Nombre oficial: Estado Unión de Serbia y Montenegro Superficie: 102.350 km² Población: 10,65 millones hab. Capital: Belgrado (1,5 millones hab.) Nacionalidades y etnias: serbios 63%, albaneses 14%, montenegrinos 6% , húngaros, croatas, gitanos, magiares Idioma: serbio (alfabetos latino y cirílico), albanés Religión: ortodoxos, musulmanes, católicos, protestantes Gobierno: república Presidente: Svetozar Marovic Primer ministro: Vojislav Kostunica
PIB: 23,15 billones de dólares PIB per cápita: 2.200 dólares Crecimiento anual: 3,5% Inflación: 48% Principales industrias: Maquinaria, metalurgia, minería, y bienes de consumo, electrónica, derivados del petróleo, productos químicos y farmacéuticos Principales socios comerciales Bosnia-Herzegovina, Italia, la antigua república yugoslava de Macedonia, Alemania, Rusia Miembro de la UE: no
Visados: La mayoría de visitantes necesitan visado; en casi todos los casos, el visado es gratuito. Debe solicitarse antes de viajar al país, en el consulado Yugoslavo. Condiciones sanitarias: en general son óptimas, pero hay que considerar vacunarse de hepatitis. Hora local: GMT+1 Electricidad: 220V, 50Hz Pesos y medidas: sistema métrico BelgradoDestruida 40 veces en sus 2.300 años de historia, Belgrado jamás ha conseguido recomponerse totalmente. Su aspecto ligeramente desaliñado, combinado con su animación, buenos restaurantes, cafés en las calles y atmósfera del norte de Europa la convertiría en un lugar ideal para pasar unos días, si no fuera por los precios desorbitados del alojamiento. El centro bullicioso de Belgrado es Kneza Mihaila, un bulevar peatonal repleto de cafés que atraviesa la parte vieja de la ciudad de norte a este. En el sur se encuentran las estaciones de tren y de autobús. El fuerte de Belgrado desde la época Celta, la ciudadela de Kalemegdan destaca en la ciudad antigua. La mayor parte de lo que puede visitarse fue construido en el siglo XVII, incluidas las puertas medievales, las iglesias ortodoxas, las tumbas musulmanas y los baños turcos. En el caso de estar interesado por las guerras, en las almenas de la ciudadela se puede visitar el Museo Militar. A continuación, uno puede sentarse en un banco del parque de la ciudadela y ver pasear a la gente. Stari Grad, junto a la ciudadela, es la parte más antigua de Belgrado. Se recomienda pasear por la zona y visitar algunos de los mejores museos de la ciudad; todos se concentran aquí. El Museo Nacional es especialmente recomendable, con exposiciones arqueológicas y pinturas; también puede echar un vistazo al Museo etnográfico, que alberga una colección excelente de trajes Serbios y arte popular. En caso de no disponer de tiempo suficiente para visitar el campo, la Galería de frescos muestra réplicas de tamaño natural de pinturas de iglesias de la campiña de Serbia y de Macedonia. No hay que dejar de visitar el Palacio de la princesa Ljubice, un palacio de estilo balcánico amueblado. El parque más agradable de Belgrado es Ada Ciganlija, un islote del río Sava, aguas arriba desde la ciudad. Se puede nadar, alquilar una bicicleta, degustar una cerveza fresca en alguno de los cafés o, sencillamente, tumbarse boca arriba y relajarse. Pero cuando llega el momento de encontrar un lugar para dormir, las opciones son menos agradables. El alojamiento es caro - hay un camping y un albergue al sur de la ciudad; si no hay plaza, uno debe arreglárselas alquilando una habitación en uno de los hoteles propiedad del estado. Respecto a la comida, hay restaurantes en Kneza Mihaila; y si el presupuesto lo permite, se recomiendan los típicos del barrio bohemio. Novi SadAl norte de Belgrado, en Vojvodina, Novi Sad es una agradable ciudad universitaria con un toque húngaro. La ciudad, situada en un recodo del Danubio, tiene un ambiente animado - quizás debido a los estudiantes - pero una vez más, no se encuentra alojamiento económico. A una hora a pie de la ciudad hay un camping; otra opción son los hoteles del centro. En Novi Sad se pueden visitar tres museos que merecen la pena - el Museo de la revolución, el Museo de pintura y el Museum de arqueología. La Ciudadela Petrovaradin, del siglo XVIII, es una fortaleza que diseñó el arquitecto francés Sébastien Le Preste de Vauban. Desde lo alto de la fortaleza se obtienen unas vistas espléndidas de los campos que lo circundan. Y en caso de sentirse eufórico, puede alojarse en el caro hotel de la ciudadela. Si la visita es en grupo, el vigilante permite visitar las galerías de 16 km y las salas subterráneas de la fortaleza. BudvaAlgunas playas motean lo que ha quedado de la costa yugoslava, con altas montañas que forman un hermoso telón de fondo. Budva es el lugar más visitado por veraneantes, situado en el centro de la costa montenegrina, un hermoso lugar que no se ha visto excesivamente afectado por hordas de veraneantes. La ciudad antigua de Budva es casi demasiado bonita - en la ciudad se produjo un terremoto en 1979; la gente tuvo que ser evacuada, y el lugar se ha reconstruido completamente como ciudad turística. En una plaza se concentra un museo, tres iglesias y una fortaleza (desde la muralla las vistas son fantásticas), todos ellos copias fieles de los originales. Aunque la playa principal de Budva es bastante corriente, a 500 m al norte se llega a la playa de Mogren, un hermoso arenal. Al sureste de Budva se encuentra Sveti Stefan, más fantasmal aún que la ciudad antigua de Budva. Antaño era un pequeño pueblo pescador de una isla, Sveti Stefan se transformó en un carísimo hotel con aspecto de pueblo pescador. Es un lugar carísimo - incluso cuesta dinero poner los pies en ella. CetinjeAntigua capital de Montenegro, Cetinje se encuentra en una elevada meseta situada entre la bahía de Kotor y el lago Shkodër. Cuando el resto de Yugoslavia fue absorbido por el Imperio Otomano, Montenegro siguió manteniendo su independencia, principalmente porque la situación estratégica de Cetinje. La construcción más impresionante de la ciudad es un antiguo palacio que actualmente constituye el Museo del Estado. En frente de éste se encuentra la antigua casa del príncipe-obispo de Cetinje, construida en el siglo XIX. El Monasterio de Cetinje, fundado en 1484 y reconstruido en 1785, contiene un gran número de artefactos, incluyendo una colección de temas litúrgicos impresos en 1494. Si al viajero le apetece dar un buen paseo, se puede dirigir hacia el Monte Lovcen, a 20 km de distancia. Esta montaña es un parque nacional, y en su cumbre se encuentra el mausoleo de Petar II Petrovic Njegos, decorado con una preciosa escultura del gobernante. Cetinje, con sus calles sinuosas y sus románticos edificios antiguos, es un destino de gran belleza donde pasar unos días, aunque una vez más el visitante encontrará problemas al tratar de buscar alojamiento -posiblemente vale más la pena pernoctar en la cercana Bar y visitar Certinje durante el día. Los primeros habitantes de la antigua Yugoslavia fueron los ilirios, a los que siguieron los celtas en el siglo IV a.C. y los romanos un siglo más tarde. A mediados del siglo VI a.C., las tribus eslavas cruzaron el Danubio y ocuparon gran parte de la Península Balcánica. En 1217 el reino de Serbia - que incluía gran parte de Albania y el norte de Grecia - se independizó de Bizancio; en 1389 el Imperio otomano invadió Serbia y permanecieron durante 500 años más. En el siglo XIX los serbios empezaron a luchar por su independencia, que se logró en 1878. Los problemas en el reino de Serbia empezaron a aparecer tan pronto como consiguieron la autonomía. Durante la Primera Guerra Balcánica (1912) se aliaron a Grecia y Bulgaria para liberar a Macedonia de Turquía. Durante la Segunda Guerra Balcánica (1913) trataron de conseguir Macedonia, que estaba bajo el dominio de Bulgaria. Junto con el la Europa Occidental, también se hicieron con Kosovo, que pertenecía a Albania. En 1914 el Imperio Austro-Húngaro invadió Serbia y ello llevó al estallido de la Primera Guerra Mundial. Tras la contienda, Croacia, Eslovenia, Vojvodina, Serbia, Montenegro y Macedonia se unieron para formar el Reino de los serbios, croatas y eslovenos, que después recibiría el nombre de Yugoslavia. En 1941 Yugoslavia se unió oficialmente al fascista eje tripartito, cegados con la promesa de los alemanes de concederles un pedazo de Grecia. Los yugoslavos no se impresionaron - derrocaron al regente que los gobernaba y salieron de la alianza. Hitler invadió al país y lo repartió entre Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria. Cientos de miles de serbios y judíos fueron masacrados por el recién instalado gobierno títere croata. Yugoslavia consiguió mantener su independencia después de la Segunda Guerra Mundial gracias a los inmensos esfuerzos de sus partisanos; en 1945 el Partido Comunista llegó al poder con Josip Tito. Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Macedonia consiguieron ser reconocidas como repúblicas, se abolió la monarquía y Yugoslavia se convirtió en una república federal. Durante su presidencia, Tito marcó distancias con las superpotencias; permaneció no alineado ni con los países occidentales ni con la Unión Soviética de Stalin. Cuando murió, en 1980, la presidencia se convirtió en un puesto colectivo que iba cambiando de manos entre nueve miembros elegidos. En 1986 Slobodan Milosevic llegó al poder. Su visión de una Gran Serbia, no contaminada por sangre extranjera, aterrorizó a los eslovenos y croatas, los cuales declararon su independencia en junio de 1991. Milosevic no lo toleró y envió al ejército, dominado por serbios, a Eslovenia, mientras que la UE introducía sanciones rápidamente para intentar evitar una guerra civil. Las tropas se retiraron se Eslovenia un mes más tarde, pero la guerra ya había llegado a Croacia, donde miles de personas murieron antes del alto el fuego de 1992, conseguido con la intermediación de las Naciones Unidas. La Comunidad Europea reconoció la independencia de Croacia y de Eslovenia, después de lo cual la pedirían Macedonia y Bosnia-Herzegovina. El 27 de abril de 1992, Serbia y Montenegro adoptaron el nombre de Yugoslavia, principalmente para evitar ser identificados con las masacres en Bosnia. Aunque las tropas yugoslavas se retiraron de Bosnia, el 80% del ejército estaba formado por serbios de Bosnia, y la guerra prosiguió. En mayo de 1992 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impuso duras sanciones contra Yugoslavia y se enviaron barcos de guerra al Adriático para garantizar que el embargo se llevaba a cabo. A finales de 1996 se firmaba un tratado de paz entre Yugoslavia y Croacia, Bosnia se dividía entre serbios y croatas musulmanes y el sueño de Milosevic de una gran Serbia se hacía realidad. Decenas de miles de personas habían muerto, el país y las ciudades históricas quedaban hechas trizas. En marzo de 1998 surgían nuevos problemas en Kosovo. La mayoría albanesa de las provincias empezó a pedir la independencia y Yugoslavia respondió a lo que denominaba terrorismo albanés con la limpieza étnica. Los pueblos fueron asaltados, cientos de albaneses asesinados y miles se vieron obligados a huir. Temerosos de otro conflicto como el de Bosnia, el grupo de contacto formado por EE UU, el Reino Unido, Rusia, Alemania, Francia e Italia impuso un nuevo embargo de armas a Yugoslavia, pero todo fue en vano - la represión serbia continuaba enfrentándose al Ejército de Liberación de Kosovo y a principios de 1999 comenzaba el ataque de la OTAN empezaron a caer. En junio de 1999, se aprobaba un plan de paz entre Yugoslavia y la OTAN; sin embargo, se tuvieron que contener esporádicos estallidos de violencia. En julio de 2000 Milosevic cambió la normativa de las elecciones presidenciales, con el objetivo de que los ciudadanos (más que el parlamento) le votaran para gobernar otros cuatro años. El 24 de septiembre la oposición, agrupada en una coalición, obtuvo el 55% de los votos. La comisión electoral se negó a aceptar el resultado de las elecciones y se convocó una segunda vuelta, en medio de una campaña de desobediencia civil en Belgrado y huelgas en toda Serbia. La paciencia de los yugoslavos se terminó el 4 de octubre, cuando se anularon los resultados de las elecciones y se anunciaban nuevos comicios para 2001. Al día siguiente, personas venidas de todo el país se manifestaban pidiendo la dimisión de Milosevic, se produjeron enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, el parlamento fue tomado y, finalmente, sólo 12 horas después de las protestas, Vojislav Kostunica se dirigió al medio millón de personas desde el balcón del ayuntamiento de Belgrado como nuevo presidente de Yugoslavia. Con el nuevo panorama político, Yugoslavia fue readmitida en las Naciones Unidas, hizo de los crímenes de guerra un asunto prioritario y intentó resolver una vieja disputa territorial con Macedonia. La República Federal de Yugoslavia se disolvió en febrero de 2003 estableciéndose entonces el estado Unión de Serbia y Montenegro, con el voto pendiente en un plazo de tres años sobre la independencia de Montenegro. El futuro de la nueva unión se vio perturbado con el asesinato del primer ministro serbio Zoran Djindic en marzo de 2003. Como resultado se culpó y arrestó a los sindicatos del crimen organizado relacionados con Milosevic. En marzo de 2004, se puso en marcha el Tribunal Especial de víctimas de guerra llevando a juicio a 6 serbios responsables de la matanza de Vukovar. En junio del mismo año, Boris Tadic, lider del Partido demócrata asumió la presidencia de la unión. En su campaña política prometió conseguir el ingreso de Serbia en la UE. El arte moderno tiene muestras interesantes en Serbia y Montenegro. El vibrante escenario artístico se caracteriza por obras de arte que utilizan motivos populares, símbolos políticos y textos provocativos para interpretar la tumultuosa historia reciente del país. Destacan los carteles surrealistas con mensajes políticos salen a las calles; algunos grupos instalan montajes, o 'Phobjects', en las zonas bombardeadas de Belgrado. Los escritores, también se han inspirado en los episodios trágicos de su país - Ivo Andric ganó el Premio Nobel por su novela Un puente sobre el Drina, sobre los conflictos religiosos. La música y la danza serbias se basan en una fuerte tradición popular, parecida a la de Bulgaria. El gajde, parecido a la gaita, es el instrumento típico de la canción yugoslava; seguramente ha estado en el país desde la invasión celta del siglo IV. La minoría albanesa de Kosovo acompaña sus canciones, con resonancias turcas, con un taconeo y tocan instrumentos árabes, mientras que en Guca, los bailarines gitanos tienen instrumentos como el blehmuzika. Algunos artistas como Momcilo Bajagic y Dorde Balasevic han versionado los temas populares con poesía y jazz. El idioma oficial de Serbia y Montenegro es el serbio. Esta lengua fue reformada por el filólogo Vuk Stefanovich Karadzich, quien codificó el idioma de los campesinos serbios. Parecido al croata, el serbio se diferencia en que se escribe en alfabeto cirílico y no latino. El alfabeto cirílico es fonético, con un símbolo para cada uno de los 30 sonidos del idioma - - en serbio no hay letras mudas. Aunque la mayoría de yugoslavos hablan alemán, muchos también saben francés o ingles, aprender algunas frases en serbio siempre es recibido con sonrisas. La región no tiene fronteras culinarias; sus platos son una mezcla de sabores de Turquía, Hungría y Grecia. Independientemente de la sazón, abundan los platos de carne: kebabs serbios, filetes, verduras estofadas con carne y parrilladas de cerdo, hígado, salchicha y croquetas. Los montenegrinos, que se dedican principalmente a la cría de vacas lecheras, sirven la carne con nata y queso. Incluso se come carne en el desayuno - el plato tradicional de los Balcanes, el burek, es un pastel de queso y carne rico en grasas. Las frutas son abundantes, y a los serbios y montenegrinos les encanta disfrutar de la cosecha todo el año fermentando uvas o manzanas en un coñac llamado rakija. La cerveza montenegrina también es muy sabrosa. · West, Rebecca: Cordero negro, halcón gris, Ediciones B, Barcelona, 2001 · Andric, Ivo: Un puente sobre el Drina, Debate, Madrid, 1996 · Aracil, Rafael y otros: El Mundo Actual. De la Segunda Guerra Mundial a nuestros días, Universidad de Barcelona. Publicacions, Barcelona, 1995 · Denitch, Bogdan: Nacionalismo y etnicidad. La trágica muerte de Yugoslavia.: Siglo XXI, México, D. F. 1995 · Reismüller, J. G.: Guerra en Europa. Trasfondos de la tragedia croata y bosnia, Oikos-Tau, Barcelona, 1992 · Taibo, Carlos y Lechado, José Carlos: Los conflictos yugoslavos. Una introducción, Fundamentos, Madrid, 1993 · VV AA: Yugoslavia de la guerra a la paz, Generalitat Valenciana. Servicio de Publicaciones, Valencia, 1992
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