Nombre oficial: República de la India Superficie: 3.287.590 km² Población: 1.040.003.817 hab. Capital: Nueva Delhi Nacionalidades y etnias: 72% indoarios, 25% drávidos y 3% otros Idioma: el hindi y el inglés son los oficiales, pero se hablan centenares de lenguas y dialectos más Religión: 80% hindúes, 14% musulmanes, 2,4% cristianos, 2% sijs, 0,7% budistas, 0,5% jainistas y 0,4% otros Régimen político: república federal Presidente: A.P.J. Abdul Kalam Primer ministro: Manmohan Singh
PIB: 2,2 trillones de dólares PIB per cápita: 2.200 dólares Crecimiento anual: 5,4% Inflación: 5,4% Principales recursos económicos: textiles, productos químicos, industria alimentaria, acero, material de transporte, cemento, minería, petróleo, maquinaria, arroz, trigo, semillas oleaginosas, algodón, yute, té, caña de azúcar, patatas, búfalos, ovejas, cabras, aves de corral, pescado Principales socios comerciales: Estados Unidos, Hong Kong, Reino Unido, Japón, Alemania, Bélgica, Arabia Saudita
Visados: En la actualidad se extienden visados turísticos de seis meses para múltiples entradas y salidas a los ciudadanos de la mayoría de naciones, aunque éstos no tengan la intención de realizar una estancia tan larga ni de marcharse y volver al país. Conviene comprobar si es válido desde el día de entrada o desde el de expedición. Hora local: GMT + 5 ½ horas Condiciones sanitarias: existe riesgo de cólera, dengue, disentería, hepatitis, malaria, meningitis (sólo en las zonas de senderismo) y tifus. Muchas de las principales ciudades de la India están altamente contaminadas, y los viajeros con problemas respiratorios deberán tomar las precauciones adecuadas. Electricidad: 230-240 V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico La India cuenta con una gran cantidad de festivales, varios de ellos tan espectaculares que sería una locura perdérselos, si uno se encuentra relativamente cerca durante su periplo por el país. Empiezan con el Festival del Día de la República, de carácter laico, que se celebra en Delhi en el mes de enero, y que incluye elefantes, una procesión y un gran despliegue de poderío militar y esplendor principesco indio. El Festival de Holi, en febrero, es uno de los festejos hindúes más exuberantes del norte de la India. Marca el final del invierno y, básicamente, consiste en lanzar agua coloreada y polvos rojos sobre tantas personas como sea posible. La festividad chiíta Muharram, de 10 días de duración, entre finales de abril y principios de mayo, conmemora el martirio del nieto de Mahoma. Se caracteriza por un gran desfile, en el que los devotos se azotan con látigos en un ambiente de gran fervor religioso. El mejor lugar para verlo es Lucknow, la principal ciudad chiíta de la India. Durante la misma época del año, merece una especial mención el multitudinario Maha Kumbh Mela, que rememora una antigua batalla entre dioses y demonios para apoderarse de una jarra (kumbh). Durante la contienda, se derramaron cuatro gotas que fueron a caer en Allahabad, Haridwar, Nasik y Ujjain. Este mito se evoca cada tres años por rotación en una de estas cuatro ciudades. No hay que confundir el gran festival de carruajes Rath Yatra con un simple rally. En este espectáculo, que se desarrolla en Puri durante los meses de junio y julio, desfila el gigantesco templo sobre ruedas del dios Jagannath en su viaje anual, arrastrado por miles de fervientes devotos. Uno de los principales acontecimientos del año en Kerala es la Carrera de Barcos Serpientes Copa Nehru, en los lagos de Alappuzha, que se disputa durante el segundo sábado de agosto. El festival de Ganesh Chaturthi, a finales de agosto y principios de septiembre, está dedicado a Ganesh, el popular dios con cabeza de elefante. Se celebra por todo el país, aunque con especial entusiasmo en Maharashtra. Se erigen altares, se lanzan fuegos artificiales, se sumergen ídolos de barro en los ríos o en el mar, y todo el mundo evita mirar a la luna, ya que se dice que trae mala suerte. En septiembre y octubre es el momento de dirigirse hacia las montañas para contemplar el delicioso Festival de los Dioses en Kulu. Forma parte del Festival Dussehra, cuya expresión más vistosa puede presenciarse en Mysore y Ahmedabad. En noviembre le llega el turno enorme y pintoresco Festival de los Camellos en Pushkar, Rajastán. Diwali (o Deepavali) es la celebración más alegre del calendario indio y se festeja a lo largo de cinco días en noviembre. En ella se rinde homenaje a varios dioses, y las golosinas, lamparillas de aceite y petardos desempeñan un papel importante. Por último, y aunque pueda parecer demasiado tópico, una fiesta playera en Goa continúa siendo la mejor manera de pasar las Navidades. Monedarupia india Comidas · Presupuesto bajo: 45 rupias · Presupuesto medio: entre 45 y 120 rupias · Presupuesto alto: a partir de 120 rupias Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 140 y 460 rupias · Presupuesto medio: entre 460 y 4600 rupias · Presupuesto alto: a partir de 4600 rupias Si el visitante se aloja en los hoteles más baratos, viaja siempre en vagones de ferrocarril de segunda clase y aprende a subsistir con dhal y arroz, puede visitar la India por tan sólo 10 dólares diarios. Si prefiere mayores comodidades, como por ejemplo una sencilla habitación individual con cuarto de baño, una dieta variada y algún viaje en tren de primera clase para los trayectos más largos, deberá calcular unos costes de alrededor de 20-25 dólares diarios. Alojarse en un hotel de categoría media, comer en restaurantes decentes y alquilar de vez en cuando un coche con chófer cuesta unos 30-35 dólares al día. Si no se pretende pasar a la categoría de hoteles de cinco estrellas o a los antiguos palacios de maharajás convertidos en alojamientos turísticos, el presupuesto puede ser similar al necesario para viajar confortablemente en cualquier país occidental. No está permitido entrar moneda india en el país, o llevársela consigo al marchar. La rupia es plenamente convertible, por lo que no puede hablarse de un verdadero mercado negro, aunque los extranjeros se vean constantemente asediados por las ofertas de cambio de dinero. En las ciudades es posible cambiar casi todas las monedas extranjeras y todo tipo de cheques de viaje. Pero, para ampliar las opciones y evitarse problemas, es mejor limitarse a viajar con dólares o libras esterlinas, y cheques de viaje de Thomas Cook o American Express. De hecho, es aconsejable ir provistos de dos tipos de cheques y en distinta moneda, ya que algunas sucursales bancarias pueden tener ciertas manías como, por ejemplo, negarse a cambiar cierto tipo de cheque de viaje en libras esterlinas, o cierto otro tipo en dólares. Se debe poseer la paciencia de un santo y la habilidad administrativa de un contable para cambiar dinero en el banco, sobre todo en las ciudades más pequeñas. El secreto consiste en hacerlo en grandes cantidades y con tan poca frecuencia como sea posible, y preferiblemente en las principales entidades de las grandes urbes. En teoría, los bancos o las oficinas de cambio oficiales entregan un comprobante de la transacción. Es necesario exigirlo, pues algunos hoteles insisten en que el cliente les muestre dicho papel antes de aceptar el pago de la cuenta en rupias. En las ciudades y pueblos más grandes se suelen admitir las tarjetas de crédito, especialmente American Express, Diners Club, MasterCard y Visa. También pueden servir para los reembolsos en rupias; el Bank of Baroda es el más eficaz para dichas transacciones. Los billetes de banco indios circulan durante mucho más tiempo que en los países occidentales y, especialmente los más pequeños, pueden estar muy estropeados. Algunos de ellos incluso deberían llevar impresa una advertencia del ministerio de Sanidad. En ocasiones, cuando el viajero intenta pagar con un billete muy deteriorado, puede encontrarse con la negativa a aceptarlo. Se debe saber, no obstante, que pueden cambiarse por nuevos en la mayoría de bancos, aunque también pueden guardarse para las propinas. De todas maneras, si un tendero, por ejemplo, nos intenta devolver el cambio con uno muy viejo, es mejor rechazarlo. Las propinas son prácticamente desconocidas en la India, excepto en los establecimientos más lujosos de las grandes ciudades. Pero el bakshish, un término que abarca la propina y mucho más, es, por otra parte, una práctica muy extendida. Las propinas no se dan para agradecer un buen servicio, sino para conseguirlo. La práctica sensata del bakshish abrirá puertas cerradas, encontrará cartas perdidas y realizará otros milagros menores. En los hoteles y restaurantes turísticos, la cuenta se ve aumentada a menudo con un 10 por ciento en concepto de servicio. En establecimientos más pequeños, donde la propina es opcional, bastará con entregar unas cuantas rupias, sin ceñirse a un porcentaje de la cuenta. Delhi Es bastante improbable que la primera impresión de Delhi sea positiva, especialmente si también es la primera impresión de la India. El viajero captará seguramente la contaminación, la muchedumbre, los olores, los ruidos y el acoso constante de los pedigüeños mucho antes que los verdaderos encantos de la ciudad. Pero vale la pena perseverar, ya que la historia de Delhi es fascinante y omnipresente: los bazares de Paharganj son una estupenda introducción a la India más bohemia, la arquitectura de los monumentos de la ciudad es de lo más impresionante y, además, se come muy bien. Delhi incluye Nueva Delhi, capital del país y centro neurálgico de los itinerarios por el norte. Es una base excelente para visitar Agra y su palacio Taj Mahal, y Jaipur, con su colorido rajastaní, se encuentra a menos de cinco horas de viaje. Para llegar hasta el Himalaya, al norte, o a los ghats de Benarés, al este, hay que pasar casi siempre por Delhi. O sea, al turista no le queda más remedio que apretar los dientes, retener el aliento y lanzarse de cabeza a esta sorprendente ciudad. Bombay Bombay representa la fascinación del cine de Bollywood, el críquet en los maidans (parques) los fines de semana, el bhelpuri (comida típica) en la playa de Chowpatty, y los autobuses rojos de dos pisos. También los garitos del barrio chino, los barrios de chabolas más grandes de Asia, la política comunalista y los poderosos padrinos de la mafia. Este tira y afloja por el alma de la ciudad se desarrolla en un paisaje urbano más parecido a una próspera ciudad industrial británica del siglo XIX que a cualquier lugar que cabría esperar a orillas del mar de Omán. Goa Es una lástima que la imagen de Goa se asocie tanto a un estilo de vida dudoso, porque ofrece mucho más que sol, arena y cultura psicodélica. Tiene la ventaja de ser muy distinta del resto del país, y de poseer unas dimensiones tan razonables que permiten abarcarla y explorarla como ningún otro estado de la India. Resulta accesible, no tan sólo por las huellas familiares del colonialismo europeo, o su exotismo de libro de ilustraciones, sino también por el predominio de la religión católica y de una forma de progresismo social y político comprensible para los occidentales. Aunque dos terceras partes de la población sean de religión hindú, la gente es más liberal que devota, de una manera que no se encuentra en ningún otro lugar de la nación. Calcuta La ciudad principal de Bengala Occidental se desparrama, al azar, a lo largo de la orilla oriental del río Hooghly. Antaño gloriosa capital de la India británica, su historia de horror urbano, de miseria y hambruna empezó con la Partición, y la consiguiente llegada de miles de refugiados. Sin embargo, insiste en proclamarse la Ciudad de la Alegría y se revela como uno de los centros urbanos más fascinantes y acogedores del país, la urbe intelectual de la nación, y una animada palestra de las artes y la política. En el imprescindible pulmón de la ciudad, la enorme extensión abierta del Maidan, los habitantes de Calcuta pasan su tiempo de ocio, juegan al fútbol o al críquet, celebran asambleas políticas y practican el yoga. Allí pastan también sus rebaños. La gran dimensión de este parque le permite abarcar el enorme Fort William, todavía en activo en la actualidad, y cuyo interior sólo se puede visitar con un permiso especial, raras veces concedido. En el extremo meridional del Maidan se encuentra un enorme monumento de mármol blanco, el Victoria Memorial, que contiene una anticuada estatua de la reina británica Victoria en la fachada y una amplia colección de objetos históricos angloindios en su interior. El centro administrativo de Calcuta, en la plaza Dalhousie, se conoce por BBD Bagh. Aquí cohabitan lo brutal y lo fantasioso: a un lado, se halla el Edificio de los Escritores, donde los escritores (un curioso eufemismo para denominar a los oficinistas) se afanan en un kafkiano laberinto de pasillos y vastas salas, contra cuyas paredes se amontonan formularios por quintuplicado y copias al carbón; al otro lado se encuentra el edificio de Correos, construido en el emplazamiento del legendario Agujero Negro de Calcuta. Fue aquí donde, en una pegajosa noche de 1756, más de 140 habitantes británicos fueron encerrados en un sótano, en el que muchos de ellos murieron por falta de aire durante el curso de la noche. Según cuenta la leyenda, cuando el cadáver de la esposa del dios Siva fue desmembrado, uno de sus dedos cayó en el lugar donde actualmente se levanta el templo de Kali, que constituye un centro de peregrinación espectacularmente repugnante. Por la mañana, los devotos sacrifican cabras, cortándoles el cuello, para satisfacer la sed de sangre de la diosa. Otros centros de interés de la ciudad son: el excelente Museo de la India, el mayor y seguramente el mejor del país (aunque polvoriento y deteriorado por falta de fondos); el Jardín Botánico, que alberga una higuera de Bengala de 200 años que, según dicen, posee la segunda copa más grande del mundo (la mayor es la de un árbol que está en Andhra Pradesh), y el emblemático puente Howrah, un puente voladizo que, al parecer, es el más transitado del mundo. En Chowringhee, al sur del puente Howrah, abundan los alojamientos económicos, restaurantes baratos y bares. Sudder Street, que desemboca en Chowringhee Road, es el punto de reunión de los trotamundos. En esta zona también abundan las salas de cine, donde se proyectan los productos cinematográficos de Calcuta, así como las películas de Hollywood más recientes y sus primas de Bollywood. Calcuta no puede considerarse un paraíso para ir de compras, especialmente desde que una ley municipal prohibió la venta callejera, pero el New Market, al norte de Sudder Street, es un buen lugar para regatear el precio de muchos productos, desde prendas de vestir hasta objetos de mimbre. La ciudad se encuentra en el circuito internacional, y a veces pueden conseguirse billetes de avión a buen precio en las oficinas de las líneas aéreas situadas alrededor de Chowringhee. Indian Airlines de Calcuta ofrece frecuentes vuelos nacionales con destino a las principales urbes del país, entre ellas Delhi, Bangalore, Madrás, Bombay y Lucknow. En términos generales, es mejor viajar en tren que en autobús aunque, si se prefiere este último medio de transporte, se debe ir a buscar el Rocket Service (servicio cohete) en la estación de autobuses del Paseo. Hay dos estaciones de ferrocarril: la Howrah, en la orilla occidental del río Hooghly, para los trenes que van a la ciudad, o la Sealdah, en la otra orilla, para los que se dirigen a Darjeeling u otras regiones septentrionales. Agra El Taj Mahal, un palacio descrito como el más extravagante monumento jamás erigido por amor, se ha convertido en el emblema turístico de la India. Este conmovedor mausoleo mongol fue construido por el emperador Shah Jahan en memoria de su segunda esposa, Mumtaz Mahal, cuya muerte al dar a luz en 1631 dejó al emperador tan desconsolado que, al parecer, su pelo encaneció de la noche a la mañana. El edificio se inició aquel mismo año, si bien no se terminó hasta 1653. Por mucho que el emperador perdiera el color de su cabello, su sentido del detalle siguió siendo, por lo visto, muy agudo. La sensación de perfección que produce la arquitectura del Taj Mahal no disminuye cuando se estudia de cerca, sino que queda todavía más patente. El mármol del monumento lleva engastadas piedras semipreciosas, que forman un elaborado dibujo. Quien quiera visitar esta maravilla debe tener en cuenta que permanece cerrado los viernes para quienes no sean musulmanes. Otro atractivo importante de la ciudad es un enorme fuerte de piedra arenisca roja maciza, el Agra Fort, también a orillas del río Yamuna. Las colosales dobles murallas del edificio se elevan a más de 20 m y miden 2,5 km de perímetro. Están rodeadas por un fétido foso y contienen un laberinto de magníficas salas, mezquitas, cámaras y jardines que forman una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Lamentablemente, no todos los edificios pueden visitarse. Por ejemplo, la mezquita de la Perla, de mármol blanco, considerada por algunos como la más hermosa de la India, permanece cerrada a los visitantes. Otras joyas mongoles que vale la pena visitar en esta zona incluyen el Itimad-ud-daulah, muchos de cuyos elementos sirvieron de modelo en la construcción del Taj Mahal, y también el Mausoleo de Akbar, en Sikandra, con una mezcla de motivos islámicos, hindúes, budistas, jainistas y cristianos, a imagen de la filosofía religiosa sincrética preconizada por Akbar. Agra está bastante cerca de Delhi (a unos 200 km) y puede, por lo tanto, visitarse en un solo día. Se encuentra en el circuito turístico más transitado, por lo que abundan los medios de transporte para llegar hasta allí: avión, autobús o ferrocarril. Benarés Durante más de dos mil años, Benarés, la Ciudad Eterna de Asia, ha sido la capital religiosa de la India. Construida a orillas del sagrado Ganges, dicen que combina las virtudes de todos los demás lugares de peregrinación, y cualquiera que acabe allí sus días (sean cuales sean sus creencias religiosas, y por grandes que hayan sido sus pecados) será transportado directamente al cielo. Es la urbe más oriental de Uttar Pradesh y un importante centro de enseñanza, donde viven novelistas, filósofos y lingüistas. Esto se refleja en el papel que jugó en el desarrollo del hindi. Benarés cuenta con algo más de cien ghats para los baños e incineraciones, pero el Manikarnika Ghat es el más sagrado de todos. Es donde se realizan mayor número de cremaciones de cadáveres, y uno de los lugares de mejores auspicios. Una casta de parias (los chandal) se encarga de los cadáveres, que transportan por las callejuelas de la ciudad vieja hasta el sagrado Ganges en unas angarillas de bambú, y envueltos en un lienzo. Enormes pilas de leña se amontonan a lo largo de la parte superior del ghat, y cada tronco se pesa meticulosamente con unas balanzas gigantescas para calcular el precio de la cremación. Los visitantes pueden contemplar estas operaciones sin problemas ya que en Manikarnika la muerte no es más que pura rutina, pero deberán dejar su cámara en el hotel. El mejor ghat para pasar el rato contemplando la actividad fluvial es el Dasaswamedh Ghat. En él se da cita una densa concentración de gente que llega a orillas del Ganges no sólo para el baño ritual, sino también para practicar el yoga, ofrecer bendiciones, comprar pan, vender flores, darse un masaje, jugar al críquet, nadar un poco, afeitarse, y beneficiar su karma dando limosna a los mendigos. También es el mejor lugar para concertar un viaje en barca por el río, ya que hay muchos barqueros que se disputan los clientes. Aparte de los numerosos ghats situados a lo largo del río, la ciudad dispone de otros atractivos, como el Templo de Oro, construido en un cuadrángulo cubierto, con increíbles torres doradas; la compra en sus mercados, famosos por los objetos decorativos de metal, los juguetes lacados, los chales, las sedas y los sitars (instrumento popularizado por Ravi Shankar, que habita en la ciudad); perderse por los callejones laberínticos de una estrechez imposible que serpentean a partir de los ghats ; visitar el cercano centro budista de Sarnath, y embarcarse en el obligatorio viaje río abajo por el Ganges. Benarés se encuentra en el circuito turístico principal, a unos 580 km al este de Agra y 780 km al sureste de Delhi, y se puede llegar a ella por avión, autobús o ferrocarril. Shimla La llamada Capital Veraniega de la India británica se extiende a lo largo de una colina con forma de media luna, a una altitud de más de 2.100 m, en la zona meridional de Himachal Pradesh. Fue la estación de montaña más importante de la colonia, y la vida social que se cultivaba aquí durante los meses de verano, cuando los británicos llegaban escapando del tórrido calor de las tierras bajas, es legendaria: bailes, partidas de bridge y desfiles iban a la par con el chismorreo, la intriga y el romance. Actualmente, los funcionarios, administradores y señoras distinguidas del Raj han sido sustituidos por hordas de turistas, pero los ecos del pasado colonial siguen resonando con fuerza. La famosa calle principal, el Mall, todavía corre a lo largo de la colina, bordeada por majestuosas mansiones de estilo inglés. Otros elementos que consolidan el sabor europeo de la ciudad son Christ Church, Gorton Castle y la antigua residencia del virrey, con aires de fortaleza. Una vez que se ha cumplido con el paseo obligatorio por el Mall, soñando con Kipling, Burton y Merchant-Ivory, vale la pena explorar las estrechas callejuelas que descienden en picado desde la cima de la colina hacia pintorescos bazares. También se puede dar un interesante paseo hasta el Jakhu Temple, dedicado al dios mono Hanuman. Situado en el punto más alto de la colina, ofrece hermosas vistas de la ciudad, el valle circundante y los picos coronados de nieve. Otros lugares pintorescos en los alrededores son unas cataratas de 70 m de altura, las Chadwick Falls, una zona ideal para ir de picnic situada en Prospect Hill, y Wildflower Hall, donde se encontraba antaño la mansión de Lord Kitchener. La estación de esquí de Kufri se encuentra sólo a 15 km al este, aunque las precipitaciones de nieve han sido tan escasas en los últimos años que se está considerando la posibilidad de suspender las operaciones turísticas. Las pistas son adecuadas para principiantes, y la nieve es más probable entre enero y febrero. Shimla no está tan bien conectada por vía aérea como otros destinos del Himalaya, aunque hay dos o tres compañías que llevan hasta allí. La falta de medios de transporte aéreo está compensada por el número de trenes y autobuses. Tres tipos de autobús (público, privado y los de la compañía de desarrollo turístico de Himachal Pradesh, HPTDC) conectan Shimla con Delhi prácticamente a diario. El llamado tren de juguete de Shimla es, sin embargo, suficientemente grande para llevar al viajero hasta Kalka, en el norte, donde podrá tomar el New Delhi Queen, relativamente amplio y confortable, que cubre el trayecto restante hasta Delhi. Jaipur La capital del Rajastán se conoce popularmente como la Ciudad Rosa, a causa de la tonalidad ocre rosada de sus antiguos edificios y murallas almenadas. Los rajputs, originarios de la región, asociaban el color rosa con la hospitalidad y, según se dice, pintaron la ciudad de este color con ocasión de la visita del príncipe Alfredo de Gran Bretaña, en 1853. Esta tradición y el ambiente relajado y acogedor de Jaipur siguen vigentes hoy en día. Jaipur debe su nombre, fundación y cuidadosa planificación al gran guerrero y astrónomo maharajá Jai Singh II (1699-1744), que aprovechó el debilitamiento del poder mongol para abandonar su fortaleza en las montañas, cerca de Amber, donde le faltaba espacio, y bajar hasta las tierras bajas en 1727. Construyó las murallas de la ciudad y sus seis bloques rectangulares con la ayuda del Shilpa-Shastra, un antiguo tratado de arquitectura hindú. Actualmente, Jaipur es una ciudad de anchas avenidas y notable armonía arquitectónica, construida en el lecho desecado de un lago y rodeada de colinas desérticas. Es una localidad llena de colorido, y bajo la luz del atardecer irradia un mágico y cálido resplandor. Cuenta con 1,5 millones de habitantes, y se ha extendido más allá de sus confines fortificados originales, pero la mayoría de sus atractivos se encuentran concentrados en la ciudad rosa amurallada, al noreste de la urbe. Las murallas conservan todas sus siete puertas originales, una de las cuales lleva hasta el Johari Bazaar, el famoso mercado de los joyeros. El monumento más obvio es el Iswari Minar Swarga Sul, un minarete construido para dominar la ciudad, aunque la imagen más impresionante es el asombroso trabajo artístico de la fachada de cinco pisos del Hawa Mahal, o palacio de los vientos. Fue construido en 1799 para que las damas de la casa real pudieran contemplar la vida en las calles y las procesiones, y forma parte del conjunto palaciego que constituye el corazón de la ciudad vieja. Muchas líneas aéreas internacionales han establecido sus oficinas en Jaipur Towers, mientras que para los vuelos nacionales resulta más fácil reservar billete en cualquiera de las grandes agencias de turismo. Hay vuelos diarios hacia Delhi, y la mayoría siguen viaje hasta Bombay vía Jodhpur, Udaipur y Aurangabad. El Sistema de Transporte del Rajastán cubre las principales ciudades de dicho estado, así como los servicios privados de lujo. El tren comunica también la mayoría de estos destinos. Udaipur La ciudad más romántica del Rajastán, construida alrededor del maravilloso lago Pichola, ha sido inevitablemente apodada la Venecia de Oriente. Fundada en 1568 por Udai Singh, constituye una armoniosa mezcla india de edificios encalados, palacios de mármol, jardines a orillas del lago, templos y havelis (casas tradicionales). Puede enorgullecerse de una envidiable herencia artística, una enorme reputación en cuanto a las artes escénicas y una abundancia relativa de agua, todo lo cual ha contribuido a convertirla en un oasis de cultura y animación en medio de una monótona aridez. El lago Pichola es el eje de la ciudad y contiene dos maravillosos palacios isleños (Jagniwas y Jagmandir), que definen perfectamente la fantasía rajput. El primero es, actualmente, un exquisito hotel de lujo. El enorme City Palace domina el lago y está cubierto de balcones, torres y cúpulas. Contiene un museo, bonitos jardines y más hoteles de lujo. Entre los atractivos de Udaipur se encuentran las puertas de la antigua ciudad amurallada y sus hermosos callejones; el magnífico templo indoario de Jagdish, construido a mediados del siglo XVII, y el Bagore ki Haveli, antaño residencia de los invitados de la realeza a orillas del lago, que ha sido convertido en un centro cultural. A pesar de la larga lista de monumentos y lugares de interés, lo mejor de Udaipur es, sin duda, encontrar un agradable alojamiento a orillas del lago, subirse al tejado y contemplar la actividad en los ghats, escuchar el rítmico sonido que producen las lavanderas al golpear sin piedad su colada, y percibir los sutiles cambios de la luz en el agua mientras avanza lentamente el día. Indian Airlines ofrece vuelos diarios a Delhi, Jaipur, Bombay y Aurangabad. Numerosos autobuses estatales salen de Udaipur hacia otros centros regionales, así como hacia Delhi y Ahmedebad. Si se viaja en autobús, conviene tomar un directo: en caso contrario se tardan muchas horas en llegar a destino. Las líneas de ferrocarril de Udaipur son únicamente de vía estrecha, y aunque está prevista su conversión al ancho de vía normal, nadie sabe exactamente cuándo. Casi siempre resulta más rápido viajar en autobús. Otro medio para moverse por la región son los taxis, pero conviene practicar las habilidades negociadoras y regatear un poco el precio antes de subirse al vehículo. Mysore Esta encantadora y tranquila ciudad ha sido desde hace tiempo la favorita de muchos viajeros por su tamaño abordable, su clima benigno y su tendencia a conservar y promover su patrimonio cultural en lugar de reemplazarlo. La localidad es famosa por su seda y constituye, también, un floreciente centro para el comercio del sándalo y el incienso, aunque el aire no sea precisamente más fragante que el de cualquier otra ciudad. Hasta la independencia, Mysore fue la sede de los maharajás de Mysore, un principado que cubría alrededor de una tercera parte del actual estado de Karnataka. El indosarraceno Palacio del Maharajá es el principal atractivo de la ciudad, con su caleidoscopio de cristales de colores, ornamentados espejos, techos artesonados de caoba, puertas de plata maciza y colorido algo chillón. El mercado de fruta y verdura de Devaraja, en el corazón de la ciudad, es uno de los más pintorescos de la India. Otro centro de interés importante es la ascensión de mil peldaños hasta la cima de Chamundi Hill, donde se encuentra el enorme templo de Chamundeswari. El famoso Nandi (toro de Siva), de piedra maciza y 5 metros de altura, monta la guardia ante la escalinata. El Festival Dussehra, que se celebra durante 10 días a principios de octubre, culmina con una espectacular procesión de elefantes ricamente engalanados, criados de librea, caballería, bandas de música e imágenes de deidades hindúes cubiertas de flores. No hay ningún vuelo hasta Mysore, por lo que el autobús y el tren son las únicas opciones para llegar hasta allí. Cada 15 minutos un autobús con destino a Bangalore sale volando, como alma que lleva el diablo, de la estación, junto a otros con destinos regionales, entre los que se encuentra el Parque Nacional de Bandipur. Varios servicios privados circulan a un ritmo más pausado hacia Bombay, Goa, Madrás e Hyderabad. Raras veces se forman largas colas para reservar billete en la estación de Mysore, y diariamente parten cuatro trenes directos hacia Bangalore, además del rápido Shatabdi Express, con aire acondicionado, que sale a las 14.10 cada día excepto los martes, y que sigue hasta Madrás. Cochin La ciudad portuaria de Cochin está situada en un grupo de islotes y estrechas penínsulas. Las zonas más antiguas de la localidad son una insólita mezcla del Portugal medieval, Holanda y un pueblo inglés, todo ello injertado en la tropical costa malabar. Al borde del agua se encuentra St Francis Church, la iglesia más antigua de la India, un palacio portugués de 450 años de antigüedad, redes de pesca chinas extendidas más allá de Fort Cochin, y una sinagoga que se remonta a mediados del siglo XVI. Los transbordadores navegan sin cesar entre las distintas zonas de Cochin, y no es excepcional ver algún delfín en las aguas del puerto. La mayoría de monumentos históricos se hallan en Fort Cochin o Mattancherry. En Ernakulam, en la costa continental, puede encontrarse alojamiento económico. Indian Airlines ofrece vuelos diarios hacia Bangalore, Bombay, Delhi, Goa y Madrás. Si el presupuesto del viajero no le permite volar, una enorme cantidad de autobuses dejan Cochin a intervalos regulares hacia todas las direcciones. No hay ningún problema en encontrar un autobús, estatal o privado, para dirigirse a las regiones circundantes, pero los billetes no pueden reservarse con antelación. No queda más remedio que presentarse en la estación, unirse a la multitud y esperar hasta encontrar asiento. Si la iniciativa fracasa, siempre se puede recurrir a los trenes que circulan diariamente a lo largo de la costa hacia los principales destinos. Darjeeling A una altitud de más de 2.100 m, en el extremo septentrional de Bengala Occidental, Darjeeling ha sido una estación de montaña muy apreciada por los británicos desde que éstos establecieron en ella un centro de recuperación y recreo para sus tropas a mediados del siglo XIX. En la actualidad, la ciudad es tan popular como siempre, y ofrece visitas a los monasterios budistas y a las plantaciones de té, compras en bulliciosos bazares, y senderismo en parajes de gran altitud hacia el norte. Como en otros muchos lugares del Himalaya, llegar hasta este punto ya constituye la mitad de la diversión y, además, cuenta con el famoso tren miniatura, que serpentea y da marcha atrás en su camino desde las tierras bajas hasta Darjeeling, en una paliza de 10 horas entre la carbonilla y el humo. Entre los principales atractivos de la ciudad se encuentra el Passanger Ropeway, el primer telesilla construido en la India, que conecta Darjeeling con Singla Bazaar, en el río Little Ranjit, muy abajo. Se trata, sin duda, de una excursión sensacional, aunque quizá no demasiado recomendable para quienes sufran de vértigo. Lamentablemente, el telesilla no funciona siempre, y hay que llamar con antelación para informarse. Cerca de allí se encuentra el parque zoológico, que alberga tigres siberianos y pandas rojos (una especie poco habitual) en unas condiciones que están lejos de ser las ideales. Los animales son víctimas de los turistas indios, que les molestan y escupen sin piedad. Los preciosos leopardos de la nieve se encuentran en un recinto aparte, y reciben un trato mucho más razonable. Para descubrir los entresijos del complejo proceso de producción del té, lo mejor es visitar el Happy Valley Tea Estate; también puede saborearse la cosecha del año en el impresionante Gymkhana Club, antaño lugar de recreo del Raj. Para llegar, la forma más fácil y cómoda de viajar es el avión, que sin embargo aterriza a 90 km de la ciudad, cerca de Siliguri, en la llanura de Bagdogra, aunque hay un transporte que lleva desde el aeropuerto hasta Darjeeling. También existen varias líneas de autobuses para dejar la ciudad. Jaisalmer Esta fortaleza en el desierto, cerca de la frontera del Rajastán con Pakistán, parece recién salida de un cuento de hadas árabe. Fundada en el siglo XII para funcionar como estación de paso para las caravanas de camellos que viajaban entre la India y Asia Central, Jaisalmer es una ciudad de caliza dorada con murallas almenadas, una magnífica fortaleza, y varios havelis de piedra y madera exquisitamente tallada. Vista al atardecer, y desde lejos, resplandece con la luminosidad de un espejismo. El impresionante fuerte de Jaisalmer corona una colina de 80 m de altitud, y aproximadamente una cuarta parte de los 40.000 habitantes de la ciudad residen entre sus murallas. Poca cosa ha cambiado en este lugar desde hace siglos. Si alguna vez se intentara realizar un esfuerzo récord para reunir un gran número de casas, templos y palacios en un espacio reducido, éste sería el resultado: el fuerte es una verdadera colmena de callejuelas serpenteantes, con formidables puertas en las murallas, un palacio de maharajá, un patio de ceremonias y unos templos jainistas bellamente esculpidos. Los más hermosos havelis construidos por los ricos mercaderes de Jaisalmer son Patwon ki Haveli, Salim Singh ki Haveli y Nathmal ki Haveli. A pesar de ser extraordinariamente pintoresco, no es preciso forzar demasiado la vista para darse cuenta de que Jaisalmer se está deteriorando a un ritmo alarmante. Su desintegración ha conseguido, por fin, reunir a grupos locales y gubernamentales con intereses arqueológicos y turísticos, y se ha lanzado una campaña con el lema "Jaisalmer en peligro" en el Reino Unido. Las excursiones a camello son un buen negocio en Jaisalmer, y resultan una forma estupenda de descubrir el desierto. Hay que asegurarse, sin embargo, de obtener todos los servicios por el precio acordado, ya que abundan las decepciones. La mayoría de los itinerarios duran tres o cuatro días. El mejor momento del año para recorrerlos es entre octubre y febrero. Rajastán cuenta con un sistema de autobuses razonablemente fiable y una red ferroviaria bastante extensa, de manera que no cuesta demasiado llegar hasta Jaisalmer. En ciertos tramos del ferrocarril, se están realizando obras para mejorar la rapidez del transporte, por lo que conviene comprobar en la estación los nuevos horarios y posibles cambios de ruta. Aquellos que quieran experimentar cómo viven los más afortunados de la tierra, pueden reservar alojamiento en el Palace on Wheels, que pasa por Jaisalmer en su regio camino. Se trata de un hotel móvil, sobre ruedas, decorado como el carruaje tradicional de ceremonia de un maharajá, tan caro como lujoso. Jaisalmer se encuentra a 795 km de Delhi. Leh Leh, antaño punto de partida para las caravanas de yaks que se dirigían hacia Asia Central, se halla situada en un pequeño valle justo al norte del valle del Indo. En la actualidad es, en parte, centro militar estratégico y, en parte, centro turístico. Su valor más seguro para alcanzar la fama es el Leh Palace, construido en el siglo XVI, aunque actualmente desierto y muy deteriorado: un legado de las guerras de Ladakh con Cachemira, en el siglo XIX. El motivo principal para realizar la ascensión hasta allí es la magnífica vista que se divisa desde el tejado. Las montañas Zanskar, al otro lado del río Indo, parecen estar al alcance de la mano. El palacio fue vendido al organismo arqueológico de la India por la familia real de Ladakh y, en la actualidad, se está programando un ambicioso proyecto de restauración. Con un poco de suerte, se puede conseguir que un monje abra la sala de plegaria central, preservada pero fuera de uso en la actualidad. Es un lugar polvoriento y misterioso, con enormes máscaras asomando entre las tinieblas. Vale la pena escapar de las tiendas de artesanía y los restaurantes de mochileros para pasear por las sinuosas callejuelas del barrio antiguo, y vislumbrar el aspecto que tenía la localidad antes de que empezara a recibir la visita de los turistas. Desde Leh se puede realizar una excursión de una sola jornada, muy popular, hasta el Tikse Gompa, a 20 km, en un pintoresco enclave que domina el río Indo. Este centro religioso alberga una importante colección de libros de estilo tibetano y algunas obras de arte excelentes. También resulta un buen lugar para asistir a ceremonias religiosas. El Hemis Gompa, que está a 45 km, es el templo más grande e importante de Ladakh, famoso por su Hemis Festival, dos días de elaboradas danzas de máscaras ante una muchedumbre de apasionados espectadores, que suele celebrarse la segunda mitad de junio o a principios de julio. Para aquellos que no hayan experimentado un subidón suficiente de adrenalina en el viaje hasta Ladakh, el descenso en aguas rápidas del Indo puede organizarse a través de varias agencias que operan desde Leh, y también es posible realizar excursiones de senderismo en los valles del Markha y del Indo. Cómo llegar o partir de Leh puede variar bastante según la época del año: de junio a septiembre no presenta ningún problema arribar en avión, pero la cosa cambia en cuanto llegan los meses de invierno. Si las condiciones climáticas lo permiten, se puede volar desde y hacia Delhi, Jangmur y Srinagar. Pero sólo hay dos rutas de autobús para salir de Leh, y ambas están aquejadas del principio de la incertidumbre: a veces los vehículos no aparecen. En el peor de los casos, siempre nos queda el recurso de los vehículos todoterreno y taxis de larga distancia, más caros que los autobuses, aunque con la ventaja de hallarse siempre disponibles. Khajuraho Esta preciosa y tranquila población, en el norte de Madhya Pradesh, cuenta con una saturación de edificios religiosos. Se pueden encontrar templos dedicados a todo lo imaginable: dioses del sol, toros sagrados y, lo más espectacular y memorable de todo, sexo. Las posibilidades eróticas que sugieren las estatuas de piedra han contribuido a consolidar la fama internacional de Khajuraho. Otro elemento destacado del arte de esta ciudad es la artesanía, profusamente decorada, del período Chandela, una dinastía que perduró durante cinco siglos antes de caer bajo el empuje del islam. Los visitantes también pueden asistir a un festival de danza que se celebra en marzo y congrega a varios de los mejores bailarines clásicos del país, y para el que los templos, espléndidamente iluminados, forman un espectacular telón de fondo. Los edificios religiosos de mayor tamaño e importancia se encuentran en el grupo occidental, de gran belleza arquitectónica. En su exterior, los templos consisten en torres curvilíneas con racimos de torrecitas más pequeñas pegadas a ellas, y sugieren los picos de las montañas convergiendo alrededor de una gran cumbre central. Alrededor de los muros exteriores pueden verse dos o tres hileras sobrepuestas de diosas, dioses, reyes, héroes, cortesanos, y parejas en abrazo carnal así como, en algunos casos, frisos que representan varias formas de bestialidad. Los interiores están igualmente ornamentados, con un pórtico abierto que conduce hasta una sala central y un vestíbulo, más allá del cual se encuentra un sanctasanctórum que contiene una estatua del dios principal. De hecho, escultura y arquitectura encajan con tanta perfección que cada edificio parece haber sido concebido por un solo creador; con una libido muy fuerte, por cierto. La llegada hasta Khajuraho puede no ser fácil, ya que esta población se encuentra realmente en el fin del mundo y requiere un largo viaje en autobús por estrechas carreteras secundarias. Es preferible llegar hasta allí en avión, y la Indian Airlines ofrece un vuelo Delhi-Agra-Khajuraho-Benarés diario. Los aviones suelen ir muy llenos, así que es preciso reservar con tanta antelación como sea posible. Los autobuses salen de Agra, Ghansi y Jhansi, y si se viaja en tren hay que hacer transbordo en esta última localidad y seguir en autobús. Estanques de Kerala La compleja red de lagunas, lagos, ríos y canales de la franja costera de Kerala forma la base de un estilo de vida regional muy característico, y un viaje en barca por estas aguas internas constituirá uno de los momentos más interesantes de una visita a este estado. Las barcas atraviesan lagos poco profundos, rodeados de palmeras y sembrados de redes chinas, y avanzan por estrechos y sombreados canales donde los nativos cargan fibra de coco, copra y anacardos en sus barcazas. En el camino, se detienen en pequeños asentamientos, donde la gente vive de lo que obtiene en unas estrechas lenguas de tierra, de tan sólo unos metros de ancho, cuidadosamente cultivadas. A veces puede verse alguna barca tradicional, de enormes velas, y con la proa tallada en forma de dragón. El viaje más popular por estas aguas es el trayecto de ocho horas entre Quilon y Alappuzha, pero la mayoría de compañeros de viaje en esta ruta serán visitantes extranjeros. Para disfrutar de una experiencia más local, o si se desea simplemente embarcarse en un viaje más corto, algunas barcas locales cubren el trayecto de Alappuzha a Kottayam y Changanachery. Kollam se encuentra en la ruta de Thiruvananthapuram a Ernakulam, cubierta por numerosos autobuses, además de encontrarse casualmente situada en la confluencia de cuatro líneas de ferrocarril distintas. No representa ningún problema llegar hasta allí desde cualquier ciudad meridional importante, aunque está muy lejos de Delhi: a 2.756 km. Islas Andaman y Nicobar Este rosario de 300 islas tropicales, cubiertas de exuberante selva, se encuentra en la bahía de Bengala, entre la India y Birmania, y se extiende casi hasta la punta de Sumatra. Desde un punto de vista étnico, las islas no forman parte de la India y, hasta hace muy poco tiempo, sólo estaban habitadas por pueblos tribales indígenas. La mayoría de las islas Andaman y Nicobar están desiertas, rodeadas de arrecifes de coral, y cuentan con playas de arena blanca y un agua increíblemente transparente. Éste es un lugar excelente para practicar el buceo y el submarinismo, y para relajarse en la playa. Los turistas indios pueden moverse libremente por las islas, aunque los extranjeros deben procurarse primero un permiso de 30 días, que autoriza a viajar solamente por ciertas zonas. Hay vuelos regulares desde Calcuta y Madrás hasta Port Blair en South Andaman; los permisos se extienden en el aeropuerto de llegada. Para arribar hasta las islas, también se puede viajar en barco desde Calcuta y Madrás, pero éste tarda cuatro días y no sale con mucha frecuencia; si a pesar de todo se desea tomar el barco, el permiso debe solicitarse por adelantado. Parque Nacional de Kanha Kanha es uno de los parques nacionales más grandes y remotos de la India, y abarca 1.945 km² de selva y praderas sembradas de árboles, regadas por una extensa red de ríos y riachuelos. El Libro de la selva, de Rudyard Kipling, está ambientado en este parque, que cuenta con una excelente variedad de fauna salvaje, incluidos el leopardo, el chital (ciervo moteado), el sambar (el mayor ciervo indio) y, el más famoso de todos, el tigre. Se pueden realizar excursiones en elefante a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, si bien cada vez resulta más improbable vislumbrar algún tigre, a causa de la actividad de las bandas de cazadores furtivos. Aunque los animales salvajes pueden verse en cualquier momento, hay más probabilidades de divisar alguno en los meses más cálidos, de marzo y abril, ya que entonces los animales salen de sus guaridas entre los árboles en busca de agua. El parque permanece cerrado del 1 de julio al 31 de octubre. Hay autobuses estatales directos que salen dos veces al día de Jabalpur. Se trata de unos vehículos viejos y destartalados, con muy poco espacio (por lo menos hasta Mandla), de manera que no conviene viajar con mucho equipaje. La estación de ferrocarril más cercana está a casi dos horas en autobús. El número de senderistas que visitan el Himalaya indio es relativamente reducido, comparado con los que trepan por los senderos del Nepal, de manera que, para explorar en paz la cordillera más grande del mundo, es mejor practicar el senderismo en Himachal Pradesh o Uttar Pradesh. La temporada se extiende más o menos de abril a noviembre, pero está sujeta a grandes variaciones, y algunos caminos sólo están abiertos un par de meses al año. Los principales centros de senderismo de la India son Lahaul, Spiti y los valles de Kulu y de Kangra, en Himachal Pradesh; al norte de Rishikesh, en la parte septentrional de Uttar Pradesh; Darjeeling, en Bengala Occidental; Yuksam en Sikkim, y Leh en Ladakh. La temporada de esquí transcurre de enero a marzo, y existen algunas estaciones en Narkanda, en el estado de Himachal Pradesh, y en Auli, en Uttar Pradesh. Las instalaciones son bastante rudimentarias, pero con ello la experiencia resulta aún más divertida. Normalmente, habrá algún arrastre en funcionamiento y un lugar donde alquilar el equipo. El après-ski consiste en comer chapatis y tomar una buena taza de té de jengibre. La India no es especialmente famosa por sus playas, aunque hay algunos centros playeros aceptables en Goa, justo al otro lado de la frontera de Karnataka en Gokarna, y en Kovalam (Kerala). También hay buenas playas en Diu y en Puri, Orissa. Las islas Andaman y Nicobar, en la bahía de Bengala, cuentan asimismo con excelentes playas, y ofrecen la única posibilidad de practicar el submarinismo y el buceo en todo el país. En los desiertos de alrededor de Jaisalmer y Pushkar, en el Rajastán, pueden organizarse excursiones a camello, con una duración de entre unas horas y varios días. El mejor momento del año se da entre octubre y febrero. Si el viaje en camello ha dejado al visitante sediento y magullado, siempre puede recurrir al descenso por las aguas rápidas del Indo, que se organiza en Leh. La primera gran civilización india floreció a lo largo del valle del río Indo durante más de mil años (2500-1700 a.C. aproximadamente). Sus grandes ciudades, Mohenjodaro y Harappa (actualmente en Pakistán), estuvieron dominadas por los sacerdotes, que sembraron los rudimentos del hinduismo. Los invasores arios procedentes de Asia Central barrieron el país entre los años 1500 y 200 a.C., y en seguida controlaron el norte de la India, empujando a sus habitantes dravídicos originarios hacia las regiones meridionales. Los ocupantes trajeron sus propios dioses y sus tradiciones ganaderas y carnívoras, pero fueron absorbidos hasta tal punto que en el siglo VIII a.C. los sacerdotes había vuelto a establecer su supremacía, consolidada en el sistema de castas: una jerarquía mantenida por reglas muy estrictas que aseguraban el poder de los sacerdotes brahmánicos. El budismo, que surgió hacia el año 500 a.C., condenaba este sistema. Ello dio lugar a un movimiento radical en el hinduismo en el siglo III a.C., con la conversión del emperador Asoka, de la dinastía Maurya, que controlaba gran parte de la India. Asoka (273-232 a.C.) implantó el budismo como religión oficial del imperio, y durante su reinado, la India conoció uno de los períodos de mayor esplendor. En 326 a.C., Alejandro Magno alcanzó el norte de la India durante su expedición de conquista hacia Oriente, pero se retiró poco después de vencer al rey Poros. Sin embargo, la influencia cultural griega permaneció durante mucho tiempo en las regiones del norte. Varios imperios surgieron y cayeron en el norte del país tras el colapso de los Mauryas. Sin embargo, uno de ellos, la dinastía Gupta, que comenzó en 320 d.C. y permaneció en el trono 160 años, instauró otra edad dorada de poesía, literatura y arte en la India. Este período coincidió con el renacimiento del hinduismo en detrimento del budismo. El nuevo resurgimiento se desarrolló entre el año 40 y el 600 d.C. Después de la invasión de los hunos, en el siglo VI, el norte de la India se fragmentó en una serie de reinos hindúes y no se reunificaría realmente hasta la llegada de los musulmanes. Sin embargo, el extremo más meridional, cuya prosperidad dependía de sus lazos comerciales con los egipcios, los romanos y los pueblos del sureste asiático, no se vio afectado por la agitación del norte, y el hinduismo no vio nunca amenazado su control de la región. En 1192 llegaron los musulmanes de Oriente Próximo. Al cabo de veinte años, toda la cuenca del Ganges había caído bajo control mahometano, aunque el islam no consiguió penetrar en el sur. Dos grandes reinos se desarrollaron en la actual Karnataka: el poderoso reino hindú de Vijayanagar, y el fragmentado reino musulmán de Bahmani. Los emperadores mongoles penetraron en el Punjab procedentes de Afganistán, derrotaron al sultán de Delhi en 1525 y propiciaron otra edad de oro artística. Pero el imperio maratha creció durante el siglo XVII y fue apoderándose del territorio mongol. Los marathas, procedentes de la parte noroccidental del Decán (India central y meridional), consolidaron el control del centro de la India hasta que cayeron ante el último gran poder imperial, el de la corona británica. Sin embargo, el Imperio Británico no fue el único país europeo que se estableció en la India: los portugueses habían controlado Goa desde 1510, y los franceses, daneses y holandeses también habían establecido allí sus avanzadillas comerciales. En 1803, cuando los británicos derrotaron definitivamente a los marathas, la mayor parte del país estaba bajo el control de la British East India Company, que había establecido su primer puesto comercial en Surat (Gujarat) en 1612. Para la compañía británica, la India no era más que un lugar donde ganar dinero, y despreciaba por completo su cultura, creencias y religiones. Gran Bretaña desarrolló en el país actividades mineras para extraer hierro y carbón, así como plantaciones de té, café y algodón, e inició la construcción de la vasta red de ferrocarriles de la India. Los británicos fomentaron el absentismo de los terratenientes, al aligerarlos de la carga de la administración y recaudación de impuestos, lo que, a su vez, ocasionó el empobrecimiento de la población rural, un problema que sigue siendo crónico en Bihar y Bengala Occidental. El motín de 1857 en el norte acabó con la desaparición de la British East India Company, y la administración del país quedó en manos del gobierno británico. La oposición al poder británico resurgió con fuerza a principios del siglo XX. El Congreso establecido para dotar a la India de un cierto grado de autonomía empezó entonces a exigir verdaderas libertades. En 1915, Gandhi regresó de Sudáfrica, donde había ejercido la abogacía, para dedicarse de pleno a la lucha por la independencia, adoptando una política de resistencia pasiva y de no violencia, o satyagraha. La II Guerra Mundial asestó un golpe mortal al colonialismo, y la independencia fue ya inevitable. Pero, dentro del país, la amplia minoría musulmana se dio cuenta de que una India independiente iba a estar dominada por los hindúes. Creció el comunalismo, con la Liga Musulmana dirigida por Muhammad Ali Jinnah, portavoz de la gran mayoría de musulmanes, y el Partido del Congreso, dirigido por Jawaharlal Nehru, representando a la población hindú. El intento de crear una nación musulmana aparte era el principal obstáculo para que los británicos concedieran la independencia al país. Pero, ante este callejón sin salida político y la creciente tensión, el virrey Mountbatten decidió a regañadientes dividir el país y estableció un rápido programa hacia la independencia. Por desgracia, las dos regiones de mayoría musulmana estaban situadas en lados opuestos del país, con lo que la nueva nación pakistaní estaría dividida por una India hostil. Cuando, finalmente, se anunció el establecimiento de la línea divisoria, empezó el éxodo más importante de la historia, con los musulmanes desplazándose hacia Pakistán y los hindúes y sijs regresando a la India. Más de 10 millones de personas emigraron, e incluso las estimaciones más moderadas calculan que 250.000 de ellas murieron. El 30 de enero de 1948, Gandhi, profundamente decepcionado por la Partición y el consiguiente derramamiento de sangre, sería asesinado por un fanático hindú. Tras el trauma de la división nacional, el primer dirigente de la India independiente, el primer ministro Jawaharlal Nehru, abogó por una constitución laica, una planificación central socialista y una estricta política de neutralidad. El país optó por unirse a la Commonwealth, pero también estrechó sus lazos con la URSS, en parte a causa de sus conflictos con China, y en parte también por el apoyo estadounidense a su acérrimo enemigo, Pakistán, especialmente hostil hacia la India al reclamar el estado de Cachemira, de mayoría musulmana. India y Pakistán se enfrentaron violentamente en 1965 y 1971, la primera vez por la cuestión de Cachemira y la segunda por el Pakistán oriental (que consiguió la independencia con el nombre de Bangladesh). El siguiente primer ministro indio y estadista de talla internacional fue la hija de Nehru, Indira Gandhi, quien resultó elegida en 1966. Todavía goza de gran estima en el país, aunque algunos le reprochan haberse inmiscuido en los fundamentos democráticos de la India al declarar el estado de emergencia en 1975. Indira fue asesinada en 1984 por sus guardaespaldas sijs, en represalia por haber expulsado a un grupo de radicales armados pertenecientes a esta religión del templo de Oro en Amritsar. El control dinástico de los Gandhi en la política india continuó cuando su hijo, Rajiv, subió al poder. Rajiv implantó una nueva política, más pragmática, en el país. Alentó las inversiones extranjeras y la introducción de la tecnología moderna, suavizó las restricciones en las importaciones y así se crearon numerosas industrias. Estas medidas proyectaron a la India en la década de 1990 y la sacaron de su aislamiento, pero no hicieron nada para estimular el gigantesco sector rural del país. Rajiv fue asesinado durante una campaña electoral por un seguidor de los Tigres Tamiles de Sri Lanka. Los peligros del comunalismo en la India quedaron patentes en 1992, cuando una muchedumbre hindú tomó por asalto y destruyó una mezquita construida en el lugar donde nació Rama, en Ayodhya. El partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP) ha sabido siempre capitalizar este tipo de incidentes, y ha ejercido el poder con varias coaliciones dispares en los últimos años. A pesar de los peligros de jugar con la política nacionalista, la postura tradicionalista hindú del BJP ha atraído a los votantes preocupados por la conservación de los valores tradicionales ante el asiduo ataque de las influencias globales modernas. En 1998, la India llevó a cabo su primera prueba con armamento nuclear. A pesar del descontento internacional, las pruebas nucleares fueron recibidas con gran júbilo en el país y levantaron una oleada de adhesiones para el BJP. Sin embargo, en abril de 1999 el primer ministro Vajpayee había perdido el apoyo de la mayoría en el parlamento, y tuvo que enfrentarse a una moción de confianza, que perdió por un voto. Todo parecía indicar que Sonia Gandhi, la viuda de Rajiv Gandhi, llevaría al Partido del Congreso hacia la victoria tras sus tres años de ostracismo político, pero ésta fue incapaz de asegurar una coalición y el país tuvo que volver a las urnas, por tercera vez en igual número de años. El BJP volvió a formar gobierno, aunque con una considerable disminución del apoyo popular. Desde entonces, las tensiones con Pakistán han ido fluctuando periódicamente a pesar de los intentos de acercamiento por parte de las clases políticas. En enero de 2001, un terremoto en Gujarat acabó con la vida de 20.000 personas y dejó a más de medio millón sin hogar. En diciembre del mismo año, un individuo armado irrumpió en el parlamento nacional matando a trece de sus miembros, mientras que cientos de personas fueron asesinadas en Gujarat un año antes del terremoto como consecuencia de los conflictos entre hindúes y musulmanes. En 2002, la crisis entre la India y Pakistán por la región de Cachemira estalla de nuevo. Más de un millón de soldados de ambos países llegaron a la frontera y ensayaron con misiles nucleares. Afortunadamente a finales de 2003, ambos países declaran el alto el fuego. La India emprende de nuevo el diálogo con los separatistas de Cachemira. El 14 de mayo de 2004, con una mayoría del Partido del Congreso y con el apoyo de la izquierda, los legisladores votaron a la cabeza del Partido del Congreso (CP), Sonia Gandhi como nueva primer ministra. Sin embargo, debido a la campaña en su contra por ser de origen italiano, renunció 4 días más tarde, designando a Manmohan Singh, lider de la minoritaria religión Sij como nuevo primer ministro. La religión está íntimamente unida a todas las facetas de la vida de la India. A pesar de una democracia secular, es uno de los pocos países de la tierra donde las estructuras sociales y religiosas que definen la identidad nacional permanecen intactas. Y así ha sido durante cuatro mil años por lo menos, a pesar de invasiones, persecuciones, colonialismo europeo y agitación política. Con la tecnología moderna infiltrándose cada vez más en el tejido de la sociedad, los cambios son inevitables, pero la India rural sigue siendo casi la misma desde hace miles de años. Las instituciones sociales y religiosas son tan fuertes que han absorbido, ignorado o rechazado todos los intentos de destrucción o cambio radical. Un 80 por ciento de la población, aproximadamente, practica el hinduismo. En términos de número de adeptos, es la religión más extendida de Asia y una de las más antiguas del mundo. Se basa en un vasto panteón de dioses y varios libros sagrados, y afirma que cada persona vive una serie de nacimientos o reencarnaciones que en último término abocan a la salvación espiritual. Con cada nacimiento, la persona se acerca o se aleja de la iluminación; el factor decisivo es el karma de cada uno. El hinduismo tiene tres prácticas básicas: el puja (o culto), la incineración de los muertos, y las normas y reglas del sistema de castas. Es una religión que no se plantea el proselitismo, ya que no es posible convertirse a ella: se nace hindú o no se nace. Por otra parte, el budismo fue fundado en el norte de la India alrededor del año 500 a.C., y se extendió rápidamente cuando el emperador Asoka lo adoptó, pero fue gradualmente reabsorbido por el hinduismo. Actualmente, los hindúes consideran a Buda como otra reencarnación del dios hindú Visnú. En la actualidad sólo existen 6,6 millones de budistas en la India, aunque algunos enclaves budistas del norte del país, como Bodhgaya, Sarnath (cerca de Benarés) y Kushinagar (cerca de Gorajpur) siguen siendo importantes centros de peregrinación. La religión jainista también surgió como un intento de reformar el hinduismo brahmánico, en el mismo momento que el budismo y en gran parte por las mismas razones. Los jainistas son actualmente unos 4,5 millones y se encuentran sobre todo en las zonas del oeste y suroeste del país. Esta religión no ha encontrado nunca adeptos foráneos. Creen que el universo es infinito y no fue creado por ninguna deidad. También creen en la reencarnación y en la posible salvación espiritual siguiendo el camino de los profetas. Hay más de 100 millones de musulmanes en la India, lo que la convierte en una de las naciones musulmanas más grandes del mundo. El islam es la religión predominante en los países vecinos de Pakistán y Bangladesh, y existe una mayoría mahometana en Jammu y Cachemira. La influencia musulmana se refleja sobre todo en la arquitectura, el arte y la gastronomía. Los sijs de la India suman 18 millones y viven principalmente en el Punjab. Esta religión se proponía en un principio unir lo mejor del hinduismo y del islam, y sus principios básicos son similares a los del hinduismo, aunque con la importante diferencia de que se oponen al sistema de castas. El santuario más importante de esta religión es el templo de Oro de Amritsar. La India es el lugar más parecido a Babel que existe en la tierra. No existe ningún idioma común indio, razón por la cual, el inglés sigue, en parte, hablándose en todo el país casi medio siglo después de que los británicos lo abandonaran. La constitución reconoce oficialmente 18 lenguas, pero en el censo de 1991 se registraron más de 1.600 idiomas menores y dialectos. El tema lingüístico está muy politizado, debido en gran parte al hecho de que el trazado de muchas fronteras estatales siguió en muchos casos el de las fronteras lingüísticas. A pesar de importantes iniciativas para establecer el hindi como idioma oficial de la nación, en detrimento progresivo del inglés, estos intentos se han visto obstaculizados por la predominancia de los idiomas dravídicos en el sur del país, muy alejados del hindi hablado en el norte. Las clases altas de la sociedad india siguen hablando inglés como idioma compartido por la élite educada, enarbolándolo como un emblema de su posición social y como un pasaporte hacia el mundo de los negocios internacionales. Aunque, a decir verdad, sólo un 3 por ciento aproximadamente de los ciudadanos indios dominan realmente este idioma. El arte indio es básicamente religioso en su temática y desarrollo, y para apreciarlo es preciso poseer un mínimo de conocimientos básicos sobre las creencias extendidas en el país. Sus expresiones más destacadas incluyen la danza india clásica, la arquitectura y la escultura de los templos hindúes (disciplinas a veces difíciles de diferenciar en dichos templos), la arquitectura militar y urbana del imperio mongol, las pinturas en miniatura, y la fascinante música india. Esta última puede resultar difícil de comprender para los extranjeros, ya que ignora el concepto de la armonía expresado en términos occidentales, pero vale la pena no desanimarse por esta diferencia. A los indios les encanta el cine. La industria cinematográfica de la India, centrada en Bombay, es una de las más importantes y llenas de fascinación del mundo entero, si bien una enorme cantidad de las películas que se producen allí son melodramas basados en tres ingredientes vitales: romance, violencia y música. El viajero sabrá a qué atenerse con la simple observación de los carteles fantásticamente pintados a mano que dominan muchas calles. Para hacerse una idea aproximada del contenido de las películas indias, basta con imaginarse una mezcla entre Rambo, Sonrisas y lágrimas, y una epopeya bíblica de Cecil B. De Mille. Se trata de puro escapismo popular, muy duro para el oído, pero que el visitante no debería perderse bajo ningún concepto. No todos los hindúes son oficialmente vegetarianos, como se cree a menudo. Esta práctica predomina sobre todo en las regiones meridionales (no influenciadas por los arios y musulmanes consumidores de carne) y en la comunidad gujarati. Hay considerables variaciones regionales de norte a sur, en parte a causa de las condiciones climáticas, y también debido a las influencias históricas. En el norte se consume mucha más carne y la cocina es a menudo de estilo mongol, más parecida a la cocina de Oriente Próximo y Asia Central. Esta gastronomía se inclina más hacia las especias y no tanto hacia el chile; los cereales y el pan son más populares que el arroz. En el sur se consume más arroz, más comida vegetariana y el curry suele ser más picante. Otra característica de la alimentación vegetariana meridional es que no emplea cubiertos: se come con los dedos, aunque nunca con los de la mano izquierda. La India es un gran país de forma triangular situado en el sur de Asia, que se apoya en la larga extensión del Himalaya al norte y penetra en el océano Índico al sur. Limita con Pakistán al noroeste, China, Nepal y Bután al norte, y Bangladesh y Birmania al este. Sri Lanka es la isla con forma de lágrima situada en su extremidad meridional. La India cubre un territorio de unos 3.287.000 km², aunque esta cifra es algo aleatoria a causa de los desacuerdos fronterizos con Pakistán y China. Se trata del séptimo país más grande del mundo. En el norte de la India se encuentran las cumbres nevadas y los profundos valles del Himalaya, así como la vasta llanura del Ganges, que separa la región del Himalaya de la península meridional y se extiende desde el mar de Omán hasta la bahía de Bengala. Al sur de las llanuras, el país se eleva formando una altiplanicie de forma triangular conocida como la meseta del Decán, cuya altitud oscila entre 300 y los 900 metros. La meseta está rodeada por los Ghates orientales y occidentales, unas cadenas montañosas que corren paralelas a la costa y separan las fértiles franjas costeras del interior del país. Suele decirse que la fauna salvaje de la India ha gozado de una posición protegida y privilegiada gracias a los ideales religiosos y a los sentimientos de los hinduistas, jainistas y budistas, pero gran parte de esta tradición ya se ha perdido. Las abundantes cacerías de los ingleses y los rajás indios, la deforestación a gran escala de las selvas para la agricultura, la caza furtiva, los pesticidas y el crecimiento constante de la población han producido un efecto demoledor sobre el medio ambiente indio. En la actualidad, sólo un 10 por ciento del país se halla aún cubierto de bosques, y tan sólo un 4 por ciento del territorio está protegido en reservas y parques naturales. Sin embargo, en las últimas décadas, el gobierno ha adoptado importantes medidas para mejorar la gestión medioambiental y ha establecido más de 350 parques y reservas. Respecto a la fauna, destacan sobre todo leones, tigres, leopardos, panteras, elefantes y rinocerontes, si bien el país cuenta también con una amplia diversidad de antílopes y ciervos, búfalos salvajes, enormes bisontes indios, osos perezosos, hienas listadas, jabalíes, chacales y perros salvajes. Entre las especies de simios se encuentran los macacos rhesus, los macacos silenos y los langures comunes de cola larga. El mundo de los reptiles cuenta con magníficas cobras reales, pitones, cocodrilos, grandes tortugas de agua dulce y varanos, mientras que las especies de aves incluyen los buceros de gran tamaño, las águilas culebreras y los búhos pescadores, así como la elegante ave nacional: el pavo real. El clima registra grandes variaciones, desde los áridos desiertos del Rajastán a las frías tierras altas de Assam, que es posiblemente el lugar más húmedo de la tierra. Pero, básicamente, la India posee un ciclo anual de tres estaciones: cálida, húmeda y fría. El calor empieza a aumentar en las llanuras septentrionales alrededor del mes de febrero y llega a ser insoportable en abril. Las primeras señales de los monzones aparecen en mayo, con un alto índice de humedad, chaparrones de corta duración y violentas tormentas eléctricas. Las lluvias empiezan alrededor del 1 de junio en el extremo meridional del país, y se extienden hacia el norte para cubrir todo el territorio a principios de julio. Los monzones no refrescan el ambiente, pero se reciben con gran alivio, especialmente por parte de los agricultores. El monzón principal viene del suroeste, pero la costa, al sureste, se ve afectada por el corto y sorprendentemente húmedo monzón del noreste, que trae lluvia desde mediados de octubre hasta finales de diciembre. El principal finaliza alrededor de octubre, y en las ciudades septentrionales las noches suelen ser muy frescas en diciembre. En el extremo meridional, donde nunca refresca, las temperaturas no son excesivamente calurosas, sino agradables y templadas. Indian Airlines, compañía gestionada por el gobierno, opera sólo en vuelos nacionales y cuenta con una red muy extendida. Air India, en cambio, realiza las conexiones internacionales del país, aunque también funciona en el ámbito nacional en las rutas de Bombay-Delhi, Bombay-Calcuta, Delhi-Calcuta y Bombay-Madrás. La liberalización ha mejorado radicalmente el servicio y aumentado el número de operadores secundarios, aunque varios de ellos han tenido que cerrar en los últimos tiempos. Sahara Indian Airlines y Jet Airways son, probablemente, los más estables entre estos nuevos competidores. El sistema ferroviario de la India es merecidamente legendario, así que viajar en tren por el país no es comparable, en absoluto, a hacer lo mismo en cualquier otra parte del mundo. A veces puede resultar incómodo y frustrante, pero eso también forma parte de la experiencia viajera. Conviene aprender lo antes posible los puntos clave de la etiqueta ferroviaria india pues, en caso contrario, el turista se encontrará intentando defender inútilmente su espacio privado. Hay varias clases distintas y diferentes tipos de trenes; los más recomendables son los directos o los correo, pero vale la pena probarlos todos, aunque sólo sea como experiencia. El sistema de reservas es un verdadero laberinto, merecedor de un estudio antropológico. No obstante, hay que tener paciencia, porque es uno de los pocos procedimientos burocráticos del país que funciona de verdad. A la hora de reservar billete, conviene aprovechar la adjudicación de la cuota turística, cuando sea posible: así resultará más fácil obtener asiento. Los autobuses varían mucho de un estado a otro, pero en los principales trayectos a menudo se puede elegir entre varias categorías: ordinario, directo, de semilujo, lujo, lujo con aire acondicionado e, incluso, de lujo con coche cama. Además de las compañías estatales, en muchas rutas operan también empresas privadas. Estas últimas suelen ofrecer los vehículos más rápidos y más confortables (evidentemente, también los más caros), y pueden ser la mejor opción para los recorridos más largos. Los estatales están atestados de gente y son lentos e incómodos. Pero, lo que es peor, hay que ser casi un profesional del rugby para lograr subir al vehículo, eso sin mencionar que durante el trayecto el viajero se verá seguramente obligado a escuchar la estridente música pop hindi que atrona desde los altavoces. El autobús es el único medio de transporte que lleva a Cachemira y el mejor para llegar a Nepal desde Uttar Pradesh; también resulta más rápido que el tren en el norte de Bihar y en gran parte del Rajastán. Es muy fácil alquilar un coche con conductor pero, en cambio, se deben poseer nervios de acero y un karma excelente para conducir en la India. Normalmente, los automóviles se alquilan por días, con un kilometraje diario limitado. El viajero suele correr también con los gastos de manutención del conductor, por lo que conviene establecer claramente la cantidad diaria que ello deberá costarle antes de emprender el viaje. Si el trayecto en perspectiva es muy largo, lo mejor es dar primero un corto paseo con el conductor contratado, por si acaso su manejo de los frenos no es el más adecuado. Actualmente, viajar en moto por la India (especialmente con una Enfield Bullet) se ha convertido en un pasatiempo popular, aunque constituye una actividad arriesgada, no muy adecuada para el motorista aficionado. Las bicicletas son un excelente medio de transporte en las ciudades y suelen alquilarse por una miseria. Los trayectos más largos, sin embargo, requieren bastante valor y rodillas de acero. Aquellos que quieran traerse su propia bicicleta deben pensárselo dos veces, si no quieren que su reluciente diez marchas sea tocada, explorada y manoseada en cada parada. Los transportes locales incluyen desde los autobuses y taxis hasta los autorickshaws, ciclorickshaws y tongas (coches de caballos). Los taxis pueden llevar taxímetro, pero éste sólo funciona en algunas ciudades. Los autorickshaws de tres ruedas cuestan generalmente la mitad que un taxi, aunque también permiten al pasajero inhalar mejor los gases del combustible. Los ciclorickshaws han desaparecido prácticamente de los centros de las principales ciudades, aunque siguen constituyendo una parte esencial de la red de transportes en las ciudades más pequeñas. Antes de comenzar la carrera, hay que negociar el precio. · Kipling, Rudyard: Kim, Altaya, 1995; Cuentos de la India, Editorial Jaguar, 2000 · Forster, E. M. : Pasaje a la India, Alianza Editorial, 1998 · Rushdie, Salman: Hijos de la medianoche, Plaza y Janés, 1997 · Seth, Vikram: Un buen partido, Orbis, 1997 · Roy, Arundhati: El dios de las pequeñas cosas, Anagrama, 2000 · Mela, Gita: Karma Cola, Kairós, 1999 · Théroux, Paul: El gran bazar del ferrocarril, Ediciones B, 1999 · Naipaul, V. S.: India, Editorial Debate, 1998 · Collins, Larry y Lapierre, Dominique: Esta noche, la libertad, Plaza y Janés, 1998 · Lapierre, Dominique: La ciudad de la alegría, Seix Barral, 1999 · Sen, Mala: La reina de los bandidos: la verdadera historia de Phoolan Devi, Editorial Horas y Horas, 1995 · Téllez González, Miguel: Mitología hindú, Editorial Andina, 1979 · Upanishads, Siruela, 1997 · Bhagavad Gita, Debate, 1999 · Dalrymple, William: La ciudad de los Djinns: un año en Delhi, Ediciones B, Barcelona, 2001 · Obras de Rohinton Mistry y R. K. Narayan
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