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México
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México es una tierra muy variopinta; sus ostentosos centros turísticos conviven con imponentes ciudades antiguas, y sus volcanes cubiertos de nieve dejan paso a pinares, desiertos y playas tropicales paradisíacas. El ajetreo de la megalópolis industrial de Ciudad de México se encuentra a una hora en avión de Chiapas, un estado rico en recursos naturales en el que los indígenas están enfrentados a las fuerzas paramilitares del partido del gobierno. En la frontera norte, el patrimonio mexicano converge con las culturas ultramodernas de California, Arizona, Nuevo México y Texas.

El paisaje y el pueblo de México reflejan la extraordinaria historia del país, en parte indígena y en parte español. Al viajero le basta con echar un rápido vistazo a esta nación para recordar que el llamado Nuevo Mundo no tenía nada de nuevo. A pesar del considerable legado colonial y de la modernización desenfrenada, pervive una cincuentena de pueblos indígenas que aún conservan su propia lengua y algunos vestigios de su forma de vida tradicional.

Nombre completo del país: Estados Unidos Mexicanos
Superficie: 1.972.000 km².
Población: 101.000.000 hab.
Capital: Ciudad de México (22.000.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 60% mestizos (mezcla de europeos e indígenas) y 30% indígenas (americanos nativos o indios; entre estos últimos se encuentran: los nahuas, mayas, zapotecas, mixtecas, totonacas y tarascos o purepechas)
Idioma: español y más de 50 lenguas indígenas
Religión: 90% católicos, 6% protestantes
Sistema de gobierno: república presidencialista de corte federal
Presidente: Vicente Fox Quesada


PIB: 637.200 millones de dólares
PIB per cápita: 6.260 dólares
Crecimiento anual: 7%
Inflación: 9%
Principales recursos económicos: tabaco, industria química, textil, automovilística y alimentaria, hierro y acero, petróleo, minería, bienes de equipo y turismo
Principales socios comerciales: Estados Unidos, Canadá, Alemania y Japón

Visados: Los ciudadanos de Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Australia, Argentina, Chile y casi todos los países europeos no requieren visado para entrar en México como turistas. Sin embargo, deben hacerse con una tarjeta de turista, disponible en las embajadas y en los puestos fronterizos. La tarjeta de turista que reciben los viajeros procedentes de Guatemala o Belice suele tener una validez de únicamente 15 días.
Condiciones sanitarias: en general son buenas. Debe consumirse agua embotellada y evitar las comidas en los puestos callejeros debido al riesgo de padecer enfermedades gastrointestinales. Los niveles de contaminación del aire en Ciudad de México son sumamente elevados entre noviembre y febrero.
Hora local: GMT-6; GMT-7 en Baja California Sur y varios Estados del noreste; GMT-8 en Baja California Norte
Electricidad: 110 V, 60 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico decimal
Turismo: 16,5 millones de visitantes al año

La mejor época para visitar el país es entre octubre y mayo, dado que el clima es predominantemente seco y con temperaturas agradables. Por lo general, el período comprendido entre diciembre y febrero es el más frío, cuando los vientos del Norte pueden provocar temperaturas muy bajas, casi glaciales, en las tierras norteñas. Las fechas con mayor número de desplazamientos nacionales son Semana Santa y Navidades, épocas en las que los hoteles suelen estar repletos.

El clima de México varía en función de la topografía. En las llanuras de ambas costas, predomina el clima cálido y húmero, pero tierra adentro, en zonas más elevadas, como Guadalajara o Ciudad de México, es mucho más seco y templado. La estación cálida y húmeda se extiende entre los meses de mayo y octubre, pero prácticamente en todo el país esta franja se reduce de junio a septiembre. Las zonas costeras reciben mayores precipitaciones que las regiones elevadas del interior. Por lo general, el período más frío es el comprendido entre diciembre y febrero; en estos meses, los vientos del Norte pueden provocar que en las tierras norteñas haga mucho frío, llegando a alcanzar temperaturas casi glaciales.

Las fiestas que se celebran en México son muy animadas y suelen durar varios días. Cada mes suele sucederse un evento importante de carácter nacional, a los que cabe añadir las festividades locales en honor de los santos. El Carnaval, a finales de febrero o comienzos de marzo, una semana antes del miércoles de ceniza, se presenta como el gran jolgorio antes de los 40 días de Cuaresma. El Día de los Muertos, el 2 de noviembre (cuando se dice que las almas de los muertos regresan a la tierra) es, quizá, el festejo más característico del país. Las familias construyen altares en sus hogares y visitan los cementerios con guirnaldas y flores. En casi todos los mercados se venden dulces con forma de esqueleto.

Días festivos:


· 1 de enero - Año Nuevo
· 5 de febrero - día de la Constitución
· 24 de febrero - día de la bandera
· 21 de marzo - Aniversario del nacimiento de Benito Juárez
· marzo/abril - viernes santo-domingo de Pascua
· 1 de mayo - día del trabajador
· 5 de mayo - celebración de la victoria de 1862
· 16 de septiembre - día de la Independencia
· 12 de octubre - día de la Raza
· 20 de noviembre - día de la Revolución
· 25 de diciembre - día de Navidad

Moneda
peso

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 2 y 8 dólares
· Presupuesto medio: entre 8 y 20 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 20 dólares

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 10 y 20 dólares
· Presupuesto medio: entre 20 y 70 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 70 dólares

Las grandes ciudades y los centros turísticos costeros son mucho más caros que las zonas rurales. Los viajeros con el presupuesto más ajustado que visiten varias zonas desembolsarán entre 20 y 35 dólares al día. El que desee disfrutar de la comodidad de un hotel de categoría media y comer en los restaurantes más caros debe calcular unos 60 dólares diarios. Si el alojamiento se efectúa en hoteles de lujo y se alquila un coche ocasionalmente, el presupuesto se dispara.

Es recomendable llevar cheques de viaje en dólares y moneda estadounidense en efectivo. Se puede canjear dinero en los bancos o en las casas de cambio. Las oficinas bancarias acostumbran a estar abiertas sólo entre las 9 o 10 y las 12 o 13 horas. Los tipos de cambio varían muy poco entre las diferentes entidades. Las compañías aéreas, las empresas de alquiler de coches y los hoteles y restaurantes más caros aceptan las principales tarjetas de crédito. En localidades muy turísticas, como Acapulco, Cancún o Cozumel, los hoteles y restaurantes suelen aceptar dólares y pesos (aunque el tipo de cambio probablemente sea abusivo). Cabe advertir que el símbolo del dólar se utiliza en México para representar al peso, mientras que los dólares estadounidenses se indican de la siguiente manera: US$ o USD.

En México se aplica un 15 por ciento de IVA, pero la ley estipula que este impuesto debe estar incluido en los precios. En ocasiones, sobre todo en los hoteles más caros, el precio figura sin IVA. En los restaurantes de las zonas turísticas, la propina oscila entre el 15 y el 20 por ciento. En los de precio medio o alto, basta con el 10 por ciento, mientras que en los establecimientos más baratos no suele dejarse. Normalmente, en los mercados hay que regatear, al igual que ocurre con los taxistas que no disponen de contador.

Ciudad de México

Esta inmensa urbe o se ama o se odia. Cuenta con todo aquello que se puede esperar de la mayor metrópoli del mundo. Lo mejor y lo peor del país se concentran en el altiplano donde se extiende Ciudad de México. El resultado es una megalópolis contaminada y bulliciosa, donde se mezclan la música y el ruido, el aire viciado y los parques verdes, los palacios coloniales, los museos de renombre internacional y los interminables suburbios de chabolas.

El centro histórico de Ciudad de México, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la Unesco, es la plaza de la Constitución, comúnmente conocida como el Zócalo. Fue pavimentada por primera vez en 1520, por orden de Hernán Cortés, con piedras procedentes de las ruinas de los templos y palacios de la ciudad azteca de Tenochtitlán, sobre la que se construyó Ciudad de México. Tenochtitlán fue edificada en mitad de una laguna, de modo que la mayoría de los viejos edificios e iglesias de la capital se están hundiendo en el suelo pantanoso sobre el que fueron levantados. El palacio Nacional ocupa toda la parte este del Zócalo; se construyó en el antiguo emplazamiento de un palacio azteca y, antiguamente, era la residencia de los virreyes de Nueva España. Hoy alberga las oficinas presidenciales, un museo y los dramáticos murales pintados por Diego Rivera que narran la historia del país.

La catedral Metropolitana, en el lado norte del Zócalo, fue construida por los españoles hacia 1520 en el lugar donde se erigía el Tzompantli de los aztecas, o muro de las Calaveras (una especie de altar donde se colocaban las calaveras de las personas sacrificadas). Justo al este de la catedral, se encuentran los restos del templo Mayor, el principal santuario azteca, así como un museo con objetos descubiertos en el yacimiento.

La Alameda, antaño un mercado azteca, es hoy un agradable parque. Las calles próximas a ésta incorporan una mezcla de mansiones coloniales, rascacielos, animados cafés y restaurantes, tiendas y mercados. Otros lugares destacados son el bosque de Chapultepec, el mayor parque de Ciudad de México -que alberga varios museos, parques de atracciones y la residencia presidencial-; la basílica de Guadalupe, la iglesia construida justo en el lugar donde la tradición cuenta que se apareció el patrón de México; las casas coloniales de San Ángel, la pirámide de Cuicuilco ; y los canales de Xochimilco.

La plaza Garibaldi es el lugar donde las bandas de mariachis se reúnen por las tardes, y la Zona Rosa, el barrio donde se concentra la oferta de diversión nocturna. Los mejores hoteles con precios moderados están situados al oeste del Zócalo y al sur de la Alameda. Prácticamente en toda la ciudad es posible saborear platos exquisitos a precios muy económicos.

Alrededores de Ciudad de México

A tan sólo 50 km al noreste del centro de Ciudad de México, está situada la ciudad antigua más notable del país, Teotihuacán. Se cree que, durante el siglo VI, en la época de su apogeo, llegó a albergar doscientos mil habitantes. Teotihuacán fue la capital de la primera gran civilización mexicana; sus ruinas son el testimonio de su enorme importancia. Los viajeros podrán contemplar la avenida de los Muertos, la pirámide del Sol (de 70 m de altura), la pirámide de la Luna y el templo de Quetzacóatl. Esta ciudad sagrada recibió la denominación de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.

Tula, probablemente la antigua capital de la civilización tolteca, se encuentra 65 km al norte de Ciudad de México. El lugar es célebre por sus imponentes guerreros de piedra, de 4 m de altura.

Unos 85 km al sur de la capital se halla Cuernavaca, una ciudad cuyo suave clima ha atraído, desde la época colonial, a la gente adinerada de Ciudad de México en busca de sosiego. Gran parte de la belleza de la urbe se oculta detrás de altos muros y patios, pero varias de las residencias se han transformado en galerías, hoteles y restaurantes. No es una metrópoli recomendable para aquellos viajeros que cuenten con un presupuesto limitado, y sus atractivos la han convertido en el lugar favorito de los extranjeros que desean recibir cursos de español.

La antigua ciudad de Taxco, situada 180 km al suroeste de Ciudad de México y de cuyas minas se extraía plata, es una preciosa localidad de arquitectura colonial y uno de los lugares más pintorescos y agradables del país. Encaramada sobre la ladera de una colina, tiene un laberinto de callejuelas adoquinadas, edificios añejos y deliciosas plazas. La ciudad ha sido declarada monumento histórico nacional.

Baja California

A pesar de su atractivo litoral con playas de fina arena blanca, apacibles bahías e imponentes acantilados, el interior de Baja California es desolado y poco desarrollado; siempre ha sido un buen lugar para ocultarse. La Península ha servido de refugio a los revolucionarios magonistas, los mercenarios e incluso a los bebedores durante la época de la Ley Seca en Estados Unidos. En la actualidad, son los turistas los que se dirigen a Baja. Entre los lugares destacados figuran San Borja, un remoto pueblo fundado por misioneros jesuitas; la sierra de San Francisco, cerca de San Ignacio, una meseta volcánica que alberga extraordinarias formaciones rocosas y que en 1993 fue declarada Patrimonio Universal por la Unesco; y la sierra de la Laguna, un paraíso de la botánica en la punta sur de la Península, donde crecen álamos temblones, cactus, robles y palmeras y donde los arroyos de montaña fluyen entre cañones de granito, un lugar perfecto para los senderistas.

Ferrocarril de Chihuahua

El trayecto entre Los Mochis y Chihuahua es uno de los más espectaculares de México. El ferrocarril cruza 88 túneles y 38 puentes para recorrer los estrechos cañones de la sierra Tarahumara y se encarama a la ladera de imponentes precipicios. Se trata de una notable obra de ingeniería, y no resulta sorprendente que fueran necesarios 90 años para su construcción. El viaje se compone de paisajes impresionantes; el más destacado es la barranca del Cobre, mayor y más profunda que el Gran Cañón de Arizona. Los excursionistas más intrépidos pueden descender sus 2.300 m con guías de Creel o de Divisadero.

Puerto Vallarta

Junto al río Caule, acunada entre montañas cubiertas de palmeras y aguas color esmeralda de la bahía de las Banderas, yace la pintoresca ciudad de Puerto Vallarta que, con sus calles de adoquín y sus casas enjalbegadas, es uno de los lugares predilectos tanto para el viajero con presupuesto holgado como para el más independiente. La ciudad cuenta con playas de arena blanca y palmeras, bulliciosos bares y restaurantes, así como con una gran cantidad de galerías y tiendas de artesanía. La urbe ha pasado con tanta rapidez de ser un tranquilo pueblo costero a convertirse en un centro turístico internacional que resulta fácil criticar los destrozos que ha sufrido, pero es casi imposible no disfrutar de sus playas del sur, su inmensa bahía y su vida marítima. Durante todo el año, hay delfines en la bahía; asimismo, entre febrero y abril pueden verse ballenas grises. Los lugareños insisten en que en abril se pueden ver rayas saltando a la superficie durante sus cortejos.

Guadalajara

Muchas de las tradiciones y peculiaridades consideradas típicas de los mexicanos provienen de Guadalajara, la segunda ciudad más extensa del país. Entre dichas tradiciones figuran los mariachis, el baile del sombrero, el tequila, los sombreros de ala ancha y el rodeo mexicano. Parte del atractivo de Guadalajara radica en que tiene muchas de las virtudes de Ciudad de México -una cultura vibrante, bellos museos y galerías, una vida nocturna excitante y buenos lugares donde comer y dormir-, pero pocos de los defectos de la capital. Guadalajara es una ciudad moderna, bien organizada y poco contaminada; atesora tantos alicientes y actividades que el visitante no puede aburrirse. Entre los principales atractivos figuran su gigantesca catedral, con sus dos torres gemelas y las preciosas plazas de los alrededores; el Instituto Cultural de Cabañas ; la plazuela de los Mariachis, donde los grupos tocan a todas horas del día y de la noche; y la planta embotelladora de Sauza, que ofrece degustaciones de tequila a los visitantes.

Acapulco

En el pasado, el primero y más célebre centro turístico de la costa del Pacífico fue una de las puertas del Nuevo Mundo hacia Oriente; pero hoy es una urbe con un rápido crecimiento, de más de un millón de habitantes, y con una mezcla alocada de rascacielos, tiendas de diseño y restaurantes trilingües que protegen una ciudad oculta de aparcamientos, ríos contaminados y grandes edificios de apartamentos. Acapulco no se ajusta a la idea de diversión que tienen muchas personas, pero la mayoría de quienes la visitan disfrutan descansando en sus numerosas playas, que cuentan con instalaciones para casi cualquier deporte que pueda practicarse en el agua.

Desde los años treinta, los célebres saltadores del acantilado de La Quebrada, conocidos como clavadistas, han maravillado a los visitantes por la gracia con la que se zambullen en el agua desde una altura suicida de 45 m, por una estrecha grieta que parece contener sólo agua suficiente para cubrirles los pies. No resulta sorprendente que antes de lanzarse al vacío recen en un pequeño templo. Desde el hotel El Mirador se puede disfrutar de una bella vista panorámica de los clavadistas. Quien busque playas menos concurridas, puede ir al Pie de la Cuesta (8 km al noroeste del centro de la ciudad), una buena alternativa a la aparatosidad de la urbe. La carretera hacia Puerto Marqués (18 km al sureste) ofrece unas vistas preciosas de la bahía de Acapulco. Justo al sur de la península de las Playas, se encuentra el llamado templo sumergido, una estatua de bronce de la virgen de Guadalupe bajo el agua.

Oaxaca

Oaxaca fue construida por los españoles; es una localidad de callejuelas estrechas en la que se respira una atmósfera especial, a la vez relajada y dinámica, remota y cosmopolita. Situada en el accidentado estado sureño del mismo nombre, la ciudad cuenta con una importante población indígena; los mercados indios se funden en la hermosa arquitectura colonial. Entre las atracciones de Oaxaca, también figuran las abundantes tiendas de artesanía local y el buen ambiente de sus cafés. Su centro histórico recibió el nombramiento de Patrimonio Universal por la Unesco en 1987. Desde allí, puede realizarse un gran número de excursiones de un día a las ruinas de los montes Albán (también declarado Patrimonio Universal en el mismo año), Mitla, Yagul y Cuilapán, y a los mercados y centros de artesanía.

Península de Yucatán

Cuando se cruza el río Usumacinta hacia Yucatán, el viajero se adentra en territorio maya. Herederos de un pasado glorioso y a menudo violento, los mayas viven hoy en el mismo lugar donde lo hicieron sus ancestros hace mil años. Yucatán tiene una diversidad sorprendente: abundantes yacimientos arqueológicos, ciudades coloniales, centros turísticos y litorales apacibles poblados, en su mayoría, por aves tropicales. Asimismo, alberga las impresionantes ruinas mayas de Uxmal (Patrimonio de la Humanidad desde 1996) y Chichén Itzá (desde 1988), cerca de Mérida. El estado costero de Quintana Roo, con sus islas y playas de arena blanca, atrae a los turistas que van en busca de sol.

Santa Rosalía

Los aficionados a la arqueología industrial disfrutarán visitando Santa Rosalía, la antigua ciudad de una compañía francesa emplazada en el desierto central de Baja California, unos 50 km al este de San Ignacio. Destacan, en especial, las ruinas del gran complejo de fundición de cobre. También cuenta con sorprendentes residencias y con una iglesia proyectada por el célebre arquitecto Eiffel. En principio, la iglesia prefabricada estaba destinada a África Occidental pero acabó siendo transportada en barco hasta México. Los franceses dejaron también como legado las baguettes más grandes de Baja California.

Costa de Yucatán

Las playas de la costa de Yucatán, entre Cancún y Tulum, figuran entre las más hermosas del mundo. Xcaret cuenta con unas ruinas mayas y una atractiva caleta que alberga una vida marina fascinante. Merece la pena llevar consigo unas gafas de buceo. Algunos metros tierra adentro, se encuentra el cenote, una poza de agua limpia en una cavidad de piedra caliza, el lugar perfecto para nadar. La laguna de Yal-Ku, antaño un paraíso desconocido, ha pasado recientemente a ser una zona explotada. A pesar de ello, sigue siendo un excelente lugar donde realizar buceo con tubo.

Salto de Basaseachic

Con sus 298 m de altura, es la mayor cascada de México. Situado 140 km al noroeste de Creel, el salto de Basaseachic bien merece las tres horas de coche y las casi tres horas a pie necesarias para admirarlo. Creel también es un buen punto de referencia desde donde desplazarse hasta otra cascada más pequeña, la cascada Cusárare, situada 22 km en dirección Sur.

Palenque

Rodeado de una selva de tonos esmeralda, el emplazamiento de las ruinas Palenque, catalogado Patrimonio Universal en 1987, es magnífico; su arquitectura y decoración mayas son exquisitas. Unos fragmentos de cerámica han revelado que el lugar fue habitado hace más de mil quinientos años y que vivió su apogeo entre el 600 y el 800 a.C., cuando fueron construidos numerosos edificios y plazas, entre ellos el elaborado templo de las Inscripciones y su cripta piramidal. El mejor momento para visitar este complejo y evitar el calor sofocante es a primera hora de la mañana, cuando se eleva una neblina provocada por la humedad, que sume los antiguos templos en una atmósfera misteriosa. Sólo 34 de los casi quinientos edificios existentes han sido excavados, y todos ellos fueron construidos sin herramientas de metal o animales de tiro, cuando aún no se había inventado la rueda.

La nueva ciudad, donde están situados la mayoría de los hoteles y restaurantes, se encuentra a unos 7 km de las ruinas, y hay autobuses que recorren el trayecto cada 15 minutos. Se puede llegar a Palenque en autobús, dependiendo de la situación militar en Chiapas. También en autobús y en ferry desde Tikal (en Guatemala), vía la ciudad fronteriza de La Palma, pasando así por dos de los yacimientos mayas más impresionantes de América Central.

Las excursiones por la Barranca del Cobre y Baja California figuran entre las más populares rutas donde se puede practicar senderismo de alta montaña. La pesca deportiva abunda en la costa del Pacífico y en el golfo de California. Se puede practicar buceo con tubo y submarinismo en la península de Yucatán, en Baja California y en algunos centros turísticos de la costa del Pacífico. Tierra adentro, numerosos balnearios, normalmente situados junto a manantiales de agua caliente, están ubicados entre un pintoresco paisaje. El surf es popular en la costa del Pacífico. Algunos de los mejores lugares para practicar este deporte son Punta Mesquite y Santa Rosalía (Baja California); Bahía de Matanchén, cerca de San Blas (donde dicen que existe la ola más larga del mundo); Ixtapa, y Puerto Escondido (con el gasoducto mexicano). Varias empresas con sede en Ciudad de México organizan excursiones y escaladas a volcanes mexicanos, como el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba, el Nevado de Toluca y La Malinche.

Se calcula que los primeros pobladores de México llegaron unos veinte mil años antes de Colón. Sus descendientes, entre ellos los mayas y los aztecas, construyeron civilizaciones altamente desarrolladas que florecieron entre los años 1200 a.C. y 1521 d.C.

Hernán Cortés desembarcó cerca de la actual ciudad de Veracruz el 21 de abril de 1519. Se dice que los aztecas lo recibieron con los brazos abiertos porque, según su calendario, ese mismo año el dios Quetzalcóatl debía llegar del Este. Los españoles encontraron sus primeros aliados indios en ciudades que estaban bajo el yugo azteca. Acompañados de seis mil indígenas, se acercaron a la capital azteca, una ciudad mayor que cualquiera de las existentes en España, que estaba situada en una isla. El rey Moctezuma II los invitó a palacio, y los españoles lo tomaron como rehén. El 13 de agosto de 1521 quedó sofocada la resistencia azteca. La situación de los pueblos conquistados se deterioró rápidamente, no sólo debido al cruel tratamiento infligido por los colonizadores, sino también a las enfermedades que introdujeron. La población indígena pasó de alrededor de veinticinco millones en la época de la conquista a un millón en 1605.

Entre los siglos XVI y XIX, en México se vivió una especie de segregación. Los colonos nacidos en España representaban una ínfima parte de la población, pero eran considerados nobles en Nueva España (como se llamaba por entonces a México), por muy humilde que hubiera sido su condición anterior en la madre patria. Hacia el siglo XVIII, los criollos (nacidos en Nueva España de padres españoles), habían amasado enormes fortunas gracias a la minería, el comercio, los ranchos y la agricultura, y ostentaban el poder político. Por debajo de los criollos, se encontraban los mestizos (nacidos de la mezcla de españoles con indios o descendientes de los esclavos africanos); en la escala más baja, los indios y los africanos. El desencadenante de la revolución se produjo en 1808, cuando Napoleón Bonaparte ocupó la mayor parte de España: de repente, el control directo sobre Nueva España cesó y la rivalidad entre criollos y españoles se intensificó. El 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla, sacerdote criollo, lanzó su llamamiento a la rebelión, el Grito de Dolores. En 1821, España concedió la independencia a México.

A la independencia le siguieron 22 años de inestabilidad crónica: la presidencia cambió de manos en 36 ocasiones. En 1845, el congreso de Estados Unidos aprobó la anexión de Texas, y se desató una guerra entre ambos países durante la cual las tropas estadounidenses ocuparon Ciudad de México. Con la firma del tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), México perdía los actuales estados de Texas, California, Utah, Colorado y gran parte de Nuevo México y Arizona. En 1862, México estaba endeudado con Gran Bretaña, Francia y España. Estos países enviaron una fuerza conjunta para cobrarla. Francia decidió ir más lejos y colonizar el país, lo que desembocó en una nueva guerra. En 1864, este país ofreció al archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo convertirse en emperador de México, pero su gobierno fue breve.

Bajo el lema "orden y progreso", el dictador Porfirio Díaz (1878-1911) mantuvo a la nación alejada de las guerras que la habían consumido durante más de sesenta años. Pero la paz tuvo un precio: la oposición política, las elecciones libres y la libertad de prensa fueron prohibidas, y un ejército implacable controlaba el país. El creciente descontento con el gobierno de Díaz llevó a las huelgas que precedieron la Revolución Mexicana.

La Revolución no fue una lucha entre opresión y libertad, sino un período de diez años durante los cuales se sucedieron numerosos cambios de alianzas entre una pléyade de líderes; durante esta época, los sucesivos intentos por crear gobiernos estables se vinieron abajo debido a nuevos enfrentamientos. A grandes rasgos, el país estaba dividido entre reformistas liberales y líderes más radicales, como Emiliano Zapata, que luchaban a favor de distribuir las tierras de hacienda entre los campesinos. Se calcula que los diez años de violenta guerra civil provocaron entre un millón y medio y dos millones de muertes, aproximadamente una octava parte de la población. Tras la Revolución, los esfuerzos de los políticos se centraron en reconstruir las infraestructuras del país. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) tomó el poder en 1934 e introdujo un programa de reformas y de distribución de tierras.

Los disturbios sociales reaparecieron en 1966, cuando los estudiantes universitarios de Ciudad de México expresaron su indignación contra el gobierno conservador de Díaz Ordaz. El descontento contra el sistema de partido único, la restricción de la libertad de expresión y el gasto excesivo del gobierno alcanzó su punto culminante en 1968 (justo antes de que se celebraran los Juegos Olímpicos en Ciudad de México), y los manifestantes fueron asesinados por el ejército.

A finales de los años setenta el auge del petróleo incrementó el volumen de ingresos del país y permitió realizar inversiones en la industria y en la agricultura, pero a mediados de los años ochenta, los excedentes provocaron la caída de los precios y México entró en la peor recesión de las últimas décadas. El declive económico originó un aumento de las protestas sobre la organización política del país, tanto en la izquierda como en la derecha. En septiembre de 1985, un terremoto de 8 grados en la escala de Richter causó daños por valor de más de cuatro mil millones de dólares. Cientos de edificios fueron destruidos en Ciudad de México, miles de personas quedaron sin hogar, y al menos ocho mil fallecieron.

El presidente Carlos Salinas de Gortari inició su mandato en 1988, tras ganar unas elecciones muy controvertidas. Se granjeó el apoyo popular al renegociar la agobiante deuda nacional y al controlar la inflación. Un importante programa de privatizaciones y la expansión del mercado financiero internacional contribuyeron a que México fuera presentado por la prensa internacional como un paradigma del libre mercado. El punto culminante de la reforma económica de Salinas fue la creación de la Zona de Libre Comercio del Atlántico Norte (NAFTA), que entró en vigor el 1 de enero de 1994.

El temor de que la NAFTA agudizaría la marginalización de los indígenas mexicanos provocó la revuelta Zapatista en el estado sureño de Chiapas. El día en que la NAFTA entró en vigor, un ejército de campesinos desarmados sorprendió al país al tomar San Cristóbal de las Casas, la capital de dicho estado. Reclamaban una mayor justicia económica y social. La sublevación produjo una gran convulsión en la sociedad: por todo el país, los campesinos ocuparon cientos de haciendas, granjas y ranchos. En la actualidad, el movimiento Zapatista (así como la guerra de baja intensidad promovida por el gobierno de Estados Unidos) sigue activo; el líder de los rebeldes es el subcomandante Marcos.

En marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio, nombrado sucesor de Salinas, fue asesinado. Su sustituto, Ernesto Zedillo, de 43 años, fue elegido con el 49 por ciento de los votos. A los pocos días de asumir el poder, el valor del peso cayó en picado de forma repentina, provocando una rápida y profunda recesión económica. Entre otras consecuencias, esto acarreó un aumento de la delincuencia, un profundo descontento hacia el PRI y un importante flujo migratorio de mexicanos a Estados Unidos. Las medidas políticas de Zedillo mitigaron la recesión poco a poco. A pesar de las dificultades provocadas por la coyuntura económica internacional en 1998, al final de su mandato en 2000, el poder adquisitivo de los mexicanos se acercaba al de 1994.

En las elecciones generales celebradas en el año 2000, Vicente Fox, candidato presidencial del Partido de Acción Nacional (PAN), logró batir al sucesor de Zedillo, el candidato del PRI Francisco Labastida. El 2 de julio de 2000 finalizó el reinado de 71 años del PRI. La cuestión de Chiapas, la delincuencia y la recesión económica son problemas preocupantes y, a simple vista, sin fácil solución. El presidente Fox ha intentado potenciar el papel de México en el mundo y ha dado su apoyo incondicional a Estados Unidos a partir del 11 de septiembre; las medidas de seguridad en la frontera con este país se han intensificado. Al tiempo, aumentan los rumores de corrupción en el gobierno, las actividades de los principales cárteles más conocidos siguen apareciendo en la prensa y los índices de criminalidad están empañando la imagen del país como destino vacacional.

Desde antes de la colonización, los mexicanos han demostrado tener un gran talento para el arte y sentir una predilección por los colores. En México abundan los murales y las galerías de arte antiguo y contemporáneo; para muchos visitantes, éste es uno de los principales atractivos del país. La creatividad también se expresa a través de la vibrante tradición folclórica mexicana. El arte prehispánico está representado principalmente por piedras esculpidas, frescos, murales y cerámicas.

Tras la revolución, el arte fue considerado parte importante del Renacimiento nacional; los principales artistas mexicanos, como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, recibieron el encargo de decorar importantes edificios públicos con enormes y coloridos murales de temática histórica y social. La obra de Frida Kahlo, mujer de Diego Rivera, se caracteriza por unos autorretratos que reflejan una enorme angustia, así como por imágenes que mezclan lo grotesco y lo surrealista; sus creaciones alcanzaron una enorme popularidad en los años ochenta, varias décadas después de su muerte. Entre los escritores mexicanos más destacados figuran Carlos Fuentes, Jorge Ibargüengoitia y Octavio Paz, ganador del premio Nobel en 1990. En México, Juan Rulfo es considerado el escritor más importante del país. Su novela Pedro Páramo ha sido descrita como "un Wuthering Heights (Cumbres borrascosas) que transcurre en México" y escrito por Kafka.

El español es el idioma más extendido, pero difiere del hablado en España en dos aspectos: el ceceo del castellano prácticamente ha desaparecido y se han adoptado numerosos vocablos indios. Unos cinco millones de personas se comunican en unas cincuenta lenguas indígenas, y el 15 por ciento de los indígenas desconoce el español.

Aunque, desde la revolución, los sucesivos gobiernos se han desvinculado de la religión, más del 95 por ciento de los habitantes se declaran católicos. La mayoría de los indígenas son cristianos, pero su religión suele albergar elementos sincréticos. En ocasiones, un gran número de dioses paganos convive con la Santísima Trinidad y los santos cristianos. Desde 1531, el símbolo unificador de la Iglesia ha sido la Virgen de Guadalupe (de piel oscura) que es considerada el puente entre el mundo católico y las antiguas tradiciones indígenas.

La cocina mexicana gira en torno a tres platos nacionales: las tortillas, los frijoles y el chile. Las tortillas son unas delgadas masas redondas de trigo o maíz amasado que se cuecen en una plancha. Los frijoles se preparan en sopa, cocidos o fritos, con tortillas o con cualquier otra cosa. Aparte de su increíble variedad de zumos de fruta (jugos) que se venden en puestos callejeros, México es también célebre por sus bebidas alcohólicas, en especial el mezcal y el tequila. El pulque es una bebida ligeramente alcohólica derivada del zumo de agave.

Con una superficie de casi dos millones de km², México se extiende de Noroeste a Sureste, estrechándose en el istmo de Tehuantepec para luego proseguir en la península de Yucatán. El país está delimitado al oeste y al sur por el océano Pacífico; la península de Baja California y el resto del país enmarcan el golfo de California. La costa este de México linda con el golfo de México, mientras que la costa este de Yucatán termina en el mar Caribe. El país comparte frontera con Estados Unidos al norte y con Guatemala y Belice al sureste.

México es un país montañoso, con dos cordilleras que se prolongan de Norte a Sur formando el Altiplano Central. En el sur, la sierra Madre del Sur empieza en los estados de Guerrero y Oaxaca hasta alcanzar el istmo de Tehuantepec. Desde este istmo, una franja estrecha de planicie bordea la costa del Pacífico hacia el sur, llegando a Guatemala. Esta zona deja paso a las tierras altas de Chiapas, que convergen en una selva tropical que alcanza el norte de Guatemala. La península de Yucatán, llana y poco elevada, es una sabana tropical, hasta que comienza a ganar altitud y se convierte en una región desértica.

Situado entre regiones templadas y tropicales y en unas latitudes propias de la mayoría de los desiertos de la Tierra, México cuenta con una gran riqueza de paisajes y vegetación. Además, su topografía montañosa y accidentada crea un sinfín de microclimas. A pesar de su indudable potencial para tener una gran diversidad ecológica, el hombre ha incidido considerablemente en estas tierras. Antes de la conquista española, alrededor de dos terceras partes del país estaban cubiertas de bosque; en la actualidad, esta proporción se ha reducido a una quinta parte, localizada principalmente en el sur y el este del país. El pastoreo y la ganadería han obligado a animales como el puma, el ciervo y el coyote a refugiarse en rincones más aislados. Sin embargo, abundan los armadillos, los conejos y las serpientes; los bosques tropicales del sur y del este siguen albergando en algunos lugares monos aulladores y monos araña, jaguares, ocelotes, tapires, osos hormigueros, pecaríes (una especie de jabalí), ciervos, guacamayos, tucanes, loros y algunos reptiles tropicales, como la boa constrictor, aunque incluso estos hábitats se están destruyendo poco a poco.

México ha sufrido multitud de catástrofes climáticas y medioambientales, aunque se libró del huracán Mitch, que devastó varias naciones centroamericanas a finales de 1998. En octubre de 1997, el huracán Pauline provocó alrededor de trescientos muertos y causó grandes daños materiales en los estados de Guerrero y Oaxaca, en la costa del Pacífico. En la primera mitad de 1998, debido a que durante el invierno de 1997-1998 el nivel de precipitaciones estuvo por debajo de lo normal (consecuencia de la corriente de El Niño en el océano Pacífico), hubo una gran sequía y miles de incendios forestales por todo el país. En septiembre de 1998, las tormentas tropicales y las lluvias torrenciales en la mayor parte de la costa del Pacífico y en zonas del centro de México afectaron especialmente a Chiapas, donde muchas personas fallecieron y las carreteras quedaron muy dañadas. Éste fue el peor desastre natural del país desde el terremoto de Ciudad de México en 1985.

La mayoría de las personas que visitan México llegan en avión, y hay vuelos relativamente baratos a Canadá, el Caribe, el resto de Latinoamérica y Estados Unidos. Aeroméxico y Mexicana son las principales compañías aéreas locales. Si se adquiere el billete en México, existe una tasa de salida de aproximadamente 17 dólares.

Desde Estados Unidos, es posible entrar en México por carretera por cualquiera de los 40 puestos fronterizos oficiales. Los autobuses estadounidenses se conectan con los mexicanos en la frontera. Hay 10 puestos fronterizos entre México y Guatemala (por tren y carretera). Para desplazarse entre estos dos países, también se pueden tomar dos rutas poco conocidas y relativamente espeluznantes que recorren la selva. El trayecto se realiza en autobús y en barcaza. El primero parte de Guatemala por la zona de Tikal y entra en México en Corazal; el segundo procede de Flores, en el Petén (Guatemala), y se dirige a Tenosique, en Tabasco. Ambos medios de transporte finalizan su recorrido en Palenque (Chiapas). Los viajeros deben informarse en su embajada de la situación en Chiapas antes de emprender este viaje. Existe un puesto fronterizo entre México y Belice cerca de Chetumal y Corozal.

A pesar de que los vuelos internos ya no son tan económicos, siguen estando bien de precio, sobre todo teniendo en cuenta que la alternativa suele ser un largo y agotador viaje en autobús. En los últimos años, las principales compañías aéreas han cedido muchos de los vuelos internos a empresas más pequeñas. Sin embargo, estas últimas son bastante volátiles, al igual que sus horarios: constantemente se crean nuevas compañías, y las ya existentes desaparecen a una velocidad vertiginosa.

El autobús es la forma de transporte más habitual y existe un gran número de líneas. Los vehículos de larga distancia cuentan con aire acondicionado y son bastante cómodos y rápidos. Los locales suelen ser modelos antiguos y se encuentran en mal estado. Los combis, colectivos y peseros son microbuses utilizados para el transporte local.

El coche puede ser una forma de conocer algunas de las localidades más recónditas y bellas, aunque es necesario soportar el estado de las carreteras. En Ciudad de México, el uso del coche está restringido para reducir la contaminación: la utilización de los vehículos está determinada por el último número de la matrícula (por ejemplo, si la matrícula de un coche termina en un 5 o 6, esto significa que no se puede conducir los lunes; si termina en 7 u 8, que no se puede conducir los martes, etcétera).

Unos transbordadores (para pasajeros y coches) conectan Baja California con el continente; estos buques también viajan del continente a las islas de Cozumel y a la isla Mujeres. El gobierno está privatizando los ferrocarriles mexicanos, y el servicio de los trenes de pasajeros de varias líneas ha dejado de funcionar. Suelen ser más baratos y mucho más lentos que el autobús, pero varían entre los relativamente cómodos y los francamente inseguros. La buena noticia es que el espectacular ferrocarril de la Barranca del Cobre (Ferrocarril Chihuahua al Pacífico), que circula entre Chihuahua y Los Mochis, ha sido privatizado pero sigue en funcionamiento.


· Díaz del Castillo, Bernal: Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Espasa-Calpe, Madrid, 1997
· Fuentes, Carlos: La muerte de Artemio Cruz, Editorial Planeta, Barcelona, 1999; Gringo viejo, Editorial Seix Barral, Barcelona, 2000; Los cinco soles de México, memoria de un milenio, Editorial Seix Barral, Barcelona, 2000
· Ibargüengoitia, Jorge: Las muertas, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1996; Dos crímenes, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1994
· Paz, Octavio: El laberinto de la soledad, Ediciones Cátedra, Madrid, 1993; El mono gramático, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1996
· Greene, Graham: El poder y la gloria, Ediciones Orbis, Barcelona, 1996
· Lowry, Malcolm: Bajo el volcán, Tusquets Editores, Barcelona, 1999
· Lawrence, D.H.: La serpiente emplumada, Literatura y ciencia, Madrid, 2001
· Rulfo, Juan: Pedro Páramo; El llano en llamas, Editorial Planeta, Barcelona, 1994
· Prescott, William Henry: Historia de la conquista de Méjico, Ediciones de Aguilera. Margarita Ortega, Editora, Madrid, 1991
· Esquivel, Laura: Como agua para chocolate, Mondadori, Barcelona, 2000
· McCarthy, Cornac: Todos los hermosos caballos, Editorial Debate, Barcelona, 1999
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