Nombre oficial: Reino de Nepal Superficie: 140.800 km² Población: 26.460.000 hab. Capital: Katmandú (535.000 hab.) Nacionalidades y etnias: tribus mongoloides (rai, limbu, newar, gurung, tamang), indonepaleses, tibetanos (bhotia), magares, sherpas Idioma: nepalés (también conocido como gurkhali) Religión: 90% hindúes, 5% budistas, 3% musulmanes, 2,1% otras religiones Régimen político: democracia parlamentaria Jefe de Estado: rey Gyanendra Bir Bikram Shah Dev Primer ministro: Girija Prasad Koirala
PIB: 27.400 millones de dólares PIB per cápita: 1.100 dólares Crecimiento anual: 6% Inflación: 2,1% Principales recursos económicos: turismo, alfombras, productos textiles, cigarrillos, cemento y ladrillos, arroz, arroz enano, yute, azúcar, aceite de semillas, , maíz, trigo, caña de azúcar, tubérculos, leche, carne de búfalo de agua Principales socios comerciales: India, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Singapur, Japón
Visados: todos los extranjeros, a excepción de los procedentes de India, requieren un visado. Los visados turísticos de entrada se expiden con una validez máxima de 30 días y pueden ampliarse hasta un máximo de tres meses. Con ellos, es posible viajar por el valle de Katmandú, Pokhara y el Parque Nacional de Chitwan, en Terai. Para hacer montañismo, es necesario solicitar un permiso si se tiene la intención de desviarse de las carreteras principales. Puede obtenerse en las oficinas de inmigración de Katmandú y Pokhara. Los precios de entrada en los parques nacionales y en las reservas naturales han aumentado considerablemente. Condiciones sanitarias: enfermedad de las alturas, hepatitis A, malaria (únicamente en las zonas de menor altitud), meningitis meningococal (en la región del valle de Katmandú), fiebre tifoidea Hora local: GMT+5.45 Electricidad: 220 V, 50 Hz (no siempre disponible) Pesos y medidas: sistema métrico Turismo: 255.000 visitantes Monedarupia nepalesa Comidas · Presupuesto bajo: entre 150 y 220 rupias · Presupuesto medio: entre 220 y 720 rupias · Presupuesto alto: a partir de 720 rupias Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 74 y 220 rupias · Presupuesto medio: entre 220 y 720 rupias · Presupuesto alto: a partir de 720 rupias Si se opta por un alojamiento muy económico y por una alimentación basada en la dieta nepalesa, no será necesario gastar más de 5 dólares al día. Si, por el contrario, se elige un hospedaje más cómodo, se frecuentan los restaurantes turísticos y, de vez en cuando, se recurre al taxi, el gasto oscilará entre los 15 y los 40 dólares diarios. Si se recorre una ruta de montaña independiente entre dos poblaciones, el gasto rondará entre los 10 y los 15 dólares por jornada, siempre que no se caiga en la tentación de consumir excesivos lujos, tales como la cerveza o el chocolate. En Nepal, existen tres tipos de cambio en vigor: el fijado por el Banco Rastra Nepal gubernamental; el fijado por los bancos privados, ligeramente más generoso (pero dentro de los límites de la legalidad); y el del mercado negro, establecido por los comercios de alfombras y las agencias de viajes, que resulta aún más espléndido. El primero aparece publicado en el diario Rising Nepal, y supone un punto de referencia de gran utilidad. Los tipos de cambio y las comisiones pueden variar considerablemente de un lugar a otro, por lo que se recomienda darse una vuelta antes de canjear dinero. Cuando se cambia moneda de forma legal, se obtiene un recibo de cobro de moneda extranjera que indica la cantidad de divisa fuerte que se ha canjeado. Si se abandona el país desde el aeropuerto de Katmandú y aún no se han agotado las rupias, se puede volver a cambiar en divisa fuerte hasta un 15% de la cantidad que figura en el recibo. En Nepal, se aceptan la mayoría de las principales monedas internacionales, como el dólar estadounidense y la libra esterlina, e incluso la rupia india se incluye en este grupo. Más allá de la zona del valle de Katmandú, puede resultar difícil canjear billetes grandes de rupias nepalesas, por lo que se recomienda contar con una cantidad suficiente de dinero en billetes pequeños, en especial si se va a practicar trekking. En los restaurantes de mayor categoría de la capital se está extendiendo la costumbre de dejar propina; se recomienda gratificar con un 10% del total de la cuenta si el servicio ha resultado bueno. Resulta innecesario retribuir en establecimientos más económicos o en los taxis. Sin embargo, se aconseja dar una propina de unas 100 rupias al día a los porteadores durante las rutas de trekking. El regateo es una práctica frecuente en mercados y comercios turísticos, pero hay que tomárselo como una forma de relación social más que como una cuestión de vida o muerte. Katmandú Katmandú, la capital y mayor metrópoli del país, rezuma historia al tiempo que se aprecia el deterioro de la creciente modernidad. El abarrotado centro histórico, con sus plazas y templos, conserva un mundo a años luz de los suburbios y de los hoteles más lujosos, restaurantes y comercios de las afueras. En el corazón de la urbe se halla la plaza Durbar, con el río Vishnumati al Oeste y el parque Ratna al Este. La frontera sur está delimitada por el río Bagmati, y la norte, por la zona de reunión de los viajeros con un presupuesto más exiguo, conocida como Thamel. Patan Segunda ciudad del valle en tamaño, Patan se extiende al otro lado del río Bagmati desde Katmandú; se erige como un enclave más relajado. Patan se precia de sus templos y artesanos, además de haber acogido la creación de las bellas obras que decoran la sorprendente plaza Durbar, repleta de la mayor muestra de arquitectura newari de Nepal. Entre sus monumentos se encuentra el Palacio Real, en el que destaca un cuarto de baño con una lujosa decoración, y el templo de ladrillo de dos plantas, Jagannarayan, cuyos techos están surtidos de esculturas en atléticas posturas sexuales. A corta distancia a pie, en dirección norte desde la plaza, yace el templo Dorado, un monasterio budista custodiado por tortugas sagradas que deambulan por el patio, y el Kumbeshawar, que data de 1392 y está considerado el templo más antiguo de Patan. En dirección sur, desde Durbar, se extiende una zona de calles de ensueño, flanqueadas por comercios de herreros y objetos de latón. Otros puntos de interés de la urbe incluyen un conjunto de cuatro estupas de hace más de 2.500 años, y el único zoológico del país, que alberga una variedad considerable de rinocerontes, tigres, leopardos y aves. A las puertas del parque suelen reunirse adivinos y tarotistas que incluso podrían identificar en qué animal se reencarnará el viajero. Las alfombras tibetanas se adquieren en Jawlakhel, al este de la población. Desde Thamel, en Katmandú, hasta Patan, distan únicamente 5 km; este recorrido puede realizarse en bicicleta, taxi, autobús o tempo, un autobús de tres ruedas. Bhaktapur Bhaktapur puede considerarse la más medieval de las tres urbes principales del valle de Katmandú. A pesar de su reciente desarrollo, conserva un marcado aire de perpetuidad gracias a la mayor parte de su gloriosa arquitectura de finales del siglo XVII. La mayoría de sus enclaves de interés pueden visitarse a pie; entre ellos, también aparece otra plaza Durbar, mayor que la ubicada en la capital y con sus propios templos, estatuas y columnas. Muchos de estos monumentos esconden terribles historias, como la protagonizada por el escultor de las estatuas Ugrachandi y Bhairab, al que le cortaron las manos para evitar que duplicara sus obras maestras. La segunda plaza en importancia de la ciudad, Taumadhi Tole, acoge el templo más alto del valle, el Nyatapola, y uno de los mayores centros de peregrinaje: el Til Mahadev Narayan. A escasa distancia se halla el mercado de alfarería, con un elevado volumen de producción. En dirección este, a través de las sinuosas callejuelas del casco antiguo, yace la plaza de Tachupal Tole, provista igualmente de templos, monasterios y museos de artesanía. Además de las visitas a los templos, merece la pena observar con detalle los rituales de la vida cotidiana: la colocación del grano para su secado al sol, las familias recogiendo agua o lavando en pilas comunales, los niños jugando, los hilos tintados balanceándose con la brisa o los alfareros trabajando. Bhaktapur se halla a unos 35 km al sureste del centro de Katmandú, y a ella se puede acceder en autobús, microbús o trolebús. Un viaje en microbús, vehículo siempre atestado de gente, puede convertir en el imaginario de cualquiera un trayecto de 35 minutos en una hora de larga tortura. El trolebús chino supone la mejor opción. Inmediaciones del valle de Katmandú Más allá de las grandes urbes de Katmandú, Patan y Bhaktapur, existen innumerables poblaciones fascinantes, templos y estupas salpicados por el valle. Entre ellos se cuenta el templo budista de Swayambhunath, probablemente el enclave más conocido de Nepal. Se lo conoce como el Templo de los Monos debido a la gran tribu de monos parlanchines que custodian la colina y divierten a visitantes y devotos con sus juegos, como el de deslizarse con gracia por la doble y larga barandilla de la escalera principal. La elevada estupa central aparece coronada por un bloque dorado que representa los ojos vigilantes de Buda. En su base cuenta con diversas ruedas de oración que los peregrinos, tras voltear al templo, hacen girar cada vez que se cruzan con ellas. En la parte posterior de Swayambhunath, en las orillas del río Bagmati, se alza uno de los templos shiva más importantes del subcontinente: Pashupatinath. Como el río Bagmati es sagrado, este templo se ha convertido en un paraje habitual de cremación. Los ghats (escalones del río), situados ante el monumento se reservan para las incineraciones de la realeza, mientras que los que se hallan más al Sur se utilizan para el resto de la población. Otro ámbito de importancia religiosa lo constituye la gigantesca estupa de Bodhnath, la mayor del país y una de las más grandes del planeta. Bodhnath actúa también como centro de concentración de la considerable población tibetana de Nepal. El momento más adecuado para visitarla se sitúa en la media tarde, cuando se celebran los servicios religiosos y empiezan a llegar los lugareños para caminar alrededor del monumento. Quien se una al grupo debe recordar que se camina en la dirección de las agujas del reloj. Rodeando la estupa, se levantan numerosos monasterios; se recomienda mantener especial discreción y respeto si se pretende visitarlos. El valle ofrece una gran variedad de rutas alternativas, como las que parten o llegan a los pueblos de Nagarkot y Dhulikhel. Igualmente existe la posibilidad de bañarse en las fuentes de aguas termales de Tatopani, explorar bosques neblinosos en Pulchowki, y practicar la bicicleta de montaña en las regiones de Chapagaon y Bungamati. Es posible llegar a pie a la mayoría de los enclaves de interés de Katmandú, pero la mejor forma de desplazarse es en bicicleta. Para quienes esta idea les resulte algo agotadora, siempre existe la opción de alquilar un taxi por un día. Terai Al contrario de lo que pudiera imaginarse, el paisaje de Terai carece de montañas cubiertas de nieve y vistas de ensueño. Está formado por llanuras subtropicales y algunos de los atractivos más deslumbrantes de Nepal, como el Parque Nacional de Chitwan, antiguo lugar de caza de británicos y aristócratas nepaleses. En la actualidad, su fauna -elefantes, rinocerontes, tigres, leopardos y ciervos- están protegidos y no se permite su captura. El mayor reclamo de la reserva estriba, probablemente, en la posibilidad de observar las especies animales a lomos de un elefante. Si esta opción resulta incómoda, siempre puede sustituirse por un todoterreno o una canoa, o por un recorrido a pie con guías experimentados. Se aconseja prestar atención a las sanguijuelas, que durante el monzón actúan con sigilosa eficacia. Janakpur posee un gran encanto, y se halla abarrotada de más turistas indios en peregrinación que de viajeros independientes occidentales. La importancia religiosa de la urbe radica en ser el lugar de nacimiento de Sita, la mujer de Rama, en la épica hindú de Ramayana. Durante sus fiestas, cuando los sainetes del Ramayana vuelven a representarse, el antiguo mito parece recobrar vida. Si el viajero puede sobreponerse a la desconcertante maraña de callejuelas, descubrirá que está repleta de atractivos, como templos, hostales de peregrinaje y diminutos estanques sagrados. En las afueras, se emplaza el Centro de Desarrollo de la Mujer, un espacio imprescindible para los interesados en la pintura tradicional y la cerámica, o en el papel de la mujer en la sociedad local. Otras zonas de devoción relevantes en Terai son las bellas poblaciones de Devghat y Lumbini; recientemente se ha confirmado el nacimiento de Buda en esta última localidad. Janakpur está situada a unos 135 km de Katmandú y a una distancia aún menor del Parque Nacional de Chitwan. Existen diversas compañías aéreas que ofrecen vuelos a distintos destinos en el interior de Terai, pero el medio de transporte más popular es el autobús, fundamentalmente por razones económicas. En general, los autobuses suelen ir abarrotados y hacen paradas en todas las estaciones, por lo que el viajero puede quedar completamente exhausto. Si se dispone de dinero en metálico para gastos extraordinarios, se recomienda alquilar un coche como alternativa más cómoda para recorrer la zona o, en su defecto, una bicicleta de montaña. Pokhara La ciudad de Pokhara es más célebre por su ubicación geográfica que por sus aportaciones históricas o culturales. Su apacible localización junto a un lago y su proximidad a las montañas la convierten en el enclave idóneo donde recuperarse de una ruta de trekking o prepararse para ella, donde dar entretenidos paseos o simplemente sumergirse en un buen libro. Pokhara dispone de los mejores restaurantes y alojamientos del país. En sus proximidades, se emplazan diversos asentamientos tibetanos, un monasterio en lo alto de una colina y las bellas cataratas de Devi. Durante el día, pueden realizarse excursiones a Sarangkot (1.592 m), a las cuevas de piedra caliza de Mahendra Gufa o Rupa, y a los lagos de Begnas Tals. Para efectuar el itinerario del Horizonte de Annapurna, de entre tres y cuatro días de duración, será necesario algo más de esfuerzo. Existe un servicio de vuelos diarios que opera entre Pokhara y Katmandú. Para disfrutar de las vistas del Himalaya se recomienda sentarse en el lado derecho del avión, si se viaja en dirección a Pokhara, o en el lado izquierdo, si el trayecto es a la inversa. El viaje en autobús entre ambas ciudades se alarga ocho horas. Dakshinkali En el extremo sur del valle de Katmandú, en un lugar oscuro y en cierto modo siniestro, se eleva el templo de Dakshinkali, dedicado a la diosa de seis brazos Kali, consorte de Shiva, en su encarnación más sanguinaria. Dos veces por semana, visitantes nepaleses acuden para satisfacer el deseo de sangre de la diosa. Para ello le ofrendan búfalos, pollos, patos, cabras, ovejas y cerdos, que son sacrificados y luego arrastrados a una corriente de agua cercana, donde los descuartizan (algunos siguen con vida) para posteriormente celebrar un banquete. Estas oblaciones se realizan todos los sábados, y especialmente durante el Festival de Dasain, en octubre, en el que la imagen de Kali queda literalmente bañada en sangre. El templo de Dakshinkali se encuentra a tan sólo 20 km del centro urbano, distancia que cubre un autobús, abarrotado los martes y sábados (los días álgidos para el sacrificio). Igualmente es posible desplazarse al templo mediante un estimulante paseo en bicicleta de montaña, estimulante debido a las colinas de gran pendiente del camino. ¿La recompensa? Unas vistas espectaculares. Reserva Forestal de Nagarjun En la amurallada Reserva Forestal de Nagarjun, situada al noroeste de Katmandú, se pueden contemplar en directo faisanes, ciervos y demás especies. Nagarjun aparece como una de las escasas zonas boscosas de mayor importancia del valle de Katmandú que permanece intacta. Sus inmediaciones poseen un centro de peregrinaje budista muy popular, varias cuevas de piedra caliza y un pequeño mirador con imponentes vistas del paisaje. Para acceder a la entrada principal de la reserva, es necesario pedalear durante veinte minutos desde Thamel. Los senderos peatonales se originan en la misma puerta de entrada. Daman Situada al suroeste de Katmandú, a 2.322 m sobre el nivel del mar, se encuentra Daman, a medio camino entre la capital y Hetauda. La población presume de ofrecer las vistas más espectaculares del Himalaya, un panorama de picos nevados que se suceden desde Dhaulagiri hasta el monte Everest. Si el día está nublado en la montaña, se puede pernoctar en la desvencijada torre del mirador y contemplar las cumbres la mañana siguiente. En primavera, resulta imprescindible apreciar cada detalle del bosque de rododendros, situado al sur de la localidad. Desde este emplazamiento puede disfrutarse igualmente de unas bellas panorámicas de Terai e India. Daman se halla a tres horas en automóvil o a cuatro en autobús desde Katmandú; pero únicamente opera un autobús diario en cada dirección. Para los que se sientan con ánimo aventurero, este recorrido constituye una de las rutas más espectaculares y duras del planeta para pedalearla. La mejor alternativa cuando se esté saturado de visitas a templos o estupas se focaliza en el trekking. La época ideal para practicarlo abarca entre septiembre y principios de diciembre; marzo y abril pueden constituir igualmente un momento interesante. Existen numerosas compañías de trekking, guías y porteadores que organizan rutas. Incluso es posible hacerlo por cuenta propia, ya que las rutas están provistas de albergues y puntos de venta de alimentos. Existe multitud de comercios de equipamiento para este deporte, tanto en Katmandú (puede ser interesante dejarse caer por Thamel o Freak St.) como en Pokhara, donde puede alquilarse la mayoría de los artículos necesarios. Las oficinas de inmigración de Katmandú y Pokhara expiden los permisos de trekking requeridos, que deberán enseñarse en los puntos de control policiales situados a lo largo de las rutas. Un permiso estándar puede costar unos 10 dólares a la semana durante un mes. Los permisos se obtienen el mismo día de su solicitud si se tramitan temprano, y es necesario presentar dos fotografías tamaño carné. Según la ruta, al coste del permiso se le tendrá que añadir el precio de la entrada al parque nacional o a la zona de conservación correspondientes. Entre los itinerarios más populares que parten de la capital, destacan el campamento base del Everest, el Helambu y el Langtang. Desde Pokahra, los más conocidos son el Circuito de Annapurna y la ruta de Jomsom. Existen otros recorridos menos transitados que requieren una mayor planificación, como el campamento base de Kanchenjunga, la región de Dolpo, Mustang y el lago de Rara. Durante el trayecto, se recomienda el uso de artículos biodegradables para minimizar el impacto medioambiental; conviene verter la basura de forma responsable, hospedarse en lugares que utilicen queroseno en vez de madera y evitar el uso de papel higiénico. El rafting y la navegación en kayak se cuentan entre las actividades más frecuentes, especialmente en el río Trisuli, cerca de Katmandú, y en el Sun Kosi, en Dolalghat. Otras rutas de trekking más remotas son la de Karnali, un recorrido de dos días que parte de Surkhet, y la de Tamur, un circuito de tres días de duración desde Dobhan, al este del país. En el valle de Katmandú, en Pokhara y en las inmediaciones de la frontera tibetana, puede practicarse la bicicleta de montaña. En la región de Terai, resulta factible contratar un safari. Además, tanto en Katmandú como en diversos templos y monasterios, se ofrece la alternativa de asistir a gran variedad de cursos de idiomas y cursos espirituales, de medicina o de yoga. Es conocida la llegada de los kiratis procedentes del Este entre los siglos VII y VIII a.C., si bien se carece de información suficiente sobre este pueblo, a excepción de su habilidad para la ganadería ovina y su afición por los cuchillos largos. Durante este período, apareció en el territorio el budismo; se afirma que Buda y su discípulo Ananda visitaron el valle de Katmandú y pasaron algún tiempo en Patan. Hacia el año 200 d.C., esta creencia había decaído y fue sustituida por el hinduismo, introducido por los licchavis, que invadieron el territorio desde el norte de India y derrocaron al último rey kirati. Los hindúes aportaron igualmente el sistema de castas, vigente en la actualidad, y evolucionaron hacia una era clásica de arte y cultura nepaleses. En el año 879, la dinastía licchavi había desaparecido y sido reemplazada por la thakuri. Sobrevino entonces un difícil período de inestabilidad e invasiones, conocido como la Época Oscura. La situación estratégica del valle de Katmandú aseguró la supervivencia y el crecimiento del reino. En el siglo XIII, el rey thakuri Arideva fundó la dinastía Malla, iniciándose un nuevo período de renacimiento de la cultura nepalesa. Pese a los terremotos, invasiones y luchas entre las ciudades-Estado independientes de Katmandú, Patan y Bhaktapur, fue una era de gran prosperidad y, durante el reinado del rey malla Yaksha, en el siglo XV, alcanzó su máximo esplendor. Los gobernantes de la casta militar de los gurkha, sitos en el extremo oriental del país, habían codiciado la fortuna de los mallas. Bajo el liderazgo de Prithvi Narayan Shah, la región se lanzó a la conquista del valle. En 1768, tras 27 años de lucha, consiguieron la victoria y trasladaron su capital a Katmandú. Desde el nuevo centro neurálgico, el poder del reino se expandió, apoyado por un ejército al parecer invencible, hasta que, en 1792, su avance se vio interrumpido por una breve aunque escarmentada guerra contra el Tíbet. El clima hostil reapareció en 1814 debido a una disputa de territorios con Gran Bretaña. Los nepaleses fueron derrotados y se vieron obligados a firmar el Tratado de Segowlie (actual Sagauli) en 1816, que imponía la entrega del territorio de Sikkim y de la mayor parte de Terai (una porción de la franja himalaya de Terai fue finalmente devuelto en agradecimiento por la ayuda nepalesa durante el motín indio de 1857). El tratado fijaba las actuales fronteras orientales y occidentales del país, pero igualmente establecía un nuevo ministro residente británico en Nepal. La dinastía Shah se mantuvo en el poder hasta la matanza de Kot, en 1846. Aprovechando las intrigas y asesinatos que había sufrido la familia en el poder, Yung Bahadur Rana se hizo con el control del país al acabar con la vida de centenares de hombres influyentes que se encontraban reunidos en la plaza de Kot. Bahadur adoptó el título más prestigioso de Rana y se proclamó primer ministro vitalicio, cargo que más tarde convirtió en hereditario. Durante el siglo siguiente, los Rana y su descendencia habitaron en lujosos palacios en Katmandú, mientras el resto de la población sobrevivía en condiciones medievales. Hasta 1923 Gran Bretaña no reconoció la plena independencia de Nepal. Tras la II Guerra Mundial, el obsoleto régimen de los Rana llegó a su fin. En 1948, los británicos se retiraron de India, y con ellos también su apoyo a los Rana. Paralelamente acontecieron movimientos de insurrección destinados a remodelar la política del país. Las calles se convirtieron en el escenario de luchas esporádicas y, a instancias de India, los Rana (muy a su pesar) cedieron a la negociación. En 1951, el rey Tribhuvana Bir Bikram fue ungido máximo dirigente, y formó un gobierno compuesto por Rana y miembros del reciente Partido Nepalés del Congreso. El compromiso político se vio truncado de inmediato. Tras coquetear con las elecciones democráticas, cuyos resultados no contentaron a nadie, el rey Mahendra, hijo y sucesor de Tribhuvana, estableció el sistema sin partidos panchaayat. El monarca elegía al primer ministro y al gabinete de gobierno, así como a gran número de los miembros de la Asamblea Nacional, que aprobaban obedientemente sus decisiones políticas. El poder, como era de esperar, recaía en una sola persona: el rey. El favoritismo, la corrupción y el desvío de la ayuda extranjera hacia las arcas reales se mantuvo hasta 1989. Las dificultades y el embargo comercial impuesto por India obligaron al pueblo nepalés a levantarse en una protesta popular conocida como Jana Andolan o Movimiento del Pueblo. Los meses siguientes estuvieron marcados por detenciones, torturas y violentos enfrentamientos que dejaron tras de sí cientos de víctimas. El rey Birendra Bir Bikram, en el poder desde 1972, disolvió su gabinete, legalizó los partidos políticos e invitó a la oposición a formar un gobierno interino. De esta forma finalizaba el sistema panchaayat. La transición hacia la democracia se vivió de forma pacífica y pausada, y en las elecciones de mayo de 1991 el Partido Nepalés del Congreso y el Partido Comunista de Nepal se repartieron la mayoría de los votos. Nepal está sufriendo en carne propia las dificultades que surgen a la hora de implantar un sistema democrático operativo, en especial si es la primera vez que el país adopta este régimen político. La situación se ha visto exacerbada por su débil economía, su elevada tasa de desempleo y de analfabetismo, así como por la división de su población, tanto por motivos religiosos como étnicos. El fracturado panorama político del país se vio agravado por la masacre de gran parte de la familia real, - el monarca Birendra incluido - a manos del príncipe heredero Dipendra. Las luchas civiles surgieron de nuevo en Katmandú, con la imposición del toque de queda para sofocar la violencia callejera. El príncipe Gyanendra, hermano del monarca Birendra, subió al trono. El nuevo monarca, que intenta dotar a su gobierno de mayor transparencia, tiene que luchar contra un gran número de problemas, especialmente el alzamiento maoísta contra el gobierno, que ha acabado con más de 500 vidas desde su inicio en 1996. Numerosas conversaciones de paz y muchos intentos de alto el fuego han fracasado. El accidentado camino de Nepal hacia la democracia avanzó cuando en 2002 (y de nuevo en 2003) Gyanendra abolió el consejo de ministros y creó su propio gabinete. El país ha sido testigo de más de una docena de gobiernos diferentes desde 1991, en 2003 el primer ministro Lokendra Bahadur dimitió incrementando el sentimiento de incertidumbre que afrontaba el país. El último alto el fuego proclamado entre la guerrilla maoísta y el gobierno fracasó en agosto de 2003, provocando nuevos episodios de atentados en Kathmandu. Las esperanzas de paz y prosperidad que alberga la población de Nepal permanecen aletargadas mientras la violencia continua. Nepal, simultáneamente máquina del tiempo y alfombra mágica, entusiasma al viajero con sus tortuosas y desgastadas calles, flanqueadas por irregulares pagodas de múltiples techumbres, estupas y esculturas de piedra, junto a sus salas atestadas de máscaras de ojos terroríficos, sus ruedas de oración giratorias, sus rollos de pergamino y sus alfombras tibetanas. A lo largo de las vías públicas resuenan cánticos, himnos tántricos esotéricos y música popular producidos, bien por el tañido de un saringhi de cuatro cuerdas, bien por las lastimeras notas de una flauta. Los músicos de sonidos tradicionales, o gaines, comparten veladas de canto y relaciones sociales, y los habitantes de la zona del valle de Katmandú y de las regiones de Bhaktapur se divierten con bailes clásicos y danzas en trance representadas con máscaras. En las bodas, no puede faltar el estridente sonido de los damais, los grupos modernos de música del país. La religión es el alma del pueblo. Aunque oficialmente Nepal es un país hindú, en la práctica la nación presenta un sincretismo de creencias hindúes y budistas a las que se añade un panteón de divinidades tántricas. El resto de la población que no profesa ni el budismo ni el hinduismo se decanta por las creencias musulmana, cristiana o chamanista. La gastronomía de Nepal sorprende por su carácter insulso, en especial si se tiene en cuenta que el país se halla en la intersección de dos grandes gigantes gastronómicos: India y China. La comida consiste básicamente en el dhal bhat tarkari, una combinación de sopa de lentejas, arroz y verduras con curry, que difícilmente constituyen los ingredientes de una cocina nacional dinámica. Nepal se ha adaptado con facilidad a los gustos occidentales, hecho palpable en los menús que ofrece Katmandú: tacos mexicanos, sukiyaki japonés, chocolate tailandés, melcochas chinas, sopa milanesa, borsch (sopa de remolacha eslava), quiches y hamburguesas de soja. Igualmente su gastronomía ofrece algunos de los mejores postres del planeta, como tartas de manzana y limón, además de pasteles de almendra y frutas. Para acompañar alguna o cada una de estas propuestas, se recomienda probar una lassi, cerveza local mezcla de cuajada y agua, o una chang, cerveza himalaya a base de cebada. Nepal está situado en la estribación de la cara sur del Himalaya, encajado entre China, al Norte, e India, al Sur. Su superficie lo relega a ser un pequeño país más, pero bate todos los récords con su altitud. Posee las montañas más altas del mundo, entre las que se encuentran el monte Everest, envuelto entre nubes, y el Annapurna; además de las más jóvenes: anualmente crecen unos milímetros debido al choque entre la placa indo-australiana con la eurásica. Además de sus cuatro cordilleras montañosas -Churia, Mahabharat, Himalaya y Tíbet-, Nepal cuenta con amplias llanuras al Sur, fértiles valles en su región central y desiertos de gran altitud al Norte. En el cinturón situado entre la cordillera de Mahabharat y el Himalaya, zona de gran explotación agrícola, se concentra la mayor parte de la población. En Nepal, existen más de 6.500 especies de árboles, arbustos y flores silvestres. La flora alcanza su plenitud en marzo y abril, cuando la flor nacional -el rododendro- dota al paisaje de un gran colorido. El país presume también de una sorprendente diversidad fáunica, con ochocientas clases de aves y exóticos mamíferos, como el tigre de Bengala y el leopardo de las nieves, así como rinocerontes, elefantes, osos, ciervos, monos y chacales. Debido a la degeneración del hábitat y a la caza furtiva, sólo es posible observar animales en libertad en los parques nacionales, las reservas y la zona occidental del país, donde la población escasea. Como consecuencia del monzón, el país presenta dos estaciones climáticas: la estación seca, de octubre a mayo, y la estación húmeda, entre junio y septiembre. El monzón afecta a todo el territorio, y tras anegar las llanuras del Sur se dirige hacia el Norte y Oeste. Las temperaturas son variables: durante los meses estivales de mayo y junio se alcanzan las más calurosas; entre diciembre y enero, las más frías. · Matthiessen, Peter: El leopardo de las nieves, Ediciones Siruela, Madrid, 1993; El río del dragón de nueve cabezas: diarios Zen, 1969-1982, José J. de Olañeta Editor, Palma de Mallorca, 1999 · Bonington, Chris: Everest, el supremo desafío, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1984 · Hemmleb, J.; Johnson, L.; Simonson, E.: Los fantasmas del Everest, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 2000 · Krakauer, Jon: Mal de Altura, Suma de Letras, Madrid, 2001 · VV AA: Cuentos y leyendas del Nepal, José J. de Olañeta Editor, Palma de Mallorca, 2001 · Filchner, Wilhelm: En el infierno del Nepal, Editorial Timun Mas, Barcelona, 1999 · Seth, Vikram: Desde el lago del cielo: viajes por Sinkiang, Tíbet y Nepal, Círculo de Lectores, Barcelona, 1999 · Armington, Stan: Nepal-Himalaya: guía de trekking y excursiones, Sua Edizioak, Bilbao, 1991 · Holzel, Tom; Salkeld, Audrey: El misterio del Everest, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 2000 · Scott, Doug: El escalador del Himalaya, Desnivel, Madrid, 1992 · Sánchez Dragó, Fernando: El camino del corazón, Editorial Planeta, Barcelona, 1997 · Hillary, Edmund: Una visión desde la cumbre, Editorial Debate, Madrid, 1999; Mi camino al Everest, Desnivel, Madrid, 2000
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