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Venezuela
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Venezuela es un país de notable belleza y dramáticos contrastes: en el Oeste, las cumbres nevadas de los Andes; en el Sur, las hámedas selvas amazónicas; en el Este, la belleza de la Gran Sabana, con sus montañas de cimas planas y, a lo largo de toda la costa caribeña, de 2.813 km de extensión, 1.700 km de playas arenosas y coralinas flanqueadas por cocoteros. El lago más extenso de América del Sur, el Maracaibo, y el tercer río más largo, el Orinoco, también se encuentran en Venezuela, país que se enorgullece de contar con la cascada más alta del mundo, el Salto del Ángel. Además, es refugio de una amplia variedad de exótica fauna y flora, entre los que cabe mencionar el jaguar, el ocelote, el tapir, el armadillo, el oso hormiguero y la serpiente de mayor longitud, la anaconda.

Nombre oficial: República Bolivariana de Venezuela
Superficie: 912.445 km²
Población: 25.000.000 hab.
Capital: Caracas (4.608.934 hab.)
Nacionalidades y etnias: 67% mestizos, 21% ascendencia europea, 10% ascendencia africana, 2% indígenas. El país cuenta con unos 200.000 amerindios procedentes de varias sociedades de cazadores-recolectores seminómadas
Idioma: español (oficial); perduran unas 25 lenguas amerindias, la mayoría de las cuales pertenece a las categorías etnolingüísticas arahuaca, caribe y chibcha
Religión: 96% de católicos, 2% de protestantes
Régimen político: república federal
Presidente: comandante Hugo Rafael Chávez Frías

PIB: 194.500 millones de dólares
PIB per cápita: 8.500 dólares
Crecimiento anual: -0,9%
Inflación: 29,9%
Principales recursos económicos: petróleo, bauxita, acero, aluminio, oro, hierro, materias plásticas, manufacturas de caucho, cereales, fruta, azúcar y café
Principales socios comerciales: Estados Unidos, Alemania, Japón, Colombia, Brasil, Italia

Visados: los ciudadanos de la Unión Europea (excepto griegos), Argentina, Chile, Costa Rica, México, Paraguay y Uruguay no requieren visado si su estancia no supera los 90 días. Todos los turistas que entran en el país por tierra precisan un visado vigente: es recomendable tramitarlo antes de partir.
Hora local: GMT-4; GMT-5 en verano.
Condiciones sanitarias: la vacunación no es obligatoria, pero si se visitan las áreas rurales de los estados de Amazonas, Apure, Bolívar, Barinas, Táchira, Zulia y Mérida es aconsejable hacerlo contra la malaria, el tétano y el cólera. A los niños es recomendable inmunizarlos contra la poliomielitis, la meningitis y la hepatitis A y B.
Electricidad: 110V, 60 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico

En Venezuela, la temporada turística se prolonga el año entero y, teóricamente, cualquier época es buena para viajar. Aunque la estación seca puede ser mucho más propicia, algunos puntos de interés, especialmente el famoso Salto del Ángel, se muestran más impresionantes durante la estación lluviosa.

Es conveniente recordar los períodos vacacionales del país, ya que en Navidad, Carnaval y Semana Santa, los venezolanos se desplazan para visitar a la familia y los amigos. En estas épocas hay que planificar por adelantado; ya que encontrar alojamiento requiere mayor esfuerzo. Por otra parte, son épocas de mucho colorido y animación, con un gran número de celebraciones.

La fiesta más exuberante de Venezuela es el Carnaval, celebrado durante el lunes y el martes previos al miércoles de Ceniza. Centrada en la música, las danzas, los desfiles y bailes de disfraces la celebración varía de una región a otra. La más famosa es la de Carúpano.

Dado el marcado carácter católico del país, los festejos nacionales suelen ir ligados al calendario cristiano. Además de las entusiastas celebraciones de Semana Santa, Navidad y Corpus Christi, distintos pueblos y ciudades homenajean a sus propios santos a lo largo del año.

Días festivos nacionales
· 1 de enero - Año Nuevo
· Jueves y Viernes Santo, Domingo de Resurrección
· 19 de abril - Declaración de Independencia
· 1 de mayo - Día del Trabajo
· 24 de junio - Batalla de Carabobo
· 5 de julio - Día de la Independencia
· 24 de julio - Aniversario de Bolívar
· 12 de octubre - Descubrimiento de América
· 25 de diciembre - Navidad

Moneda
bolívar

Comidas
· Presupuesto bajo: de 6.000 a 13.000 bolívares
· Presupuesto medio: de 13.000 a 28.000 bolívares
· Presupuesto alto: a partir de 28.000 bolívares

Alojamiento

· Presupuesto bajo: de 20.000 a 50.000 bolívares
· Presupuesto medio: de 50.000 a 115.000 bolívares
· Presupuesto alto: a partir de 115.000 bolívares

Mientras los tipos de cambio eran fijos, viajar por Venezuela resultaba especialmente barato, si se disponía de dólares y se cambiaban en el mercado negro. Pero desde que se liberalizó el bolívar, los precios se han disparado, tanto de los bienes como de los servicios. Actualmente, los viajeros con presupuesto bajo pueden pasar con unos 20 o 30 dólares al día. Si se desean más comodidades, se debería contar con un gasto diario mínimo de 50 dólares, o incluso más si se opta por viajar con guía.

Las divisas más populares son los dólares estadounidenses y los cheques de viaje de American Express. Las tarjetas Visa y MasterCard son la mejor solución para retirar dinero en metálico o saldar cuentas en hoteles, restaurantes y tiendas de categoría. Para cambiar moneda se puede acudir a un banco o a una casa de cambio autorizada. Los primeros canjean billetes y cheques de viaje, pero las casas de cambio sólo aceptan dinero en metálico. No hay que olvidar que en los cajeros automáticos pueden formarse largas colas, especialmente los primeros lunes de mes, día en que la mayoría de los bancos cierran, y los fines de semana previos a las vacaciones, cuando las máquinas agotan el dinero hacia media mañana.

Caracas

Situada en un valle de la costa norte, la capital de Venezuela constituye una metrópoli de casi 5 millones de habitantes. Cosmopolita y bulliciosa hoy en día es una ciudad occidentalizada que apenas conserva restos de sus raíces coloniales. Pese a contar con los edificios de arquitectura contemporánea más deslumbrantes de toda América del Sur, Caracas también soporta enormes extensiones de ranchos (barriadas formadas por chozas de hojalata y cartón desparramadas por las colinas que rodean la capital, fruto de las migraciones incontroladas).

Entre sus puntos de interés destacan la plaza Bolívar, con la catedral del siglo XVII; la casa natal de Bolívar ; la Santa Capilla, una iglesia neogótica del siglo XIX construída a imitación de la Sainte Chapelle de París; el monumental palacio de Miraflores, antigua residencia del líder Joaquín Crespo; el panteón nacional, donde reposan numerosos venezolanos preeminentes; el barrio de Petares, de carácter colonial; y el animado parque Central, que transmite el espíritu moderno de la ciudad.

Los hoteles económicos se ubican en los suburbios menos salubres y no siempre seguros, en particular de noche. El mejor quizá sea el Sabana Grande. Se recomienda permanecer alerta, ya que los atracos y los pequeños robos han aumentado durante los últimos años.

La vida nocturna se concentra en los barrios de Las Mercedes, El Rosal, La Floresta y La Castellana. Merece la pena tomarse una cerveza en el pub Greenwich o escuchar jazz en el bar Juan Sebastián, uno de los escasos locales especializados en esta música de la ciudad.

Río Orinoco

Es el tercer río más largo de América del Sur. Desde su nacimiento, cerca de la frontera con Brasil, al sur del país, hasta su ancho y anegado delta, localizado en la costa nororiental, el Orinoco recorre unos 2.150 km. En las islas boscosas que conforman su desembocadura residen los warao: habitan en casas construidas sobre pilotes a la orilla del río, se desplazan en canoas y se ganan la vida con la pesca. Entre los recodos del bajo Orinoco se levanta Ciudad Bolívar (antes denominada Angostura), un enclave extremadamente caluroso y con una historia gloriosa, que aún conserva gran parte de su encanto colonial. En ella Simón Bolívar estableció su base durante la fase final de la guerra de independencia y, antes de que el país se liberara del yugo español, la ciudad se convirtió provisionalmente en la capital.

Los visitantes que acuden a Ciudad Bolívar suelen estar de paso hacia Canaima, un enclave emplazado junto al río Carrao, próximo a una cadena de siete magníficas cataratas. En uno de sus afluentes, está situado el Salto del Ángel, la cascada de mayor altitud del mundo, con una caída ininterrumpida de 807 m (17 veces la altura de las cataratas del Niágara). Si se continúa hacia el sureste, se accede al fascinante paisaje de la Gran Sabana, con sus tepuis (montañas de cimas planas) y simas (cavidades selváticas de hasta 350 m de diámetro circundadas por escarpados precipicios).

Los Andes

Las montañas de la Sierra Nevada de Mérida conforman la estribación septentrional de la cordillera de los Andes, en el extremo noroeste del país. Sus montes, salpicados de aldeas donde todavía se vive de forma tradicional, ofrecen recorridos deportivos que, con impresionantes vistas de las cimas nevadas, son capaces de hacer las delicias de los viajeros más exigentes. La entrañable ciudad de Mérida, construida al abrigo de las montañas, a tan sólo 12 km del pico Bolívar (el más alto del país), es uno de los destinos turísticos habituales de Venezuela.

Costa caribeña

Para las actividades al aire libre, como el buceo, el submarinismo, la pesca o la vela, o simplemente para holgazanear y tomar el sol, conviene dirigirse a la costa noreste, que cuenta con unas playas idílicas: vastas extensiones de arena blanca bañadas por aguas turquesas y flanqueadas por cocoteros. Isla Margarita, a 40 km del continente, es la favorita de los amantes de la playa y un destino turístico muy frecuentado por los venezolanos. El acceso es fácil, ya que circulan transbordadores entre la isla y Cumaná o Puerto La Cruz.

Coro

En la costa caribeña, en la base de la península de Paraguaná, se halla Coro, una urbe tranquila, de alto nivel cultural y que dispone de los mejores ejemplos de arquitectura colonial de Venezuela. Fundada en 1527, fue uno de los primeros asentamientos colombinos del continente, aunque la mayor parte de su interesante arquitectura data del siglo XVIII, época en que Coro floreció como base de contrabando con las islas de Curazao y Bonaire. El centro histórico de la ciudad fue declarado monumento nacional en la década de 1950 y diversos edificios han sido restaurados. De todas las calles de estilo colonial, la más bella es la adoquinada calle Zamora, con espectaculares mansiones antiguas. Otros puntos de interés son la catedral y el Museo de Arte de Coro.

Selva amazónica

La región del Amazonas, al sur del país, presenta una densa selva tropical surcada por numerosos ríos. En ella habitan diferentes tribus. Desde Puerto Ayacucho, una calurosa pero agradable localidad, se organizan recorridos que remontan los ríos Orinoco, Sipapo o Autana hasta el interior de la selva amazónica venezolana.

Colonia Tovar

Perdida entre los bosques de la cordillera de la Costa, a unos 60 km al oeste de Caracas, se encuentra la peculiar localidad montañesa de Colonia Tovar. Fundada en 1843 por un grupo de inmigrantes alemanes, la ciudad supo resguardarse con efectividad de todo contacto exterior durante casi un siglo. La ausencia de carreteras mantenía el acceso restringido, y las rígidas costumbres sociales garantizaban que los habitantes mantuvieran vínculos exclusivos con su propia cultura (por ejemplo, únicamente se permitía el matrimonio entre miembros de la colonia). El idioma español no alcanzó la zona hasta la década de 1940 y hasta el año 1963 no se construyó una carretera practicable. En la actualidad es una urbe con mercados de productos agrícolas y tiendas de artesanía, pero de carácter inconfundiblemente alemán. Igualmente se ha conservado buena parte de la arquitectura original, y la comida, como por ejemplo el pan con salchicha, continúa elaborándose según las antiguas recetas germanas.

Roraima

Roraima es una meseta de unos 280 km² emplazada entre las fronteras de Venezuela, Guyana y Brasil. Cada vez es más visitada por los aficionados al senderismo y a la botánica. El recorrido por la meseta se realiza en cinco días y la costumbre requiere que se alquile un guía local para las dos últimas jornadas. Aunque la presencia de la lluvia es inevitable, la ascensión es fascinante y el paisaje lunar de la cima semeja un sueño de ciencia-ficción, con las rocas ennegrecidas y una flora desconcertante.

Salto de Aponguao

Una de las cascadas más impresionantes y fotogénicas de la Gran Sabana es el Salto de Aponguao. No es un lugar de fácil acceso, el viajero debe abandonar la autopista y viajar unos 40 km por una carretera no asfaltada hasta la aldea indígena de Iboribó. El paso siguiente consiste en contratar a un lugareño para cruzar el río Aponguao en curiara (canoa). Una vez en la otra orilla, hay que caminar una media hora hasta el salto de agua. Otra posibilidad es alquilar una barca para ir directamente a la cascada y a continuación regresar a pie. El salto de 105 m de altura resulta espectacular. Un sendero bien indicado conduce hasta la base, donde es posible bañarse y tomar el sol en una de sus charcas. Muy cerca hay un camping con vistas excelentes del salto y del paisaje colindante.

Los casi cuarenta parques nacionales ofrecen una amplia gama de rutas de senderismo: desde breves excursiones correctamente señaladas a recorridos por la selva que no deberían afrontarse sin machete y conocimiento del terreno. El Parque Nacional El Ávila se extiende sobre Caracas y puede ser un buen punto de partida; para rutas menos explotadas, el viajero puede dirigirse a Guatopo, Terepaima y San Esteban. La Sierra Nevada de Mérida es la región idónea para la práctica del montañismo, el senderismo y la escalada en paredes rocosas ; se alquilan equipos y guías. Mérida es también el lugar indicado para el ala delta y el parapente. A lo largo de la costa caribeña se acumulan las playas, con hermosos fondos marinos fácilmente accesibles. Tucacas es el mejor centro para el submarinismo y los espeleólogos deberían visitar la cueva del Guácharo, la más espectacular de los numerosos conjuntos de cavernas del país. Se encuentra a una hora de autobús desde Cumaná.

Cuando los españoles conquistaron Venezuela, la región estaba poblada por unos quinientos mil indígenas pertenecientes a tres grupos etnolingüísticos: los caribes, los arahuacos y los chibchas. Colón fue el primer europeo en pisar el suelo de la actual Venezuela, pero fue el explorador Alonso Ojeda quien, un año más tarde, bautizó el país (Venezuela significa "pequeña Venecia"). El primer asentamiento español en el continente fue el de Cumaná, establecido en 1521.

Las tribus indígenas se resistieron a los colonizadores españoles, quienes a medida que avanzaban en busca del quimérico El Dorado iban dejando tras de sí una estela de destrucción. La resistencia amerindia cedió, entre otras cosas porque numerosas comunidades tribales cayeron víctimas de enfermedades portadas por los europeos, como la viruela, que sólo en el valle de Caracas acabó con dos terceras partes de la población.

La ausencia de riquezas fomentó la negligencia de los gobernantes. Esta actitud acrecentó el resentimiento de las elites criollas. Al final, el gobierno colonial fue expulsado por el joven Simón Bolívar, conocido como el Libertador. Bolívar, con la ayuda de mercenarios británicos y un ejército de hombres a caballo procedentes de los Llanos, arrebató Venezuela a los españoles en 1821, tras la decisiva victoria de Campo Carabobo, cerca de Valencia. Bolívar ya había logrado la independencia de Colombia y posteriormente, junto con Antonio José de Sucre, liberó Ecuador, Perú y Bolivia. Su sueño de una Gran Colombia que englobara Colombia, Venezuela y Ecuador no sobrevivió a su muerte en 1830, año en que Venezuela se declaró formalmente independiente, dotándose de una nueva constitución.

El período posterior a la independencia se caracterizó por la sucesión de dictaduras militares y golpes de estado, y por la inestabilidad económica. Pero en la década de 1910, el descubrimiento de enormes reservas de petróleo en la cuenca del Maracaibo aportó una cierta prosperidad al país. A finales de los años veinte, Venezuela se había convertido ya en el principal exportador de petróleo del mundo; no obstante, sólo una pequeñísima parte de su recién descubierta riqueza revertía al pueblo llano. La pobreza endémica y el deplorable estado de las instalaciones educativas y sanitarias provocaron protestas. Tras una serie de alzamientos, en 1947 se celebraron las primeras elecciones democráticas del país.

A pesar de la recientemente adquirida estabilidad, el clima político venezolano continúa zarandeado por los escándalos de corrupción y la amenaza de los golpes militares. La economía del país, muy afectada desde la bajada mundial de los precios del crudo de 1988, sigue tambaleándose. En 1994, el presidente Caldera aplicó enérgicas medidas económicas y políticas que limitaban la especulación económica y las garantías constitucionales, lo cual encolerizó a los defensores de las libertades civiles. No obstante, la opinión pública no le fue contraria hasta principios de 1996. El objetivo de las duras medidas del gobierno era controlar la inflación y frenar la devaluación de la moneda, pero el desmesurado sector público se ha resistido a todos los intentos de ponerlo a dieta. Falta por comprobar si la anacrónica cultura económica venezolana, muy arraigada, podrá evolucionar para mejor.

En diciembre de 1998, los venezolanos dejaron constancia de la impaciencia que les provocaba la impotente gestión del gobierno: eligieron como presidente al populista Hugo Chávez, con el mayor margen de votos en 40 años. Seis años antes, Chávez encabezó un frustrado golpe de estado que le costó dos años de cárcel. En el año 2000, Chávez fue reelegido, también con un cómodo margen de votos, para un nuevo mandato de seis años.

Chávez es un político carismático que presenta su propio show en televisión y durante el cual recibe llamadas del páblico e incluso canta canciones, pero su gobierno ha presidido un período muy turbulento de la historia del país, en parte derivado de la propia mala gestión gubernamental y torpeza política. Las instituciones más poderosas del país, incluyendo los medios de comunicación, las entidades bancarias, la iglesia, algunos sectores de las fuerzas armadas y la industria petrolífera nacionalizada han desestabilizado el gobierno. En abril de 2002, después de grandes manifestaciones, un golpe acabó con el arresto de Chávez. Gracias a la ayuda de un sector del ejército y de las clases populares, en tres días el dirigente volvía a estar en el poder.

Sin embargo, esto no calmó la situación de desorden y caos del país. Despues de una huelga general de casi tres meses se llamó al referendum nacional. En 2004, Chávez lo ganó y governará el país hasta el 2006.

El catolicismo es la religión predominante de Venezuela, y ha sido adoptada por la práctica totalidad de los indígenas. De entre éstos, sólo los que habitan en zonas aisladas continúan fieles a sus antiguas creencias tribales. En los últimos tiempos la iglesia protestante ha ido ganando terreno a expensas de la católica. En el Noroeste opera una insólita secta panteísta conocida como el Culto de María Lionza, que combina credos indígenas precolombinos, vudú africano y la praxis cristiana.

La gran mayoría de los venezolanos habla español. Se conservan 25 lenguas indígenas utilizadas por tribus remotas.

Las artes visuales y la artesanía se hallan muy presentes en Venezuela, aunque la disciplina cultural más destacada del país quizá sea la música, una mezcla ecléctica de ritmos europeos, africanos y aborígenes. El teatro está ganando adeptos y la producción literaria es muy activa, especialmente entre la generación más joven.

La comida venezolana se compone mayoritariamente de tortitas, pollo, cerdo, buey, sopas y estofados. Si se busca en los restaurantes el menú del día, se le servirá un económico combinado de sopa y plato fuerte. Entre las especialidades locales destacan las empanadas, rellenas de carne picada, queso, frijoles negros o tiburoncito, y el plato nacional venezolano: el pabellón criollo (tiras de buey, arroz, judías negras, queso y plátano frito).

Venezuela se encuentra en la costa septentrional de Suramérica, entre Colombia y Guyana y al norte de Brasil. El macizo de las Guayanas domina el sureste del país. El 30% del territorio central está formado por los Llanos, una inmensa sabana herbácea drenada por el tercer río más largo de América del Sur, el Orinoco. En el Noroeste se encuentra el mayor lago interior del continente, el Maracaibo, rodeado por tierras bajas, fértiles y pantanosas. Al sur del lago se eleva el extremo norte de la cordillera de los Andes, que alcanza los 5.007 m de altitud en el pico Bolívar. En los páramos, unas elevadas praderas andinas de carácter pantanoso, crecen algunas de las especies vegetales más sorprendentes de Venezuela. En los tepuis (enormes montañas de cimas planas, situadas al sureste del país), y especialmente en Roraima, la flora también posee variedades poco frecuentes.

El clima del país es predominantemente tropical, con una zona cálida, pero templada, a lo largo de la costa. Excepcionalmente las temperaturas oscilan unos cuantos grados (Caracas 18-20ºC, Maracaibo 27-29ºC); por consiguiente, las zonas climáticas se definen más por las precipitaciones que por las diferencias de temperatura. Las tierras bajas de la costa norte son relativamente áridas, pero la lluvia se incrementa a medida que uno se acerca a los Llanos y al macizo de las Guayanas, con una media anual próxima a los 1.500 mm en ambas regiones. La estación seca (verano), se prolonga de diciembre a abril, y la lluviosa (invierno), durante el resto del año. La región amazónica desconoce la estación seca y en ella las precipitaciones sobrepasan los 2.000 mm, distribuidos uniformemente a lo largo del año. El período seco es el más agradable para viajar, sobre todo para quienes planeen realizar excursiones a pie.

Hay vuelos directos a Caracas desde España, Estados Unidos y Gran Bretaña. Volar a Venezuela desde cualquier otro país suramericano o centroamericano puede resultar problemático y costoso. Es recomendable investigar a fondo todas las opciones. La tasa internacional de salida es de 21 dólares (o de 39 dólares si la estancia ha sobrepasado el mes).

También es posible el acceso por mar desde Estados Unidos. El viajero puede embarcarse en uno de los cargueros que zarpan desde los numerosos puertos dispuestos en el golfo de México. Otra alternativa son los transbordadores procedentes de las Pequeñas Antillas, aunque el servicio entre Venezuela y las Antillas Holandesas ha dejado de funcionar.

Por tierra existen conexiones por carretera desde Colombia y Brasil, pero no desde Guyana. Los viajeros que planeen cruzar la frontera hacia Colombia por los peligrosos pasos de El Amparo de Apuche o Puerto Páez-Puerto Carreño, deberían consultar con su embajada para informarse sobre las condiciones de seguridad. En marzo de 1995, los ataques de la guerrilla colombiana a los puestos del ejército venezolano provocaron una acumulación de tropas a ambos lados de la frontera.

Avensa (junto con su filial Servivensa) era la mayor compañía aérea de vuelos nacionales, hasta que en 1999 se declaró en bancarrota. Actualmente opera a escala reducida. Ha sido reemplazada por Aeropostal, cuya red de rutas enlaza los principales destinos interiores. Operan también media docena de pequeñas compañías que se encargan de los servicios a escala regional. Destacan Aserca, Laser y Avior. La ausencia de una línea ferroviaria implica que el autobús sea el principal medio de transporte para transitar por el interior. Los servicios suelen ser rápidos, eficientes y cómodos. De la terminal de Caracas parten vehículos a casi todos los rincones del país, con una relativa frecuencia y a precios bastante reducidos gracias al alto grado de competencia.

Desplazarse en automóvil o en motocicleta puede comportar una mayor flexibilidad, pero entrar un vehículo al país o alquilarlo durante la estancia resulta caro. Además, entraña riesgos como el escaso respeto de los venezolanos por las normas de conducción o molestias como las detenciones en los controles de la guardia nacional y la policía. Es aconsejable seguir las instrucciones y estar preparados para mostrar la documentación o ser registrados.

El transporte local se efectúa en autobuses, baratos pero atestados de gente, y en taxis compartidos bastante económicos. Caracas posee una moderna y económica red de metro.


· Lombardi, John V.: Venezuela: la búsqueda del orden, el sueño del progreso, Editorial Crítica, Barcelona, 1985
· Dirección Burrell i Florià, Guillem: Crónica de América (Especial Venezuela), Plaza & Janés Editores, Esplugues de Llobregat, 1990
· La leyenda de El Dorado: su historia e influencia en la Venezuela antigua, Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1967
· Uslar Pietri, Arturo: Las lanzas coloradas, Planeta-De Agostini, Barcelona, 2001
· Conan Doyle, Arthur: El mundo perdido, Alianza Editorial, Madrid, 2001
· Galeano, Eduardo: Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 2000
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