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Serbia y Montenegro
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Lo que queda de la antigua Yugoslavia es el estado de Serbia y Montenegro, una nación que sin apenas haber aprendido a caminar ya ha presenciado el asesinato de su primer ministro y que debe esperar a que uno de sus miembros, Montenegro, decida si desea seguir formando parte de esta nueva corporación.

Lo único cierto de su frágil existencia es que Serbia y Montenegro trata de conseguir una rápida reforma, dejando atrás sus antiguos vínculos con dirigentes despóticos, fracasados socialismos y guerras. Ser testigo de esta transición y redescubrir una región de belleza, cultura e historia olvidadas recompensará incluso al más experimentado de los viajeros.

Nombre oficial: Estado Unión de Serbia y Montenegro
Superficie: 102.350 km²
Población: 10,65 millones hab.
Capital: Belgrado (1,5 millones hab.)
Nacionalidades y etnias: serbios 63%, albaneses 14%, montenegrinos 6% , húngaros, croatas, gitanos, magiares
Idioma: serbio (alfabetos latino y cirílico), albanés
Religión: ortodoxos, musulmanes, católicos, protestantes
Gobierno: república
Presidente: Svetozar Marovic
Primer ministro: Vojislav Kostunica


PIB: 23,15 billones de dólares
PIB per cápita: 2.200 dólares
Crecimiento anual: 3,5%
Inflación: 48%
Principales industrias: Maquinaria, metalurgia, minería, y bienes de consumo, electrónica, derivados del petróleo, productos químicos y farmacéuticos
Principales socios comerciales Bosnia-Herzegovina, Italia, la antigua república yugoslava de Macedonia, Alemania, Rusia
Miembro de la UE: no

Visados: La mayoría de visitantes necesitan visado; en casi todos los casos, el visado es gratuito. Debe solicitarse antes de viajar al país, en el consulado Yugoslavo.
Condiciones sanitarias: en general son óptimas, pero hay que considerar vacunarse de hepatitis.
Hora local: GMT+1
Electricidad: 220V, 50Hz
Pesos y medidas: sistema métrico

Serbia y Montenegro es un país tranquilo durante todo el año. Los días en que era elegido como destino vacacional han terminado, aunque poco a poco el turismo está volviendo al país. El invierno es muy frío, así que es mejor evitar los viajes en esta estación; en verano el país celebra numerosos festivales de jazz y música clásica, teatro y poesía.

Para ser una región tan pequeña, Serbia y Montenegro abarca una considerable lista de eventos lúdicos. En Belgrado tiene lugar un festival de cine, en febrero; un festival internacional de teatro a mediados de septiembre; un festival jazz de verano y un festival de música clásica en noviembre. En Novi Sad se celebra un festival cada vez más popular, el festival de música Exit en agosto (www.existfest.org) que atrae a numerosas bandas europeas para actuar en la Ciudadela de Petrovaradin. En la misma ciudad, también tiene lugar una feria agrícola a mediados de mayo, además del festival de teatro Sterijino Pozorje y del festival de poesía infantil Jovan Jovanovic Zmaj. En Guca, cerca de Cacak en Serbia, se celebra el animado y popular Festival de Trompeta de Dragacevo a finales de agosto. En Montenegro, en Budva tiene lugar un festival de verano, mientras que en Herceg Novi se celebra el festival de música de Suncale Skaleen julio.Los principales días festivos del país son el Año Nuevo (1 y 2 de enero) y la Navidad ortodoxa (6 y 7 de enero).

Moneda
dinar serbio (DIN)

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 1 y 7 euros
· Presupuesto medio: entre 7 y 15 euros
· Presupuesto alto: entre 15 y 50 euros

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 7 y 20 euros
· Presupuesto medio: entre 20 y 75 euros
· Presupuesto alto: entre 75 y 200 euros

Mientras Serbia sigue siendo un destino bastante asequible para el viajero, Montenegro tiene en temporada alta unos precios similares a Croacia o Grecia, ya que los habitantes del interior se desplazan a la costa durante el verano huyendo del sofocante clima. Así, el alojamiento supondrá el mayor gasto para el visitante. Aunque existen albergues en la mayoría de poblaciones, no representan una solución barata. No hay tampoco una gran oferta hotelera aunque los gobiernos serbio y montenegrino están tratando de poner solución al problema en su afán de recuperar la confianza de los viajeros. Los hoteles en la costa y en el territorio montenegrino son más caros que en el interior de Serbia, con excepción de Belgrado. Viajar en tren es más lento que en autobús, aunque no necesariamente más barato, el precio medio del trayecto entre Belgrado y la costa montenegrina se encuentra entre 1000 y 1500 dinares serbios (15-20 euros).

En Serbia se aceptan los euros sin problema, del mismo modo que los dólares americanos, aunque en Montenegro no se acepta el dinar serbio. Es preferible viajar con euros y cambiarlos por dinares cuando sea necesario. Todos los bancos, agencias de viaje y hoteles canjean moneda extranjera por dinares al cambio oficial. El número de cajeros automáticos crece rápidamente, los viajeros con Visa, Master card o Eurocard tendrán pocos problemas para obtener dinero en los bancos de Serbia. En Montenegro, los cajeros comienzan a prodigarse, pero todavía son poco abundantes. El Banco de Podgorica tiene oficinas en la mayoría de poblaciones en las que es posible operar. Normalmente no se acepta la tarjeta de Diners club y la de American Express sólo es efectiva en hoteles de cinco estrellas y en agencias de alquiler de vehículos, de todos modos las tarjetas Visa son las más aceptadas.

Belgrado

Destruida 40 veces en sus 2.300 años de historia, Belgrado jamás ha conseguido recomponerse totalmente. Su aspecto ligeramente desaliñado, combinado con su animación, buenos restaurantes, cafés en las calles y atmósfera del norte de Europa la convertiría en un lugar ideal para pasar unos días, si no fuera por los precios desorbitados del alojamiento. El centro bullicioso de Belgrado es Kneza Mihaila, un bulevar peatonal repleto de cafés que atraviesa la parte vieja de la ciudad de norte a este. En el sur se encuentran las estaciones de tren y de autobús.

El fuerte de Belgrado desde la época Celta, la ciudadela de Kalemegdan destaca en la ciudad antigua. La mayor parte de lo que puede visitarse fue construido en el siglo XVII, incluidas las puertas medievales, las iglesias ortodoxas, las tumbas musulmanas y los baños turcos. En el caso de estar interesado por las guerras, en las almenas de la ciudadela se puede visitar el Museo Militar. A continuación, uno puede sentarse en un banco del parque de la ciudadela y ver pasear a la gente.

Stari Grad, junto a la ciudadela, es la parte más antigua de Belgrado. Se recomienda pasear por la zona y visitar algunos de los mejores museos de la ciudad; todos se concentran aquí. El Museo Nacional es especialmente recomendable, con exposiciones arqueológicas y pinturas; también puede echar un vistazo al Museo etnográfico, que alberga una colección excelente de trajes Serbios y arte popular. En caso de no disponer de tiempo suficiente para visitar el campo, la Galería de frescos muestra réplicas de tamaño natural de pinturas de iglesias de la campiña de Serbia y de Macedonia. No hay que dejar de visitar el Palacio de la princesa Ljubice, un palacio de estilo balcánico amueblado.

El parque más agradable de Belgrado es Ada Ciganlija, un islote del río Sava, aguas arriba desde la ciudad. Se puede nadar, alquilar una bicicleta, degustar una cerveza fresca en alguno de los cafés o, sencillamente, tumbarse boca arriba y relajarse. Pero cuando llega el momento de encontrar un lugar para dormir, las opciones son menos agradables. El alojamiento es caro - hay un camping y un albergue al sur de la ciudad; si no hay plaza, uno debe arreglárselas alquilando una habitación en uno de los hoteles propiedad del estado. Respecto a la comida, hay restaurantes en Kneza Mihaila; y si el presupuesto lo permite, se recomiendan los típicos del barrio bohemio.

Novi Sad

Al norte de Belgrado, en Vojvodina, Novi Sad es una agradable ciudad universitaria con un toque húngaro. La ciudad, situada en un recodo del Danubio, tiene un ambiente animado - quizás debido a los estudiantes - pero una vez más, no se encuentra alojamiento económico. A una hora a pie de la ciudad hay un camping; otra opción son los hoteles del centro.

En Novi Sad se pueden visitar tres museos que merecen la pena - el Museo de la revolución, el Museo de pintura y el Museum de arqueología. La Ciudadela Petrovaradin, del siglo XVIII, es una fortaleza que diseñó el arquitecto francés Sébastien Le Preste de Vauban. Desde lo alto de la fortaleza se obtienen unas vistas espléndidas de los campos que lo circundan. Y en caso de sentirse eufórico, puede alojarse en el caro hotel de la ciudadela. Si la visita es en grupo, el vigilante permite visitar las galerías de 16 km y las salas subterráneas de la fortaleza.

Budva

Algunas playas motean lo que ha quedado de la costa yugoslava, con altas montañas que forman un hermoso telón de fondo. Budva es el lugar más visitado por veraneantes, situado en el centro de la costa montenegrina, un hermoso lugar que no se ha visto excesivamente afectado por hordas de veraneantes. La ciudad antigua de Budva es casi demasiado bonita - en la ciudad se produjo un terremoto en 1979; la gente tuvo que ser evacuada, y el lugar se ha reconstruido completamente como ciudad turística. En una plaza se concentra un museo, tres iglesias y una fortaleza (desde la muralla las vistas son fantásticas), todos ellos copias fieles de los originales.

Aunque la playa principal de Budva es bastante corriente, a 500 m al norte se llega a la playa de Mogren, un hermoso arenal. Al sureste de Budva se encuentra Sveti Stefan, más fantasmal aún que la ciudad antigua de Budva. Antaño era un pequeño pueblo pescador de una isla, Sveti Stefan se transformó en un carísimo hotel con aspecto de pueblo pescador. Es un lugar carísimo - incluso cuesta dinero poner los pies en ella.

Cetinje

Antigua capital de Montenegro, Cetinje se encuentra en una elevada meseta situada entre la bahía de Kotor y el lago Shkodër. Cuando el resto de Yugoslavia fue absorbido por el Imperio Otomano, Montenegro siguió manteniendo su independencia, principalmente porque la situación estratégica de Cetinje. La construcción más impresionante de la ciudad es un antiguo palacio que actualmente constituye el Museo del Estado. En frente de éste se encuentra la antigua casa del príncipe-obispo de Cetinje, construida en el siglo XIX. El Monasterio de Cetinje, fundado en 1484 y reconstruido en 1785, contiene un gran número de artefactos, incluyendo una colección de temas litúrgicos impresos en 1494.

Si al viajero le apetece dar un buen paseo, se puede dirigir hacia el Monte Lovcen, a 20 km de distancia. Esta montaña es un parque nacional, y en su cumbre se encuentra el mausoleo de Petar II Petrovic Njegos, decorado con una preciosa escultura del gobernante. Cetinje, con sus calles sinuosas y sus románticos edificios antiguos, es un destino de gran belleza donde pasar unos días, aunque una vez más el visitante encontrará problemas al tratar de buscar alojamiento -posiblemente vale más la pena pernoctar en la cercana Bar y visitar Certinje durante el día.

Durmitor National Park

Cerca de la frontera de Montenegro con Bosnia, el espectacular Tara Canyon de Durmitor - de 100 km de longitud y 1.067 m de profundidad - es motivo suficiente para visitar este lugar. Los folletos turísticos yugoslavos afirman que es el segundo cañón más grande del mundo, después del Gran Cañón de Colorado - sea o no cierto, es un desfiladero imponente. En el río Tara, las aguas bravas descienden veloces, ofreciendo la emoción garantizada para los amantes del rafting.

Los 18 lagos de alta montaña de Durmitor convierten al lugar en ideal para las excursiones. Crno jezero, el más grande, se encuentra a los pies del monte Meded, un buen lugar para escalar. Al este del parque, Zabljak es una de las mejores estaciones de esquí.

Pec

Pec, una agradable localidad pintoresca y poco turística, se encuentra resguardada por las elevadas montañas del este de Kosovo. La visita a este lugar no es apta para las personas muy sensibles: probablemente en ningún otro lugar de Europa los derechos humanos fueron violados de una forma tan flagrante y sistemática como aquí. El control de Kosovo - cuya población es mayoritariamente albanesa - pasó del Imperio otomano a los serbios en 1913. Desde entonces, los kosovares han resistido durante décadas la más dura represión y el abandono, con unas condiciones de vida que se sitúan cuatro veces por debajo de las del resto de la antigua Yugoslavia. Las demandas de mayor autonomía fueron recibidas con purgas políticas y el desmantelamiento del sistema sanitario, educativo y de las instituciones gubernamentales, y actualmente se reciben con silencio por parte del nuevo régimen. Kosovo tiene un aire musulmán característico; sus habitantes son mucho más curiosos y amistosos que en el resto de Serbia y Montenegro.

El bullicioso bazar oriental de Pec está situado a los pies de la Mezquita de Bajrakli, del siglo XV; es una de las ocho mezquitas en activo de la ciudad. Fuera de la ciudad, el Monasterio Patrijarsija fue un reducto de la ortodoxia serbia durante el régimen otomano. En el interior del monasterio pueden verse tres iglesias del siglo XIII, todas ellas con cúpulas doradas y hermosos frescos medievales. Al sur de Pec, el Monasterio Visoki Decani también contiene bonitos frescos del siglo XIV, y el paseo desde la parada de autobús recorre un agradable bosque. Para llegar a Pec se puede tomar un tren o un autobús en Belgrado.

Serbia y Montenegro es un país muy montañoso y con un largo y frío invierno, lo que propicia la práctica del esquí. La estación más grande de esquí de Serbia es Kopaonik, con 26 remontadores que cubren una superficie total de 54 km, y a 150 camas en albergues. Brezovica, en la parte norte de Sar Planina que divide Kosovo y Macedonia, es el destino favorito para pasar las vacaciones en Kosovo. En Montenegro, destaca Zabljak. La temporada de esquí se extiende de diciembre a marzo. Serbia y Montenegro también tiene algunos lugares donde se puede practicar rafting en la nieve: los interesados pueden dirigirse al río Tara, en el Parque National de Durmitor. Durmitor también ofrece lugares para el esquí y para ir de excursión.

Los primeros habitantes de la antigua Yugoslavia fueron los ilirios, a los que siguieron los celtas en el siglo IV a.C. y los romanos un siglo más tarde. A mediados del siglo VI a.C., las tribus eslavas cruzaron el Danubio y ocuparon gran parte de la Península Balcánica. En 1217 el reino de Serbia - que incluía gran parte de Albania y el norte de Grecia - se independizó de Bizancio; en 1389 el Imperio otomano invadió Serbia y permanecieron durante 500 años más. En el siglo XIX los serbios empezaron a luchar por su independencia, que se logró en 1878.

Los problemas en el reino de Serbia empezaron a aparecer tan pronto como consiguieron la autonomía. Durante la Primera Guerra Balcánica (1912) se aliaron a Grecia y Bulgaria para liberar a Macedonia de Turquía. Durante la Segunda Guerra Balcánica (1913) trataron de conseguir Macedonia, que estaba bajo el dominio de Bulgaria. Junto con el la Europa Occidental, también se hicieron con Kosovo, que pertenecía a Albania. En 1914 el Imperio Austro-Húngaro invadió Serbia y ello llevó al estallido de la Primera Guerra Mundial. Tras la contienda, Croacia, Eslovenia, Vojvodina, Serbia, Montenegro y Macedonia se unieron para formar el Reino de los serbios, croatas y eslovenos, que después recibiría el nombre de Yugoslavia.

En 1941 Yugoslavia se unió oficialmente al fascista eje tripartito, cegados con la promesa de los alemanes de concederles un pedazo de Grecia. Los yugoslavos no se impresionaron - derrocaron al regente que los gobernaba y salieron de la alianza. Hitler invadió al país y lo repartió entre Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria. Cientos de miles de serbios y judíos fueron masacrados por el recién instalado gobierno títere croata.

Yugoslavia consiguió mantener su independencia después de la Segunda Guerra Mundial gracias a los inmensos esfuerzos de sus partisanos; en 1945 el Partido Comunista llegó al poder con Josip Tito. Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Macedonia consiguieron ser reconocidas como repúblicas, se abolió la monarquía y Yugoslavia se convirtió en una república federal. Durante su presidencia, Tito marcó distancias con las superpotencias; permaneció no alineado ni con los países occidentales ni con la Unión Soviética de Stalin. Cuando murió, en 1980, la presidencia se convirtió en un puesto colectivo que iba cambiando de manos entre nueve miembros elegidos. En 1986 Slobodan Milosevic llegó al poder. Su visión de una Gran Serbia, no contaminada por sangre extranjera, aterrorizó a los eslovenos y croatas, los cuales declararon su independencia en junio de 1991.

Milosevic no lo toleró y envió al ejército, dominado por serbios, a Eslovenia, mientras que la UE introducía sanciones rápidamente para intentar evitar una guerra civil. Las tropas se retiraron se Eslovenia un mes más tarde, pero la guerra ya había llegado a Croacia, donde miles de personas murieron antes del alto el fuego de 1992, conseguido con la intermediación de las Naciones Unidas. La Comunidad Europea reconoció la independencia de Croacia y de Eslovenia, después de lo cual la pedirían Macedonia y Bosnia-Herzegovina.

El 27 de abril de 1992, Serbia y Montenegro adoptaron el nombre de Yugoslavia, principalmente para evitar ser identificados con las masacres en Bosnia. Aunque las tropas yugoslavas se retiraron de Bosnia, el 80% del ejército estaba formado por serbios de Bosnia, y la guerra prosiguió. En mayo de 1992 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impuso duras sanciones contra Yugoslavia y se enviaron barcos de guerra al Adriático para garantizar que el embargo se llevaba a cabo. A finales de 1996 se firmaba un tratado de paz entre Yugoslavia y Croacia, Bosnia se dividía entre serbios y croatas musulmanes y el sueño de Milosevic de una gran Serbia se hacía realidad. Decenas de miles de personas habían muerto, el país y las ciudades históricas quedaban hechas trizas.

En marzo de 1998 surgían nuevos problemas en Kosovo. La mayoría albanesa de las provincias empezó a pedir la independencia y Yugoslavia respondió a lo que denominaba terrorismo albanés con la limpieza étnica. Los pueblos fueron asaltados, cientos de albaneses asesinados y miles se vieron obligados a huir. Temerosos de otro conflicto como el de Bosnia, el grupo de contacto formado por EE UU, el Reino Unido, Rusia, Alemania, Francia e Italia impuso un nuevo embargo de armas a Yugoslavia, pero todo fue en vano - la represión serbia continuaba enfrentándose al Ejército de Liberación de Kosovo y a principios de 1999 comenzaba el ataque de la OTAN empezaron a caer. En junio de 1999, se aprobaba un plan de paz entre Yugoslavia y la OTAN; sin embargo, se tuvieron que contener esporádicos estallidos de violencia.

En julio de 2000 Milosevic cambió la normativa de las elecciones presidenciales, con el objetivo de que los ciudadanos (más que el parlamento) le votaran para gobernar otros cuatro años. El 24 de septiembre la oposición, agrupada en una coalición, obtuvo el 55% de los votos. La comisión electoral se negó a aceptar el resultado de las elecciones y se convocó una segunda vuelta, en medio de una campaña de desobediencia civil en Belgrado y huelgas en toda Serbia. La paciencia de los yugoslavos se terminó el 4 de octubre, cuando se anularon los resultados de las elecciones y se anunciaban nuevos comicios para 2001. Al día siguiente, personas venidas de todo el país se manifestaban pidiendo la dimisión de Milosevic, se produjeron enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, el parlamento fue tomado y, finalmente, sólo 12 horas después de las protestas, Vojislav Kostunica se dirigió al medio millón de personas desde el balcón del ayuntamiento de Belgrado como nuevo presidente de Yugoslavia.

Con el nuevo panorama político, Yugoslavia fue readmitida en las Naciones Unidas, hizo de los crímenes de guerra un asunto prioritario y intentó resolver una vieja disputa territorial con Macedonia. La República Federal de Yugoslavia se disolvió en febrero de 2003 estableciéndose entonces el estado Unión de Serbia y Montenegro, con el voto pendiente en un plazo de tres años sobre la independencia de Montenegro.

El futuro de la nueva unión se vio perturbado con el asesinato del primer ministro serbio Zoran Djindic en marzo de 2003. Como resultado se culpó y arrestó a los sindicatos del crimen organizado relacionados con Milosevic. En marzo de 2004, se puso en marcha el Tribunal Especial de víctimas de guerra llevando a juicio a 6 serbios responsables de la matanza de Vukovar. En junio del mismo año, Boris Tadic, lider del Partido demócrata asumió la presidencia de la unión. En su campaña política prometió conseguir el ingreso de Serbia en la UE.

El arte moderno tiene muestras interesantes en Serbia y Montenegro. El vibrante escenario artístico se caracteriza por obras de arte que utilizan motivos populares, símbolos políticos y textos provocativos para interpretar la tumultuosa historia reciente del país. Destacan los carteles surrealistas con mensajes políticos salen a las calles; algunos grupos instalan montajes, o 'Phobjects', en las zonas bombardeadas de Belgrado. Los escritores, también se han inspirado en los episodios trágicos de su país - Ivo Andric ganó el Premio Nobel por su novela Un puente sobre el Drina, sobre los conflictos religiosos.

La música y la danza serbias se basan en una fuerte tradición popular, parecida a la de Bulgaria. El gajde, parecido a la gaita, es el instrumento típico de la canción yugoslava; seguramente ha estado en el país desde la invasión celta del siglo IV. La minoría albanesa de Kosovo acompaña sus canciones, con resonancias turcas, con un taconeo y tocan instrumentos árabes, mientras que en Guca, los bailarines gitanos tienen instrumentos como el blehmuzika. Algunos artistas como Momcilo Bajagic y Dorde Balasevic han versionado los temas populares con poesía y jazz.

El idioma oficial de Serbia y Montenegro es el serbio. Esta lengua fue reformada por el filólogo Vuk Stefanovich Karadzich, quien codificó el idioma de los campesinos serbios. Parecido al croata, el serbio se diferencia en que se escribe en alfabeto cirílico y no latino. El alfabeto cirílico es fonético, con un símbolo para cada uno de los 30 sonidos del idioma - - en serbio no hay letras mudas. Aunque la mayoría de yugoslavos hablan alemán, muchos también saben francés o ingles, aprender algunas frases en serbio siempre es recibido con sonrisas.

La región no tiene fronteras culinarias; sus platos son una mezcla de sabores de Turquía, Hungría y Grecia. Independientemente de la sazón, abundan los platos de carne: kebabs serbios, filetes, verduras estofadas con carne y parrilladas de cerdo, hígado, salchicha y croquetas. Los montenegrinos, que se dedican principalmente a la cría de vacas lecheras, sirven la carne con nata y queso. Incluso se come carne en el desayuno - el plato tradicional de los Balcanes, el burek, es un pastel de queso y carne rico en grasas. Las frutas son abundantes, y a los serbios y montenegrinos les encanta disfrutar de la cosecha todo el año fermentando uvas o manzanas en un coñac llamado rakija. La cerveza montenegrina también es muy sabrosa.

Oficialmente Serbia y Montenegro comprende; Serbia, Montenegro, y las provincias autónomas de Vojvodina y Kosovo. La región está rodeada por (de izquierda y siguiendo el orden de las agujas del reloj) Bosnia-Herzegovina, Croacia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Macedonia, Albania y el mar Adriático. La mitad sur de este país de 102.173 km² es montañosa, mientras que el norte es una fértil llanura. Serbia y Montenegro ostenta una pequeña porción de costa del mar Adriático, unos 150 km que conservan algunos paisajes espectaculares, incluido el único fiordo del sur de Europa y algunas playas muy hermosas. Un efecto colateral de la guerra fue que muchos animales se desplazaron a Bulgaria - esta fauna refugiada se está recuperando.

El clima varía desde mediterráneo en la costa del Adriático y en el sur del país hasta el continental y templado del norte e interior. En verano (de junio a agosto), las temperaturas máximas se sitúan en torno a los 26ºC en la planicie y en la costa, aunque puede hacer mucho más calor; en las montañas la media es de 17ºC. En invierno (de noviembre a febrero) en las montañas se registran temperaturas de unos -3ºC, mientras que en la planicie son de aproximadamente 0ºC, aunque en las proximidades de Belgrado suele soplar un frío viento. En este lugar, en las montañas llueve hasta tres veces más que en los lugares llanos.

La compañía aérea serbia JAT tiene vuelos diarios a la mayoría de capitales europeas, así como a ciudades de Oriente Medio y del norte de África. Desde septiembre de 2003, hay un vuelo directo Belgrado-Nueva York tres veces por semana. La mayoría de compañías aéreas europeas (incluyendo Lufthansa, British Airways y Swiss) también tienen vuelos directos a Belgrado. La económica compañía Snowflake (de SAS) también realiza el vuelo regular a Belgrado. Anotación sobre estos vuelos a Belgardo: actualmente el aeropuerto de Belgrado está experimentando importantes mejoras. Las tasas aéreas son de 800 dinares (excepto para los billetes de JAT, en los que las taxas ya van incluidas en el precio), y sólo es reembolsable en dinares o con tarjeta de crédito. Otros aeropuertos son Nis (abierto de nuevo recientemente), Podgorica y Tivat en Montenegro. Tienen lugar diversos vuelos al día entre Belgrado y Podgorica/Tivat de la compañía aérea JAT y Líneas Aéreas Montenegro.

Se puede viajar en autobús o en tren desde la mayoría de las ciudades europeas más importantes hasta Belgrado.

Los trenes de la Europa Central viajan hasta Novi Sad vía Budapest, o bien se puede tomar un tren desde Croacia, Rumanía, Bulgaria, Grecia o Turquía hasta Belgrado.

La compañía de autobuses Eurolines (Lasta) viaja desde Austria, Benelux, Bosnia, Croacia, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Macedonia, República de Srpska, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia y Suiza. Normalmente el trayecto es vía Hungría, pero también hay varios autocares que viajan vía Croacia.

Los ferries se desplazan entre Bari y Ancona en Italia y entre Bar y Montenegro.

Existen diferentes modos de llegar al centro de Belgrado desde el aeropuerto. La compañía JAT dispone de una línea de autobuses que unen el aeropuerto y el centro de Belgrado (en la estación de tren del aeropuerto y la estación de autobuses del Hotel Slavija). Estos autobuses salen cada hora punta, de 5:00 a 21:00, con una parada en Nuevo Belgrado, el trayecto dura 30 minutos. Los hoteles Hyatt Regency e Intercontinental también disponen de un servicio de transporte que opera entre el aeropuerto y el hotel. Es preferible contratar este servicio en el momento de llevar a cabo la reserva. En el caso de llegar en vuelos nocturnos, lo mejor es el taxi. Se recomienda ser prudente con los taxistas que esperan en el vestíbulo de llegadas ofreciendo sus servicios. Los taxis deben hacer uso del taxímetro, no permita que el conductor trate de negociar el precio. El trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de Belgrado cuesta unos 10 euros (725 dinares). En caso de duda, diríjase a la Oficina de Turismo de Belgrado y solicite que le pidan un taxi, o bien busque un taxi que acabe de dejar a algún cliente en el aeropuerto.

Hay dos vuelos diarios entre Belgrado y Montenegro (Tivat y Podgorica), y más de diez vuelos diarios durante el verano. En caso de volar durante la temporada alta de verano, asegúrese de reservar el vuelo con antelación, ya que se suelen vender rápidamente.

El autobús y el tren son los mejores medios para desplazarse, ya que llegan a todos los puntos. Los trenes son más económicos que los autobuses, pero son más lentos, y a veces los vagones están bastante sucios. Los mejores servicios enlazan Subotica, Novi Sad, Belgrado, Nis, Pristina y Skopje, y entre Belgrado y Bar hay un viaje con paisajes panorámicos. En caso de desear viajar por la costa montenegrina, o bien visitar Kosovo o Durmitor, es necesario tomar un autobús. Viajar de noche en tren o autobús es una forma de evitar la escasez de alojamiento asequible


· West, Rebecca: Cordero negro, halcón gris, Ediciones B, Barcelona, 2001
· Andric, Ivo: Un puente sobre el Drina, Debate, Madrid, 1996
· Aracil, Rafael y otros: El Mundo Actual. De la Segunda Guerra Mundial a nuestros días, Universidad de Barcelona. Publicacions, Barcelona, 1995
· Denitch, Bogdan: Nacionalismo y etnicidad. La trágica muerte de Yugoslavia.: Siglo XXI, México, D. F. 1995
· Reismüller, J. G.: Guerra en Europa. Trasfondos de la tragedia croata y bosnia, Oikos-Tau, Barcelona, 1992
· Taibo, Carlos y Lechado, José Carlos: Los conflictos yugoslavos. Una introducción, Fundamentos, Madrid, 1993
· VV AA: Yugoslavia de la guerra a la paz, Generalitat Valenciana. Servicio de Publicaciones, Valencia, 1992
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