Nombre oficial: República Democrática Popular de Laos Superficie: 236.800 km² Población: 5.497.459 hab Capital: Vientiane (300.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 68% laosianos loum (de las tierras bajas), 22% laosianos theung (habitantes de las montañas bajas, en su mayoría descendientes de proto-malayos o de mon-jemer), 9% laosianos sung (tribus hmong-mien de las montañas), 1% vietnamitas y chinos Idioma: laosiano (oficial), dialectos del laosiano (similares al tailandés) y francés Religión: 85% budistas y 15% animistas Régimen político: república comunista Presidente: Choummaly Sayasone Primer Ministro: Bouasone Bouphavanh
PIB: 9,7 billones de dólares PIB per cápita: 1,700 dólares Crecimiento anual: 4% Inflación: 7,8% Principales recursos económicos: arroz, tabaco, café, opio, minería Principales socios comerciales: Tailandia, Vietnam, Malasia y Japón
Visados: al llegar al aeropuerto internacional de Wattay, en Vientiane, y en el Puente Internacional de la Amistad, en la frontera de Nong Khai entre Laos y Tailandia, se pueden adquirir visados de 15 días por 30 dólares. Las agencias de viajes autorizadas suelen encargarse, más que las embajadas, de tramitar visados para estancias de 14 días. Las embajadas de Laos sólo expiden visados para viajeros individuales en contadas ocasiones. Condiciones sanitarias: cólera, dengue, hepatitis, encefalitis japonesa, malaria, rabia y fiebre tifoidea Hora local: GMT+7 Electricidad: 220V Pesos y medidas: sistema métrico, con variaciones locales en las zonas rurales
Vientiane La capital y sede del gobierno está emplazada en un recodo del río Mekong, entre fértiles llanuras aluviales. A pesar de su convulso pasado, Vientiane (pronunciado Wieng Chan por los lugareños) destaca por su admósfera pacífica, con un gran número de wats y bulliciosos mercados. El monumento nacional laosiano más relevante se halla en la urbe: el PhaThat Luang (la gran estupa sagrada), símbolo tanto del budismo como de la soberanía del país. Entre sus enclaves más importantes destacan el Wat Pha Kaew, un antiguo templo real que en la actualidad alberga un museo, y el templo Wat Si Saket, el más antiguo de la ciudad. Wat Xieng Khuan está formado por un conjunto de esculturas budistas e hindúes ubicadas en una pradera, 24 km al sur de la población. Vientiane cuenta con unos diez hoteles de categoría superior y múltiples casas de huéspedes, muchas de precio moderado, aunque en los últimos años ha aparecido un gran número de habitaciones de alquiler más económicas. La mayor parte de la oferta de alojamiento se concentra en el núcleo urbano. Las cafeterías, puestos callejeros, cervecerías o restaurantes ofrecen una gran variedad de platos, desde arroz y fideos a filet mignon. Para saborear la sabrosa gastronomía del país se debe visitar el mercado nocturno de Dong Palan, en la orilla este de los estanques de Nong Chan. La capital ha abandonado el título de paraíso de diversión clandestina con el que se le conocía a principios de los años setenta: los burdeles están prohibidos, los puestos de marihuana han desaparecido de los mercados y la cerveza ha sustituido al opio como droga nocturna. Las propuestas de ocio abarcan tanto la música en vivo y las discotecas, donde se pueden escuchar los sonidos populares o el pop occidental, como la amplia oferta de películas tailandesas, chinas, indias o incluso búlgaras. En Vientiane se puede adquirir artesanía tribal, tejidos, joyería y muebles. Luang Prabang Esta ciudad está abandonando su letargo provocado por décadas de guerra y revolución. Luang Prabang cuenta únicamente con 16.000 habitantes y dispone de escasas comodidades propias del siglo XXI, a excepción de un suministro eléctrico poco frecuente y diversos vehículos. Las horas de mayor actividad coinciden con la salida del colegio, cuando las calles se inundan de bicicletas. Sus históricos templos constituyen las principales atracciones turísticas; 32 de los 66 que se construyeron antes de la colonización francesa permanecen en pie. Asimismo destaca el bello paisaje montañoso que los rodea, en la confluencia de los ríos Khan y Mekong. Otros enclaves de interés son el Museo del Palacio Real, el Wat Xieng Thong y el Wat Wisunlat. A tan sólo 25 km, siguiendo el curso del río Mekong, se encuentran las famosas cuevas de Pak Ou, algunas de las cuales están repletas de imágenes de Buda; 29 km al sur de la urbe se hallan las cascadas de Kuang Si. Durante largo tiempo el país estuvo ocupado por emigrantes tailandeses (incluidos shans, siameses y laosianos) y tribus hmong-mien que habitaban las montañas. Los primeros principados de Laos se consolidaron en el siglo XIII, tras la invasión del suroeste de China por las hordas mongolas de Kublai Kan. A mediados del siglo XIV, el señor de guerra Fa Ngum, ayudado por los jemeres, unificó diversas regiones esparcidas por la zona de Luang Prabang y formó el reino de Lan Xang (un millón de elefantes). A pesar de su inicial prosperidad, las divisiones internas y la presión de los países vecinos provocaron en el siglo XVII su división en tres reinos enfrentados: Luang Prabang, Wieng Chan (Vientiane) y Champasak. A finales del siglo XVIII, la mayor parte del país cayó bajo la soberanía feudal del reino de Siam (Tailandia), aunque el territorio también sufría el acoso de Vietnam. Finalmente, en 1826 el país se vio abocado a una guerra con Siam que desembocó en el control tailandés sobre los tres reinos. En 1887 Francia declaró la Unión Indochina, que incorporaba Tonkín, Cochinchina, Camboya y Laos. Los tailandeses cedieron finalmente el territorio de Laos al país galo, que lo utilizaron simplemente como escudo protector entre sus posesiones coloniales y Siam. En la II Guerra Mundial Japón ocupó Indochina y en Laos se creó un grupo de resistencia, el Lao Issara, para impedir el regreso de los franceses. Laos obtuvo la independencia en 1953, aunque el conflicto entre monárquicos, neutralistas y comunistas prosiguió. En 1964 Estados Unidos lanzó un ataque contra las tropas de Vietnam del Norte situadas en el sendero Ho Chi Minh, al este del país; esta ofensiva provocó una escalada en el conflicto entre el gobierno monárquico de Vientiane y los comunistas del Pathet Lao, que apoyaban a los vietnamitas del Norte. Cuando se negoció un alto el fuego en 1973, Laos ostentaba la dudosa distinción de ser el país más bombardeado en la historia militar. Se formó entonces una coalición gubernamental, pero en 1975, al producirse la caída de Saigón, la mayoría de los monárquicos emigró a Francia. La guerrilla del Pathet controló el país de forma pacífica y, en diciembre de 1975, se creó la República Democrática Popular de Laos. La nación mantuvo su alianza con los comunistas vietnamitas a lo largo de los años ochenta. A pesar de que tras 1975 numerosas empresas privadas fueron clausuradas, desde 1989 la legislación se ha suavizado y la progresiva liberalización del comercio ha provocado una reactivación de la economía a pequeña escala. Laos afianzó sus relaciones con los países vecinos cuando entró a formar parte de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sureste Asiático) en julio de 1997; un año más tarde el ex primer ministro Jamtay Sinfandone se convirtió en presidente del país. A finales de los años noventa, la economía se encontraba en un estado tan crítico, con una inflación superior al 100% y una depreciación de su moneda de más del 500%, que este país resueltamente socialista decidió llevar a cabo una campaña con el lema "Visite Laos" para atraer al turismo. Aunque la iniciativa no haya tenido un gran éxito, ha conseguido insuflar nueva vida al kip y frenar la inflación. Lo más significativo queda plasmado en las noticias extra oficiales que reflejan el descontento de la población con la política del gobierno y con los miembros más ortodoxos del Partido Revolucionario Popular de Laos. En junio de 2003, un grupo de exiliados residentes en EE UU anunció que había estallado una revolución en las provincias, lo que el gobierno se apresuró a desmentir. Mientras tanto, dos periodistas europeos que estaban en contacto con un grupo étnico de Hmong sufrieron una corta estancia en la cárcel y los bombardeos ocasionales en Vientiane _ como el de junio de 2004 _ fueron las muestras más visibles del descontento. Aproximadamente el 60% de la población laosiana, principalmente los habitantes de las tierras bajas y diversas tribus tailandesas, profesan el budismo theravado. Según esta creencia, todo varón budista debe ser monje durante un corto espacio de su vida, comprendido normalmente entre el período escolar y el momento de iniciar una carrera profesional o casarse. La principal religión no budista es el culto animista phii, oficialmente prohibido; las tribus hmong-mien han adoptado esta doctrina junto a otras religiones ancestrales. Una minoría de la población practica el cristianismo, la mayor parte perteneciente a la selecta facción de educación francesa. El idioma oficial del país es el laosiano, tal y como lo hablan y escriben en Vientiane. Como lengua oficial, ha logrado convertirse en la lengua franca entre los laosianos y otros grupos étnicos de la nación. Existen, asimismo, cinco dialectos principales que a su vez pueden dividirse en subdialectos y que están muy relacionados con los idiomas hablados en Tailandia, en el norte de Myanmar y en algunas zonas de la provincia china de Yunnan. Su cultura se ha visto muy influida por diversas corrientes de las tradiciones jemer, vietnamita y tailandesa. Los laosianos de las tierras bajas comparten las mismas costumbres ancestrales que las tribus tailandesas; las similitudes entre ambas se reflejan en la escultura, la música tradicional, la danza y la gastronomía. La música incorpora fuertes rasgos indígenas y su instrumento central es el khaen (una doble fila de juncos de bambú fijados a una caja de resonancia de madera). A menudo, los sonidos populares se acompañan de danza o teatro de tipo mordaz. El arte tradicional ha girado en gran medida en torno a la religión y en él destacan los wats (templos), las estupas y algunas representaciones de Buda propias del país. Los laosianos son hábiles escultores y tejedores, aunque la platería y la orfebrería tradicional están hoy en declive. El arroz es la base de su gastronomía y prácticamente todos los platos se preparan con ingredientes frescos como verduras, pescado de río, aves, pato, cerdo, ternera o búfalo de agua. El zumo de lima, la hierba de limón y el cilantro fresco aportan a los guisos su característico sabor fuerte; como condimento se suelen emplear mezclas de pescado fermentado y también lechuga, menta, cilantro, brotes de habas, lima o albahaca, combinados al gusto. Otros aderezos utilizados son el chile picante, el ajo, la menta, el cacahuete, el zumo de tamarindo, el jengibre y la leche de coco. Laos limita con Tailandia, Camboya, Vietnam, China y Myanmar (antigua Birmania). Su topografía está dominada por ríos y montañas. El mayor de estos ríos, el Mekong (Nam Khong), atraviesa el país en toda su extensión y proporciona fértiles llanuras pantanosas utilizadas para la agricultura, a la vez que establece la frontera con Tailandia. Es, asimismo, la vía de transporte más importante de la nación. Alrededor del 70% de Laos está formado por montañas y mesetas. La cadena montañosa de Annam, fronteriza a Vietnam, recorre la mitad del país, paralela al río Mekong. La altura media de sus escarpadas montañas oscila entre los 1.500 y los 3.000 m y en su extremo sur se abre para formar la meseta de Bolaven, una extensión de 10.000 km² en la que se produce arroz, café, té y otros cultivos de grandes altitudes. Phu Bia, su pico de mayor altitud (2.819 m), se encuentra en el Norte. Dos terceras partes del país están formadas por bosques, mientras que sólo un 10% de su superficie puede considerarse apropiado para la agricultura. Dada su topografía, disfruta de la densidad de población más baja de Asia, alrededor de 18 personas por km². La mayoría habita en los fértiles valles fluviales, aunque numerosas tribus moran en las montañas. Los núcleos más poblados, Vientiane y Savannakhet, se hallan en el valle del río Mekong; el 85% de la población vive en zonas rurales. A pesar de los muchos bombardeos a los que fue sometido y al uso de defoliantes en la parte este del país durante la guerra de Vietnam, Laos cuenta con uno de los ecosistemas mejor preservados del sureste asiático. La vegetación está constituida principalmente por variedades asociadas al bosque monzónico, como la teca, el palo de rosa asiático y el bambú. Alrededor del 50% de su superficie está cubierto por bosque primario y otro 30% por vegetación secundaria. En la actualidad las zonas boscosas están amenazadas por la tala ilegal y la agricultura de rozas y quema. Entre los animales autóctonos figuran el gibón, el mono narigudo dorado, el oso panda enano y el perro mapache. Las especies más exóticas que pueden encontrarse en los países vecinos abundan en Laos, debido sobre todo a la gran extensión boscosa y al menor número de cazadores. Entre ellas destacan la mangosta de Java, la liebre siamesa, el gato leopardo, el tigre, el delfín Irrawaddy y varios rinocerontes de Java, que se cree sobreviven en la meseta de Bolaven. Distribuidas por todo el país, se extienden 17 Zonas de Conservación de la Biodiversidad, de reciente creación. El ciclo anual del monzón asiático proporciona a Laos dos estaciones climáticas bien diferenciadas: la estación húmeda, de mayo a octubre, y la estación seca, de noviembre a abril. Las temperaturas varían en función de la altitud. En el valle del río Mekong, se alcanzan los valores más elevados entre marzo y abril (38°C) y los más bajos, entre diciembre y enero (15°C). Durante la mayor parte de la estación pluvial, las temperaturas diurnas rondan los 29°C en las tierras bajas y los 25 en los valles de montaña. · Nart, Javier y Gorka: Viaje al Mekong, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 2001 · Kaplan, Robert D.: Viaje a los confines de la tierra, Ediciones B, Barcelona, 1997
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