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Inglaterra
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La imagen tradicional de Inglaterra, que procede de algún momento de la década de 1930, cuando la vida social de sus pueblos giraba en torno a la oficina de correos, el pub local y la parroquia, es la de una tierra apacible y sembrada de leyendas. No obstante, en la actualidad es mejor conocida por sus animadas ciudades de bulliciosa vida nocturna, que contrastan con las verdes y amenas campiñas y los parques nacionales.

Inglaterra mira esperanzada a la nueva centuria mientras intenta olvidar muchos de los acontecimientos ocurridos en el siglo XX. Los últimos cien años han presenciado la caída del imperio, la pérdida del comercio colonial y una reducción de la importancia internacional de este país, que en pocas décadas ha pasado de ser autoridad mundial a miembro polémico de la CEE. Sin embargo, al mismo tiempo que en el seno de la familia real se ha desarrollado una verdadera batalla campal, muchas otras instituciones respetadas de la vida británica han salido del paso con optimismo y un férreo sentido del protocolo. Después de un tiempo de gobierno laborista de Tony Blair, la nueva Gran Bretaña se caracteriza por una realeza que intenta recuperar su perdida popularidad, una aristocracia alternativa representada por estrellas mediáticas, y un relajamiento de su enraizado tradicionalismo.

Superficie: 129.720 km²
Población: 51 millones
Capital: Londres
Nacionalidades y etnias: anglosajones, escoceses, galeses, irlandeses, antillanos, paquistaníes e indios
Idioma: inglés
Religión: anglicanos, metodistas, baptistas, católicos, musulmanes, hinduistas y sijs
Régimen político: monarquía constitucional
Jefe de Estado: reina Isabel II
Primer ministro: Tony Blair

PIB: 1,254 trillones de dólares
PIB per cápita: 22.800 dólares
Crecimiento anual: 3%
Inflación: 2.7%
Principales recursos económicos: banca y finanzas, acero, equipamiento para el transporte, gas y petróleo, y turismo
Principales socios comerciales: Unión Europea (especialmente Alemania, Francia, Países Bajos, Irlanda) y Estados Unidos
Miembro de la UE:
Zona euro: no

Visados: Los ciudadanos de la UE pueden vivir y trabajar en el Reino Unido sin ningún control de inmigración. Los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y República de Sudáfrica no necesitan visado para estancias inferiores a 6 meses, aunque no pueden trabajar. Los viajeros procedentes de Hispanoamérica necesitan pasaporte para entrar y, según el país del que procedan, también visado.
Condiciones sanitarias: Gracias a los estrictos controles sanitarios llevados a cabo por las autoridades, en la actualidad no existe riesgo alguno para la salud.
Hora local: GMT
Electricidad: 220/240 V, 50 Hz
Pesos y medidas: Sistema métrico y sistema inglés

Todo aquel que pase bastante tiempo en Inglaterra simpatizará con la obsesión local por el clima, aunque en realidad éste es relativamente suave y no llueve tanto como se cree. Los meses menos acogedores para los visitantes son de noviembre a febrero: hace frío y los días son cortos. Marzo y octubre son impredecibles y, aunque los días son más largos, sigue haciendo frío. La mejor época es, sin duda, de abril a septiembre; es entonces, naturalmente, cuando todos los monumentos están abiertos y la gente acude a visitarlos. Julio y agosto son el período de mayor actividad y, de ser posible, conviene evitarlos. Como ejemplo de esta advertencia, basta con ver el gentío que se agolpa durante esta temporada en la costa, en los parques nacionales, en Londres y en poblaciones tan populares como Oxford, Bath y York.

Para los amantes del deporte, a finales de marzo se celebra en Londres, en el río Támesis, la tradicional carrera anual de remo entre las universidades de Oxford y Cambridge. El primer sábado de abril le llega el turno a la famosa y reñida competición de obstáculos del Grand National en Aintree, Liverpool. El campeonato de fútbol de la Copa de la FA alcanza su punto culminante en mayo, en el estadio Wembley de Londres, y a finales de junio comienza el Torneo de Tenis sobre hierba en Wimbledon. La regata de remo Henley Royal, en Henley-on-Thames, es otro acontecimiento de junio y, para acabar, a últimos de julio, en la isla de Wight, es el momento de la fantástica regata de yates de la Semana de Cowes.

Los que no estén interesados en los torneos deportivos, deberían pasarse por la Chelsea Floral Show (feria de flores de Chelsea), que se celebra en el Royal Hospital de Londres en mayo. También es interesante contemplar el boato del Trooping of the Colour por el cumpleaños de la Reina, a mediados de junio; la extravagante bacanal del Festival de Música de Glastonbury, que inunda las explanadas de esta localidad, también en junio, y el alborotado carnaval caribeño del barrio londinense de Notting Hill, a finales de agosto.

Moneda
Libra esterlina

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 3 y 10 libras
· Presupuesto medio: entre 10 y 20 libras
· Presupuesto alto: a partir de 20 libras

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 10 y 30 libras
· Presupuesto medio: entre 30 y 50 libras
· Presupuesto alto: a partir de 50 libras

Si Inglaterra ya es sumamente cara, Londres lo es más aún. Para una supervivencia mínima en esta ciudad se necesitan unos 35 dólares al día (esto sólo incluye alojamiento en un albergue, una tarjeta de transporte y subsistencia básica). Visitar algún punto de interés o disfrutar de un poco de vida nocturna puede suponer, fácilmente, otros 25. Comer en un restaurante y dormir en un hotel eleva la suma a 90 diarios. Los precios bajan al salir de la gran ciudad, en especial si se dispone de un abono y de la posibilidad de hacerse la comida uno mismo; aun así, son necesarios 30 dólares al día. Alojarse en un Bed and Breakfast (alojamiento con desayuno), comer en un restaurante y no escatimar en entradas supondrá alrededor de 65.

Los cheques de viaje se aceptan en todos los bancos ingleses, y resulta ventajoso comprarlos directamente en libras esterlinas para evitar pagar comisión dos veces. Las entidades bancarias de Londres exigen unas retenciones escandalosas, por lo que, para evitar sorpresas, es mejor acordarlas de antemano. Sin embargo, las casas de cambio del aeropuerto son una excepción, pues cobran menos comisión y canjean los cheques de viaje de forma gratuita. Hay cajeros automáticos (ATMs) por toda Gran Bretaña, que operan con las principales tarjetas de crédito. No obstante, si una máquina se traga la tarjeta puede ser una auténtica pesadilla: la mayoría de los bancos insiste en partirla en dos y enviarla a la sucursal a la que pertenece.

Comer en un restaurante inglés implica, si se ha disfrutado de la comida y del servicio, dejar una gratificación del 10% de la cuenta. El personal recibe, a menudo, un salario muy bajo, ya que se presupone que las propinas lo compensarán. Algunos restaurantes incluyen un recargo por servicio en la cuenta, en cuyo caso no es necesario pagar nada más. Los taxistas esperan recibir también el 10% de la carrera, especialmente en Londres.

Londres

La capital inglesa es una mezcla cosmopolita del primer y del tercer mundo, de chóferes y vagabundos, del sistema establecido, la clase trabajadora y la vanguardia. A diferencia de otras ciudades europeas, prácticamente toda la ciudad parece sucia y caótica, pero esto forma parte de su atractivo. Londres puede compararse a un gran tablero de Monopoly congestionado por el tráfico: aunque uno parezca estar perdido, los nombres de las calles y plazas le resultarán alentadoramente familiares. La urbe es tan grande que los visitantes tendrán que utilizar el metro para sacarle el máximo partido; desgraciadamente, esto distorsiona su geografía y hace que sea difícil orientarse. Viajar en autobús devuelve la visión conjunta de la ciudad.

Catedral de Canterbury

Es quizá la catedral de Inglaterra más impresionante y sugestiva, así como una de las más hermosas. Sede del arzobispado de Canterbury, evolucionó en distintas fases y refleja varios estilos arquitectónicos, pero el resultado final la ha convertido en uno de los más maravillosos edificios del mundo. Los fantasmas de santos, soldados y peregrinos llenan el aire sagrado, creando una atmósfera que el griterío de los grupos de escolares que la visitan no logra romper. Después del martirio de santo Tomás Becket, en 1170, la catedral se convirtió en uno de los más importantes lugares de peregrinaje medieval de Europa, hecho que fue inmortalizado por Geoffrey Chaucer en los Cuentos de Canterbury. Los bombardeos de la II Guerra Mundial hicieron grandes estragos en Canterbury, pero todavía atrae a multitud de turistas, al igual que lo ha hecho durante los últimos 800 años. La entrada cuesta cinco dólares.

Stonehenge

Stonehenge, de 5.000 años de antigüedad, es el emplazamiento prehistórico más famoso de Europa, y en la actualidad, y a pesar de la afluencia turística, continúa siendo un seductor misterio. Del propósito de este enorme monumento de gigantescas piedras coronadas por dinteles, donde se combinan formas circulares y de herradura, se sabe muy poco, a pesar de que es casi seguro que guarda relación con la posición de los cuerpos celestes. Sin embargo, lo que más sorprende al visitante no es su significado religioso, sino la tenacidad de la gente que transportó estas descomunales piedras desde el sur de Gales: se estima que son necesarias 600 personas para arrastrar uno de estos monstruos de 50 toneladas tan sólo un par de centímetros. Las partes negativas de Stonehenge son que está encerrado entre las dos carreteras principales que atraviesan el lugar y que la entrada al recinto es a través de un pasadizo subterráneo. Los druidas de la Nueva Era celebran cada año en este enclave el solsticio de verano, y los encontronazos entre hippies y policía en esta jornada se han convertido en un hecho habitual.

Cotswolds

A 29 km al noreste de Bristol, dominando el valle de Severn, se encuentra una región de tierras altas de una belleza extraordinaria, con pueblos de piedra dorada y sensacionales vistas. Desgraciadamente, su encanto y las reminiscencias de Agatha Christie han ocasionado que algunas de estas localidades se vean invadidas de autocares de turistas y de mercantilismo. Las más conocidas son Bibury, declarada como la población más bella de Inglaterra, Bourton-on-the-Water, y el imponente y agradable Chipping Camden. La mejor forma de explorar esta región es a pie; el camino de Costwolds, de 160 km, es una joya para los excursionistas, ya que está lleno de historia y de paisajes interesantes.

Oxford

La ciudad que, sin duda, alberga una de las universidades más famosas del mundo, Oxford, está adornada por una magnífica arquitectura y en ella se mezclan juventud, erudición y fiestas estrafalarias. Las vistas a través de las praderas hacia los chapiteles dorados de esta localidad quizá aparezcan en tres de cada diez películas de época, pero no por eso han dejado de ser una de las panorámicas más bellas y arrebatadoras. Oxford no es sólo una tierra de mentes brillantes, sino que también constituyó un importante centro de producción de vehículos hasta el declive de la industria automovilística inglesa, y en la actualidad se ha convertido en un emergente foco de industrias de servicios. Los mejores campus son Christ Church, Merton y Magdalen, pero casi todos gozan de un gran ambiente, historia, privilegios y tradiciones.

York

Esta orgullosa urbe atrae a millones de visitantes, pero es demasiado antigua, demasiado impresionante y está demasiado convencida de su importancia para que este hecho la perturbe. Durante casi dos mil años, ha sido la capital del Norte, y desempeñó un papel importante en la historia inglesa en tiempos de romanos, sajones, vikingos y normandos. Su imponente catedral gótica, sus murallas medievales, el laberinto de calles históricas y la abundancia de tiendas de té y pubs la convierten en un lugar perfecto para pasear con tranquilidad. La catedral de York es una de las más grandes de Europa y una de las más bellas construcciones del mundo. Los Jardines del Museo son, asimismo, tan admirables como los mejores de Inglaterra, y contienen una serie de ruinas y edificios pintorescos.

Distrito de los lagos

Los paisajes del Distrito de los Lagos, uno de los rincones más verdes y deliciosos de este país, son demasiado perfectos para ser reales: no es muy probable que los 10 millones de visitantes que abarrotan este lugar se equivoquen. La zona es una combinación de exuberantes valles cubiertos de hierba, montañas suaves aunque escarpadas y numerosísimos lagos, cada uno de los cuales con su propio carácter. Se dice que Ullswater, Grasmere y Windermere son los más bellos, aunque Wast Water, Crummock Water y Buttermere, igualmente espectaculares, están menos concurridos. Para pasear en soledad o emular al tradicional bardo, es mejor perderse por las colinas o visitarlos en días laborables fuera de temporada.

Durham

Ésta es quizá la ciudad catedralicia más impresionante de Inglaterra. Situada en lo alto de un risco y circundada en tres de sus flancos por el río Wear, está dominada por la enorme catedral románica que se asienta en un promontorio arbolado. Este templo parece más bien un acantilado erosionado por el paso del tiempo que un lugar de culto, y su visión causa un gran impacto. En el mismo risco que la catedral, se elevan un castillo normando y el campus universitario, mientras que el resto de esta encantadora ciudad, de 38.000 habitantes, se concentra en el espacio restante de esta elevación con forma de lágrima.

Islas Sorlinga

El archipiélago de las Sorlinga, 45 km al suroeste del cabo de Land's End, comprende 140 islas situadas en medio de la cálida Corriente del Golfo. Su clima suave permite que plantas y árboles que no crecen en otros lugares de Inglaterra florezcan aquí, y esto hace que el comercio de especies vegetales con tierra firme sea muy importante. El ritmo de vida en las cinco islas habitadas es lento y pacífico: en ellas no son necesarios los vehículos, porque la mayor (St. Mary) sólo mide unos escasos 5 km de largo por 3 de ancho. Casi todas poseen playas de arena blanca, aguas cristalinas y barcos hundidos fruto de naufragios, lo que las torna muy atractivas para los buceadores. Las principales atracciones turísticas son los jardines subtropicales de la abadía de Tresco. Las mejores playas están en St. Martin, pero el lugar más espectacular es la bahía de Bryher Hell en medio de las tormentas atlánticas. Los viajeros pueden llegar a St. Martin volando desde Land's End, Exeter, Newquay, Plymouth y Bristol, y también pueden tomar un barco desde Penzance.

New Forest

Encajada entre Southampton y Bournemouth, en la costa sur, este trozo de tierra arbolada de 232 km² es la superficie más grande de vegetación natural que aún queda en Inglaterra, y ha permanecido inalterable desde que Guillermo el Conquistador le dio ese nombre en 1079. Incluso en la actualidad, sobreviven en este bosque algunas antiguas tradiciones, incluyendo los derechos comuneros para apacentar el ganado. Hay unos cinco mil ponis salvajes y ganado pastando por la zona, y abundantes ciervos, tejones y zorros que conviven con hileras de robles, hayas y acebo. Esta zona puede atravesarse en coche, pero mejor aún es pasear por los senderos o utilizar los caminos para bicicletas.

Shropshire

Las colinas de Shropshire constituyen una de las zonas más bellas, placenteras e infravaloradas de Inglaterra. El suave terreno y la baja densidad de población hacen que este lugar sea perfecto para el ciclismo o el excursionismo. La capital del condado, Shrewsbury, probablemente la ciudad más representativa del estilo Tudor en Inglaterra, es famosa por sus edificios de madera y sus serpenteantes calles medievales. En la cercana Wroxeter se hallan las ruinas de Viroconium, la cuarta ciudad más grande de la Inglaterra romana. Ironbridge, al sur de Telford, fue el Silicon Valley de la Revolución Industrial, y su Gorge Museum expone una de las más destacadas muestras de arqueología industrial de Inglaterra.

Northumberland

Éste es uno de los condados más agrestes y menos degradados de Inglaterra. Es posible que en él se encuentren más castillos y campos de batalla, testigos de la larga y sangrienta lucha contra los escoceses, que en ningún otro lugar del país. La reliquia más interesante y conocida es la Muralla de Adriano. Los magníficos paisajes del Parque Nacional de Northumberland se caracterizan por no asemejarse a la usual naturaleza inglesa. Las verdes colinas de Cheviot, que también forman parte del parque, son una zona de gran belleza y tranquilidad que invita a realizar senderismo. La localidad principal de esta región es Berwick-upon-Tweed, la ciudad más septentrional de Inglaterra, y las poblaciones más interesantes son Brampton y Corbridge.

Inglaterra, a pesar de su gran densidad de población, está surcada de senderos que permiten acceder a casi todos los recovecos naturales, si se quiere disfrutar de un corto paseo. Los más enérgicos deberían atreverse, al menos una vez, con una gran excursión. Entre las mejores rutas se encuentran el camino de la costa suroeste, cerca de las espectaculares playas de Somerset, Devon, Cornwall y Dorset (de unos catorce días de duración); la pintoresca senda de Costwold (que tarda en recorrerse unos cinco días), y los sensacionales páramos y paisajes costeros de Cleveland (que llevarán una semana). La bicicleta es otra manera de viajar por los itinerarios de este país, pero conviene evitar las carreteras principales. Las mejores playas para nadar se encuentran en Devon y Cornwall, y el surf se puede practicar en las costas del oeste de esta última región, especialmente en Newquay.

Los primeros habitantes de Inglaterra fueron pequeñas tribus de cazadores, pero los inmigrantes de la Edad de Piedra llegaron alrededor del año 4000 a.C., cultivaron las pizarrosas colinas de la llanura de Salisbury y construyeron los misteriosos círculos de Stonehenge y Avebury. Les siguieron los celtas de la Edad de Bronce, procedentes de Europa Central, que comenzaron a llegar en el año 800 a.C. e introdujeron el gaélico y el bretón. El primero todavía se habla en Escocia; el último, en Gales.

Roma invadió la isla en el año 43 d.C., y sólo tardó siete años en vencer la resistencia de los indígenas y controlar la mayor parte del territorio. Las tribus escocesas y galesas fueron los pueblos más resistentes a la conquista, y para contenerlos se construyó la Muralla de Adriano en el norte de Inglaterra. Los romanos aportaron estabilidad, calzadas pavimentadas, y el cristianismo. Nunca fueron vencidos; sencillamente, se desvanecieron alrededor del año 410 d.C., con el ocaso de su imperio.

Tribus de bárbaros anglos, jutos y sajones comenzaron a introducirse en el vacío dejado por los romanos, absorbiendo a los celtas. En esa época se desarrollaron una serie de reinos de taifas anglosajones que, hacia el siglo VII, comenzaban a tener una vaga noción de nacionalidad conjunta. A mediados del siglo IX, los vikingos habían invadido el norte de Escocia, Cumbria y Lancashire, y los daneses irrumpían por el este de Inglaterra. En el año 871, sólo Wessex, la zona sur del río Támesis, medio celta medio sajona, se hallaba bajo el dominio inglés. En estas horas bajas, los ingleses consiguieron neutralizar la superioridad militar vikinga y comenzó un proceso de asimilación.

El siguiente invasor, Guillermo de Normandía, que pronto fue conocido como Guillermo el Conquistador, llegó a las costas del sur de Inglaterra en 1066 con un ejército de 12.000 hombres. Después de ganar la batalla de Hastings, puso a los normandos franceses en el lugar que hasta entonces ocupaban los aristócratas ingleses. Los normandos construyeron castillos impresionantes, impusieron el sistema feudal, aplicaron un censo y, una vez más, comenzaron a mezclarse con los sajones.

Los siglos siguientes presenciaron una serie de disputas entre reyes, intrigas políticas, plagas, conflictos y revueltas. La guerra de los Cien Años contra Francia dio paso a la guerra nacional de las Dos Rosas, y conocida es la historia negra de la monarquía inglesa. En el siglo XVI, los problemas matrimoniales de Enrique VIII supusieron la ruptura con el Papado. El parlamento nombró a este monarca cabeza de la iglesia anglicana, y la Biblia se tradujo al inglés. En 1536, Enrique VIII disolvió los pequeños monasterios y confiscó sus tierras.

A mediados del siglo XVII, la lucha de poderes entre la monarquía y el parlamento desencadenó la guerra civil, que lanzó a los monárquicos, seguidores de Carlos I (católicos, tradicionalistas, la pequeña aristocracia y los miembros de la iglesia anglicana), contra los parlamentarios protestantes partidarios de Cromwell. A la victoria de éste siguió una dictadura, que incluyó una sangrienta acción en Irlanda. Hacia 1660, el parlamento, cansado, restauró la monarquía.

A este período le siguió un proceso de expansión, ya que Inglaterra acumuló colonias en la costa americana, dio licencia a la Compañía de las Indias para actuar desde Bombay y, finalmente, consiguió tener Canadá y Australia bajo su gran esfera de influencia. Mientras tanto, ejercía un control cada vez mayor sobre las islas británicas. El primer revés del próspero imperio sobrevino en 1772, cuando las colonias americanas proclamaron su independencia.

Al mismo tiempo, Inglaterra se convertía, rápidamente, en el crisol de la Revolución Industrial, ya que la energía del vapor, los trenes, las minas de carbón y la energía hidráulica comenzaron a transformar los medios de transporte y de producción. Las primeras ciudades industriales del mundo surgieron en las Midlands, ocasionando movimientos migratorios de la población. Cuando la reina Victoria subió al trono, en 1837, Inglaterra se había convertido en la primera potencia mundial: sus flotas dominaban los mares, fusionando así el imperio británico, y sus fábricas controlaban el comercio mundial. Durante los mandatos de Gladstone y Disraeli, se aplicaron los peores excesos de la Revolución Industrial; sin embargo, se universalizó la educación, se legalizaron los sindicatos y se permitió votar a todos los hombres: las mujeres tendrían que esperar hasta después de la I Guerra Mundial.

La participación de Inglaterra en la guerra del 14 dio como resultado la matanza de un millón de ingleses y un creciente abismo entre las clases trabajadoras y las de poder. Esto último sentó las bases para los siguientes 50 años de conflictos laborales, empezando con la Great Strike (gran huelga) en 1926 y continuando con la crisis económica de la década de 1930. Inglaterra pasó por los años veinte y treinta de forma vacilante, con gobiernos que no fueron capaces de hacer frente a los problemas a los que se enfrentaba el país, incluidos el auge de Hitler y el III Reich.

Durante la II Guerra Mundial, bajo el gobierno de Winston Churchill, Inglaterra forjó un espíritu mucho más valeroso. Se recuperó de Dunquerque, de los implacables ataques aéreos de la Luftwaffe y de la caída de Singapur y Hong Kong, ganó la batalla de Inglaterra y jugó un papel importantísimo en la victoria de las fuerzas aliadas. A pesar de la euforia, los recursos e influencia ingleses se agotaron, y se hizo cada vez más patente su nuevo papel de segunda potencia, al perder primero India (en 1947), y después Malasia (en 1957) y Kenia (en 1963).

No fue hasta la década de 1960 cuando se dio por terminado el período de recuperación de las guerras; para entonces, los ingleses "never had it so good" (nunca lo habían tenido mejor), según su primer ministro, Harold Macmillan. En los años sesenta, la ciudad de Londres se convirtió en el escenario cultural de mayor importancia internacional, donde Beatles, Rolling Stones, Mary Quant, David Bailey, Twiggy, Jean Shrimpton y otros interpretaban el papel protagonista. Pero no todo fueron minifaldas y Sargentos Peppers: la facción independentista de Irlanda del Norte se volvió públicamente violenta, ocasionando el despliegue de tropas inglesas en 1969. Conocida eufemísticamente como The Troubles (los problemas), esta situación ha perseguido desde entonces al gobierno inglés e irlandés, y ha arruinado a Irlanda del Norte. La crisis del petróleo de los años setenta, la enorme inflación, la semana laboral de tres días y la hostilidad entre clases también supusieron un duro golpe al sistema socioeconómico inglés; en 1979, los británicos eligieron a Margaret Thatcher para que pusiera orden en todo este caos.

Thatcher acabó con los sindicatos, privatizó las industrias públicas, estableció una meritocracia, envió una flotilla a las islas Malvinas y polarizó la sociedad inglesa. La dama de Hierro fue el primer ministro que más tiempo permaneció en el poder en este siglo, y dejó tal marca en los ingleses que en la actualidad, mucho tiempo después de que su partido la dejara de lado, continúa ocupando una posición muy importante en cualquier discusión sobre asuntos nacionales. John Major, primer ministro desde 1990, no consiguió reunir al país en torno a la causa conservadora, y cayó en las elecciones de mayo de 1997.

La Inglaterra de Tony Blair es un lugar de cambios, aunque todavía el llamado nuevo amanecer no ha dado paso del todo a la luz del día, y el júbilo postelectoral se ha convertido en un optimismo moderado. Sin embargo, hay razones para tener esperanza, aunque sólo sea porque, aparentemente, el proceso de paz con Irlanda del Norte va por buen camino y el recelo inglés a la Unión Europea no parece que sea ya tan fuerte.

El 7 de julio de 2005 el terror se apoderó de Londres en la hora punta. Cuatro bombas estallaron en la red de transporte público dejando más de 50 muertos y 700 heridos.

Las mayores contribuciones artísticas de Inglaterra se han producido en el ámbito del teatro, de la literatura y de la arquitectura. Chaucer, Shakespeare y Dickens son, sin duda, elementos destacados en el bagaje literario occidental. Aunque no posee una tradición equivalente en pintura y escultura, gracias a su pasado conquistador Inglaterra es un tesoro de obras de arte de todas las épocas y de todos los continentes.

Muchos de los visitantes se sienten abrumados por la majestuosidad de las casas de la aristocracia y la gran colección de castillos y catedrales y, si bien la herencia arquitectónica del siglo XX se caracteriza, sobre todo, por autopistas, rascacielos y un exagerado desarrollo urbanístico, arquitectos como Norman Foster y Richard Rogers han creado obras tan impresionantes e innovadoras como la Tate Modern, el Puente del Millennium y el Edificio Lloyds en Londres.

Sin embargo, quizá el principal elemento de exportación cultural de Inglaterra sea el idioma inglés, actual lengua franca de la comunidad internacional. En este lenguaje existen asombrosas variaciones regionales, y no sería de extrañar que un habitante del sur de Inglaterra afirmara necesitar un intérprete para hablar con alguien del norte de Oxford.

La mayoría de los ingleses que profesan creencias religiosas pertenecen a la iglesia anglicana, que se independizó de Roma en el siglo XVI. Otras iglesias protestantes significativas son la metodista, la baptista y el Ejército de Salvación. Uno de cada diez británicos se confiesa católico, y ya hay más de un millón de musulmanes y una considerable población hinduista y sij. Sin embargo, a pesar de la variedad de confesiones, la mayoría de los ingleses aprecia más sus templos como iconos arquitectónicos de grandeza y estabilidad que como lugares de piedad religiosa.

Aunque Inglaterra no es precisamente famosa por la calidad de su gastronomía, el reciente renacimiento de la cocina creativa que Londres ha experimentado se está extendiendo a las provincias. Los turistas pueden encontrar una gran variedad de opciones culinarias de todo el mundo, aunque los que viajen con un presupuesto apretado tendrán que conformarse con fish and chips (patatas fritas y pescado), huevos con beicon y puré de patatas con salchichas.

Inglaterra es la mayor de las tres divisiones políticas de la isla de Gran Bretaña. Unida a Escocia y a Gales por el Norte y el Oeste respectivamente, está a sólo 29 km de Francia cruzando por la parte más estrecha del canal de la Mancha. La mayor parte de Inglaterra es plana o de escasa altura. Al Norte, se encuentran los montes Peninos, una cadena montañosa de piedra caliza. Las montañas de Cumbria y el Distrito de los Lagos se encuentran al Oeste. Al sur de los Peninos, se hallan las Midlands, la región central de Inglaterra, que posee una gran densidad de población. Por la península del Suroeste, conocida como el West Country, se extiende una planicie con afloramientos de granito, granjas lecheras y una costa escarpada. Al resto del país se lo conoce como las Lowlands, o tierras bajas, un mosaico de tierras de labranza, colinas poco elevadas, un cinturón industrial y la gran ciudad de Londres.

Tiempo atrás, Inglaterra estaba cubierta de bosques, pero en la actualidad tiene la segunda tasa más baja de cubierta arbórea de Europa, después de Irlanda. Desde principios de siglo XX, el gobierno ha estado plantando coníferas para revertir esta situación, pero los pinos han tornado ácida la tierra que los rodea y han destruido grandes extensiones de antiguas turberas. Otros árboles comunes son el roble, el olmo, el castaño, el tilo, el fresno y la haya. Aunque la flora de gran tamaño no es abundante, en primavera crecen gran cantidad de preciosas flores silvestres: campanillas de febrero, narcisos, jacintos, ranúnculos y prímulas, que aportan un toque de colorido a la campiña inglesa. En los páramos se pueden encontrar diversas variedades de brezos en flor.

El ciervo común es el mamífero de mayor tamaño y, junto con los gamos y los corzos, es muy frecuente en los parajes de Inglaterra. También son numerosos los zorros. La variedad de ardillas grises americanas está robándole terreno a la ardilla roja local. Abundan los conejos, mientras que los roedores más pequeños, como el musgaño, el ratón de campo y la rata de agua, son más escasos. Con un poco de suerte, es posible ver algún tejón o erizo. La víbora, única serpiente venenosa de Inglaterra, está protegida. La ornitología es un pasatiempo popular en estas tierras, pero mientras que las cuantiosas y diversas especies de aves costeras no parecen correr ningún peligro, no se puede decir lo mismo de otros pájaros británicos: muchas especies que hace 25 años eran bastante habituales, en la actualidad, debido a la destrucción de su hábitat, están desapareciendo rápidamente.

Los parques nacionales ingleses cubren un 7% del país; entre ellos, destacan Dartmoor, Exmoor, el Distrito de los Lagos, el Peak District, los Yorkshire Dales, los North York Moors, el New Forest, los Broads y Northumberland. Estas tierras, que suelen ser propiedad privada, no son vírgenes, pero constituyen una superficie de excepcional belleza.

El clima inglés es templado y húmedo, con temperaturas moderadas por los suaves vientos que soplan desde sus mares relativamente cálidos. Tierra adentro los grados no bajan mucho más de -1 o -2°C en invierno, ni suben más de los 30°C en verano. La zona más fría es el norte, y las áreas más cálidas Londres, el sureste y el West Country; las más lluviosas son las zonas montañosas y, también, el West Country. La nubosidad y las lloviznas son fenómenos habituales que pueden aparecer en cualquier parte del país en el momento más inesperado.

Londres es uno de los centros de transporte aéreo más importantes del mundo, y aquí también pueden encontrarse mayor número de tarifas económicas para largas distancias. Posee cinco aeropuertos internacionales: Heathrow, Gatwick, Luton, Stansted y London City; también hay conexiones a Manchester, Newcastle y Bristol. La tasa para vuelos a otros países es de 20 libras esterlinas, que se convierten en 10 si éstos se hallan dentro de la Unión Europea.

Por primera vez desde la era glacial, Inglaterra está unida por tierra a Europa, aunque el Túnel del Canal de la Mancha sólo se puede atravesar en tren. En el Eurotúnel operan dos líneas ferroviarias: Eurostar, un TGV que comunica Londres con París y Bruselas, y Le Shuttle, un tren que, además de pasajeros, transporta coches, motocicletas y autobuses entre el puerto inglés de Folkestone y el francés de Calais.

Si la idea de viajar por un túnel no resulta muy tentadora y se prefiere disfrutar del aire del canal de la Mancha, es posible viajar en autobús o en tren hasta Calais o Bolonia y tomar el ferry o el hidrodeslizador hasta Dover o Folkestone. El primero tarda unos noventa minutos en recorrer la ruta más corta, y el segundo unos treinta y cinco. También se puede tomar el barco que zarpa en Santander con destino Portsmouth.

En general, el transporte público en Inglaterra es de buena calidad, pero resulta caro. La forma más barata, aunque lenta, de desplazarse es viajar en autobús o en autocar. Ésta es también la forma menos atractiva si el viaje es largo, ya que las autopistas no brindan la oportunidad de disfrutar del paisaje. Inglaterra posee una red férrea impresionante que incluye un par de líneas con encanto que atraviesan zonas con escasa densidad de población. Los trenes rápidos que unen las grandes ciudades hacen que sea innecesario viajar en avión, a menos que se tenga mucha prisa por llegar. Merece la pena alquilar un coche para explorar algunas de las ciudades y pueblos más remotos. Londres está lleno de taxis, pero no ocurre lo mismo en otras ciudades.


· Ebbutt, M. I.: Los ingleses, M. E. Editores, 1995
· Boswell, James: Diario londinense, Ediciones del Bronce, 1997
· Rutherfurd, Edward: London. La novela, Editorial Suma de Letras, 2000
· Rathbone, Julian: El último rey inglés, Editorial Edhasa, 2000
· Wooldward, E. L.: Historia de Inglaterra, Alianza Editorial, 1996
· Asimov, Isaac: La formación de Inglaterra, Alianza Editorial, 1995
· Brizuela, Leopoldo: Inglaterra, una fábula, Editorial Alfaguara, 2000
· Lessing, Doris: Historias de Londres: cuentos y apuntes, Destino, 1999
· Hardy, Thomas: Tess, la de los d'Ubewrville, Alianza Editorial, 1999
· Alvar, Carlos (trad. y ed.): La búsqueda del Santo Grial, Alianza Editorial, 1997
· Barnes, Julian: Inglaterra, Inglaterra, Editorial Anagrama, Barcelona, 1999
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