Nombre completo: República de Malta Superficie: 316 km² Población: 400.420 hab. Capital: La Valletta (92.000 hab.) Nacionalidades y etnias: malteses Idioma: maltés, inglés e italiano Religión: 91% católicos Régimen político: democracia parlamentaria Jefe de Estado: Edward Fenech Adami Primer ministro: Lawrence Gonzi
PIB: 6.810 millones de dólares PIB per cápita: 17.200 dólares Crecimiento anual: 4% Inflación: 2,8% Principales recursos económicos: turismo, industria electrónica, reparación de barcos, construcción Principales socios comerciales: Italia, Alemania, Gran Bretaña Miembro de la UE: sí
Visados: los ciudadanos españoles pueden entrar en Malta con el DNI en vigor. Los viajeros procedentes de Hispanoamérica necesitarán pasaporte, y también visado si su estancia es superior a tres meses, excepto argentinos, uruguayos y chilenos, que estarán exentos de presentar este último documento. Condiciones sanitarias: no existe riesgo alguno para la salud Hora local: GMT+1 Electricidad: 250 V, 50 Hz Pesos y medidas: Sistema métrico La Valletta Para quien alguna vez se haya preguntado cuál sería el premio por salvar a Europa, La Valletta es la respuesta. Bautizada en honor al caballero que acaudilló la resistencia de Malta al asedio turco de 1565, esta localidad se convirtió en la ciudad de los Caballeros de la Orden de San Juan y en la sede del gobierno maltés. Mientras viajaba por el Mediterráneo, Walter Scott la describió como "la ciudad construida por caballeros para caballeros". En la actualidad es una villa amurallada del siglo XVI, excelentemente conservada y lo bastante pequeña como para recorrerla en unas pocas horas de manera fresca y descansada, a pesar del sol del Mediterráneo. De hecho, las calles fueron trazadas con gran cuidado para que por ellas penetraran las brisas frescas del puerto. La Valletta, un rectángulo desigual en la punta de una península en la costa noreste de Malta, mide pocos cientos de metros de lado a lado en cualquier dirección y está rodeada de agua por el Norte, el Este y el Sur. Desde la puerta de la Ciudad, en el extremo suroeste, es posible caminar hasta el centro atravesando una serie de plazas rodeadas de palacios y catedrales. Uno de los palacios más espléndidos es el Auberge de Castille, antaño la sede de las lenguas (divisiones de la Orden de San Juan) española y portuguesa. En la actualidad, este palacio es la sede de la oficina del primer ministro y no está abierto al público. Entre los numerosos y magníficos jardines de La Valletta se encuentran los de Upper Barrakka, que en sus orígenes fueron los vergeles privados de los Caballeros de San Juan italianos; desde allí se puede disfrutar de una vista fabulosa del Grand Harbour (Gran Puerto) y de Cottonera. La concatedral y Museo de San Juan presenta una fachada austera, pero su interior es una obra maestra barroca en cuyo suelo se yuxtaponen lápidas de mármol que conmemoran a los caballeros. El museo alberga una impresionante colección de tapices flamencos y dos cuadros del maestro italiano Caravaggio. El otro museo importante de la ciudad, el palacio del Gran Maestre, funciona también como la sede de las oficinas del presidente y del Parlamento. Este museo contiene una enorme cantidad de tapices, frescos y frisos que conmemoran el Gran Asedio. En el fuerte de San Telmo, en la punta noreste de la ciudad, los guías van disfrazados de caballeros y se realizan representaciones de batallas históricas. Mdina Esta ciudad de 3.000 años de antigüedad, y que fue en el pasado el centro político de Malta, está llena de edificaciones normandas y barrocas y de angostas calles adoquinadas. Situada sobre un saliente rocoso a unos 15 km al oeste de La Valletta, la llamada Città Notabile en el Medievo ofrece una imponente vista de la isla. El edificio medieval que mejor se conserva es el Palazzo Falzon, construido en 1495, de estilo normando. Mdina cuenta con una hermosa piazza (plaza) principal, donde se encuentra la catedral Siciliano-Normanda. Esta iglesia católica del siglo XI es uno de los pocos edificios que sobrevivió al terremoto de 1693. El museo de la catedral contiene una colección de xilografías de Durero. No muy lejos, en el barrio de Rabat (arrabal), se encuentra el interesante Museo de Antigüedades Romanas, que contiene objetos de los mil años de dominio romano de la isla. Hagar Qim Es fácil transportarse a la Prehistoria en estos templos megalíticos. Edificados en tiempos muy remotos (3800 a.C.), Hagar Qim y los otros templos neolíticos de Malta son las estructuras construidas por el hombre más antiguas que se conocen. Este complejo está adornado con tallas de animales, ídolos, altares de sacrificios y cámaras de oráculos, todos ellos ejecutados exclusivamente con herramientas de sílex y de obsidiana. Las gigantescas losas de piedra caliza forman una serie de óvalos cuyo diseño ha sido comparado por algunos arqueólogos con las estatuillas de la Diosa Madre halladas en el lugar. La vista sobre el Mediterráneo y la cercana isla de Filfla que se divisa desde aquí es una de las mejores que se pueden disfrutar en Malta. Hagar Qim y el vecino templo de Mnajdra están cerca del pueblo de Qrendi, situado a unos 15 km al suroeste de La Valletta. Gozo Gozo posee un carácter propio, distinto al de las otras islas. Su campiña es más bonita que la de su vecina de mayor tamaño, el ritmo es más lento y se ven muchos menos turistas. La isla cuenta también con sus muestras de arquitectura medieval y de templos prehistóricos, lo que hace de ella un lugar ideal para escapar del trillado circuito turístico y a la vez experimentar lo mejor de Malta. En Victoria, el centro de la actividad comercial de la isla, se respira un apacible aire del siglo XVII. La vista desde la Ciudadela, o Gran Castello, abarca la isla entera. La casa Normanda, en el área de la Ciudadela, contiene un interesante museo de objetos tradicionales. Se puede seguir los pasos de Ulises en la gruta de Calipso, en los acantilados que miran hacia la bahía Ramla, en la costa noreste. Otras oportunidades de practicar espeleología son las cuevas de Alabastro, en la aldea de Xaghra, a un par de kilómetros al suroeste de la bahía Ramla. El complejo de templos de Ggantija, también cerca de Xaghra, es el más espectacular de Malta. La peculiar ubicación de Malta, cerca de las principales rutas comerciales mediterráneas, y a la vez apartada, ha hecho que la isla haya pasado por largos períodos de aislamiento interrumpidos por episodios, generalmente violentos, de intrusión extranjera. Los templos megalíticos que datan de hasta el 3800 a.C. constituyen el legado más antiguo del archipiélago. Hacia el 800 a.C., los fenicios colonizaron las islas y se quedaron unos seiscientos años. En el 208 a.C., los romanos convirtieron a Malta en parte de su imperio. Aparte de la estancia de Ulises en Gozo (conocida como la Isla de Calipso), el visitante más famoso fue el apóstol San Pablo, que según la leyenda naufragó en Malta en el año 60 d.C. y aprovechó el accidente para evangelizar a los isleños, aunque en la actualidad, estudiosos de la Biblia y científicos opinan que probablemente la nave de San Pablo se hundió en Cefalonia, en Grecia. Siguieron varios cientos de años de pacífico aislamiento, hasta que en el 870 llegaron los árabes del norte de África. Éstos ejercieron una poderosa influencia sobre los malteses, introdujeron los cítricos y el algodón y alteraron el idioma. Invasores normandos que arribaron desde Sicilia expulsaron a los árabes en 1090, y durante los cuatrocientos años que siguieron, Malta permaneció bajo el dominio siciliano. En 1530, el emperador de España Carlos V regaló la isla a los Caballeros de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, o del Hospital. Esta orden, que se formó durante las Cruzadas para atender y proteger a los peregrinos a Tierra Santa, era una de las escasas opciones al alcance de los miembros más jóvenes de las familias aristocráticas europeas que no estaban en condiciones de heredar propiedades. Los caballeros fortificaron la isla justo a tiempo para una invasión de 30.000 turcos en 1565. Éstos sitiaron Malta durante tres meses, pero entre los setecientos hospitalarios y los ocho mil malteses se las arreglaron para mantenerlos a raya. Los caballeros fueron proclamados los salvadores de Europa y, por sus esfuerzos, se les recompensó con una ciudad recién diseñada y fortificada: La Valletta. Con la fama y el poder llegó la corrupción, y los caballeros se convirtieron en piratas. Para cuando Napoléon llegó en 1798, se habían debilitado demasiado como para oponer resistencia. Fueron los británicos quienes ayudaron a los malteses a luchar contra los franceses, y en 1814 Malta ya era una colonia británica. Gran Bretaña transformó al país en una importante base naval, convirtiéndolo así en un atractivo blanco para las potencias del Eje durante la II Guerra Mundial. Tras un largo bloqueo y cinco meses de ataques aéreos ininterrumpidos, Malta quedó devastada. Poco después de la guerra, Malta comenzó a desligarse de Gran Bretaña y a negociar su independencia y, en 1964, logró su total autonomía. Sin embargo, en el año 1979, y con gran disgusto de Gran Bretaña y sus aliados, el Gobierno del país firmó acuerdos con Libia, la Unión Soviética y Corea del Norte. Este coqueteo con el comunismo se acabó con la victoria del Partido Nacional en 1987, que comenzó a hacer diligencias para que Malta ingresara en la Unión Europea (UE). En las elecciones generales de 1996, el Partido Laborista, dirigido por Alfred Sant, retomó el poder gracias a su promesa de retirar la solicitud de Malta para ser miembro de la UE. En 1998, y con la solicitud en suspenso, el Partido Nacional volvió al poder con Eddie Fenech Adami. En las últimas décadas, los malteses han alcanzado una gran prosperidad, debido principalmente al turismo, pero cada vez más gracias al comercio y a la industria ligera. En 1999, el nacionalista Guido de Marco asumió el cargo de presidente de la República. El ingreso de Malta en la Unión Europea tuvo lugar en 2004. · Monsarrat, Nicholas: El cura de Malta, Salvat Editores, Barcelona, 1987
· Viladomiu, Jacinto: Memorias del Mediterráneo, Jacinto Viladomiu Tintoré, Barcelona, 2000 · Marlowe, Christopher: El judío de Malta, Ediciones Cátedra, Madrid, 2003
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