Superficie: 129.720 km² Población: 51 millones Capital: Londres Nacionalidades y etnias: anglosajones, escoceses, galeses, irlandeses, antillanos, paquistaníes e indios Idioma: inglés Religión: anglicanos, metodistas, baptistas, católicos, musulmanes, hinduistas y sijs Régimen político: monarquía constitucional Jefe de Estado: reina Isabel II Primer ministro: Tony Blair
PIB: 1,254 trillones de dólares PIB per cápita: 22.800 dólares Crecimiento anual: 3% Inflación: 2.7% Principales recursos económicos: banca y finanzas, acero, equipamiento para el transporte, gas y petróleo, y turismo Principales socios comerciales: Unión Europea (especialmente Alemania, Francia, Países Bajos, Irlanda) y Estados Unidos Miembro de la UE: sí Zona euro: no
Visados: Los ciudadanos de la UE pueden vivir y trabajar en el Reino Unido sin ningún control de inmigración. Los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y República de Sudáfrica no necesitan visado para estancias inferiores a 6 meses, aunque no pueden trabajar. Los viajeros procedentes de Hispanoamérica necesitan pasaporte para entrar y, según el país del que procedan, también visado. Condiciones sanitarias: Gracias a los estrictos controles sanitarios llevados a cabo por las autoridades, en la actualidad no existe riesgo alguno para la salud. Hora local: GMT Electricidad: 220/240 V, 50 Hz Pesos y medidas: Sistema métrico y sistema inglés MonedaLibra esterlina Comidas · Presupuesto bajo: entre 3 y 10 libras · Presupuesto medio: entre 10 y 20 libras · Presupuesto alto: a partir de 20 libras Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 10 y 30 libras · Presupuesto medio: entre 30 y 50 libras · Presupuesto alto: a partir de 50 libras Si Inglaterra ya es sumamente cara, Londres lo es más aún. Para una supervivencia mínima en esta ciudad se necesitan unos 35 dólares al día (esto sólo incluye alojamiento en un albergue, una tarjeta de transporte y subsistencia básica). Visitar algún punto de interés o disfrutar de un poco de vida nocturna puede suponer, fácilmente, otros 25. Comer en un restaurante y dormir en un hotel eleva la suma a 90 diarios. Los precios bajan al salir de la gran ciudad, en especial si se dispone de un abono y de la posibilidad de hacerse la comida uno mismo; aun así, son necesarios 30 dólares al día. Alojarse en un Bed and Breakfast (alojamiento con desayuno), comer en un restaurante y no escatimar en entradas supondrá alrededor de 65. Los cheques de viaje se aceptan en todos los bancos ingleses, y resulta ventajoso comprarlos directamente en libras esterlinas para evitar pagar comisión dos veces. Las entidades bancarias de Londres exigen unas retenciones escandalosas, por lo que, para evitar sorpresas, es mejor acordarlas de antemano. Sin embargo, las casas de cambio del aeropuerto son una excepción, pues cobran menos comisión y canjean los cheques de viaje de forma gratuita. Hay cajeros automáticos (ATMs) por toda Gran Bretaña, que operan con las principales tarjetas de crédito. No obstante, si una máquina se traga la tarjeta puede ser una auténtica pesadilla: la mayoría de los bancos insiste en partirla en dos y enviarla a la sucursal a la que pertenece. Comer en un restaurante inglés implica, si se ha disfrutado de la comida y del servicio, dejar una gratificación del 10% de la cuenta. El personal recibe, a menudo, un salario muy bajo, ya que se presupone que las propinas lo compensarán. Algunos restaurantes incluyen un recargo por servicio en la cuenta, en cuyo caso no es necesario pagar nada más. Los taxistas esperan recibir también el 10% de la carrera, especialmente en Londres. LondresLa capital inglesa es una mezcla cosmopolita del primer y del tercer mundo, de chóferes y vagabundos, del sistema establecido, la clase trabajadora y la vanguardia. A diferencia de otras ciudades europeas, prácticamente toda la ciudad parece sucia y caótica, pero esto forma parte de su atractivo. Londres puede compararse a un gran tablero de Monopoly congestionado por el tráfico: aunque uno parezca estar perdido, los nombres de las calles y plazas le resultarán alentadoramente familiares. La urbe es tan grande que los visitantes tendrán que utilizar el metro para sacarle el máximo partido; desgraciadamente, esto distorsiona su geografía y hace que sea difícil orientarse. Viajar en autobús devuelve la visión conjunta de la ciudad. Catedral de CanterburyEs quizá la catedral de Inglaterra más impresionante y sugestiva, así como una de las más hermosas. Sede del arzobispado de Canterbury, evolucionó en distintas fases y refleja varios estilos arquitectónicos, pero el resultado final la ha convertido en uno de los más maravillosos edificios del mundo. Los fantasmas de santos, soldados y peregrinos llenan el aire sagrado, creando una atmósfera que el griterío de los grupos de escolares que la visitan no logra romper. Después del martirio de santo Tomás Becket, en 1170, la catedral se convirtió en uno de los más importantes lugares de peregrinaje medieval de Europa, hecho que fue inmortalizado por Geoffrey Chaucer en los Cuentos de Canterbury. Los bombardeos de la II Guerra Mundial hicieron grandes estragos en Canterbury, pero todavía atrae a multitud de turistas, al igual que lo ha hecho durante los últimos 800 años. La entrada cuesta cinco dólares. StonehengeStonehenge, de 5.000 años de antigüedad, es el emplazamiento prehistórico más famoso de Europa, y en la actualidad, y a pesar de la afluencia turística, continúa siendo un seductor misterio. Del propósito de este enorme monumento de gigantescas piedras coronadas por dinteles, donde se combinan formas circulares y de herradura, se sabe muy poco, a pesar de que es casi seguro que guarda relación con la posición de los cuerpos celestes. Sin embargo, lo que más sorprende al visitante no es su significado religioso, sino la tenacidad de la gente que transportó estas descomunales piedras desde el sur de Gales: se estima que son necesarias 600 personas para arrastrar uno de estos monstruos de 50 toneladas tan sólo un par de centímetros. Las partes negativas de Stonehenge son que está encerrado entre las dos carreteras principales que atraviesan el lugar y que la entrada al recinto es a través de un pasadizo subterráneo. Los druidas de la Nueva Era celebran cada año en este enclave el solsticio de verano, y los encontronazos entre hippies y policía en esta jornada se han convertido en un hecho habitual. CotswoldsA 29 km al noreste de Bristol, dominando el valle de Severn, se encuentra una región de tierras altas de una belleza extraordinaria, con pueblos de piedra dorada y sensacionales vistas. Desgraciadamente, su encanto y las reminiscencias de Agatha Christie han ocasionado que algunas de estas localidades se vean invadidas de autocares de turistas y de mercantilismo. Las más conocidas son Bibury, declarada como la población más bella de Inglaterra, Bourton-on-the-Water, y el imponente y agradable Chipping Camden. La mejor forma de explorar esta región es a pie; el camino de Costwolds, de 160 km, es una joya para los excursionistas, ya que está lleno de historia y de paisajes interesantes. OxfordLa ciudad que, sin duda, alberga una de las universidades más famosas del mundo, Oxford, está adornada por una magnífica arquitectura y en ella se mezclan juventud, erudición y fiestas estrafalarias. Las vistas a través de las praderas hacia los chapiteles dorados de esta localidad quizá aparezcan en tres de cada diez películas de época, pero no por eso han dejado de ser una de las panorámicas más bellas y arrebatadoras. Oxford no es sólo una tierra de mentes brillantes, sino que también constituyó un importante centro de producción de vehículos hasta el declive de la industria automovilística inglesa, y en la actualidad se ha convertido en un emergente foco de industrias de servicios. Los mejores campus son Christ Church, Merton y Magdalen, pero casi todos gozan de un gran ambiente, historia, privilegios y tradiciones. YorkEsta orgullosa urbe atrae a millones de visitantes, pero es demasiado antigua, demasiado impresionante y está demasiado convencida de su importancia para que este hecho la perturbe. Durante casi dos mil años, ha sido la capital del Norte, y desempeñó un papel importante en la historia inglesa en tiempos de romanos, sajones, vikingos y normandos. Su imponente catedral gótica, sus murallas medievales, el laberinto de calles históricas y la abundancia de tiendas de té y pubs la convierten en un lugar perfecto para pasear con tranquilidad. La catedral de York es una de las más grandes de Europa y una de las más bellas construcciones del mundo. Los Jardines del Museo son, asimismo, tan admirables como los mejores de Inglaterra, y contienen una serie de ruinas y edificios pintorescos. Distrito de los lagosLos paisajes del Distrito de los Lagos, uno de los rincones más verdes y deliciosos de este país, son demasiado perfectos para ser reales: no es muy probable que los 10 millones de visitantes que abarrotan este lugar se equivoquen. La zona es una combinación de exuberantes valles cubiertos de hierba, montañas suaves aunque escarpadas y numerosísimos lagos, cada uno de los cuales con su propio carácter. Se dice que Ullswater, Grasmere y Windermere son los más bellos, aunque Wast Water, Crummock Water y Buttermere, igualmente espectaculares, están menos concurridos. Para pasear en soledad o emular al tradicional bardo, es mejor perderse por las colinas o visitarlos en días laborables fuera de temporada. DurhamÉsta es quizá la ciudad catedralicia más impresionante de Inglaterra. Situada en lo alto de un risco y circundada en tres de sus flancos por el río Wear, está dominada por la enorme catedral románica que se asienta en un promontorio arbolado. Este templo parece más bien un acantilado erosionado por el paso del tiempo que un lugar de culto, y su visión causa un gran impacto. En el mismo risco que la catedral, se elevan un castillo normando y el campus universitario, mientras que el resto de esta encantadora ciudad, de 38.000 habitantes, se concentra en el espacio restante de esta elevación con forma de lágrima. Islas SorlingaEl archipiélago de las Sorlinga, 45 km al suroeste del cabo de Land's End, comprende 140 islas situadas en medio de la cálida Corriente del Golfo. Su clima suave permite que plantas y árboles que no crecen en otros lugares de Inglaterra florezcan aquí, y esto hace que el comercio de especies vegetales con tierra firme sea muy importante. El ritmo de vida en las cinco islas habitadas es lento y pacífico: en ellas no son necesarios los vehículos, porque la mayor (St. Mary) sólo mide unos escasos 5 km de largo por 3 de ancho. Casi todas poseen playas de arena blanca, aguas cristalinas y barcos hundidos fruto de naufragios, lo que las torna muy atractivas para los buceadores. Las principales atracciones turísticas son los jardines subtropicales de la abadía de Tresco. Las mejores playas están en St. Martin, pero el lugar más espectacular es la bahía de Bryher Hell en medio de las tormentas atlánticas. Los viajeros pueden llegar a St. Martin volando desde Land's End, Exeter, Newquay, Plymouth y Bristol, y también pueden tomar un barco desde Penzance. New ForestEncajada entre Southampton y Bournemouth, en la costa sur, este trozo de tierra arbolada de 232 km² es la superficie más grande de vegetación natural que aún queda en Inglaterra, y ha permanecido inalterable desde que Guillermo el Conquistador le dio ese nombre en 1079. Incluso en la actualidad, sobreviven en este bosque algunas antiguas tradiciones, incluyendo los derechos comuneros para apacentar el ganado. Hay unos cinco mil ponis salvajes y ganado pastando por la zona, y abundantes ciervos, tejones y zorros que conviven con hileras de robles, hayas y acebo. Esta zona puede atravesarse en coche, pero mejor aún es pasear por los senderos o utilizar los caminos para bicicletas. ShropshireLas colinas de Shropshire constituyen una de las zonas más bellas, placenteras e infravaloradas de Inglaterra. El suave terreno y la baja densidad de población hacen que este lugar sea perfecto para el ciclismo o el excursionismo. La capital del condado, Shrewsbury, probablemente la ciudad más representativa del estilo Tudor en Inglaterra, es famosa por sus edificios de madera y sus serpenteantes calles medievales. En la cercana Wroxeter se hallan las ruinas de Viroconium, la cuarta ciudad más grande de la Inglaterra romana. Ironbridge, al sur de Telford, fue el Silicon Valley de la Revolución Industrial, y su Gorge Museum expone una de las más destacadas muestras de arqueología industrial de Inglaterra. NorthumberlandÉste es uno de los condados más agrestes y menos degradados de Inglaterra. Es posible que en él se encuentren más castillos y campos de batalla, testigos de la larga y sangrienta lucha contra los escoceses, que en ningún otro lugar del país. La reliquia más interesante y conocida es la Muralla de Adriano. Los magníficos paisajes del Parque Nacional de Northumberland se caracterizan por no asemejarse a la usual naturaleza inglesa. Las verdes colinas de Cheviot, que también forman parte del parque, son una zona de gran belleza y tranquilidad que invita a realizar senderismo. La localidad principal de esta región es Berwick-upon-Tweed, la ciudad más septentrional de Inglaterra, y las poblaciones más interesantes son Brampton y Corbridge. Los primeros habitantes de Inglaterra fueron pequeñas tribus de cazadores, pero los inmigrantes de la Edad de Piedra llegaron alrededor del año 4000 a.C., cultivaron las pizarrosas colinas de la llanura de Salisbury y construyeron los misteriosos círculos de Stonehenge y Avebury. Les siguieron los celtas de la Edad de Bronce, procedentes de Europa Central, que comenzaron a llegar en el año 800 a.C. e introdujeron el gaélico y el bretón. El primero todavía se habla en Escocia; el último, en Gales. Roma invadió la isla en el año 43 d.C., y sólo tardó siete años en vencer la resistencia de los indígenas y controlar la mayor parte del territorio. Las tribus escocesas y galesas fueron los pueblos más resistentes a la conquista, y para contenerlos se construyó la Muralla de Adriano en el norte de Inglaterra. Los romanos aportaron estabilidad, calzadas pavimentadas, y el cristianismo. Nunca fueron vencidos; sencillamente, se desvanecieron alrededor del año 410 d.C., con el ocaso de su imperio. Tribus de bárbaros anglos, jutos y sajones comenzaron a introducirse en el vacío dejado por los romanos, absorbiendo a los celtas. En esa época se desarrollaron una serie de reinos de taifas anglosajones que, hacia el siglo VII, comenzaban a tener una vaga noción de nacionalidad conjunta. A mediados del siglo IX, los vikingos habían invadido el norte de Escocia, Cumbria y Lancashire, y los daneses irrumpían por el este de Inglaterra. En el año 871, sólo Wessex, la zona sur del río Támesis, medio celta medio sajona, se hallaba bajo el dominio inglés. En estas horas bajas, los ingleses consiguieron neutralizar la superioridad militar vikinga y comenzó un proceso de asimilación. El siguiente invasor, Guillermo de Normandía, que pronto fue conocido como Guillermo el Conquistador, llegó a las costas del sur de Inglaterra en 1066 con un ejército de 12.000 hombres. Después de ganar la batalla de Hastings, puso a los normandos franceses en el lugar que hasta entonces ocupaban los aristócratas ingleses. Los normandos construyeron castillos impresionantes, impusieron el sistema feudal, aplicaron un censo y, una vez más, comenzaron a mezclarse con los sajones. Los siglos siguientes presenciaron una serie de disputas entre reyes, intrigas políticas, plagas, conflictos y revueltas. La guerra de los Cien Años contra Francia dio paso a la guerra nacional de las Dos Rosas, y conocida es la historia negra de la monarquía inglesa. En el siglo XVI, los problemas matrimoniales de Enrique VIII supusieron la ruptura con el Papado. El parlamento nombró a este monarca cabeza de la iglesia anglicana, y la Biblia se tradujo al inglés. En 1536, Enrique VIII disolvió los pequeños monasterios y confiscó sus tierras. A mediados del siglo XVII, la lucha de poderes entre la monarquía y el parlamento desencadenó la guerra civil, que lanzó a los monárquicos, seguidores de Carlos I (católicos, tradicionalistas, la pequeña aristocracia y los miembros de la iglesia anglicana), contra los parlamentarios protestantes partidarios de Cromwell. A la victoria de éste siguió una dictadura, que incluyó una sangrienta acción en Irlanda. Hacia 1660, el parlamento, cansado, restauró la monarquía. A este período le siguió un proceso de expansión, ya que Inglaterra acumuló colonias en la costa americana, dio licencia a la Compañía de las Indias para actuar desde Bombay y, finalmente, consiguió tener Canadá y Australia bajo su gran esfera de influencia. Mientras tanto, ejercía un control cada vez mayor sobre las islas británicas. El primer revés del próspero imperio sobrevino en 1772, cuando las colonias americanas proclamaron su independencia. Al mismo tiempo, Inglaterra se convertía, rápidamente, en el crisol de la Revolución Industrial, ya que la energía del vapor, los trenes, las minas de carbón y la energía hidráulica comenzaron a transformar los medios de transporte y de producción. Las primeras ciudades industriales del mundo surgieron en las Midlands, ocasionando movimientos migratorios de la población. Cuando la reina Victoria subió al trono, en 1837, Inglaterra se había convertido en la primera potencia mundial: sus flotas dominaban los mares, fusionando así el imperio británico, y sus fábricas controlaban el comercio mundial. Durante los mandatos de Gladstone y Disraeli, se aplicaron los peores excesos de la Revolución Industrial; sin embargo, se universalizó la educación, se legalizaron los sindicatos y se permitió votar a todos los hombres: las mujeres tendrían que esperar hasta después de la I Guerra Mundial. La participación de Inglaterra en la guerra del 14 dio como resultado la matanza de un millón de ingleses y un creciente abismo entre las clases trabajadoras y las de poder. Esto último sentó las bases para los siguientes 50 años de conflictos laborales, empezando con la Great Strike (gran huelga) en 1926 y continuando con la crisis económica de la década de 1930. Inglaterra pasó por los años veinte y treinta de forma vacilante, con gobiernos que no fueron capaces de hacer frente a los problemas a los que se enfrentaba el país, incluidos el auge de Hitler y el III Reich. Durante la II Guerra Mundial, bajo el gobierno de Winston Churchill, Inglaterra forjó un espíritu mucho más valeroso. Se recuperó de Dunquerque, de los implacables ataques aéreos de la Luftwaffe y de la caída de Singapur y Hong Kong, ganó la batalla de Inglaterra y jugó un papel importantísimo en la victoria de las fuerzas aliadas. A pesar de la euforia, los recursos e influencia ingleses se agotaron, y se hizo cada vez más patente su nuevo papel de segunda potencia, al perder primero India (en 1947), y después Malasia (en 1957) y Kenia (en 1963). No fue hasta la década de 1960 cuando se dio por terminado el período de recuperación de las guerras; para entonces, los ingleses "never had it so good" (nunca lo habían tenido mejor), según su primer ministro, Harold Macmillan. En los años sesenta, la ciudad de Londres se convirtió en el escenario cultural de mayor importancia internacional, donde Beatles, Rolling Stones, Mary Quant, David Bailey, Twiggy, Jean Shrimpton y otros interpretaban el papel protagonista. Pero no todo fueron minifaldas y Sargentos Peppers: la facción independentista de Irlanda del Norte se volvió públicamente violenta, ocasionando el despliegue de tropas inglesas en 1969. Conocida eufemísticamente como The Troubles (los problemas), esta situación ha perseguido desde entonces al gobierno inglés e irlandés, y ha arruinado a Irlanda del Norte. La crisis del petróleo de los años setenta, la enorme inflación, la semana laboral de tres días y la hostilidad entre clases también supusieron un duro golpe al sistema socioeconómico inglés; en 1979, los británicos eligieron a Margaret Thatcher para que pusiera orden en todo este caos. Thatcher acabó con los sindicatos, privatizó las industrias públicas, estableció una meritocracia, envió una flotilla a las islas Malvinas y polarizó la sociedad inglesa. La dama de Hierro fue el primer ministro que más tiempo permaneció en el poder en este siglo, y dejó tal marca en los ingleses que en la actualidad, mucho tiempo después de que su partido la dejara de lado, continúa ocupando una posición muy importante en cualquier discusión sobre asuntos nacionales. John Major, primer ministro desde 1990, no consiguió reunir al país en torno a la causa conservadora, y cayó en las elecciones de mayo de 1997. La Inglaterra de Tony Blair es un lugar de cambios, aunque todavía el llamado nuevo amanecer no ha dado paso del todo a la luz del día, y el júbilo postelectoral se ha convertido en un optimismo moderado. Sin embargo, hay razones para tener esperanza, aunque sólo sea porque, aparentemente, el proceso de paz con Irlanda del Norte va por buen camino y el recelo inglés a la Unión Europea no parece que sea ya tan fuerte. El 7 de julio de 2005 el terror se apoderó de Londres en la hora punta. Cuatro bombas estallaron en la red de transporte público dejando más de 50 muertos y 700 heridos. Las mayores contribuciones artísticas de Inglaterra se han producido en el ámbito del teatro, de la literatura y de la arquitectura. Chaucer, Shakespeare y Dickens son, sin duda, elementos destacados en el bagaje literario occidental. Aunque no posee una tradición equivalente en pintura y escultura, gracias a su pasado conquistador Inglaterra es un tesoro de obras de arte de todas las épocas y de todos los continentes. Muchos de los visitantes se sienten abrumados por la majestuosidad de las casas de la aristocracia y la gran colección de castillos y catedrales y, si bien la herencia arquitectónica del siglo XX se caracteriza, sobre todo, por autopistas, rascacielos y un exagerado desarrollo urbanístico, arquitectos como Norman Foster y Richard Rogers han creado obras tan impresionantes e innovadoras como la Tate Modern, el Puente del Millennium y el Edificio Lloyds en Londres. Sin embargo, quizá el principal elemento de exportación cultural de Inglaterra sea el idioma inglés, actual lengua franca de la comunidad internacional. En este lenguaje existen asombrosas variaciones regionales, y no sería de extrañar que un habitante del sur de Inglaterra afirmara necesitar un intérprete para hablar con alguien del norte de Oxford. La mayoría de los ingleses que profesan creencias religiosas pertenecen a la iglesia anglicana, que se independizó de Roma en el siglo XVI. Otras iglesias protestantes significativas son la metodista, la baptista y el Ejército de Salvación. Uno de cada diez británicos se confiesa católico, y ya hay más de un millón de musulmanes y una considerable población hinduista y sij. Sin embargo, a pesar de la variedad de confesiones, la mayoría de los ingleses aprecia más sus templos como iconos arquitectónicos de grandeza y estabilidad que como lugares de piedad religiosa. Aunque Inglaterra no es precisamente famosa por la calidad de su gastronomía, el reciente renacimiento de la cocina creativa que Londres ha experimentado se está extendiendo a las provincias. Los turistas pueden encontrar una gran variedad de opciones culinarias de todo el mundo, aunque los que viajen con un presupuesto apretado tendrán que conformarse con fish and chips (patatas fritas y pescado), huevos con beicon y puré de patatas con salchichas. Inglaterra es la mayor de las tres divisiones políticas de la isla de Gran Bretaña. Unida a Escocia y a Gales por el Norte y el Oeste respectivamente, está a sólo 29 km de Francia cruzando por la parte más estrecha del canal de la Mancha. La mayor parte de Inglaterra es plana o de escasa altura. Al Norte, se encuentran los montes Peninos, una cadena montañosa de piedra caliza. Las montañas de Cumbria y el Distrito de los Lagos se encuentran al Oeste. Al sur de los Peninos, se hallan las Midlands, la región central de Inglaterra, que posee una gran densidad de población. Por la península del Suroeste, conocida como el West Country, se extiende una planicie con afloramientos de granito, granjas lecheras y una costa escarpada. Al resto del país se lo conoce como las Lowlands, o tierras bajas, un mosaico de tierras de labranza, colinas poco elevadas, un cinturón industrial y la gran ciudad de Londres. Tiempo atrás, Inglaterra estaba cubierta de bosques, pero en la actualidad tiene la segunda tasa más baja de cubierta arbórea de Europa, después de Irlanda. Desde principios de siglo XX, el gobierno ha estado plantando coníferas para revertir esta situación, pero los pinos han tornado ácida la tierra que los rodea y han destruido grandes extensiones de antiguas turberas. Otros árboles comunes son el roble, el olmo, el castaño, el tilo, el fresno y la haya. Aunque la flora de gran tamaño no es abundante, en primavera crecen gran cantidad de preciosas flores silvestres: campanillas de febrero, narcisos, jacintos, ranúnculos y prímulas, que aportan un toque de colorido a la campiña inglesa. En los páramos se pueden encontrar diversas variedades de brezos en flor. El ciervo común es el mamífero de mayor tamaño y, junto con los gamos y los corzos, es muy frecuente en los parajes de Inglaterra. También son numerosos los zorros. La variedad de ardillas grises americanas está robándole terreno a la ardilla roja local. Abundan los conejos, mientras que los roedores más pequeños, como el musgaño, el ratón de campo y la rata de agua, son más escasos. Con un poco de suerte, es posible ver algún tejón o erizo. La víbora, única serpiente venenosa de Inglaterra, está protegida. La ornitología es un pasatiempo popular en estas tierras, pero mientras que las cuantiosas y diversas especies de aves costeras no parecen correr ningún peligro, no se puede decir lo mismo de otros pájaros británicos: muchas especies que hace 25 años eran bastante habituales, en la actualidad, debido a la destrucción de su hábitat, están desapareciendo rápidamente. Los parques nacionales ingleses cubren un 7% del país; entre ellos, destacan Dartmoor, Exmoor, el Distrito de los Lagos, el Peak District, los Yorkshire Dales, los North York Moors, el New Forest, los Broads y Northumberland. Estas tierras, que suelen ser propiedad privada, no son vírgenes, pero constituyen una superficie de excepcional belleza. El clima inglés es templado y húmedo, con temperaturas moderadas por los suaves vientos que soplan desde sus mares relativamente cálidos. Tierra adentro los grados no bajan mucho más de -1 o -2°C en invierno, ni suben más de los 30°C en verano. La zona más fría es el norte, y las áreas más cálidas Londres, el sureste y el West Country; las más lluviosas son las zonas montañosas y, también, el West Country. La nubosidad y las lloviznas son fenómenos habituales que pueden aparecer en cualquier parte del país en el momento más inesperado. · Ebbutt, M. I.: Los ingleses, M. E. Editores, 1995 · Boswell, James: Diario londinense, Ediciones del Bronce, 1997 · Rutherfurd, Edward: London. La novela, Editorial Suma de Letras, 2000 · Rathbone, Julian: El último rey inglés, Editorial Edhasa, 2000 · Wooldward, E. L.: Historia de Inglaterra, Alianza Editorial, 1996 · Asimov, Isaac: La formación de Inglaterra, Alianza Editorial, 1995 · Brizuela, Leopoldo: Inglaterra, una fábula, Editorial Alfaguara, 2000 · Lessing, Doris: Historias de Londres: cuentos y apuntes, Destino, 1999 · Hardy, Thomas: Tess, la de los d'Ubewrville, Alianza Editorial, 1999 · Alvar, Carlos (trad. y ed.): La búsqueda del Santo Grial, Alianza Editorial, 1997 · Barnes, Julian: Inglaterra, Inglaterra, Editorial Anagrama, Barcelona, 1999
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