Nombre oficial: República de Singapur Superficie: 620 km² Población: 3.500.000 millones hab. Nacionalidades y etnias: 76% chinos, 15% malayos, 6% indios Idioma: inglés, malayo, mandarín y tamil Religión: 31% taoístas, 28% budistas, 18% musulmanes, 10% cristianos, 4% hindúes Régimen político: democracia parlamentaria Presidente: S.R. Nathan Primer ministro: Lee Hsien Loong
Visados: la mayoría de ciudadanos occidentales no precisan de visado; algunos otros no lo necesitan para una visita de un máximo de 90 días. Se expide un permiso de 30 días a la llegada y resulta difícil obtener prórrogas. Condiciones sanitarias: óptimas Hora local: GMT+8 Electricidad: 22-240 V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico con variantes locales
Singapur colonial La zona central de Singapur lleva estampada el sello indeleble de Sir Stamford Raffles. Al desplazar el distrito financiero hacia el sur del río y situar el centro administrativo en la zona norte, Raffles creó el marco que perduraría como proyecto del Singapur central durante generaciones de gobierno colonial y los años republicanos de independencia. Entre los centros de interés, destacan: el palacio de la Emperatriz, una imponente construcción victoriana, erigida en 1845, que alberga la sede de un museo, galerías de arte y antigüedades y un restaurante de lujo; el extraño Padang, donde antaño se jugaban partidos de críquet bajo un sol abrasador; el hotel Raffles, una institución en Singapur que se ha convertido en sinónimo de lujo oriental; y numerosas iglesias imponentes como, por ejemplo, la catedral de San Andrés y la catedral del Buen Pastor. Chinatown Chinatown constituye el núcleo cultural de Singapur y aún permite entrever imágenes de los viejos tiempos, con sus numerosos templos, sus terrazas decoradas y su frenética aglomeración de comerciantes, tiendas y actividad. Por desgracia, gran parte de esta zona ha sido derribada y urbanizada de nuevo en los últimos 30 años. La fiel reconstrucción llevada a cabo por las autoridades ha permitido salvar algunas zonas, pero también ha supuesto una nueva amenaza, puesto que los edificios rehabilitados se alquilan ahora a precios elevados. Así, pues, los negocios tradicionales (como las tiendas que venden incienso a los fieles de los templos, los escritores de cartas y los fabricantes de estampillas) se están retirando de la zona y, en su lugar, está naciendo una nueva Chinatown aburguesada, repleta de restaurantes de moda y tiendas de lujo. A pesar de todo, aún resulta un sitio fascinante para explorar, sobre todo en las primeras horas de la mañana, un momento de pronunciada actividad. Podría decirse que el templo Thian Hock Keng de Chinatown es uno de los más interesantes de Singapur. Arab Street El centro musulmán de Singapur está constituido por un distrito textil, donde abundan los batik de Indonesia, sedas, sarongs y camisas. Si a esta mezcla se añaden rosarios, esencias de flores, gorras hajj, sombreros songkok, piezas de cestería y de ratán, se conseguirá hacerse una idea muy clara de los artículos por los que regatear en esta parte de la ciudad. La gran mezquita del Sultán es la de mayor tamaño en Singapur y la más visitada, aunque la diminuta mezquita Malabar Muslim Jama-ath sea la más hermosa. Es posible encontrar buena comida india y musulmana en las cercanías de North Bridge Road y, durante el Ramadán, los puestos de comida de Bussorah Street están especialmente animados al anochecer. Little India Esta zona modesta, aunque colorista, repleta de tiendas pared a pared, aromas acres y música de películas indias mitiga la cuidada modernidad de muchas partes de la ciudad. Centrada en torno al extremo meridional de Serangoon Road, en Little India se puede conseguir el grabado enmarcado de algún dios hindú, degustar comida vegetariana de calidad y observar cómo los cocineros callejeros fríen pan ácimo indio. El centro Zhujiao constituye el mercado más importante, aunque en las cercanías también se encuentran algunas tiendas de especias interesantes. Entre los mejores templos, destacan el Veerama Kali Ammam, el Sri Srinivasa Perumal y el deslumbrante templo de las Mil Luces. Orchard Road Esta zona, donde predominan los hoteles de lujo, está muy concurrida por la clase alta de Singapur, atraída por centros comerciales, locales nocturnos, restaurantes, bares y salones. Orchard Road, un escaparate para los placeres materiales del capitalismo, también cuenta con algunos lugares de interés cultural donde no se necesita tarjeta de crédito. Jurong Jurong Town, situada al oeste del centro urbano, constituye una enorme zona industrial y residencial, motor económico de Singapur. Aunque parezca poco probable que exista algún centro de interés turístico, la zona alberga el Haw Par Villa (un parque temático sobre la mitología china, muy recargado), el Parque Ornitológico de Jurong, de hermoso paisaje, los jardines chinos y japoneses y el Centro Científico de Singapur. Isla Sentosa Considerado el padre de los parques de Singapur, Isla Sentosa destaca por ser la atracción más visitada de la ciudad-estado, sobre todo los fines de semana. Cuenta con museos, acuarios, playas (de arena importada), instalaciones deportivas, lugares para pasear, cabalgar y establecimientos de restauración. Si un día no le resulta suficiente para visitar todos los centros de interés de la zona y practicar todas las actividades, la isla dispone de zona de acampada, hostales y hoteles de lujo. Changi Village No existen muchos lugares en Singapur donde crezca vegetación virgen, pero algunos ofrecen una vía de escape para descansar del alboroto que reina en el distrito central. Changi Village, en la costa este, ya no posee casas kampong tradicionales, pero sí un ambiente de pueblo y, aunque la playa no sea exactamente un paraíso tropical, sí tiene la ventaja de encontrarse casi desierta en los días laborables. De camino a Changi Village, merece la pena visitar la cárcel Changi, de triste fama. El complejo sigue funcionando como prisión, a pesar de que junto a la entrada principal se encuentra el Museo de la Cárcel Changi, que alberga una réplica de la capilla que empleaban los prisioneros aliados internos durante la II Guerra Mundial. Los objetos de la época y las notas en los muros de la capilla constituyen un recuerdo conmovedor de esa época de la historia asiática. Pulau Ubin Changi Village resulta un buen punto de partida hacia la isla meridional de Pulau Ubin. Un bote que vende mercancías traslada a la isla a grupos de doce pasajeros; allí disfrutarán de playas tranquilas, ambiente de las aldeas kampong y marisquerías populares. El sabor rural y tranquilo de Pulau Ubin se encuentra totalmente alejado del bullicio cosmopolita del centro de Singapur. La isla resulta lo bastante pequeña como para recorrerla en bicicleta, el mejor medio para explorar las piscifactorías, templos sagrados, cocoteros y playas desiertas. Islas del Sur A pesar de que algunas de las islas más septentrionales constituyen centros industriales, existen unas pocas en emplazamientos muy aislados donde cabe la posibilidad de encontrar una playa tranquila. La islas Sisters resultan muy adecuadas para la práctica de la natación y, con sus arrecifesde coral cercanos, constituyen un lugar muy popular entre los submarinistas. Merece la pena visitar islas como Lazarus Island (Pulau Sakijang Palepah), Purau Buran Darat, Terumba Retan Laut y Pulau Renggit. Reserva Natural Bukit Timah Aunque Singapur no cuenta con una vegetación exuberante, la Reserva Natural de Bukit Timah, situada al norte del CBD, constituye la mayor zona de bosque ecuatorial. En el parque crecen más de ochocientas especies de plantas endémicas, entre las que se incluyen árboles gigantes, helechos y flores silvestres propias de la zona. Aquí también podrá contemplar macacos de largas colas, lémures, pitones reticuladas, el drongo con cola de raqueta, de extraño nombre, y el águila pescadora blanca. Los jardines botánicos de Singapur están poblados tanto por selva primaria como por zonas cultivadas y en los dos tipos de terreno crece una plétora de especies vegetales. Los jardines también albergan el herbario donde se realizan grandes esfuerzos para cultivar las orquídeas que han dado fama a Singapur. Según una leyenda malaya, un príncipe de Sumatra se encontró con un león (un animal considerado de buen augurio) en Temasek y éste le conminó a que encontrara Singapura o la Ciudad del León. Poco importaba que los leones no hubieran habitado nunca Singapur (sería más probable que el príncipe hubiera visto un tigre), lo importante de veras era el establecimiento de la región como un enclave comercial menor para el poderoso imperio Srivijaya de Sumatra y como subsiguiente estado vasallo del imperio javanés de Majapahit a mediados del siglo XIII. Singapur pudo haber sido un tranquilo lugar atrasado si no hubiera sido por la intervención de Sir Stamford Raffles en 1819. En el siglo XVIII, los británicos se habían establecido primero en el estrecho de Malaca (en la actualidad, conocido como Melaka), cuando la Compañía de las Indias Occidentales se propuso garantizar y proteger su línea comercial entre China y las colonias en India. Temiendo otro resurgimiento del expansionismo de los Países Bajos (que habían constituido la potencia comercial dominante en la región durante casi doscientos años), Raffles abogó por un aumento de la presencia británica, que se le concedió de inmediato. Bajo su tutela, enseguida cayó en el olvido la triste reputación de Singapur como colonia fétida y azotada por las enfermedades. Los emigrantes, atraídos por un puerto franco, acudieron a miles y se estableció una floreciente colonia con una base militar y naval. El inexorable crecimiento de Singapur ha continuado en el siglo XX. No obstante, el estallido de la II Guerra Mundial reveló con brutalidad la falacia del poderío británico: sufrieron la ignominia de la derrota cuando Japón invadió la colonia en 1941. A pesar de todo, los británicos fueron bien recibidos una vez más tras la rendición de Japón en 1945, aunque ya no tenían garantizado el derecho a gobernar. Hacia la década de 1950, un pujante nacionalismo había favorecido la formación de algunos partidos políticos a medida que Singapur se iba encaminando poco a poco hacia el autogobierno. En 1959, para ocupar el gobierno, resultó elegido el Partido de Acción del Pueblo, liderado por Lee Kuan Yew, que se había educado en Cambridge. Lee se convirtió en primer ministro, un cargo que ocuparía durante los 31 años siguientes. En 1963, Singapur formó una federación con Malaya (la actual Malasia), aunque, en 1965, la incipiente federación ya estaba condenada a muerte. Singapur obtuvo la independencia poco después y, una vez más, se convirtió en el éxito económico de la región. Lee, muy perspicaz y de un pragmatismo patológico, moldeó un gobierno empeñado en la supresión de la oposición política, que empleaba duras medidas contra cualquier cosa considerada socialmente indeseable, por poco que fuera; de ahí la introducción de normas que prohibían mascar chicle y fumar en público. En 1990, Lee Kuan dimitió de su cargo de primer ministro y Goh Chok Tong, un dirigente político con tendencia hacia el liberalismo, más dispuesto a la consulta, pasó a ocupar su lugar. En agosto de 1993 se celebraron las primeras elecciones presidenciales del país; antes de este plebiscito, los miembros del parlamento elegían a los presidentes. En agosto de 1999 tuvieron lugar las últimas elecciones; SR Nathan obtuvo la presidencia, un rol principalmente ceremonial. En el terreno económico, la crisis en la región del sureste asiático, que se produjo a finales de la década de 1990, afectó a Singapur tanto como a cualquier otro país: a finales de 1998, el desempleo del país se duplicó hasta el 4,5% en un período de tres meses. A pesar de todo, la ciudad-estado ha recuperado el brío y se muestra tan activa como siempre, aunque resulta cada vez más preocupante el éxodo de profesionales cualificados en busca de rutilantes oportunidades en el ámbito internacional. A pesar de la rápida industrialización, la mayoría de habitantes de Singapur celebra las principales festividades propias de sus respectivas religiones. La variedad de cultos que uno encuentra en el país es reflejo directo de la diversidad de razas del paíso. En su mayoría, Los chinos profesan el budismo y el shenismo (adoración de deidades), aunque algunos de ellos practican el cristianismo. Los malayos profesan el islamismo en su inmensa mayoría y muchos indios practican el hinduismo; con todo, existe una considerable proporción de musulmanes y sijs entre la población india. Los cuatro idiomas oficiales de Singapur son el mandarín, el malayo, el tamil y el inglés. Éste último, muy difundido, es el idioma que comparten los distintos grupos étnicos. Los niños reciben la escolarización en este idioma, pero también aprenden su lengua materna para evitar la pérdida de contacto con sus tradiciones. Los únicos problemas de comunicación que pueden sufrir los turistas de habla inglesa surgirán con las personas ancianas, que no aprendieron inglés en la escuela. Con todo, resulta agotador tratar de entender el único dialecto llamado Singlish, que combina una forma abreviada de inglés con léxico malayo y hokki. El uso del malayo se limita a la comunidad malaya. Aún gozan de una amplia difusión dialectos chinos como el hokki, el teochew, el cantonés, el hainanés y el hakka, sobre todo entre los chinos de edad avanzada, aunque la prolongada campaña del gobierno para promover el mandarín, la principal lengua china no dialectal, ha tenido mucho éxito y, en la actualidad, un número cada vez mayor de chinos habla mandarín en sus hogares. La principal lengua india es el tamil, aunque también se habla la lengua malayamesa y el hindi. Los singapureses de más edad son muy aficionados a la ópera china, una mezcla colorista de diálogo, música, canciones y baile. Constituye una antigua forma de teatro que alcanzó su máxima cota de popularidad durante la dinastía Ming, entre los siglos XIV y XVII. La interpretación resulta pesada y estilizada, y la música, cacofónica para muchos oyentes occidentales. Durante las festividades importantes como, por ejemplo, el Año Nuevo Chino, se celebran representaciones en la calle. La Danza del León, un baile espectacular y acrobático, se suele interpretar durante las festividades chinas. Entre otras artes interpretativas, se incluyen danzas indias y malayas; la liberalización también ha traído aparejada un aumento notable del teatro alternativo, aunque las compras constituyen el pilar de la cultura de Singapur. Singapur es la capital gastronómica de Asia. Entre la oferta disponible, se incluye comida china, india, malaya, indonesia y occidental; además, existe la posibilidad de adquirir algunas de las creaciones más sabrosas en los numerosos puestos callejeros. La cocina nonya es una variante local de la cocina china y malaya, que combina ingredientes chinos con especias locales como, por ejemplo, el limoncillo o la crema de coco. La popular sopa laksa, muy especiada y con el coco como ingrediente principal, constituye un clásico de la gastronomía nonya. Singapur resulta un lugar idóneo para descubrir frutas tropicales; entre las menos frecuentes, se incluyen el rambután, el mangostán, el durión, el fruto del árbol del pan, el pomelo, la carambola, el zirzat, el buah duku, el chiku y el jeruk. · Conrad, Joseph: Lord Jim, Editorial Pre-Textos, Valencia, 1998; La línea de la sombra, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2000 · Theroux, Paul: San Jack, Tusquets Editores, Barcelona, 1985 · Clavell, James: El rey de las ratas, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1995 · Lim, Catherine: El amuleto de jade, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1998 · Olivares, Gerardo: La ruta de Samarkanda, Ejearte, Las Rozas, 1999
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