Nombre oficial: República de Indonesia Superficie: 1.919.440 km² Población: 234.890.000 hab. Capital: Yakarta (9.300.000 hab.) Nacionalidades y etnias: Existen 365 grupos étnicos y tribales. Los principales son: acehnesenses, batakos, minangkabauseses (Sumatra); javaneses, sondaneses (Java); balineses (Bali); sasakos (Lombok) y danises (Irian Occidental) Idioma: bahasa indonesio (más 583 dialectos), inglés Religión: 88% musulmanes, 8% cristianos, 2% hindúes Régimen político: república presidencialista Presidente: Susilo Bambang Yudhoyono
PIB: 173.000 millones de dólares PIB per cápita: 807 dólares (604 euros) Crecimiento anual: -4% Inflación: 11.9% Principales recursos económicos: petróleo, gas, textiles, madera, café, caucho, carbón, estaño, cobre, arroz, pimienta, aceite de palma Principales socios comerciales: Japón, Estados Unidos, Singapur
Visados: los ciudadanos de la Unión Europea, Estados Unidos, Argentina, Chile, México y Venezuela no requieren visado si su estancia no supera los 60 días. Todos los periodistas y viajeros de negocios precisan visado y un permiso especial. Condiciones sanitarias: dengue, guiardiasis, hepatitis, encefalitis japonesa, malaria, fiebres paratifoideas, rabia, fiebre tifoidea. Se recomienda tratamiento contra la fiebre amarilla para personas procedentes de América Latina. Hora local: cuenta con tres zonas horarias: GMT+7 en Sumatra, Java y Borneo (Kalimantan) Occidental y Central; GMT+8 en Bali, Nusa Tenggara, Borneo Meridional y Oriental y Célebes (Sulawesi); GMT+9 en Irian Occidental (Irian Jaya) y Molucas (Maluku) Electricidad: 220 V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico Turismo: 4 millones de visitantes al año Bali Bali podría parecer un decorado: las terrazas de arrozales trepan por las laderas como escalones gigantes, los volcanes se elevan más allá de las nubes, las selvas tropicales se caracterizan por su exuberancia y las playas están bañadas por las cálidas aguas del océano Índico. Pero el brillo del paraíso idílico es obra del sector turístico internacional y no de los propios balineses -que ni siquiera cuentan con una palabra para paraíso en su idioma- y no refleja la dura realidad de la vida en la capital, que en la actualidad sufre la repercusión de la crisis económica y del hundimiento de su moneda. Java Esta isla es el centro político, geográfico y económico del archipiélago indonesio. Java ocupa una extensión relativamente reducida (aproximadamente como Inglaterra), pero en ella habitan 112 millones de personas, el 55% de la población del país. Su silueta, alargada y estrecha, está surcada por una cadena de montañas volcánicas que marcan su espina dorsal. Fue en Java donde los imperios hinduistas y budistas llegaron a su máximo esplendor, produciendo maravillas arquitectónicas como Borobudur y Prambanan. Cuando el islam se instauró en la isla en el siglo XV, absorbió las culturas autóctonas, en vez de anularlas, por lo que Java presenta una gran mezcla de influencias históricas y religiosas. La firme presencia de las creencias antiguas y el pensamiento místico en la Java actual supone un baluarte contra la modernización generalizada. Lombok Este enclave está formado por playas vacías y paisajes apacibles, y aparece dominado por el espectacular volcán Rinjani. El pueblo profesa, en su mayoría, el islamismo (los sasakos), aunque permanecen grupos aislados de hindúes balineses. La notable cultura sasak se caracteriza por sus bailes entrelazados, brillantes y espectaculares, y por su ostentación y luchas basadas en ritos. La cultura balinesa sobrevive en Lombok - un vestigio de cuando los príncipes balineses controlaban la isla - y la mayoría de sus comercios turísticos están regentados por balineses. Sumatra La isla de Sumatra posee abundantes recursos y vida naturales, enormes ríos enlodados que recuerdan al Amazonas, y algunas obras de arquitectura relevantes. Su tamaño es prácticamente cuatro veces mayor que la vecina Java, pero aloja menos de un cuarto de su población. Durante el dominio holandés, suministraba a nivel mundial grandes cantidades de aceite, caucho, pimienta y café. Estos recursos, aparentemente inagotables, todavía sostienen la economía indonesia. Sumatra es la patria de muchas razas y pueblos: los antiguos cazadores de cabezas y caníbales de las regiones batak, la cultura musulmana minangkabau (de transmisión por línea materna) y los clanes primitivos de las islas Mentawai. Comodo y Rinca Estas dos pequeñas islas, ubicadas entre Flores y Sumbawa (al este de Nusa Tenggara), han alcanzado la fama debido a sus habitantes de cuatro patas: los pesados dragones de Comodo. De tamaño variable (desde un lagarto de 20 g hasta verdaderos monstruos de 130 kg), pueden llegar a enfurecerse. Los visitantes poco aprensivos pueden asistir a sus banquetes organizados y pasear por senderos de observación de dragones por Comodo, pero puede resultar algo escenificado y sangriento. Si se pretende acceder a una alternativa menos planificada, hay que dirigirse a Rinca, donde no se han instalado espacios para las ingestas y donde observar lagartos dependerá de la suerte. Comodo es una isla montañosa y desolada, mientras que Rinca posee más vida: existen diversas colonias de monos, búfalos de agua salvajes, ciervos, pavos salvajes y águilas. Se ha habilitado un servicio de ferry con destino a Comodo desde Sape (Sumbawa) y Labhuanbajo (Flores). Para llegar a Rinca, se deberá fletar un barco. Flores Nggela, Wolojita y Jopu pertenecen a la isla de Flores y son conocidos por sus bellos sarongs y chales de ikat. La población tradicional ballenera de Lamalera en Lembata (en el archipiélago de Solor y Alor, al este de Flores) ofrece la oportunidad de curiosear entre los barcos varados y observar a los hombres fabricar arpones. Los lugareños subsisten como balleneros, por lo que están exentos de las prohibiciones internacionales sobre la caza de ballenas. Los lagos tricolores de Keli Mutu se han convertido en el atractivo más destacado de Nusa Tenggara. Las aguas de los tres cráteres volcánicos tienen la rara costumbre de cambiar de color: en los últimos tiempos prevalecen los azules turquesa, verdes oliva y negros, pero hace pocos años su colorido tendía al azul verdoso, granate y negro. Nadie ha conseguido explicar el origen de las tonalidades ni sus cambios; sólo se apunta la hipótesis de que en cada lago se encuentran disueltos distintos minerales. Según la leyenda local, se debe a que los lagos albergan las almas de los muertos. Las almas de los jóvenes se decantarían por el calor del lago verde, las de los más mayores por el turquesa, más lechoso, y las de los ladrones y asesinos por el lago negro. El único momento de la jornada en el que se pueden ver los lagos desde el alto borde (de 1.600 m) del cráter volcánico es al amanecer, antes de que bajen las nubes. Los visitantes que accedan por el camino de 13 km desde el pueblo más cercano, Moni, pueden recorrerlo a pie, subirse a un camión o alquilar un todoterreno. Si se alquila un caballo para cubrir el trayecto, se debe revisar el estado de salud del animal y asegurarse de que está ensillado. Sulawesi La mayoría de viajeros visitan las abruptas montañas de Tanatoraja (en el centro y sur de Célebes), y la población de Rantepao atrae a muchos de ellos. Los habitantes de la región son los torayas, cultivadores de arroz, criadores de cerdos y amantes de los búfalos de agua. Este pueblo ha concentrado la atención de los turistas gracias a sus elaboradas ceremonias, zonas destinadas a la sepultura y casas tradicionales. Las ceremonias torayas más relevantes están relacionadas con el viaje de los muertos al más allá. Sin los ritos funerarios correspondientes, el espíritu del fallecido causará la desgracia a su familia. Los funerales pueden alargarse varios días, con centenares de invitados y el sacrificio de numerosos búfalos. Los festejos, bailes y canciones pueden complementarse con peleas de gallos, sisemba (luchas con las rodillas) e incluso peleas de búfalos, en las que los animales, muy excitados por la inserción de chiles en su trasero, enganchan sus cuernos y miden sus fuerzas. Si el visitante es invitado a una ceremonia, debe vestirse de forma respetuosa y proveerse de regalos para repartir; no debe sentarse en las zonas destinadas a los anfitriones o miembros de la familia. Se pueden tomar fotografías, pero con moderación. La mejor época para desplazarse a Rantepao abraza los meses de marzo hasta mayo, aunque la mayoría de ceremonias funerarias se desarrollan en la temporada festiva, de julio a septiembre. Durante julio y agosto, la temporada alta, los hoteles aumentan los precios con desmesura. La próspera ciudad de Manado, al norte de Célebes (Sulawesi), aparece como el punto de partida para descubrir los sorprendentes arrecifes de coral costa afuera, cerca de Pulau Bunaken. Existen numerosos alojamientos, humildes pero confortables, en Pulau Bunaken, y muchos monitores de buceo prestan sus servicios, aunque los mejores puntos de inmersión se hallan en la isla principal de Célebes. El coral que habitaba en las aguas poco profundas de Bunaken ha sufrido el tráfico negligente de barcos, pero se puede acceder nadando hasta los puntos de inmersión más próximos, que se mantienen intactos. Es factible alquilar piraguas o pequeñas motoras para llegar a los arrecifes más aislados que rodean las islas vecinas: Manado Tua, Pulau Siladen y Pulau Mantehage. También se ofrece un servicio de ferry diario entre Manado y Pulau Bunaken. Además de sus tesoros bajo el mar, la cultura de Manado resulta fascinante, un híbrido de las culturas indonesia, filipina y del sur de California, con algunos platos locales muy interesantes (también ratas de campo fritas) y con volcanes espectaculares. Kalimantan La imagen de dayakos semidesnudos y cubiertos de tatuajes saltando por las calles de Balikpapan o Pontianak es irreal; las primeras impresiones de Borneo (Kalimantan) seguramente las ofrecerán las refinerías de aceite y aserraderos. Los intereses madereros y mineros se han adentrado en las selvas, que arrasan y sierran a una velocidad alarmante, contaminan los ríos y se abandona a las culturas indígenas ante las intrusiones sociales y económicas del siglo XX. Las conocidas representaciones de Borneo se originan en los relatos exagerados de los primeros exploradores europeos, aunque las historias sobre la isla de Kalimatan y los pueblos de la etnia dayak ofrecerían interesantes ideas para leyendas: cazadores de cabezas tatuados, tribus desaparecidas y fauna exótica. Samarinda se cuenta como el mejor punto de partida para navegar en lancha por el río hacia pequeñas poblaciones como Tanjung Isuy, Muara Muntai, Melak (con su bosque de orquídeas de 20.234 km²) y Long Iram. Desgraciadamente, en algunos recintos turísticos se ofrecen paquetes para grupos de visitantes que solicitan una visión auténtica de la vida de los dayak y que pagan por horas para ver las culturas primitivas. El Parque Nacional Tanjung Puting, en Borneo (Kalimantan) Central, aloja una gran variedad de flora y fauna: cocodrilos, binturongos, orangutanes, monos y delfines. El momento adecuado para acercarse a la ciudad fluvial ecuatorial de Pontianak, en Borneo (Kalimantan) Occidental, coincide con la puesta de sol, cuando aparecen las luces de las casas flotantes sobre el majestuoso río. Es recomendable desplazarse por los canales para recorrer la urbe y empaparse del ambiente chino-indonesio. Por la tarde, en los muelles de madera tambaleantes de la ribera sur, se reúnen muchos jóvenes para hacer volar enormes cometas de papel. Los enclaves más destacables incluyen la mezquita real de Mesiyi Abdurrajam y las goletas de estilo javanés y célebe del puerto de Pinisi. Las playas vírgenes de Pasir Panjang se encuentran en las proximidades, y la ciudad es un punto de partida ideal para los viajes por barco hasta las Kapuas. Molucas Las mil islas de Molucas (Maluku) se han convertido en legendarias por sus especias, que atrajeron a comerciantes indios, chinos, árabes y, más tarde, europeos, que demandaban clavo, nuez moscada y macis, especias que sólo crecían en este lugar. En la actualidad, estas islas, distribuidas por una gran extensión oceánica, ofrecen un paisaje tropical con un ambiente polinesio, aves exóticas, fuertes antiguos, bellos pueblos y playas, enclaves indicados para bucear,... todo ello sin vendedores ni polución. La mayoría de los viajeros se dirigían a Ambón, las Bandas y Ternate, que tomaban como base para acceder a las numerosas y diminutas islas alejadas del circuito turístico. Pero la violencia colectiva sacudió Ambón en 1998 y 1999; como consecuencia, han huido decenas de millares de refugiados y la isla ha desaparecido de las rutas turísticas. Si se viaja en barco, se necesitarán cinco semanas como mínimo para reconocer las islas; y un mínimo de tres semanas si se viaja en avión. Irian Jaya Esta isla puede considerarse uno de los últimos rincones salvajes del planeta. Los papúos, que comparten el este de su isla con Papúa-Nueva Guinea, están emparentados, cultural y étnicamente, con los papúos de Nueva Guinea, y se asemejan a los melanesios del sur del Pacífico. Habitan en una de las tierras más abruptas del globo (desde montañas nevadas hasta manglares), con fantásticos paisajes selváticos, glaciares ecuatoriales, aves y animales en abundancia y lugares ideales para practicar el senderismo. Debe destacarse el valle de Baliem, con su cultura singular y numerosas pistas de senderismo; Sentani, por los viajes en barco alrededor del lago Sentani; y Kota Biak, por el acceso a los puntos de inmersión. No debe subestimarse el tamaño de Irian Occidental ni el tiempo o el dinero que vaya a costar el desplazamiento; no existe ninguna carretera que una las ciudades principales, y los barcos resultan lentos e irregulares, así que el avión suele ser a menudo la única opción. La incorporación a Indonesia, las migraciones y la tala y explotación mineras indiscriminadas disgustan a los papúos autóctonos: se ha formado una guerrilla que lucha por una Papúa libre desde hace cerca de treinta años. Se exige el permiso de las comisarías locales para desplazarse a numerosas zonas. Es probable que los primeros habitantes del archipiélago indonesio procedieran de India o Birmania. En 1890, se hallaron fósiles del Hombre de Java (Homo erectus), de unos quinientos mil años de antigüedad, en Java Oriental. Posteriormente, alrededor de 3000 a.C., los malayos del sur de China y de Indochina poblaron el archipiélago. En Java y Sumatra aparecieron comunidades más poderosas, como el imperio budista srivijaya y el reino hinduista mataram a finales del siglo VII. El último reino hindú de importancia fue el mayapahit, fundado en el siglo XIII. En el siglo XIV, la expansión del islam por el archipiélago obligó al pueblo mayapahit a retirarse a Bali en el siglo siguiente. En aquella época, ya se había formado un fuerte imperio musulmán centralizado en Melaka (Malaca), en la península Malaya. Su influencia resultó efímera y cayó bajo el dominio portugués en 1511. Los holandeses desplazaron a los portugueses e iniciaron sus incursiones en Indonesia. La Compañía holandesa de las Indias Orientales, con base en Batavia (Yakarta), dominaba el comercio de especias, y controló Java a mediados del siglo XVIII, cuando ésta se hallaba en decadencia. Los holandeses la dominaron a principios del siglo XIX e incluyeron en sus dominios todo el archipiélago -Aceh y Bali incluidas- a principios del XX. Entre el nacionalismo creciente y la ocupación japonesa del archipiélago durante la II Guerra Mundial, la resolución de los holandeses se quebró, y finalmente transfirieron la soberanía a la nueva República de Indonesia en 1949. Achmed Soekarno, el principal defensor del autogobierno desde principios de la década de 1920, fue nombrado presidente. En 1957, después de un período de democracia parlamentaria sin rumbo, Sukarno disolvió el parlamento, declaró la ley marcial e inició un estilo de gobierno más autoritario, que definía con el eufemismo de democracia guiada. Ya al mando, Sukarno consolidó su poder mediante la construcción de monumentos y la socialización de la economía, una decisión que aumentó el abismo entre ricos y pobres y que dejó a gran parte de la población al borde de la inanición. Estallaban rebeliones en Sumatra y en Célebes, Malasia e Indonesia se aproximaban peligrosamente a una confrontación directa, y la inestabilidad aumentaba. En 1965 se vivió un intento de golpe de estado (supuestamente realizado por un grupo comunista) que amenazó la permanencia de Sukarno en el poder. El presidente salió victorioso de esta situación, pero fue derrotado cuando el general Soeharto, responsable de aplastar el golpe de estado, le arrebató la presidencia en 1966. Soeharto introdujo un proyecto de cambios políticos, pero las promesas de reforma económica y de mayor transparencia en el gobierno pronto degeneraron en un nepotismo, amiguismo y gastos desmesurados, junto con la brutal matanza de los nacionalistas timorenses orientales de Dili en 1975. En marzo de 1998, Soeharto se encontraba totalmente aislado del pueblo y anunció que únicamente se mantendría cinco años más en el cargo. No llegó a cumplirlos pues, a finales de mayo de ese año, su puesto fue ocupado por el vicepresidente Jusuf Habibie. Habibie, que nunca había gozado de gran popularidad, reiteró en las mismas promesas de reforma, e incluso parecía predispuesto a conceder la independencia de Timor Oriental. La postura intransigente con respecto a estas tierras provocaron una reacción en cadena y la violencia sectaria, las protestas estudiantiles y las crecientes demandas de independencia se reprodujeron en Ambón, Borneo (Kalimantan) e Irian Occidental (Irian Jaya). Diversos grupos paramilitares de delincuentes, controlados y financiados por el ejército indonesio según la creencia general, se revelaron en Timor Oriental después del referéndum de 1999, concluido con una abrumadora mayoría de votos a favor de la independencia. Las fuerzas policiales locales y parte del ejército fueron enviados para aplastar otras rebeliones; los estudiantes contestatarios eran asesinados en las calles, y el país se convirtió en un infierno. Después de muchos actos de diplomacia internacional, la Organización de las Naciones Unidas y Australia intervinieron: la ONU envió un número simbólico de tropas para demostrar su desaprobación ante los métodos indonesios, mientras que Australia mandó un contingente considerable de su ejército a Timor Oriental. Indonesia lo consideró un acto de agresión y de intromisión en su política interior, y la situación alcanzó un alto grado de tensión. Se lanzaron amenazas veladas y contraamenazas, pero ninguna se llevó a la práctica. Finalmente, cuando se calmó el ambiente, Timor Oriental había recibido el autogobierno de las ruinas aún recientes de su propio país; Habibie se había retirado de la escena; detentaba el poder D. Abdurrahman Wahid, el primer presidente elegido democráticamente; había dimitido el general Wiranto, cabeza del ejército indonesio; los grupos paramilitares se habían mezclado de nuevo con los habitantes de Yakarta; la rupia seguía inestable; y las relaciones entre Indonesia y Australia permanecían tensas e intermitentes, pero mejoraron ligeramente. El 23 de julio de 2001 el parlamento indonesio destituyó al presidente Wahid por incompetencia y corrupción, y fue reemplazado por la vicepresidenta Megawati Sukarnoputri, hija de Sukarno. Megawati, logró la estabilidad social y el crecimiento económico. Sin embargo, no pudo combatir la corrupción legislativa. Con el tiempo, las normas sociales y religiosas se han ido refinando hasta formar un código de comportamiento denominado adat o ley tradicional. El islamismo, religión predominante en el archipiélago, convive con elementos del hinduismo-budismo, del adat y del animismo. Especialmente en Java existen centenares de enclaves donde, se cree, se concentra la energía espiritual, que pueden absorber los fieles. A pesar del dilatado período colonial, los misioneros sólo consiguieron convertir a pequeños grupos de la población indonesia: los batakos de Sumatra, los torakos de Célebes y el 95% de la población de Flores son ejemplos notables. En el archipiélago se hablan más de trescientas lenguas; la mayoría forma parte del grupo lingüístico malayo-polinesio. Dentro de esta familia existen múltiples dialectos y hablas regionales. La lingua franca del archipiélago, el bahasa indonesio, es muy similar al malayo; cuenta con numerosos extranjerismos, muestra del tiempo que Indonesia se ha mantenido en contacto con otras culturas. En los últimos años, los adolescentes han transformado el bahasa indonesio en una nueva lengua vernácula y propia de las últimas tendencias llamada bahasa prokem, bastante incomprensible para la generación anterior. Se fabrican telas batik (método que consiste en aplicar cera al tejido y luego teñirlo con diseños coloridos y espectaculares) en toda Indonesia, pero el centro de la producción se halla en Yogyakarta, Java. Otros tipos de artesanía indonesia incluyen el ikat, una forma de tejer con hilos teñidos; el songket, un tejido de seda con bordados en hilo de oro o de plata; y el kris, diseños frecuentemente decorados con joyas. El guiñol javanés con wayang (títere) y la gamelan (música hipnótica compuesta en su mayoría de instrumentos de percusión) también son manifestaciones artísticas populares. Muchos platos indonesios reflejan las influencias chinas, pero existen otros, como los pertenecientes a la cocina padang de Sumatra, propios de la zona. La venta de aperitivos como patatas, nueces dulces, galletas o fruta está ampliamente extendida. El arroz es la base de todas las comidas, tanto si se trata de sopa como si se mezcla en un surtido de platos picantes y muy condimentados, ensalada y encurtidos. El nasi goreng (arroz frito) puede considerarse el plato más común; entre otros muy apreciados destacan el sate (brocheta de carne con salsa de cacahuete y especias), el gado-gado (habas y hortalizas con salsa de cacahuete) y el marisco. Esta tierra cuenta con una gran variedad de frutas tropicales: chirimoyas, duriones, guayabas, frutos del árbol del pan, mangos, papayas, carambolas y rambutanes. · Lewis, Norman: Un imperio de Oriente: viajes por Indonesia, Ediciones Península, Barcelona, 1998 · Ibn Battuta: A través del Islam, Alianza Editorial, Madrid, 1997 · Adams, Douglas; Carwardine, Mark: Mañana no estarán: en busca de las más variopintas especies de animales al borde de la extinción, Editorial Anagrama, Barcelona, 1994 · Sánchez Dragó, Fernando: El camino del corazón, Editorial Planeta, Barcelona, 1994 · Haasse, Hella S.: Los señores del té, Ediciones Península, Barcelona, 1999 · Hansen, Erick: Un forastero en la selva. A pie por Borneo, Ediciones Península, Barcelona, 1999 · Eckstron, Christine; Lanting, Frans: Paraísos olvidados, RBA Publicaciones, Barcelona, 1998 · VV AA: El peor viaje de nuestras vidas, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1998
|