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Myanmar
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Myanmar (la antigua Birmania) ha sufrido durante más de medio siglo el yugo de dictadores, gobiernos militares, facciones rebeldes y poderosos traficantes de droga. Los sucesivos dictadores han intentado, sin conseguirlo, sofocar cualquier idea de democracia arrestando a la totalidad de los miembros de los parlamentos, encarcelando a la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, reprimiendo brutalmente cualquier voz opositora y empleando trabajadores forzados para tratar de levantar una economía débil. Pero la condición de paria del mundo de Myanmar se ha convertido en un problema cada vez mayor a medida que el país trata de alcanzar el siglo XXI y de abandonar su aislamiento y sus tendencias socialistas a favor del pragmatismo económico. La junta militar en el gobierno está tratando de simultanear la petición de inversiones extranjeras con el mantenimiento de su férreo control del poder, y los revolucionarios se debaten entre el ardor de la causa y la lucha por el pan de cada día.

Myanmar no es, ni mucho menos, uno de los países más fáciles o cómodos para visitar en Asia, pero ofrece maravillosos paisajes y su gente es increíblemente amistosa; además, una visita permite ser testigo del funcionamiento de un régimen grotesco, inepto y orwelliano que mantiene a esta nación aislada del resto del mundo. Debido a los esfuerzos del Gobierno por evitar las influencias extranjeras, Myanmar es uno de los países del mundo con menor influjo occidental. Muchas personas se dejan cegar por ese pintoresquismo, pero conviene no olvidar las realidades políticas que crearon esa situación.

Nombre oficial: Unión de Myanmar (Birmania se convirtió en Myanmar en 1989, después de que el Consejo de Restauración de la Ley Estatal y el Orden decidiera que el antiguo nombre implicaba el dominio de la cultura birmana; los birmanos son sólo uno de los muchos grupos étnicos del país)
Superficie: 671.000 km²
Población: 45 millones hab.
Capital: Yangon (Rangún) (4.000.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 65% birmanos, 10% shan, 7% karen, 4% rakhine y chin; minorías kachin, mon, china, india y assamesa
Idioma: birmano; también dialectos karen, chin, shan y kachin
Religión: 87% budistas theravada, 5% cristianos, 4% musulmanes, 3% animistas
Régimen político: junta militar
Jefe de Estado: general Than Shwe
Primer Ministro: Soe Win

PIB: 67 billones de dólares
PIB per cápita: 1,500 dólares
Crecimiento anual: 1,1%
Inflación: 30%



Visados: Para entrar en Myanmar es necesario un pasaporte válido durante al menos seis meses tras la fecha de entrada. Se conceden visados turísticos de 28 días que cuestan unos 18 dólares.
Condiciones sanitarias: cólera, disentería, hepatitis, malaria, rabia, fiebre tifoidea
Hora local: GMT+6,5
Electricidad: 230 V, 50 Hz (el suministro es irregular)
Pesos y medidas: sistema británico con variaciones locales

Por razones climáticas, la mejor época para visitar Myanmar es de noviembre a febrero, cuando llueve menos y no hace demasiado calor. Para una visita a los asentamientos de las colinas o a la costa de Rakhine (Arakan), marzo, abril y mayo son recomendables pero, por otro lado, Pagán y Mandalay son intolerables durante esos meses. Myanmar recibe menos visitantes en mayo, junio y septiembre.

Los festivales son acontecimientos alegres que se prolongan varias jornadas y que suelen celebrarse o culminar en días de luna llena. Estas festividades tienen, con frecuencia, un aire de feria, y pueden contar con puestos, pues, música y combates de boxeo. El Día de la Independencia, el 4 de enero, se conmemora con una feria de siete días en Yangon. A mediados de abril, el Thingyan (Festival del Agua), de tres días de duración, marca el inicio del año nuevo birmano. Esta época es la más calurosa, y se celebra, sensatamente, echando cubos de agua fría a todo el que se atreve a aventurarse en las calles. Las muchachas persiguen a los chicos y, cuando los atrapan, los embadurnan de hollín y los pasean; más tarde, procesiones de tamborileros y danzarines engalanan y liberan peces que se venden en los mercados a este efecto y vacas destinadas al matadero. En octubre finaliza el austero período de tres meses de la Cuaresma budista, y el Festival de las Luces celebra el regreso de Buda de los cielos. Durante tres días, Myanmar se enciende con lamparillas y faroles de papel, y las familias realizan ofrendas en la pagoda local.

Moneda
kyat

Carece de sentido hablar de tipos de cambio oficial o de precios: el sistema doble que se utiliza, con un cambio obligatorio a Certificados de Cambio Extranjero (CCE) hace que el valor de la moneda no se corresponda con la realidad (véase abajo). Comidas

· Presupuesto bajo: entre 12 y 18 K
· Presupuesto medio: entre 18 y 60 K
· Presupuesto alto: a partir de 60 K

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 10 y 18 euros
· Presupuesto medio: entre 18 y 60 euros
· Presupuesto alto: a partir de 60 euros

El cambio obligatorio que se exige al llegar al país ha sido reducido recientemente de 300 a 200 dólares, pero al mismo tiempo el tipo de canje de los CCE (Certificados de Cambio Extranjero) se ha desplomado con respecto al cambio con el dólar. En enero del 2001, un dólar se pagaba a 420 kyats, mientras que un CCE sólo se pagaba a 300 kyats. Por tanto, puede obtenerse un 25% más cambiando directamente de dólares a kyats, en lugar de cambiar dólares a CCE y luego a kyats.

Para complicar aún más el problema, los cheques de viaje en dólares sólo pueden cambiarse a CCE, no directamente a kyats como ocurre con los dólares en metálico. Ninguna otra moneda puede canjearse con facilidad en los bancos o cambistas oficiales de Myanmar, aunque en la calle todo tiene un precio. En resumen, se recomienda: utilizar sólo dólares y llevarlos en metálico y no en cheques de viaje, evitar cambiar a CCE a menos que sea absolutamente necesario, y gastar lo más posible de los CCE obligatorios en pagos que deban hacerse en CCE o dólares (como los 10 dólares o 10 CCE del impuesto de salida), antes de tener que cambiarlos a kyats. Si sirve de consuelo, hay rumores en Myanmar de que el sistema de cambio a CCE podría desaparecer pronto.

Los gastos variarán dependiendo de si se opta por hoteles y medios de transporte aprobados oficialmente o si se aprovecha la oportunidad, cada vez más viable, de viajar por cuenta propia. Por dos dólares al día es posible conseguir una habitación en un hotel barato. Los viajeros con presupuesto bajo podrán arreglárselas con 10 dólares diarios. Si se desea un baño propio y poder elegir restaurantes, será necesario un presupuesto de 25-30 dólares al día, al que habría que sumar otros 5 dólares para vuelos o trenes expresos. Por una habitación en un hotel de lujo se puede pagar desde 25 hasta 300 dólares diarios.

Las propinas no forman parte de la cultura myanma, pero los regalos sí. Un pequeño soborno puede conseguir grandes favores de los burócratas del país. No es necesario que sea dinero: unos cigarrillos o un bolígrafo acelerarán un poco los trámites, y las camisetas extranjeras pueden hacer milagros.

Yangon (Rangún)

Yangon está situada a unos 30 km del mar, en la fértil zona del delta del sur de Myanmar, a las orillas del río Yangon. Aunque la población ronda los cuatro millones de habitantes, la ciudad está tan arbolada y sombreada que algunos barrios son, prácticamente, una jungla, lo que hace que Yangon tenga una atmósfera completamente diferente a la de otras ciudades asiáticas de tamaño similar. Al caer la noche, sus amplios bulevares cobran vida con miles de puestos donde se vende todo tipo de comida de aspecto delicioso y pilas de enormes cigarros puros. Si uno se olvida del estado de deterioro de la antigua arquitectura colonial del centro de la ciudad, se podría afirmar que Yangon es una de las ciudades más encantadoras de Asia.

La pagoda de Shwedagon, recubierta de láminas de oro, domina la ciudad desde su emplazamiento en lo alto de una colina. Cuenta la leyenda que la stupa original fue construida como un lugar sagrado para guardar ocho pelos de Buda. El imponente monumento actual fue edificado en el siglo XVIII y está rodeado por una increíble variedad de estatuas, templos, ermitas, imágenes y pabellones. Kipling llamó a esta pagoda "una espléndida maravilla titilante", y ciertamente se trata de un lugar mágico. Otros puntos de interés son el legendario hotel Strand, con su arquitectura colonial, la colosal estatua de Buda reclinado en la pagoda Chaukhtatgyi, y los tranquilos lagos Kandawgyi e Inya. El mausoleo de los Mártires y la casa de Aung San Suu Kyi son algunos de los lugares sobresalientes del movimiento a favor de la democracia.

Desde la privatización de la industria hotelera en 1993, han surgido muchos hoteles y casas de huéspedes en Yangon. Las pensiones más baratas se encuentran cerca del río, en la parte occidental de la ciudad, y junto a la estación del tren se pueden encontrar otras opciones limpias y agradables. La mejor cocina auténticamente birmana se puede degustar en la zona de la pagoda Shwedagon, aunque en el centro de la ciudad se hallan también muchos restaurantes. Es importante recordar que después de las nueve de la noche es casi imposible encontrar comida en toda la ciudad.

Si exceptuamos los autobuses, llenos hasta los topes, desplazarse por Yangon no es difícil. La versión de Myanmar de los trishaws (taxis-bicicleta), llamados sai-kaa, puede emplearse para trayectos cortos. Para desplazamientos más largos es mejor tomar un taxi convencional o uno de los diminutos triciclos Mazda.

Mandalay

Este centro cultural, de gran extensión, es la ciudad más birmana de Myanmar. Era la capital antes de la conquista del país por los británicos, y en la actualidad se considera la segunda ciudad del país. Entre los lugares más notables de Mandalay se cuentan Shwenandaw Kyaung, el único edificio que queda de lo que fue una vez un suntuoso palacio rodeado por un foso; la colina de Mandalay con sus escaleras en espiral, sus templos y sus vistas panorámicas, y la antigua estatua de Rakhine Buda, en la pagoda de Mahamuni. Otra de las atracciones de Mandalay son los bulliciosos mercados con productos y objetos de artesanía de todo el Alto Myanmar. En las cercanías hay cuatro ciudades imperiales (se les llama así porque, en algún momento de la historia, fueron capitales del imperio) desiertas: Amarapura, Sagaing, Ava y Mingún, considerada por algunos la más atractiva de las cuatro. En ésta pueden verse algunos maravillosos monumentos en diferentes estados de deterioro, y el viaje en sí es una parte importante del placer de la visita. Mingún sólo es accesible por el río, y el trayecto en lancha desde Mandalay es una delicia.

Pagán

Esta desconcertante ciudad abandonada, llena de fabulosas pagodas y templos, a las orillas del Irawadi, es una de las maravillas de Asia. El período de esplendor de Pagán se prolongó desde el siglo XI hasta el siglo XIII, y durante ese tiempo se construyó un gran número de magníficos edificios. La ciudad fue saqueada por Kublai Khan en 1287, y nunca fue reconstruida. De los casi cinco mil templos, los más interesantes son Ananda, Thatbyinnyu y Gawdawpalin.

Bago (Pegu)

Durante la dinastía mon, Bago era una fabulosa ciudad, un puerto marítimo de gran importancia y la capital del Bajo Myanmar. Fue destruida por los birmanos en 1757, para ser restaurada parcialmente a comienzos del siglo XIX. Desde que el río Bago cambió su curso, dejándola sin salida al mar, la ciudad nunca consiguió regresar a su pasado esplendor. Entre sus principales atracciones están la pagoda Shwemawdaw, que domina la ciudad, la pagoda Hintha Gone, y la estatua Shwethalyaung, una enorme imagen de Buda reclinado de 55 m de longitud.

Pathein (Bassein)

Situada en el delta del Irawadi, a unos 190 km al oeste de Yangon, esta importante ciudad portuaria es famosa por sus artesanías (cerámica y paraguas pintados a mano) y por la pagoda Shwemokhtaw (construida por los tres amantes de una princesa musulmana). En el mes de mayo, durante el período de luna llena, se celebra en esta pagoda un gran festival. Pathein no tiene aeropuerto y el trayecto en tren hasta allá es complicado. La mejor manera de llegar es un viaje de 18 horas en ferry desde Yangon, que recorre el canal Twante y los canales del delta.

Thaton

Mucho antes de la ascensión de Pagán floreció en Thaton un reino mon que llegó a comerciar con Camboya. Muy poco queda en la actualidad de la antigua ciudad: restos de las enormes murallas y algunas pagodas interesantes. El núcleo de la localidad, en una zona frondosa situada a ambos lados de la carretera general, ofrece una agradable amalgama de mansiones coloniales y casas de tejados de paja. Una pintoresca red de canales riega los campos de arroz y los huertos de árboles frutales. A Thaton se llega por la carretera y la línea de ferrocarril principales entre Bago y Mawlamyine. Cerca, en Taikkala, hay unas murallas en ruinas y una antigua pagoda.

Mawlamyine (Mulmein)

En Mawlamyine todavía puede palparse la atmósfera de decadencia postcolonial. Esta ciudad tropical, situada en la ladera de las montañas, al sur de Thaton, fue en el pasado un importante puerto para el comercio de madera de teca, pero en la actualidad es conocida, sobre todo, por la belleza del paisaje, por el uso de elefantes como mano de obra y por sus bonitas pagodas. En Thanbyuzayat, a 60 km al sur, puede verse un cementerio de los Aliados, última morada de los prisioneros que murieron durante la construcción del terrible ferrocarril de la muerte en la II Guerra Mundial. Mawlamyine es el único lugar de Birmania que Rudyard Kipling, autor del famoso Road to Mandalay (Carretera a Mandalay), visitó realmente.

Pye (Prome)

A dos días en lancha al sur de Pagán se encuentra Pye, cerca de las escasas ruinas que aún existen de la antigua capital pyu de Thayekhittaya (Srikshetra). Este remoto lugar, con sus pagodas, derruidas murallas, pintoresca estación de tren y pequeño museo, ha sido el centro del trabajo arqueológico más intenso llevado a cabo en Myanmar en el siglo XX. En Halin y en Beikthano pueden verse otras ciudades pyu. Los principales puntos de interés en Pye son la pagoda Shwesandaw y el enorme Buda sentado. La cercana colina Gautama contiene innumerables imágenes de Buda en hornacinas.

A Pye, situada a unos 300 km al noroeste de Yangon, se llega por una carretera aceptablemente pavimentada. El viaje en lancha desde Pagán es agradable, pero es necesario llevar agua y comida.

Mrauk U (Myohaung)

Oculta por el avance de la jungla, en el territorio montañoso cerca de la frontera de Bangladesh, Mrauk U sólo es accesible en lancha desde Sittwe (Akyab), en Myanmar occidental. Es digna de mención por su arte y arquitectura arakaneses y por los restos de sus templos budistas. Entre las ruinas más importantes están las de la pagoda de las 80.000 Imágenes (así llamada por el número de estatuas de Buda allí presentes) y las de una sala de ordenaciones.

Kengtung (Kyaingtong)

Escondido en un apartado rincón del oriente del estado de Shan, se encuentra el plácido e histórico centro de la cultura khun. Kengtung, construida alrededor de un pequeño lago y salpicada de vetustos templos budistas y de ruinosa arquitectura colonial británica, es, probablemente, la población más atractiva de Shan. Su apertura a los extranjeros en 1993 resultó una total sorpresa, si se tiene en cuenta que se trata de uno de los valles montañosos habitados más remotos de Myanmar. El acceso es difícil, y se limita a vuelos desde el interior del país o a un duro viaje por carretera desde Tachilek. Aparte de visitar los templos y monasterios de la zona, puede ser divertido pasear por el mercado de búfalos acuáticos en las afueras, al oeste de la ciudad. Abre todos los días y es como una tienda de coches usados, con vendedores que pregonan las virtudes de sus animales mientras que los compradores hacen notar los defectos. Cuando, por fin, se acuerda un precio, se produce un intercambio de dinero y los nuevos dueños se marchan llevando a sus búfalos por el hocico.

Myanmar no se caracteriza precisamente por las oportunidades para hacer ejercicio, y la mayoría de las actividades para ensanchar los pulmones siguen estando limitadas por el Gobierno. En algunas partes del estado de Shan está permitido hacer excursiones fuera de las poblaciones, y se pueden contratar guías en Kalaw y Nyaungshwe. Es posible realizar salidas de un día a aldeas cercanas a Kalaw y Pindaya habitadas por minorías étnicas, dar paseos por la jungla en la isla de Lampi Kyun o ascender al monte Kyaikto.

No hay razón para no llevar una bicicleta a Myanmar y utilizarla para moverse por las zonas no restringidas. El terreno es abrupto, apto únicamente para sólidas bicicletas de montaña, y resulta difícil encontrar repuestos en caso de avería. En Mandalay se pueden alquilar bicicletas indias y chinas.

Prácticamente no existen compañías dedicadas a la práctica del submarinismo. Uno de los escasos lugares para hacer inmersiones organizadas es el archipiélago de Myeik, y en Phuket y Kawthaung se organizan itinerarios que incluyen el alojamiento en los barcos. Se han encontrado lugares excelentes, por lo que se espera que en los próximos años esta actividad cobre gran importancia.

La prehistoria de Myanmar comienza con la llegada de tres grupos: el primero fueron los mon, desde la tierra que en la actualidad se llama Camboya; luego llegaron los birmanos mongoles, procedentes del Himalaya oriental y, por último, aparecieron las tribus tai del norte de Tailandia. El reino birmano de Pagán, en el siglo XI, fue el primero que consiguió el control del territorio, aunque fracasó en su intento de unificar los diferentes grupos raciales y terminó por hundirse ante la invasión tártara de 1287. Durante los doscientos cincuenta años que siguieron, Birmania permaneció en una situación de caos, y el territorio no volvió a ser reunificado hasta mediados del siglo XVI, cuando una serie de reyes taungoo extendieron sus dominios y derrotaron concluyentemente a los siameses de la actual Tailandia. En el siglo XVIII, el país se fracturó de nuevo cuando los mon y las tribus de las colinas establecieron sus propios reinos. En 1767, los birmanos invadieron de nuevo Siam y saquearon Ayuthaya, obligando a los siameses a mudar su capital a Bangkok.

Ocasionales escaramuzas fronterizas y las ambiciones imperialistas británicas fueron los motivos de las invasiones inglesas de 1824, 1852 y 1883. Birmania se convirtió en una provincia de la India británica; los británicos construyeron la habitual infraestructura colonial y lograron hacer de Birmania un importante exportador de arroz. Para complicar aún más la mezcla racial, indios y chinos llegaron con los ingleses. En 1937, el país se escindió de la India británica y comenzaron a alzarse voces en favor del autogobierno. Los japoneses expulsaron a los británicos de Birmania durante la II Guerra Mundial y trataron de obtener el apoyo político de los habitantes del mpaís. Éstos se sintieron tentados brevemente por la oportunidad de independencia, pero pronto surgió un movimiento de resistencia. En 1948, Birmania logró su autonomía y, casi de inmediato, el país comenzó a desintegrarse con las revueltas simultáneas de las tribus de las colinas, los comunistas, los musulmanes y los mon.

En 1962, el general Ne Win lideró un golpe de estado militar izquierdista que acabó con el precario régimen democrático y encaminó al país por la vía del socialismo. En el curso de los veinticinco años que siguieron, la economía birmana se vino abajo hasta que, en 1987 y 1988, el pueblo decidió que ya no aguantaba más. Multitudinarias manifestaciones exigieron la dimisión de Ne Win, y los violentos enfrentamientos entre prodemócratas y el Ejército se saldaron con tres mil muertos en un período de seis semanas. Varios gobiernos fantoche fueron nombrados por Ne Win, y más tarde un golpe militar (que se cree fue instigado por éste) llevó al poder al general Saw Maung. El nuevo líder prometió elecciones en 1989. A pesar de todas las medidas tomadas para impedirlo, la Liga Nacional para la Democracia obtuvo una aplastante victoria en las urnas.

Sin embargo, la Junta impidió que accedieran al poder los líderes elegidos, entre los que se encontraba Aung San Suu Kyi (que estuvo encarcelada hasta mediados de 1995), y luego se ocupó de sofocar brutalmente la rebelión de los karen y de enfrentarse al ejército privado del poderoso traficante de droga Khun Sa. Las noticias del arresto domiciliario de Khun Sa en una cómoda villa de Yangon, con criados, coches de lujo, escolta militar y un imperio hotelero e inmobiliario bajo su control han dado pie a las sospechas de una componenda entre Yangon y la multinacional de la heroína de Khun Sa.

En las calles de Yangon, y en otros lugares del país, aún se lucha a favor de las reformas y de una democracia real, pero la solución parece más lejana cada día. Las ocasionales protestas estudiantiles suelen encontrar la hostilidad de violentas bandas de jóvenes favorables a la Junta, al mismo tiempo que monjes budistas de quienes no se esperaría tanta agresividad lanzan bombas incendiarias a mezquitas musulmanas. Además de todos estos disturbios, los revolucionarios de la vieja escuela insisten en que la democracia sólo se puede conseguir manteniendo los embargos y las sanciones al turismo, mientras que los prodemócratas más prácticos están de acuerdo, paradójicamente, con la postura oficial del CRLEO (Consejo de Restauración de la Ley Estatal y el Orden) de que "oponerse a la ayuda y a las inversiones extranjeras y al turismo equivale a quitarle la escudilla de arroz al hombre de la calle". El embargo de los grandes del comercio, en cualquier caso, no parece haber hecho mella, y la política de puertas abiertas sólo ha tenido como consecuencia una ligera mejoría económica. El historial de abuso de los derechos humanos en Myanmar hace que los inversores extranjeros se retraigan, y nadie parece ser capaz de encontrar una salida a la crisis política y al estancamiento económico.

Durante el encarcelamiento de Aung San Suu Kyi, ganó varios premios de la paz mundiales, como el premio Nóbel de la Paz de 1991. Para alegría del pueblo birmano y sus partidarios en el extranjero, el gobierno la liberó en julio de 1995. Pero se le prohibió salir de Rangún y fue detenida de nuevo en septiembre de 2000 después de un intento de salir de la ciudad. En octubre de 2000, Aung San Suu Kyi mantuvo conversaciones secretas con el gobierno a través de un negociador de las Naciones Unidas que llevaron a su liberación en mayo de 2002. Ambas partes prometieron continuar las conversaciones, y Aung San Suu Kyi se mostraba optimista ante la posibilidad de llevar la reforma democrática a su país.

Sin embargo, en mayo de 2003, Suu Kyi fue arrestada de nuevo después de un enfrentamiento violento entre sus partidarios y una muchedumbre defensora del gobierno mientras visitaba el norte de Myanmar. Se calcula que unos 70 partidarios del NLD y aldeanos locales fueron golpeados o disparados en el ataque. Suu Kyi fue "liberada" oficialmente en noviembre, pero sigue bajo arresto domiciliario en su casa. El primer ministro, el general Khin Nyunt, esbozó un "mapa de carreteras" de siete puntos para lograr la "democracia disciplinada" en septiembre de 2003, pero fue rechazado por "desvío" por EE UU que, junto con la Unión Europea y Japón, endurecieron las sanciones contra Myanmar después de la detención de Suu Kyi. Los esfuerzos por volver a sentar a las partes en una mesa de negociaciones continuaron con la convención constitucional de mayo de 2004, aunque su legitimidad fue minada por un boicot de NLD. La sustitución, meses después, de Khin Nyunt como primer ministro se consideró un síntoma del malestar en los más altos niveles de la junta.

En la historia de Myanmar, el arte ha estado siempre muy relacionado con la religión y la monarquía. Pintores, tallistas de madera y escultores desplegaban su destreza artística en templos, pagodas y palacios. Tradicionalmente, los templos y las pagodas se construían con ladrillo, y muchos de ellos siguen en pie en la actualidad. Los grandes palacios, sin embargo, se hacían de madera, y sólo ha sobrevivido una muestra, muy deteriorada, de sus bellas estructuras talladas. Las artes plásticas y la arquitectura dependían del apoyo real y desaparecieron cuando se derrumbó el último reino.

A pesar de que la cultura cortesana se ha extinguido, la popular sigue viva y vibrante en la calle. El teatro es su principal manifestación, y prácticamente cualquier celebración es una buena excusa para un pue (representación). Un espectáculo puede relatar leyendas budistas o constituir un entretenimiento más ligero que incluya piezas cómicas, danza, grupos de canto o marionetas gigantes. La música birmana, uno de los elementos que integran un pue, es originaria de Siam y otorga importancia al ritmo y a la melodía. Predomina la percusión, y entre los instrumentos utilizados están tambores, arpas con forma de barco, gongs y flautas de bambú.

Más de un 85% de la población de Myanmar practica el budismo theravada, aunque esta creencia no es la religión oficial del Estado, y desde la toma del poder por parte de Ne Win ha ocupado un papel más secundario en la vida del país. En la región de Rakhine, hacia Bangladesh, hay un gran número de musulmanes. Los misioneros cristianos han tenido cierto éxito entre las tribus de las colinas, pero muchas siguen siendo fervientemente animistas.

La principal lengua del país es el birmano, que posee su propio alfabeto y escritura. Aunque no es probable que un visitante tenga tiempo de aprenderse el alfabeto, puede ser útil conocer los números, aunque sólo sea para poder leerlos en los autobuses. Algunos myanmas hablan inglés, en particular los ancianos.

Resulta más fácil conseguir auténticos platos birmanos en los puestos de comida que en los restaurantes, que son predominantemente chinos e indios. Los restaurantes de los hoteles suelen quitar de sus platos birmanos casi todo el chile y la pasta de gambas. Al arroz, base de cualquier comida birmana, se le añaden distintas clases de curry y una ensalada picante de verduras crudas. Casi todo suele estar aderezado con ngapi (pasta de gambas seca y fermentada). Por lo general, el té chino es preferible al birmano, que se suele servir excesivamente fuerte y dulce y con demasiada leche. El jugo de caña de azúcar es un refresco muy popular que se vende en la calle, y entre las bebidas más fuertes se incluyen el brandy de naranja, el vino de lichis y dos licores, el blanco y el de la jungla.

Myanmar comparte fronteras con Tailandia, Laos, China, la India y Bangladesh. El sur del país limita con la bahía de Bengala y el mar de Andamán. La parte central se caracteriza por anchos ríos y extensas llanuras. El río principal, el Irawadi, es navegable en 1.600 km de su curso, y su delta constituye la principal región agrícola de Myanmar. Al este, junto a la frontera con Tailandia, y al norte se alzan unas montañas que se unen al extremo oriental de la cordillera del Himalaya. El pico más alto, el Hkakabo Razi (5.881 m) se encuentra entre Myanmar y Tibet, y es el más elevado de todo el Sureste Asiático.

Casi la mitad de Myanmar está cubierta de bosques, pero si las concesiones para la tala comercial (y el contrabando) a Tailandia y a otros países asiáticos continúan al mismo ritmo, es inevitable que la deforestación se extienda. Aproximadamente un 15% de la superficie total es terreno cultivado, sobre todo con arrozales. Birmania fue en el pasado uno de los mayores exportadores mundiales de arroz, pero las exportaciones han disminuido considerablemente. Dos terceras partes de la población se dedica a la agricultura, y menos del 10% está empleada en el sector industrial. Según los criterios de las Naciones Unidas, Myanmar es, actualmente, uno de los diez países más pobres del mundo.

Hay tres estaciones bien definidas: un invierno fresco y seco que dura de noviembre a febrero; un verano insoportablemente caluroso entre marzo y mayo, y una estación monzónica, húmeda y lluviosa, entre mayo y octubre.

El Gobierno militar ha ido extendiendo gradualmente la duración de los visados, lo que ha hecho que un número cada vez mayor de líneas aéreas haya añadido a sus itinerarios una parada en Yangon. El impuesto de salida de 10 dólares puede pagarse en esa moneda o en Certificados de Cambio Extranjero (CCE).

Entre Myanmar y Tailandia existen algunos pasos fronterizos (principalmente los de Mae Sai-Thakhilek y Ranong-Kawthaung), pero en la actualidad se encuentran cerrados debido a la actividad guerrillera y de bandidos en la zona. En tiempos tranquilos, los viajeros extranjeros pueden recorrer la famosa Carretera de Birmania y entrar a Myanmar por la provincia china de Yunnan, aunque el tráfico es en una sola dirección: no es posible regresar a China por el mismo puesto fronterizo. En la frontera con Tailandia se han abierto también varios accesos.

Un rumor persistente es que el estado de Chin está a punto de abrir sus fronteras a grupos limitados de viajes organizados, lo que podría suponer, en un futuro no muy lejano, que quienes viajen por cuenta propia obtendrán permiso para atravesar la región por el río Chin, hasta la frontera con la India en Tamu.

Desplazarse en Myanmar suele ser imprevisible e incómodo. Muchos visitantes ceden a la tentación de tomar vuelos internos debido a la limitación de 28 días de estancia en los visados, pero el lamentable historial de falta de seguridad y la flexibilidad de los horarios de Myanma Airways y, en menor medida, de Air Mandalay, son elementos disuasorios. No hay muchos visitantes que hagan desplazamientos largos en autobuses, ya que éstos suelen ir abarrotados, y la línea de autobuses estatal es tan negligente que ni siquiera se atreve a aventurar una hora de llegada de sus vehículos. Recientemente han comenzado a aparecer camionetas con bancos, y aunque pueden ser igualmente incómodas cuando van llenas, al menos es posible contratarlas. Entre Yangon y Mandalay hay un tren expreso diario; es mejor olvidarse de los trenes ordinarios, que son sucios, lentos y poco fiables.

Los agradables autobuses antiguos de Yangon y Mandalay son muy baratos y prácticos, aunque se llenan tanto que el viajero puede acabar con medio cuerpo fuera de la ventanilla. En Mandalay hay carros de caballos y trishaws por todas partes, y en ellos es aconsejable negociar la tarifa por adelantado.


· San Suu Kyi, Aung: Libres del miedo y otros escritos, Galaxia Gutenberg, Barcelona 1994; Cartas desde Birmania, Circe Ediciones, Barcelona, 1998
· Theroux, Paul: El gran bazar del ferrocarril, Ediciones B, Barcelona, 1999
· Nicholl, Charles: Fronteras, Ediciones B, Barcelona, 1999
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