Nombre oficial: República Oriental del Uruguay Superficie: 187.000 km² Población: 3.500.000 hab. Capital: Montevideo (1.400.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 88% ascendencia europea, 8% mestizos, 4% afroamericanos Idioma: español Religión: 66% católicos romanos, 2% protestantes, 2% judíos Régimen político: república democrática presidencialista Presidente: Tabaré Vázquez
PIB: 28.400 millones de dólares PIB per cápita: 8.600 dólares Crecimiento anual: 3% Inflación: 8% Principales recursos económicos: industria agroalimentaria, textil y química, lana y cuero, maquinaria eléctrica, equipamiento para el transporte, productos petrolíferos y turismo Principales socios comerciales: Brasil, Argentina, Estados Unidos y Unión Europea
Visados: los miembros de la Unión Europea y los ciudadanos de los países vecinos únicamente precisan de un carné de turista válido por 90 días y renovable por otros 90. Condiciones sanitarias: no existen riesgos particulares, pero cabe considerar la posibilidad de vacunarse contra la hepatitis Zona horaria: GMT-4; GMT-5 en verano Electricidad: 220V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico Montevideo La capital es la única ciudad de grandes dimensiones del país y se extiende a orillas del Río de la Plata, prácticamente frente a Buenos Aires. Se trata de una localidad pintoresca de estilo colonial español e italiano y algunas zonas Art Déco. Los espacios más destacados son la Ciudad Vieja, construida en una península cercana al puerto, y el centro comercial, situado al este de la plaza Independencia. Para orientarse en el centro urbano, el viajero puede partir de la plaza Independencia, la más monumental de todo Montevideo, y cruzar la Ciudad Vieja hasta el puerto. En la plaza se encuentran el mausoleo de Artigas, de mármol negro y coronado por una enorme estatua del héroe nacional, y el palacio Salvo, que con 26 plantas se convirtió en el año de su construcción (1927) en el edificio más alto de América del Sur. Actualmente sigue siendo el más elevado de la urbe. La plaza Constitución, el Cabildo de estilo neoclásico y la iglesia Matriz, el edificio público más antiguo de Montevideo (1799), se encuentran algo más al Oeste. Otros monumentos relevantes de la zona son el Museo Histórico Nacional, formado por cuatro residencias repletas de objetos históricos, y el Museo del Gaucho y de la Moneda, que alberga una increíble exhibición de artefactos del pasado gaucho uruguayo. También es imprescindible el mercado del Puerto, ubicado en el que en otros tiempos fue el puerto más elegante de Suramérica y que en la actualidad se mantiene como un centro muy animado, rebosante de mercadillos, restaurantes, artistas y músicos callejeros. La feria de Tristán Narvaja es una feria al aire libre donde los vendedores ambulantes sirven comestibles, antigüedades y recuerdos. A lo largo del litoral metropolitano se extienden varias playas de arena muy populares. En la Ciudad Vieja puede encontrarse alojamiento económico, restaurantes, clubes nocturnos y teatros. Las mejores compras se realizan en la avenida 18 de julio, que discurre desde el casco antiguo hacia el Este. El litoral uruguayo Al oeste de Montevideo, cubriendo el área limítrofe con el Río de la Plata y el río Uruguay, se encuentra la zona agrícola más importante del país. Colonia del Sacramento es su principal atractivo, una ciudad de estilo colonial repleta de estrechas callejuelas adoquinadas, flanqueadas por edificios encalados. A pesar de haber sido infravalorada, se trata de una verdadera joya a descubrir. En las playas de Mercedes, la oferta de navegación, pesca y baño resulta excelente y en Paysandú, la segunda urbe más extensa de Uruguay, se conservan extraordinarios museos. Riviera uruguaya La zona situada al este de Montevideo se ha convertido en una de las áreas más occidentalizadas del país, con abundantes playas, una amplia oferta de actividades acuáticas y un buen número de turistas ataviados con camisas hawaianas. Colindante a la capital se encuentra el gran centro turístico de Atlántida. Y muy cerca se halla Piriápolis, desde donde se puede ascender al cerro Pan de Azúcar (493 m) o visitar Minas, una bella urbe emplazada entre colinas boscosas. Pero el centro turístico de mayores dimensiones y más fama es Punta del Este, uno de los destinos suramericanos más selectos y con más encanto. La localidad está repleta de yates, clubes de pesca, campos de golf, casinos y preciosas residencias. Además, las playas son excelentes, perfectas para darse un chapuzón y tomar el sol. Frente a la costa se encuentran isla Gorriti, con magníficas playas y los vestigios de una fortaleza del siglo XVIII, e isla de Lobos, una reserva natural que alberga una enorme colonia de lobos marinos. Los primeros habitantes de Uruguay fueron los charrúas, un pueblo cazador-recolector poco amigo de los forasteros. Así en 1516 mataron al explorador Juan Díaz de Solís y a la mayor parte de su expedición. En el siglo XVII, estos pobladores abandonaron las hostilidades y empezaron a comerciar con los españoles. En 1680, y para rivalizar con Buenos Aires, los portugueses fundaron Colonia del Sacramento en el estuario del Río de la Plata. España respondió estableciendo su propia ciudadela en Montevideo. José Artigas, su héroe nacional, luchó contra los españoles, pero fue incapaz de evitar que Brasil consiguiera el margen este del Río de la Plata (conocido como la Banda). Exiliado en el Paraguay, se convirtió en el inspirador de los 33 Orientales, que en 1828 liberaron la zona con el apoyo argentino y declararon Uruguay estado independiente. El país actuó como parachoques entre Argentina y Brasil. Durante el siglo XIX, la frágil independencia de Uruguay se vio amenazada continuamente, militarmente por Argentina y Brasil, y económicamente por Gran Bretaña. Los partidarios de formar una federación con Argentina se confabularon con las fuerzas del país vecino y sitiaron Montevideo entre 1838 y 1851; y esto contribuyó a la creación de dos partidos políticos opuestos, el blanco y el colorado. En esa época los británicos fundaron nuevas industrias laneras, cárnicas y ferroviarias, y reemplazaron el ganado criollo, alto y delgado, por su propio ganado vacuno. El enfrentamiento entre blancos y colorados se prolongó hasta el final de la centuria y acabó sumiendo a Uruguay en la guerra civil, la dictadura y las intrigas políticas. A principios del siglo XX, el presidente José Batlle y Ordóñez implantó reformas de gran alcance y convirtió Uruguay en el único país que disfrutaba de un cierto estado del bienestar en toda Latinoamérica. Durante sus dos mandatos (1903-1907 y 1911-1915) desarrolló diversos servicios sociales gratuitos, suprimió la pena de muerte e intentó frenar la imperante política de mano dura. En poco tiempo el país progresó gracias al sector rural y ganadero, pero su incapacidad de crecimiento, junto a la ausencia de recursos naturales, hizo que el estado del bienestar fuera cada vez más ficticio. La antigua expansión ya había menguado cuando, en los años sesenta, surgió la corrupción empresarial. Uruguay se vio abocado a una dictadura y al movimiento de liberación nacional, más conocido como tupamaros, que sumieron el país en la confusión. En 1971 se invitó a los militares a participar en el gobierno. Éstos disolvieron el congreso y suprimieron a los tupamaros. La dictadura militar se mantuvo hasta 1984, año en que el partido colorado, de Julio María Sanguinetti, venció en los comicios presidenciales. Su gobierno significó el retorno a la normalidad democrática y fomentó un proceso de reconciliación nacional que empezó con una amnistía política generalizada. Con todo, se mantenía una difícil situación económica fundamentada en la elevada deuda externa que se había generado durante la dictadura. En 1990 alcanzó el poder Luis Alberto Lacalle, líder del partido blanco, un reformador partidario del mercado libre. Sin embargo, en 1994 surgió una importante oposición a sus propuestas de restricción de salarios, recortes de inversiones y privatizaciones. En las elecciones de 1999 Jorge Batlle Ibáñez fue elegido presidente de los uruguayos. Con un gobierno conservador, lideró al país en una etapa económicamente nefasta para todos los países de la zona. En 2004, un catedrático en oncología y militante del Partido Socialista, Tabaré Vázquez, gana las elecciones, devolviendo la esperanza a un país con un 20% de la población viviendo en la pobreza. · Onetti, Juan Carlos: Dejemos hablar al viento, Espasa-Calpe, Madrid, 1999; La vida breve, Edhasa, Barcelona, 1992; Los adioses, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1995 · Benedetti, Mario: Esta mañana, montevideanos, Editorial Suma de Letras, Madrid, 2000; La tregua, Bibliotex, Barcelona, 2001; Cuentos completos, Ediciones Alfaguara, Madrid, 1998 · Rodó, José Enrique: Ariel, Ediciones Cátedra, Madrid, 2000 · Rovira, Ignasi: Uruguay. El país, su historia y su gente, Ediciones San Marcos, 1996
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