Nombre oficial: Reino de los Países Bajos Superficie: 41.526 km² Población: 16,25 millones hab. Capital: Ámsterdam (735.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 83% neerlandeses (de ascendencia germánica y galo-céltica); 15% minorías asiáticas, africanas y de otros orígenes Idioma: holandés o neerlandés (oficial), flamenco y lengua frisia Religión: 52% cristianos (católicos, y protestantes), 5,3% musulmanes Régimen político: monarquía parlamentaria Jefa de Estado: reina Beatrix van Oranje Nassau Primer ministro: Jan Peter Balkenende
PIB: 434.000 millones de dólares PIB per cápita: 26.900 dólares Crecimiento anual: 3,7% Inflación: 2% Principales recursos económicos: industria de servicios, agrícola y naviera; banca, electrónica Principales socios comerciales: Unión Europea (especialmente Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido), Estados Unidos Miembro de la UE: sí Zona euro: sí
Visados: Los residentes de la Unión Europea, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela no requieren visado, siempre que no permanezcan más de 90 días. Condiciones sanitarias: buenas Hora local: GMT+1; GMT+2 en verano Electricidad: 220 V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico Turismo: 6,5 millones de visitantes al año Monedaeuro, antes florín Comidas · Presupuesto bajo: entre 5 y 10 euros · Presupuesto medio: entre 10 y 20 euros · Presupuesto alto: a partir de 20 euros Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 15 y 50 euros · Presupuesto medio: entre 50 y 120 euros · Presupuesto alto: a partir de 120 euros Los Países Bajos son una nación cara. Aquellos que se conformen con comer patatas fritas, dormir en hostales y visitar los alrededores a pie podrán sobrevivir con unos 25 euros diarios. Este país ofrece múltiples actividades gratuitas, especialmente en Ámsterdam durante el verano; no obstante, los que prefieran comer caliente dos veces al día, una cama cómoda con instalaciones privadas y utilizar transporte público deberán contar, como mínimo, con gastar 70 euros por jornada. Existen muchas formas de ahorrar dinero: los amantes de los museos pueden adquirir un abono, o quienes estén dispuestos a realizar ejercicio pueden desplazarse en bicicleta y evitarse, de esta forma, la gasolina. Cambiar dinero en los Países Bajos es muy sencillo: en cualquier oficina de correos canjean divisas en efectivo o cheques de viaje, y las grandes ciudades cuentan con numerosas oficinas de cambio. En los bancos se suele ofrecer la mejor tasa de cambio, aunque el servicio resulta excesivamente lento. Los cajeros automáticos, dispersos por todo el territorio holandés, suelen aceptar la tarjeta Cirrus, aunque la más usual es la MasterCard. En los Países Bajos no es obligado dejar propina, pero los taxis, restaurantes y pubs con servicio de mesa o terraza suelen apreciar que se redondee el importe de la cuenta. Si se está comiendo en grupo, se suele pagar en partes iguales. No merece la pena regatear, aunque a veces son los propios neerlandeses quienes lo intentan en los mercadillos. Ámsterdam La capital permite empaparse de historia y arte de la misma forma que disfrutar de una cerveza. Ámsterdam mezcla sutilmente lo nuevo y lo antiguo: muestras de arte radical okupa cuelgan en aleros del siglo XVII, vehículos de última generación ceden el paso a las bicicletas, y las grandes cafeterías de acero y vidrio sirven una cerveza de triple destilación elaborada por los monjes. Ámsterdam combina gran parte de la exuberancia de las metrópolis con la confortabilidad de un pueblo pequeño. La urbe constituye un hogar cosmopolita que durante décadas ha atraído a emigrantes e inconformistas. Se trata de una ciudad próspera y una de las más difíciles de abandonar al final del viaje. Parece enriquecerse con su vibrante mezcla; perdura y aumenta su esplendor turístico. Quizá se deba al carácter absolutamente neerlandés de la metrópoli, manifiesto en todos sus rincones. La arquitectura de los siglos XVII y XVIII, las hordas de bicicletas junto con los parques dispersos bordeados de árboles conforman el carácter de Ámsterdam. También forman parte de su esencia las calzadas y aceras: los neerlandeses adoran a sus perros, y ésta es una de las capitales del mundo squish 'n' squirm. Randstad El término randstad (aglomeración urbana) hace referencia a la región más poblada de los Países Bajos; se extiende en círculo desde Ámsterdam e incluye La Haya, Rotterdam y Utrecht, además de otras poblaciones más pequeñas, como Haarlem, Leiden y Delft. El paisaje más espectacular de la zona lo forman los campos de tubérculos bulbosos, repletos de colorido entre marzo y mayo. Incluso desde la ventana de un tren resultan embriagadores, aunque la mejor manera de disfrutar de las vistas y aromas es mediante una excursión en bicicleta por los caminos secundarios. Keukenhof, al sur de Haarlem, es el jardín más grande del planeta. Abre únicamente ocho semanas al año, y llega a recibir unos ochocientos mil visitantes; su belleza supone un verdadero enigma. Los talentos de la naturaleza se han combinado con la precisión neerlandesa para crear un jardín donde florecen todos los años narcisos y tulipanes, cada uno en el mismo lugar y exactamente en la misma época. Otros atractivos del randstad lo forman las mansiones majestuosas, las embajadas palaciegas y las prestigiosas galerías de arte de La Haya, sede del gobierno del país; también destaca la porcelana azul y blanca de Delft, la arquitectura experimental de la posguerra de Rotterdam y el animado y atractivo Haarlem. Hoge Veluwe El Parque Nacional Hoge Veluwe aparece como el mayor de la nación y alberga el Museo Kröller-Müller. Cuenta con una extensión de 5.500 ha y puede considerarse una extraña mezcla de zonas boscosas y arboledas, arenas movedizas y páramos que suscitan un sentimiento de verdadero aislamiento, imposible de encontrar en ningún otro lugar del país. Habitan ciervos, jabalíes y muflones (carneros mediterráneos). El Museo Kröller-Müller contiene 278 obras de Van Gogh, así como otras colecciones menores de Picasso y Mondrian. En el exterior, se halla el mayor jardín de esculturas de Europa, con obras de Rodin, Moore, Giacometti y muchos otros. Se puede acceder en autobús desde Arnhem, situada a una hora de tren en dirección Este desde Ámsterdam. Una vez en el interior del parque, se facilitan gratuitamente unas bicicletas blancas para recorrerlo. Maastricht La ciudad más antigua de los Países Bajos, Maastricht, está situada en la punta del dedo meñique del territorio que sobresale entre Bélgica y Alemania. Su historia se remonta al año 50 a.C., cuando los romanos acamparon a orillas del río Mosa. La urbe permanece parcialmente rodeada por murallas, y en su parte occidental se puede explorar el laberinto de 10 km de túneles a las afueras. En la actualidad, Maastricht se ha convertido en una ciudad ligeramente extranjera, incluso para los propios neerlandeses: es posible pagar una cerveza con francos belgas o marcos alemanes, catar los distintos sabores de las gastronomías vecinas y celebrar en febrero los mayores carnavales del país. La historia más remota de los Países Bajos está vinculada a Bélgica y Luxemburgo; hasta el siglo XVI, se conocía a los tres países como Países Bajos, fecha en la cual se fijaron sus actuales límites. En un principio, la tierra estuvo habitada por grupos tribales: los bátavos germanos drenaban los lagos salados, mientras que los frisios vivían amontonados en el lejano Norte. A finales del siglo XVI, las provincias norteñas, habitadas por conversos al protestantismo, se unieron para luchar contra los gobernantes católicos españoles. Felipe II de España envió a la Inquisición para reforzar el catolicismo, y en 1568 estalló la guerra. La revuelta de los Países Bajos estuvo guiada por el príncipe Guillermo de Orange, apodado Guillermo el Taciturno por su reticencia a discutir sobre cuestiones religiosas. Después de ochenta años de conflicto, Holanda y sus provincias aliadas expulsaron a los españoles en 1648; entonces se denominó Holanda al nuevo país independiente que surgió en este rincón de Europa (algo similar a lo que ocurre cuando se utiliza el término Inglaterra para referirse a Gran Bretaña). Ámsterdam brilló en Europa durante el período más glorioso de Holanda, la Edad Dorada, de 1580 a 1740; tras esta época los británicos comenzaron a dominar los mares del mundo. La riqueza de la época procedía de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que enviaba barcos al Extremo Oriente en busca de especias y demás productos exóticos mientras colonizaba el Cabo de Buena Esperanza, Indonesia, Surinam, las Antillas y Nueva Ámsterdam (la actual Nueva York), estableciendo puntos comerciales en Asia. A su vez, la burguesía de Ámsterdam se construía magníficos edificios con el tejado a dos aguas y bordeando los canales. Esta época de esplendor estimuló las artes y encumbró a pintores como Rembrandt. En 1795 llegaron los franceses, y Napoleón nombró rey a su hermano pequeño, Luis. Cuando finalizó la ocupación francesa, tremendamente impopular, nació el Reino Unido de los Países Bajos, que incorporaba Bélgica y Luxemburgo. El primer rey, Guillermo I de Orange, fue coronado en 1814; la Casa de Orange sigue gobernando en la actualidad. En 1830, los belgas se revelaron y alcanzaron su independencia; poco después, Luxemburgo haría lo mismo. Los Países Bajos se mantuvieron neutrales durante la I Guerra Mundial, pero no en la segunda. El ejército alemán invadió el territorio en mayo de 1940, arrasando la mayor parte de Rotterdam en un bombardeo. Aunque se formó un potente movimiento de resistencia neerlandés, sólo una pequeña minoría de la importante comunidad judía del país sobrevivió a la guerra. En 1949, pese a los intentos militares por conservar Indonesia, la colonia consiguió la independencia; le siguió Surinam, en 1975, con una consensuada transferencia de soberanía. Las Antillas neerlandesas, cercanas a la costa venezolana, permanecen como colonia, pero gozan de un gobierno autónomo. Los Países Bajos son unos leales partidarios de la Unión Europea; la mayoría de los neerlandeses suscriben la idea de una mayor integración. En 2001, se aprobó el matrimonio homosexual y se legalizó la eutanasia, confirmándose así el carácter liberal y progresista de este país en lo referente a asuntos sociales. En 2002, la tolerancia y la paz habitual de los Países Bajos se vio sacudida por el asesinato del político ultraderechista Pim Fortuyn. Poco después, el recientemente elegido gobierno de coalición fracasó (incluyendo el partido de Fortuyn). En las elecciones de 2003, tuvo lugar una gran participación del electorado que propició la mayoría relativa al Partido Demócrata Cristiano (CDA). El partido de Pim Fortuyn quedó relegado a sólo ocho escaños, aunque la inmigración continúa siendo un tema candente en la agenda política nacional. Los Países Bajos han sido la cuna de numerosos pintores reconocidos mundialmente. Jerónimo Bosch, el Bosco, reflejó en sus obras religiosas del siglo XV criaturas distorsionadas y terribles y también realizó retratos de gente angustiosa. Rembrandt, con el empleo de las luces y sombras, creó magníficas escenas religiosas y sirvió de guía para los artistas históricos de la Edad de Oro. Frans Hals y Jan Vermeer fueron los maestros contemporáneos de retratos y escenas de la vida cotidiana, dos temas revolucionarios que abundaron cuando remitió la influencia de la iglesia como patrón de las artes. Aunque Vincent van Gogh (1853-1890) pasó gran parte de su vida en Bélgica y Francia, los neerlandeses lo reclaman como propio. Sus primeras obras, entre ellas el arisco Los comedores de patatas, fueron pintadas en su tierra de origen, aunque sus últimos trabajos impresionistas evidencian una gran influencia de los artistas franceses. A partir de 1917 Piet Mondrian introdujo su movimiento cúbico De Stijl, mientras que este siglo ha acogido los asombrosos diseños de Maurits Escher. El holandés o neerlandés es una lengua occidental germánica hablada por cerca de 25 millones de personas en todo el mundo. Aparte de ser el primer idioma de los Países Bajos, también se utiliza en la mitad norte de Bélgica y en un pequeño rincón al noroeste de Francia. La mayoría de neerlandeses se muestran muy dispuestos a hablar en inglés, idioma que dominan perfectamente. Los neerlandeses elaboran deliciosos productos lácteos y dulces extraordinarios, aunque el principal plato tradicional de su gastronomía se caracteriza por ser sustancioso y pesado. Gracias a las importantes comunidades de Indonesia, China, Surinam, Turquía e Italia, existe una gran variedad de guisos picantes. No abunda la comida vegetariana, aunque en la mayoría de restaurantes se ofrece al menos un plato sin carne. La comida rápida tradicional consta de las frites (patatas fritas); si se solicitan frites met (patatas con), se servirán con mayonesa; esta combinación es muy apreciada por los autóctonos. Las kroketten (croquetas) y otros alimentos a base de carne picada se pueden adquirir en máquinas expendedoras. La bebida típica es la cerveza, fresca y coronada con mucha espuma. Las marcas cerveceras defienden esta forma de servir esta bebida ya que así se "captan las burbujas de sabor que, de otro modo, desaparecerían". En los Países Bajos son muy apreciadas las cervezas belgas, de doble o triple destilación, por lo que resultan muy fuertes. La ginebra neerlandesa (genever) se suele beber inmediatamente después de una cerveza, y la combinación se conoce como un kopstoot (cabezón). Todo aficionado al bongwater sabe que en los Países Bajos se puede comprar hachís en los comercios. Aunque la marihuana no es una droga oficialmente legal, se puede obtener hierba, hachís, porros, todos los instrumentos necesarios para fumar y las semillas en cafeterías autorizadas. Las setas alucinógenas también se adquieren con facilidad, pero no se consumen masivamente. De hecho, en el país sólo un 5% emplea este tipo de drogas, menos que en Francia, donde las normas al respecto son más estrictas, y no se consume jamás en la vía pública o en establecimientos no autorizados. También se pueden obtener drogas duras, pero es factible ser estafado si se compran en la calle; además, hay que tener en cuenta que las multas son tan severas como en otros países europeos. A pesar de que los neerlandeses suelen denominar montaña a cualquier proliferación de tierras mínimamente elevadas, los Países Bajos constan de terrenos pantanosos totalmente llanos. Gran parte de su territorio ha sido ganado al mar durante siglos, y los pólders drenados están protegidos por diques. Más de la mitad de la nación se extiende por debajo del nivel del mar, y sólo en el este meridional de la provincia de Limburgo se encuentra alguna colina. Los Países Bajos lindan con el mar del Norte, Bélgica y Alemania. El Rin es su río más importante; vierte sus aguas procedentes de las montañas alemanas y suizas, anegando todas las llanuras. Uno de los mayores desastres del país aconteció en 1953, cuando una marea muy viva y una fuerte tormenta destrozaron los diques de Zelanda, ahogando a 1.835 personas. Para garantizar que no se repitiera aquella tragedia, el plan Delta bloqueó los deltas del río en el suroeste con una red de presas, diques y una imponente barrera contra tormentas de 3,2 km que sólo se utiliza en graves ocasiones. En 1995 se realizó la mayor evacuación forzosa de los Países Bajos desde el desastre de Zelanda, después de que las lluvias torrenciales caídas en Francia y Bélgica provocaran la crecida de los ríos Mosa y Waal. Cerca de 240.000 personas fueron desalojadas de Gelderland (Güeldres), la región que rodea Nijmegen (Nimega), ante el temor de que pudieran reventar los diques de ambos ríos. En los Países Bajos no habita fauna salvaje; se trata de la nación europea con más densidad de población. El círculo de ciudades agrupadas en su parte occidental, como Ámsterdam, La Haya y Rotterdam, es una de las zonas urbanas donde existe un mayor número de habitantes por unidad de superficie del planeta, e incluso fuera de este territorio tampoco existen puntos despoblados. Las urbes se suceden una detrás de otra, enlazadas por autopistas y carriles para bicicleta. Los campos llanos, claros y embarrados, y los bosques actúan como parachoques; incluso existen lugares donde se puede escuchar el canto de las aves por encima del zumbido constante de los coches. Este país disfruta de un clima marítimo templado, con inviernos frescos y veranos suaves. Suele lloviznar, especialmente en primavera y otoño, cuando el cielo permanece gris. Pero, al tratarse de un país llano, en el momento en que el viento comienza a soplar, los cambios se propagan rápidamente. · Abdolah, Kader: El viaje de las botellas vacías, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1999 · Enzensberger, Hans Magnus: ¿Dónde has estado, Robert?, Ediciones Siruela, Madrid, 1999 · Camus, Albert: La caída, Alianza Editorial, Madrid, 2001 · Frank, Anne: Diario de Ana Frank, Nuevas Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 2001 · Ibelings, Hans (ed.): Paisajes artificiales. Arquitectura, urbanismo y paisaje contemporáneos en Holanda, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2000
|