Nombre oficial: Reino de Jordania Superficie: 89.206 km² Población: 4.600.000 hab. Capital: Ammán Nacionalidades y etnias: árabes (60% de palestinos, muchos de ellos refugiados), circasianos, chechenos y armenios Idioma: árabe, inglés Religión: 96% musulmanes sunitas, 4% cristianos Régimen político: monarquía constitucional (democracia incipiente) Jefe de Estado: rey Abdullah II Primer Ministro: Maaruf al-Bakhit
PIB: 15,5 billones de dólares PIB per cápita: 3,500 dólares Crecimiento anual: 5% Inflación: 4% Principales recursos económicos: minerales, petroleo refinado, agricultura, turismo Principales socios comerciales: India, Arabia Saudí, EEUU, UE, Irak
Visados: El visado se puede conseguir en la frontera, en el aeropuerto de llegada o en los consulados del país de procedencia. Tienen una validez de dos semanas desde el día de llegada, susceptible de ser ampliada a tres meses. El coste depende del país de origen: los viajeros de determinadas nacionalidades pueden entrar sin cargo y otros, como los estadounidenses tienen que pagar 60 dólares. Para los españoles el coste es de 15 dólares, aproximadamente. Es imprescindible llevar el pasaporte encima siempre que se está cerca de la frontera con Israel, zona plagada de puestos militares de control. El pasaporte deberá tener una validez mínima de seis meses. Condiciones sanitarias: No hay ningún riesgo específico, pero por precaución el viajero puede vacunarse contra la hepatitis, la fiebre tifoida, la polio, el tétanos y la difteria. Las farmacias se encuentran bien abastecidas, pero si se ha de acudir a un hospital o clínica es preferible optar por centros privados. Hora local: GMT+2 Electricidad: 220V, 50Hz Pesos y medidas: sistema métrico
Moneda dinar jordano Comidas · Presupuesto bajo: entre 1 y 3 dinares · Presupuesto medio: entre 3 y 5 dinares · Presupuesto alto: a partir de 5 dinares Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 5 y 10 dinares · Presupuesto medio: entre 10 y 30 dinares · Presupuesto alto: a partir de 30 dinares Jordania se encuentra en el extremo superior de la gama de precios de Oriente Próximo: es más barato que Israel, pero más caro que Egipto. Es posible mantenerse con 15 dólares al día, pero a base de comer sólo falafel y de alojarse en establecimientos cochambrosos. Si a uno le apetece tomarse una cerveza, comer en un restaurante, y ducharse con agua caliente, hay que presupuestar unos 20 dólares por jornada. Si se aspira a un poco más de lujo: un par de comidas de restaurante diarias, una habitación con baño, un poco de turismo y una entrada a un monumento por día, hay que calcular unos 50. No hay problemas para cambiar divisas. La mayoría de los bancos cambian cheques de viaje, y cobran una comisión de 5 dinares. El British Bank of the Middle East acepta Eurocheques, y se admiten sin dificultad los de American Express. Si se encuentra una buena tasa de cambio fuera del país, es aconsejable hacer provisión, puesto que en Jordania no ponen límite para importar moneda. En los restaurantes de categoría más alta esperan que el cliente deje una propina de un diez por ciento, pero en los modestos no exigen propinas. El regateo, cuando se trata de recuerdos, es esencial, pero es improbable que el vendedor se aleje mucho de su precio inicial. Ammán La capital jordana cuenta con sólo unas pocas atracciones. Es una mezcla de tráfico caótico y de urbanismo mal planificado, pero es probable que se deba pasar por allí tarde o temprano. Cuenta al menos con 5.000 años de antigüedad y está plagada de ruinas romanas, incluidas una ciudadela y un foro. El centro urbano se encuentra a los pies de cuatro de las muchas colinas de la ciudad, y es la zona de los hoteles más baratos, los bancos y los focos de interés turístico. Los establecimientos lujosos y las embajadas se ubican en la colina principal, Jebel Ammán.Puede resultar una ciudad agradable, y de las más hospitalarias que el viajero puede visitar. El reconstruido teatro romano, está al este del centro urbano y es el resto más impresionante de la ciudad romana de Filadelfia. Construido en el siglo II d.C., tiene capacidad para 6.000 personas y está excavado en la ladera de una colina que antes había servido de cementerio. Al Este se localiza el Odeón, erigido hacia la misma época y utilizado para manifestaciones musicales. La principal fuente de la ciudad o nymphaeum queda al Oeste. Al norte de estas ruinas se ubica la ciudadela romana, la guarnición de los centuriones. En la actualidad estos edificios son poco más que escombros, pero con los rasgos inequívocos de la arquitectura romana, bizantina y musulmana. En este emplazamiento se encuentra el Museo Arqueológico Nacional. El viajero poco afecto a las ruinas encontrará pocas cosas emocionantes en Ammán. Siempre puede intentarlo con el Museo del Folclore y con el Museo de joyas y trajes tradicionales, sitos en el teatro romano. Al norte de la ciudad se emplaza el Monumento al Soldado Desconocido, que incluye un museo de la historia militar jordana. El centro urbano de Ammán está repleto de hoteles que cuestan a partir de 1,5 dinares la noche. También está lleno de paradas de shawarma, restaurantes baratos, puestos de comida rápida al estilo occidental y algún que otro restaurante chino. Además, es la zona de los pubs para los turistas. Para encontrar comida rápida occidental o un restaurante árabe cosmopolita, hay que encaminarse al Noreste, a Shmmeisani. Para los sitios más lujosos es recomendable buscar en Jebel Ammán, al oeste del centro urbano. Jerash A 50 km al norte de Ammán se halla Jerash, una ciudad romana bellamente conservada. La zona ha sido habitada desde el Neolítico y perteneció a la Decápolis del emperador Pompeyo, una liga comercial de diez ciudades a través de todo Oriente Próximo. Jerash alcanzó su esplendor a principios del siglo III, pero comenzó a decaer después de sufrir una serie de invasiones cristianas y musulmanas, seguidas de un terremoto en el año 747. Aunque las excavaciones empezaron en la década de 1920, se calcula que sólo un diez por ciento de la ciudad ha sido descubierta. La entrada de Jerash fue antaño un Arco de Triunfo pero actualmente se accede por la Puerta Sur. Dentro de la muralla urbana se puede admirar el Templo de Zeus y el Foro con una curiosa forma oval. Detrás del templo está el Teatro del Sur, construido en el siglo I, que tuvo capacidad para cinco mil espectadores, y más al norte se levanta una callede columnas de 600 m de longitud. El edificio de mayores dimensiones es el templo de Artemisa, en el centro. En Jerash no existen establecimientos hoteleros, pero se puede conseguir una comida moderadamente cara o tomar un tentempié callejero. En cualquier caso resulta una excursión recomendable de un día desde Ammán. Se puede contratar un servicio de taxi o tomar un minibús desde la terminal de Abdali. Petra En toda Jordania, y quizá en todo Oriente Próximo no hay conjunto monumental tan impresionante como Petra. Fue inscrita en el año 1985 en el catálogo del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Los precios allí son altos. Petra fue la capital de los nabateos, un pueblo árabe nómada del siglo II a.C. Es una asombrosa ciudad excavada en la pared de un acantilado. Olvidada durante mil años, no fue redescubierta hasta 1812. Hasta el año 1985 fue el refugio de los bduls, familias beduinas que han sido realojadas en la aldea de Um Seyhun, una situación con la que no están del todo satisfechas. No hay que esperar una visita relajante: Petra recibe hasta tres mil visitantes diarios. Para llegar a captar la atmósfera de este sitio es aconsejable pasar aquí un par de días. Ubicada en un profundo cañón, y sólo accesible a través de un estrecho y serpenteante sendero (o siq) cavado en la roca, Petra está esculpida en arenisca rosada que adquiere unos tonos de óxido oscuro combinados con bandas grises y amarillas; cuenta con 800 monumentos tallados. La ruina más famosa es el Khazneh, o tesoro, cuya fachada, bellamente esculpida, es lo primero que se ve cuando se llega desde el sendero. El monasterio es igual de imponente, y si se sube a su cima se obtienen unas vistas impresionantes. Otros restos incluyen un anfiteatro con un aforo de ochocientas personas, y el templode los Leones Alados, que todavía se está excavando. Esta zona se halla en pleno desarrollo. En Petra y en el pueblo vecino de Wadi Musa se están construyendo muchos hoteles. Hay multitud de restaurantes, mercados y puestos callejeros. Si no se desea pernoctar se puede volver a Ammán, que dista 150 km, pero esta opción es sólo apetecible para los visitantes con poco tiempo disponible. Madaba Madaba, mencionado en la Biblia, es un pueblo a 30 km al sur de Ammán, muy conocido por sus mosaicos de la época bizantina. El más destacado es el mapa de Madaba, del siglo VI, formado por dos millones de piezas; muestra el Nilo, el mar Muerto y Jerusalén, incluida la iglesia del Santo Sepulcro. Este mosaico se halla en la iglesia griega ortodoxa de San Jorge. La mayor parte de Madaba es en la actualidad un parque arqueológico cuidadosamente restaurado, que incluye las iglesias del siglo VII de la Virgen y la del profeta Elías, y el templo de Hipólito. Este último alberga un mosaico que refleja escenas de la tragedia de Fedra e Hipólito. En Madaba hay un par de establecimientos en los que alojarse, o bien se puede tomar un autobús de regreso a Ammán. Hasta principios del siglo XX Jordania perteneció a Palestina, la mayor parte de la cual forma en la actualidad el estado de Israel. La zona es el origen de uno de los pueblos más antiguos del mundo: los hallazgos arqueológicos de la orilla occidental del río Jordán han sido datados cerca del 9000 a.C. Desde el año 3000 a.C. estuvo habitada por los cananitas y los amorritas, y después de ellos por los ejércitos de Sargón, rey de Sumeria y Acad. Abraham condujo a un grupo de nómadas desde Mesopotamia y se instaló en las montañas de Caná (aproximadamente el actual Israel). Hacia 1023 a.C. los israelitas crearon un reino, gobernado primero por Saúl y luego por David, entraron en Jerusalén e hicieron de ella su capital. Roma tomó Israel en el año 63 a.C. y lo puso bajo el control de una serie de gobernadores, como Poncio Pilatos. Se cree que fue en esta época en la que Jesús vivió y predicó. La creciente irracionalidad del Imperio bajo el poder de Calígula impulsó una serie de revueltas de los judíos, que duraron años, cesaron sólo cuando Jerusalén fue arrasada. Esta derrota marcó el fin del estado judío y el inicio de la Diáspora, la dispersión de la mayoría de ellos. A principios del siglo IV d.C., el emperador Constantino se convirtió al cristianismo. Este hecho despertó una gran curiosidad por Tierra Santa, donde muchos peregrinaron y surgieron una serie de edificaciones, financiadas por los más adinerados, como las iglesias del Santo Sepulcro y la Natividad, de marcada importancia religiosa. Pero el predominio de la cristiandad en el país no iba a durar mucho: en el año 638 Jerusalén cayó a manos del califa Omar y fue declarada Ciudad Sagrada del Islam, basándose en la creencia de que el profeta Mahoma había ascendido a los cielos desde la cima de la montaña del Templo. Los cristianos reaccionaron contra tamaño sacrilegio y hacia el año 1099 reunieron un ejército de cruzados y ocuparon Jerusalén, e iniciando cerca de cien años de gobierno cristiano. Pero aproximadamente en 1187 los musulmanes volvieron a levantarse, y después de décadas de disputas, los mamelucos islámicos derribaron el último bastión de los cruzados en 1291. Los quinientos años siguientes fueron pacíficos. Los imperios subían y caían, y los gobiernos cambiaban de manos con regularidad, finalmente sucumbieron ante el imperio otomano. Gran parte de la Jordania desértica se mantuvo al margen de estos cambios, y permaneció como una plaza fuerte de los beduinos. Cuando los otomanos declinaron tras la I Guerra Mundial, Gran Bretaña tomó el control de Palestina y creó el emirato de Transjordania bajo el mandato del rey Abdullah. En 1948 árabes e israelíes se declararon la guerra. Mientras todos estaban distraídos, Transjordania se hizo con la Orilla Occidental y parte de Jerusalén, y se rebautizó como Jordania. En 1953 el rey Hussein subió al trono y Jordania empezó a vivir un período de esplendor, con un incremento del turismo y ayuda procedente de Estados Unidos. La guerra de los Seis Días de 1967 puso freno a la industria turística jordana, cuando Israel recuperó la Orilla Occidental y la mitad de Jerusalén. En seis días, Jordania perdió su máquina de hacer dinero y sus terrenos agrícolas, y se encontró con unos cuantos miles de refugiados palestinos que huían de los Territorios Ocupados. A principios de la década de 1970, una facción de la OLP, refugiada en Jordania, amenazó el poder del rey Hussein y estalló una guerra interior, que acabó cuando los palestinos más radicales se marcharon al Líbano. En 1994 Jordania e Israel firmaron un tratado de paz por el que acordaban poner fin a las barreras económicas y cooperar en asuntos de seguridad y agua. Eso preocupó a los palestinos, que temían ser expulsados de la región. Al mismo tiempo, Jordania fue intensificando sus lazos con la Autoridad Nacional Palestina de Yasir Arafat. Recientemente ha restablecido también sus relaciones, interrumpidas durante la guerra del Golfo de 1991, con Kuwait y Arabia Saudí. El rey Hussein empezó a llevar el país hacia la democracia mediante el Frente de Acción Islámica (con sus conexiones con la Hermandad Musulmana y una política ligeramente fundamentalista), el partido más popular hasta entonces, pero su muerte en febrero de 1999 ha dejado un futuro incierto. El rey nombró a su hijo mayor, el rey Abdullah II, como su sucesor al trono semanas antes de morir, a pesar de que la Constitución estipula que los dos progenitores del rey deben ser árabes y musulmanes por nacimiento (la madre de Abdullah era una ciudadana británica que abrazó el islam antes de casarse con el rey Hussein), y de que el regente y heredero oficial del monarca fuese su hermano, Hasán. El rey Abdullah dispone del creciente apoyo de la comunidad internacional y de la mayoría de los jordanos, incluida la amplia comunidad palestina, que aprecia la procedencia palestina de su esposa. Manifiesta que va a continuar la misión de su padre: contribuir a la estabilidad de la zona, conseguir un gobierno más democrático, una prensa más libre e igualdad para las mujeres. Con las primeras elecciones independientes, en 2003, los candidatos realistas independientes consiguieron la mayor parte de los escaños. Pero se notaba que la política exterior conciliadora jordana estaba bajo presión. En octubre de 2002 fue asesinado un diplomático estadounidense en Amman, y la embajada jordana en Bagdad fue bombardeada en agosto de 2003, causando 11 muertos. Al cabo de un mes, el banco central cambió su decisión de congelar las cuentas bancarias de Hamas. En noviembre de 2005, tres atentados contra hoteles de lujo, se cobran la vida de 57 personas. En Jordania no hay demasiadas manifestaciones de música árabe tradicional, pero se pueden encontrar cantantes de estilo árabe con orquestas de instrumentos occidentales. Los beduinos conservan sus tradiciones musicales, con grupos de hombres cantando melodías parecidas a la música de trance, que acompañan a una única bailarina de la danza del vientre. La arquitectura es el arte visual que predomina en el mundo árabe, en parte porque el Islam prohibe la representación de formas vivas. Por todo el territorio surgen mezquitas, restos del Imperio Romano y magníficos mosaicos. La Qusayr'Amra es destacable por sus frescos, uno de los cuales muestra a una mujer desnuda tomando un baño, expresión artística rara en estas regiones. El Al-Mu'allaqaat es un poemario árabe anterior al Corán. Una de las obras más conocidas de la literatura es Las mil y una noches (Alf Layla wa Layla), colección de cuentos procedentes de varios países y épocas. La artesanía beduina incluye joyería de plata, tejidos de colores vivos y una amplia gama de cuchillos. La hospitalidad es uno de los fundamentos de la vida árabe. Para las familias jordanas, en especial los habitantes del desierto, es algo común acoger a los extranjeros en sus casas. La tradición surgió como una necesidad, a causa de la dureza de la vida en el desierto: sin comida, agua y refugio, muchos viajeros hubieran muerto. Es frecuente escuchar la palabra "bienvenidos", seguida de una invitación para visitar la casa y compartir con ellos comida y la tradicional taza de té. El islam, un culto monoteísta que tiene como libro sagrado el Corán, y que establece el viernes como día de ayuno, es la religión predominante en Jordania. Cinco veces al día los creyentes son llamados a la plegaria desde los minaretes de las mezquitas. El islam dimana de las mismas raíces monoteístas que el judaísmo y el cristianismo, y los musulmanes suelen mirar a los cristianos y judíos -gentes del Libro- con respeto (Jesús está considerado como uno de los profetas de Alá). Mahoma fue el último profeta, y Alá le dictó el Corán. La mayoría de los jordanos, incluidos los no árabes circasianos, son sunitas. Los circasianos (al igual que la otra minoría jordana, los chechenos) proceden del área caucásica de Rusia. La ley islámica prohibe comer cerdo y consumir alcohol. El islam tiende a separar los sexos, por lo que algunos establecimientos gastronómicos sólo aceptan a hombres. Dichos locales, si se pregunta, cuentan con una sala familiar, es decir, una zona aparte para las mujeres. Cuando los jordanos van a comer fuera suelen encargar comidas para el grupo (una selección de mezzeh, o aperitivos, seguido por platos principales para compartir). El pan ácimo árabe, o khobz, se come con casi todo. Los otros platos básicos son el falafel, albóndigas de garbanzos fritas, el shawarma, lonchas de cordero a la brasa, y el fuul, pasta a base de habas, ajo y limón. El mensaf es una especialidad de los beduinos: es un cordero entero, cabeza incluida, que se sirve sobre un lecho de arroz y piñones con salsa de yogur. · Hourani, Albert: Historia de los pueblos árabes, Editorial Ariel, Barcelona, 1992 · Lawrence, Thomas Edward: Los siete pilares de la sabiduría, Editorial Suma de Letras, Madrid, 2000
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