacionales y unas mil zonas protegidas.

El clima de Hungría es templado, pero difiere según la zona en que se encuentre: mediterráneo en el Sur, continental en el Este y atlántico en el Oeste. En el sur de Transdanubia destacan sus largos veranos y sus suaves y lluviosos inviernos. En la Gran Llanura se producen los cambios climáticos más extremos, con inviernos fríos y ventosos y veranos cálidos y normalmente secos. La época estival puede resultar muy calurosa en Budapest y en la parte occidental de Transdanubia, donde los inviernos son relativamente cortos. La temperatura media en Hungría es de 11ºC; enero es el mes más frío (-2ºC) y julio el más cálido (28ºC).

Las aerolíneas húngaras Malév vuelan directamente a Budapest desde casi todos los países europeos, desde Estados Unidos y desde El Cairo, Larnaca (Chipre) y Tel Aviv. Hungría está comunicada con los siete países vecinos por carretera y ferrocarril. La compañía Volánbusz ofrece servicios de autobuses regulares a unos dieciocho países europeos, mientras que Magyar Államvasutak (MÁV) dispone de trenes a Londres, Estocolmo, San Petersburgo, Estambul y Roma. Los conductores de automóviles o motocicletas pueden escoger entre unos sesenta pasos fronterizos para entrar en el país, aunque 15 de ellos están restringidos a los húngaros y los ciudadanos de los países vecinos. También se puede cruzar la frontera a pie o en bicicleta (muchos de los guardas no lo ven con buenos ojos, particularmente en Rumania, Serbia y Montenegro y Croacia) o tomar el hidrofoil que navega entre Budapest y Viena desde abril hasta principios de noviembre.

El sistema de transporte interior es eficiente, completo y barato. La compañía Volán dispone de autobuses amarillos que unen las principales ciudades con los pueblos vecinos, y autobuses amarillos y rojos de largo recorrido que se dirigen a aldeas remotas. Los servicios ferroviarios de MÁV tienen una cobertura inferior, aunque ofrecen algunas excursiones deliciosas como un nostálgico recorrido en tren de vapor alrededor del lago Balatón en verano. También existen una serie de trenes de vía estrecha que transitan zonas boscosas y montañosas. Hay transbordadores en el lago Balatón, en el Danubio (entre Budapest y Esztergom) y en el río Tisza, pero suelen utilizarse más como viajes de placer durante el buen tiempo que como verdaderos medios de transporte.

En la actualidad, no hay vuelos interiores regulares, aunque están previstas varias rutas. Las principales agencias de alquiler de vehículos se encuentran en Budapest y existe infinidad de compañías nacionales en todo el país, pero no se deben esperar precios muy ajustados. Los conductores cuentan con buenas carreteras, una amplia disponibilidad de combustible y gasolineras que permanecen abiertas toda la noche.

El transporte local en las ciudades y pueblos está bien organizado, e incluye autobuses y trolebuses, así como tranvías en Budapest, Debrecen, Szeged y Miskolc. Budapest también cuenta con metro y trenes de cercanías (HÉV). Hay una gran cantidad de taxis, que cobran la tarifa correcta (no siempre es así en Budapest) y a precios muy razonables.


· Márai, Sándor: El último encuentro, Publicaciones y Ediciones Salamandra, Barcelona, 2000
· Zilahy, Lajos: Algo flota sobre el agua, Editorial Andrés Bello, Barcelona, 1998
· Molnar, Ferenc: Los muchachos de la calle Pal, Editorial Alfredo Ortells, Valencia, 1980; La contrarrevolución, Unión Editorial, Madrid, 1975
· Ady, Endre: Antología, Torre Manrique Publicaciones, Madrid, 1987
· Fischer, Tibor: Bajo el culo del sapo, Tusquets Editores, Barcelona, 1998; El coleccionista de coleccionistas, Tusquets Editores, Barcelona, 1999
· Fermor, Patrick Leigh: Entre bosques y el agua: a pie desde Holanda hacia Constantinopla: desde el curso medio del Danubio hasta las puertas de Hierro, Ediciones Península, Barcelona, 2004
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