Nombre oficial: República de Islandia Superficie: 103.000 km² Población: 277.000 hab. Capital: Reykiavik (164.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 997% islandeses Idioma: islandés Religión: 95% luteranos evangélicos, 3% otras denominaciones protestantes, 1% católicos y algunos seguidores de ásatrú, antigua religión nórdica Régimen político: república democrática Presidente: Olafur Ragnar Grimsson Primer Ministro: Geir Haarde
PIB: 8.44 billones de dólares PIB per cápita: 30,200 dólares Crecimiento anual: 1.7% Inflación: 1,9%
Visados: no se exige visado a los europeos occidentales ni a los ciudadanos de Estados Unidos, Chile y México. Se conceden estancias turísticas de hasta tres meses, que se pueden ampliar con facilidad en las comisarías locales. Condiciones sanitarias: buenas. Riesgo de hipotermia si se practica el trekking Hora local: GMT Electricidad: 220 V, 50 ciclos Pesos y medidas: sistema métrico Turismo: 150.000 visitantes al año Monedacorona islandesa Comidas · Presupuesto bajo: entre 715 y 1000 coronas · Presupuesto medio: entre 1000 y 1500 coronas · Presupuesto alto: a partir de 1500 coronas Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 1400 y 3600 coronas · Presupuesto medio: entre 3600 y 5000 coronas · Presupuesto alto: a partir de 5000 coronas Como es necesario importar prácticamente todo, comida, alojamiento y transporte ascienden sobremanera en el Atlántico Norte. De hecho, Islandia está considerado el segundo país, después de Japón, con más capacidad para vaciar el bolsillo de los viajeros. Si se pueden gastar 500 dólares al día, se tendrá acceso a todos los servicios islandeses. Sin embargo, quienes cuenten con recursos limitados deberán esforzarse por mantener el presupuesto. Si se está dispuesto a prescindir de algunas comodidades y dormir en albergues juveniles, comer en bares y viajar en autobús, es probable que el gasto medio diario se sitúe entre 40 y 50 dólares (46-57 euros). Viajar a Islandia en vehículo particular, y en especial si se trata de una caravana, permitirá disfrutar de mayores comodidades ajustándose a un desembolso razonable. Hay que tener en cuenta que el precio de la gasolina es superior a 1 dólar por litro. Es factible cambiar cheques de viajero, cheques postales y billetes extranjeros por moneda islandesa en cualquier banco, y se cobra una comisión de unos 2,5 dólares, independientemente del importe canjeado. Las tarjetas de crédito de mayor difusión se aceptan en la mayoría de establecimientos. Los islandeses adoran las tarjetas, y las utilizan incluso para comprar el pan. No es obligatorio dejar propina: los restaurantes más selectos añaden siempre a la cuenta un porcentaje por servicio, por lo que resulta innecesario gratificar. Aun así, siempre será bienvenida una propina por un servicio particularmente bueno. Reykiavik La capital de Islandia se aleja de la imagen propia de las urbes europeas. Reykiavik (bahía humeante), además de ser la capital más septentrional del mundo, es la más reciente, pues su establecimiento data de finales del siglo XIX. A pesar del significado de su nombre, ahora se la conoce como la ciudad sin humo, gracias a sus vientos incesantes y al uso de calefacción geotérmica. Reykiavik posee todos los atractivos de una metrópoli europea moderna, además de un relevante centro histórico, con edificios de madera encalados e hileras de casas de hormigón pintadas de vivos colores. Desde su casco urbano se puede acceder a pie a la mayoría de puntos de interés turístico. La ciudad antigua, eje de la urbe, aparece como una zona rústica de verdes parques, lagos, mercados y museos. Todos aquellos interesados por la cultura nórdica e islandesa deberían acudir al Museo Nacional, donde se exponen antigüedades religiosas y folclóricas, así como artilugios del período del Asentamiento. La puerta de una iglesia supone su pieza más preciada; labrada alrededor de 1200, pone en escena una batalla nórdica. En el sótano se exhiben herramientas náuticas y utillaje agrícola, maquetas de antiguos barcos de pesca e ingeniosos aperos de labranza. Tras el museo se halla el instituto Árni Magnússon, cita ineludible para todos los aficionados a las sagas. Este edificio contiene una famosa colección de obras, entre las que destacan la Landnámabók y la Njáls Saga, devueltas por Dinamarca a la Islandia ya independiente. La ciudad moderna de Reykiavik se expande hacia el Este desde la zona antigua, y cuenta con varias atracciones de renombre mundial tales como la Hallgrímskirkja, una espectacular iglesia cuyo diseño está inspirado en una montaña de lava. Aunque pueda parecer extravagante, resulta una de las edificaciones más notables de la metrópoli. Su construcción se inició a finales de los años cuarenta y finalizó en 1974. La iglesia debe su nombre al poeta más famoso de Islandia: Hallgrímur Pétursson. Se puede deambular por su interior austero y casi vacío, para luego ascender en ascensor a una torre de 75 m de altura, y disfrutar de unas espléndidas vistas de la urbe. En la hierba se erige una estatua de Leif Eriksson, identificado triunfalmente como el Hijo de Islandia, Descubridor de Vinland (lugar que se cree ubicado en Terranova o en la península del Labrador). Otro enclave de aspecto aparentemente estrafalario es el espectáculo delvolcán. Este teatro ofrece una visión inapreciable del entorno volcánico en (o sobre) el que viven los islandeses. Aquí se podrá disfrutar en una película dramatizada de algunas de las mayores erupciones volcánicas que ha sufrido el país, incluso de un film prestigioso sobre el nacimiento del Surtsey, que expulsó la lava en el mar en 1963. También se puede visitar un jardín botánico muy agradable, un atractivo parque de atracciones y numerosos museos dedicados a la obra de los artistas más notables de la isla. Resulta factible encontrar alojamiento económico, comida y compras baratas en la ciudad antigua o hacia el Este. Respecto al ocio, la capital cuenta con numerosos cines (las películas se proyectan en versión original con subtítulos en islandés), espectáculos culturales (teatro, ópera, música sinfónica y danza) y espectáculos luminosos (fantasías sobre las sagas, la Edad del Asentamiento y los vikingos). El Runtur prácticamente se ha instituido en Reykiavik; consiste en un recorrido por los bares más de moda de la urbe, las actuaciones de música en directo y las discotecas. Gullfoss y Geysir Los enclaves turísticos más visitados de Islandia se hallan en la región central meridional de Islandia, conocida por sus fenómenos naturales y monumentos históricos. Gullfoss es una catarata de dos pisos inmortalizada en numerosas imágenes y donde, en los escasos días soleados, se podrá ver un arco iris a través del gran chorro que forma. Esta catarata llegó a estar en venta internacionalmente para el aprovechamiento de su potencial hidroeléctrico, pero fue adquirida por el gobierno y declarada monumento nacional. Muy cerca de allí se encuentra Haukadalur, una de las grandes instituciones académicas del sur de Islandia. Al oeste de Gullfoss se ubica Geysir, una zona que contiene las mejores muestras de fuentes termales activas de todo el país. El atractivo más notable, el Gran Geysir, entró en erupción en el siglo XIV y se apagó a principios del siglo XX, después de que millares de turistas intentaran calmarlo lanzándole rocas y desperdicios. Pero afortunadamente el cercano Strokkur se mantiene activo. Este manantial expulsa líquido, exactamente cada tres minutos, a una distancia de hasta 20 m. Los fotógrafos deberán apresurarse, puesto que las erupciones tan sólo duran unos segundos. Alrededor de este enclave aparecen múltiples manantiales térmicos de las más variadas tonalidades, agujeros humeantes, corrientes calientes, algas psicodélicas y depósitos de minerales. Mývatn Situada en el nordeste de Islandia, Mývatn está considerada una de las maravillas naturales del mundo. Aunque la mayoría de zonas más interesantes para visitar se centran en fenómenos topográficos volcánicos o geotérmicos, la principal atracción de la reserva se focaliza en un lago azul impresionante repleto de aves. Al estar ubicada en la ladera protegida de las lluvias de un casquete glacial enorme, la reserva disfruta de unas de las mejores condiciones climáticas de todo el país. Los viajeros pueden descansar y alargar su estancia, disfrutando de una acampada o de las excursiones al Parque Nacional Jökulsárgljúfur, a las cuevas de hielo de Kverkfjöll, a la caldera del Askja o al cráter del Hverfell. Helgafell Helgafell, la montaña sagrada citada en tantas ocasiones en la historia y literatura islandesas, es, en realidad, una colina de 73 m; a pesar de sus dimensiones, se mantiene la fe en su magia: a quienes cumplan unas escasas y sencillas normas, se les concederán tres deseos. En primer lugar, se debe subir por la pendiente suroeste hasta llegar a las ruinas del templo sin hablar ni mirar atrás. En segundo lugar, los deseos deben tener fines honestos y deben ser solicitados por un corazón inocente. Por último, se tiene que descender por la pendiente oriental y no revelar los deseos a nadie. Helgafell se halla a 5 km al sur de Stykkishólmur, en el centro occidental de Islandia. Kerlingarskarð Kerlingarskarð significa paso de la bruja. Cuenta la leyenda que este fantástico lugar fue encantado por una trol hasta que se convirtió en un pilar de piedra a los pies de Kerlingarfjall, la montaña que da forma al lado este del paso. En sus inmediaciones se encuentra el lago en el que se explica que pescaba la bruja. En la década de 1800, un lugareño afirmó haber distinguido unas huellas gigantescas que se dirigían al agua, y también existen numerosas personas que afirman haber visto criaturas semejantes al monstruo del lago Ness. Si se atreve, se puede acampar y explorar el lago, aunque el tiempo suele resultar pésimo. Los autobuses que recorren el trayecto Reykiavik-Kerlingarskarð atraviesan el paso. Grímsey Parte de la isla de Grímsey, a 41 km al norte de tierra firme, consta como el único territorio islandés situado en el Círculo Polar Ártico. Aparte de la línea imaginaria dibujada en el mapa, el principal motivo para visitar la zona se focaliza en sus acantilados, que llegan a medir 100 m de altitud en algunos puntos; y resultan idóneos para las colonias de aves que anidan en la isla. Grímsey también alberga a los jugadores de ajedrez más entusiastas de Islandia. Históricamente, la pérdida de una partida había finalizado en diversas ocasiones con el perdedor en el mar. Después de todo, fracasar en el ajedrez significaba fracasar en la vida. Aunque el entusiasmo por el juego no ha perdurado, se aconseja tomárselo con seriedad si le proponen una partida. Askja La enorme caldera del Askja (de 50 km²) aparece, como todo en Islandia, remota. Frío, ventoso e imponente, este enclave también supone una muestra del poder creativo de la naturaleza. El cataclismo que creó la caldera original aconteció en 1875, cuando los escombros expulsados por el volcán llegaron hasta la Europa continental. La actividad se mantuvo a lo largo de los siguientes 30 años, culminando con otro gran hundimiento del suelo. Esta nueva depresión se inundó y, con una profundidad de 217 m, se ha convertido en el lago más hondo de Islandia. Aunque el lago -de un llamativo azul zafiro- se encuentra helado la mayor parte del año, en su interior existe un pequeño y más reciente cráter que se mantiene caliente y resulta ideal para nadar. Askja se ubica en la Islandia central, y para acceder a él es preferible desplazarse en un vehículo todoterreno o en un tour organizado. Parque Nacional Jökulsárgljúfur El Parque Nacional Jökulsárgljúfur (cañón fluvial glaciar) es la reserva más reciente del país. El parque, en ocasiones denominado Gran Cañón de Islandia, posee la garganta mayor de la isla, una vegetación exuberante, extrañas formaciones rocosas y cuevas, el escarpado valle de Ásbyrgi e innumerables cascadas. Entre otros atractivos, destacan las rocas que hacen eco, Hljóðaklettar; los bellos manantiales de Hólmatungur; y Dettifoss, la catarata más potente de Europa. El parque se halla al este de Húsavík, en el noreste de Islandia. Los primeros pobladores de Islandia, monjes irlandeses, utilizaron la isla como una especie de ermita hasta principios del siglo IX. Más tarde, aparecieron los primeros habitantes estables, procedentes de Noruega. Fue la llamada Edad del Asentamiento, que tradicionalmente se sitúa entre 870 y 930, cuando las luchas políticas causaron una huida masiva de la península escandinava. Después de escapar de los conflictos políticos de sus tierras originarias, los colonizadores optaron por un régimen de gobierno parlamentario. Se fundaron una asamblea de distrito y una Althing (Asamblea Nacional), y se redactó un código de leyes. Islandia se convirtió al cristianismo en el año 999, lo que tuvo como consecuencia cierta unidad nacional en un momento en el que afloraban diferencias entre sus dirigentes y se empezaban a cuestionar las lealtades. El país se desarrolló a lo largo del siglo siguiente, y estableció una próspera economía agraria y poco conflictiva. Fue entonces cuando Islandia se convirtió en el punto de partida de las exploraciones del Atlántico Norte: Erik el Rojo, criado en Islandia e hijo de un exiliado noruego, colonizó Groenlandia en 982. Se dice que fue su hijo, Leif Eriksson, el primer europeo que exploró la costa de América del Norte, a la que llamó Vinland la Buena. Una de las sagas islandesas más fidedignas, sin embargo, apunta que Leif Eriksson había oído hablar de Vinland a otro islandés, Bjarni Herjolfsson, que la había descubierto unos catorce años antes. Estos viajes de exploración inspiraron uno de los grandes auges literarios de Europa. La primera tradición literaria aparecida se centró en la poesía y la épica. En la época de las sagas (finales del siglo XII hasta finales del siglo XIII), la poesía se vio desplazada por las epopeyas y los relatos dramáticos sobre los primeros asentamientos, los romances, las luchas y el desarrollo de Islandia. Estas narraciones proporcionaron una herencia cultural al pueblo islandés y amenizaron las heladas noches invernales. A principios del siglo XIII, el brillante período de paz que se había mantenido durante doscientos años llegó a su fin. Comenzaba la terrible Edad Sturlung, una época turbulenta de violencia y traiciones políticas. El rey noruego Hákon Hákonarson intervino de inmediato, e Islandia se sometió a Noruega. El volcán Hekla entró en erupción en 1300, 1341 y 1389, sembrando la muerte y la destrucción por toda la nación. También padeció epidemias y la peste negra que había asolado Noruega en 1349; finalizaron así las relaciones comerciales y el aprovisionamiento. A finales del siglo XIV, Islandia pasó a estar gobernada por Dinamarca. Los conflictos entre la iglesia y el estado condujeron a la Reforma de 1550, y a la imposición del luteranismo como confesión nacional. Durante los dos siglos siguientes, el país se vio esquilmado por los daneses, acosado por los piratas internacionales y estuvo sujeto a un número cada vez mayor de catástrofes naturales. El dominio danés pereció en 1874, cuando Islandia redactó una constitución y se nombró un gobierno islandés independiente. La isla se liberó del control danés en 1918, año en el que fue reconocido como estado soberano en el reino de Dinamarca, aunque Copenhague conservó las competencias en materia de defensa y asuntos exteriores. En 1940 Alemania invadió Dinamarca y, un año después, Islandia solicitó la independencia, que le sería concedida el 17 de junio de 1944. Tras la ocupación danesa por parte de los germanos y la declaración de soberanía islandesa, la vulnerabilidad de la isla cobró una especial importancia para las potencias aliadas. Como consecuencia, se produjo el traslado de tropas británicas y estadounidenses a sus tierras. En la actualidad, los estadounidenses permanecen en la isla, contra la voluntad de un cada vez mayor número de islandeses. Los británicos desataron la ira islandesa cuando se negaron a reconocer la ampliación de sus aguas territoriales para la pesca en la década de 1970. Durante algunos años, la temporada de pesca se caracterizaba por los incidentes regulares entre helicópteros de combate islandeses y buques de guerra británicos en la llamada guerra del bacalao. En los últimos años, la economía de Islandia ha padecido una situación precaria: se ha recortado el número de capturas de pesca, ha aumentado el paro y la corona se ha devaluado. Los enfrentamientos entre las organizaciones medioambientales y el sector ballenero islandés, que se separó de la Comisión Ballenera Internacional en 1992, tampoco ha facilitó una mejora. En 2000, con la esperanza de dar un vuelco a la crisis económica, el gobierno aprobó un trato sin precedentes con la corporación de CODE Genetics, por el cual se autorizaba a la empresa a incluir en su base de datos información genética detallada e incluso el código del ADN de los 277.000 islandeses. Parece ser que este patrimonio genético relativamente homogéneo -rubios de ojos azules descendientes de escasos colonos vikingos- puede ayudar en la investigación de enfermedades genéticas, además de proporcionar unos ingresos estables al país (ya se manejan centenares de millones de dólares). Mientras tanto, Islandia sigue luchando por conservar su industria ballenera. En 2002, la Comisión Ballenera Internacional volvió a aceptar a Islandia en su seno, a pesar de sus desacuerdos con ese país con respecto a la moratoria de la caza de ballenas. Al año siguiente, se emprendió una matanza selectiva 'científica' para estudiar el impacto de las ballenas en el número de peces. Islandia, la segunda isla mayor de Europa, hierve y chisporrotea en el océano Atlántico, al noroeste de Escocia, oeste de Noruega y sureste de Groenlandia. Su principal isla, con 500 km de Este a Oeste y 300 km de Norte a Sur, se caracteriza por altiplanos desérticos, deltas arenosos, volcanes, campos de lava y casquetes glaciares. Más de la mitad del país se encuentra por encima de los 400 m, y su pico más elevado, Hvannadalshnúkur, alcanza los 2.119 m de altitud. Únicamente se considera arable y habitable una superficie costera del 21% de la tierra. El grueso de la población y la agricultura islandesas se concentra en el suroeste, entre Reykiavik y Vík. Islandia, una masa de tierra firme relativamente joven, está sujeta a cambios periódicos en su relieve a causa de la actividad volcánica. Los habituales movimientos de tierra, por un lado, hacen emerger una isla donde antes sólo existía agua y, por otro, esculpen nuevos relieves terrestres. Se entiende que, con tanto estruendo, sacudidas y surtidores espontáneos, el territorio carezca de árboles. Pero la actual reforestación masiva ha conseguido establecer diversos bosques y terrenos poblados de chaparros abedules. No obstante, en Islandia predominan vastas extensiones de tundra, pradera, ciénaga y desierto yermo. El único mamífero terrestre autóctono es el zorro ártico; los osos polares, que en ocasiones llegaron desde Groenlandia en témpanos de hielo, no están aceptados. El reno, el visón y el ratón de campo, especies importadas, ya se han asentado. El país cuenta con abundantes pájaros, especialmente aves marinas, y en sus mares habitan numerosos mamíferos marinos y peces; los únicos de agua dulce que existen en Islandia son la anguila, el salmón, la trucha y la trucha ártica. Las costas meridional y occidental presentan unas temperaturas relativamente templadas en invierno gracias a las cálidas aguas de la corriente del golfo, aunque eso no implica que no se produzcan lluvias torrenciales. En enero Reykiavik disfruta únicamente de unos tres días soleados (en julio, es habitual que tan sólo se produzca uno). Julio y agosto aparecen como los meses más cálidos y, en general, el clima mejora hacia el Norte y el Este. La zona más soleada se encuentra alrededor de Akureyri y del lago Mývatn (en el centro-Norte) y la más calurosa abraza las inmediaciones de Egilsstaðoir (en el Este), aunque ninguno de esos lugares carece de un viento helado. Los desiertos interiores, aunque disfruten de un cielo más claro que el litoral, pueden sufrir otras inclemencias, como ventiscas y fuertes vientos que forman turbulentos remolinos de polvo y arena. · Saga de Gisli Sursson, Ediciones Tilde, Valencia, 2001 · Sturluson, Snorri: Saga de Egil Skallagrimsson, Miraguano Ediciones, Madrid, 1988 · La saga de los groenlandeses; la saga de Eirik el Rojo, Ediciones Siruela, Madrid, 1993 · Laxness, Halldór: La base atómica, Ediciones Altaya, Barcelona, 1995 · Verne, Julio: Viaje al centro de la Tierra, Alianza Editorial, Madrid, 1998 · Bernárdez, Enrique: Sagas islandesas, Espasa-Calpe, Madrid, 1984 · Auden, W.H.; NacNiece, Louis: Cartas de Islandia, Alba Editorial, Barcelona, 2000 · Millman, Lawrence: En los confines del mundo, Ediciones B, Barcelona, 1999
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