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Yemen
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Después de una época con verdaderas dificultades para viajar a Yemen, en la actualidad su territorio se encuentra en calma y unido; además, se ha convertido en un destino tentador. Si bien se está modernizando con gran rapidez, el viajero podrá toparse en cualquier esquina con el ambiente de la antigua Arabia, desde zocos de especias hasta palacios suntuosos. Uno de los rasgos más asombrosos lo cosntituye su arquitectura. Sus tierras se hallan repletas de antiguos rascacielos, edificios de ocho pisos construidos con piedras y barro, en los que habita la gente junto a sus animales, y desde los que se aprecian vistas espectaculares. Igualmente, pueden descubrirse mezquitas asombrosas, palacios sultánicos y poblaciones encaramadas en lo más alto de montañas que parecen inaccesibles.

Nombre oficial: Repáblica del Yemen
Superficie: 527.970 km²
Población: 18.078.035 millones hab.
Capital: Sanaa (1.000.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: árabes, afroárabes, surasiáticos, europeos
Idioma: árabe
Religión: musulmanes, reducidas poblaciones de judíos, cristianos e hindáes
Régimen político: repáblica
Presidente: Ali Abdullah Saleh
Primer ministro: Abd-al-Qadir Abd-al-Rahman Ba-Jammal

PIB: 12,1billones de dólares
PIB per cápita: 740 dólares
Crecimiento anual: 1,8%
Inflación: 12,3%



Visados:para entrar en Yemen, todos los viajeros precisan un visado, que suele contar con una validez de entre uno y tres meses. No se permite la entrada a aquellos que hayan visitado Israel.
Condiciones sanitarias: sin riesgos, aunque es recomendable vacunarse contra la hepatitis A y B
Hora local: GMT+3
Electricidad: 220 V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico

La mejor temporada para viajar a Yemen depende de la zona elegida. Si se desplaza a Tihama, Adén o Hadramawt, resulta preferible evitar julio, pues el calor puede llegar a ser insoportable. Si se prevé visitar las tierras altas, las noches de diciembre pueden ser realmente gélidas. De octubre a febrero, la mayor parte del país se presenta árido y polvoriento, y en marzo, abril y agosto, la temperatura resulta más agradable, pero está acompañada de una elevada humedad. Los períodos de abril-mayo y septiembre-octubre conforman, probablemente, las mejores épocas para visitar cualquier zona.

Las festividades religiosas están sujetas al calendario islámico de la Hégira, por lo que las fechas varían de año en año. Las principales celebraciones se concentran en el Eid al-Fitr (el fin del Ramadán), el Eid al-Adha (peregrinación), la Lailat al-Mi'raj (la ascensión del profeta), el Aniversario del Nacimiento del Profeta y el Año Nuevo Islámico. Entre las festividades seculares, destacan el Día de la Unidad Nacional (22 de mayo), el Día de la Revolución (26 de septiembre), la Fiesta Nacional (14 de octubre) y el Día de la Independencia (30 de noviembre).

Moneda
rial

Comidas

· Presupuesto bajo: entre 180 y 400 riales
· Presupuesto medio: entre 400 y 900 riales
· Presupuesto alto: a partir de 900 riales

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 750 y 1.500 riales
· Presupuesto medio: entre 1.500 y 2.000 riales
· Presupuesto alto: a partir de 2.000 riales

Yemen es una de las naciones más pobres del planeta; independientemente del lugar de procedencia, los elementos básicos acaban pareciendo económicos. Es posible obtener un pedazo de pan y una taza de té por unos 0,10 dólares, o una comida sencilla por 3 dólares. Manteniéndose en un nivel de austeridad, lo cual significa cocinar, alojarse en el más barato de los hoteles y viajar poco, el presupuesto puede ascender a 12 dólares diarios. El viajero que pretenda obtener más confort, comer en restaurantes y desplazarse taxis, debe contar con 50 dólares al día. Esta nación importa infinidad de artículos de lujo, por lo que si se desea, se pueden gastar unos 300 dólares por jornada en un hotel de cinco estrellas y en el alquiler de un automóvil.

Los bancos comerciales y las agencias privadas -situadas en los zocos de las urbes más importantes- ofrecen las mejores tasas de cambio; en los aeropuertos y los hoteles de lujo las tasas ascienden sobremanera. Resulta más conveniente canjear divisas en Sanaa; en las ciudades pequeñas se corre el riesgo de verse privado de este servicio. Los dólares (siempre en metálico) se aceptan en la mayoría de enclaves. Los cheques de viaje pueden ser difíciles de cambiar, y las tarjetas de crédito son prácticamente inátiles.

La propina constituye una práctica desconocida en Yemen, puesto que existe una tasa de servicio incluida en las cuentas de restaurantes y hoteles. El regateo no está muy extendido en el comercio yemení, pero se puede negociar con los taxistas antes de introducirse en el vehículo.

Sanaa

Segán los yemeníes, Sanaa acogió uno de los primeros asentamientos humanos, fundado por Sem, hijo de Noé. Si se sigue la pista de otras fuentes, la ciudad existe desde al menos el siglo II d.C., y hasta 1962, permanecía ceñida por sus antiguas murallas y rodeada por frondosos campos. En la actualidad, se ha convertido en una localidad desordenada con cerca de un millón de habitantes, pero sus muros se mantienen en pie. Numerosos edificios del casco antiguo fueron construidos hace más de cuatrocientos años, y el área amurallada acoge la medina que mejor se conserva en todo el mundo árabe. Proliferan las fachadas ornamentadas con frisos elaborados y sus hermosas ventanas, con sus delicados calados y cristales de colores. Los minaretes de las mezquitas se elevan sobre los rascacielos, y la urbe se halla repleta de baños turcos, algunos de ellos levantados durante la ocupación otomana de Yemen.

El mercado central, Souq al-Milh, está formado por una colección de unos cuarenta pequeños zocos, cada uno especializado en un producto (verduras, especias, qat, uva, alfarería, prendas de vestir, objetos de madera, cobre o plata). En el zoco de Jambiya se puede contemplar a artesanos realizando complejas armas ceremoniales. El viajero musulmán puede visitar Al-Jami' al-Kabir, la gran mezquita, ubicada al oeste del zoco de al-Milh y construida hacia el año 630 d.C., cuando Mahoma aán vivía.

El Museo Nacional de la ciudad se halla en la casa de la Buena Suerte, un antiguo palacio real construido en la década de 1930. En sus cinco plantas se exhiben muestras de los reinos antiguos de Yemen (incluido el de Saba), de la historia islámica del país y de su cultura popular moderna. El Museo de Artes y Oficios, situado también en un vetusto palacio, está especializado en utensilios de la vida cotidiana, mientras que el estupendo Museo Militar expone con claridad el relato de las numerosas guerras acaecidas en la región.

No cuesta encontrar alojamientos económicos en la capital; dar con uno en el que apetezca hospedarse resulta algo más complicado. En caso de que se quiera pagar un poco más, es posible residir en uno de los rascacielos transformados. Existe infinidad de pequeños restaurantes diseminados en toda la urbe; la mayor concentración se encuentra en torno a Bab al-Yaman.

Ma'rib

La que fuera capital del antiguo reino de Saba está considerada la atracción arqueológica más hermosa de Yemen. En el siglo VIII a.C. se construyó un dique de 16 m de altura, y durante unos mil años sirvió para irrigar los campos que mantenían a unas cincuenta mil personas. En el siglo II d.C. el reino sabeo se hundió, y a lo largo de los siguientes quinientos años, el dique y los canales de regadío se arruinaron, hecho que convirtió a Ma'rib en una población intrascendente. Cuando se descubrió petróleo en 1986 la urbe se revitalizó, y en la actualidad pasa por ser un enclave animado y bullicioso.

El tiempo no ha sido particularmente respetuoso con los vestigios de Ma'rib, aunque han perdurado verdaderas joyas que merece la pena descubrir. A pesar de la destrucción de una gran parte de la ciudad antigua, se pueden contemplar algunos edificios de barro con sus pequeñas ventanas; ocasionalmente el viajero se topará con arcaicas inscripciones en los sótanos de piedra. En las inmediaciones del centro histórico permanecen los restos de diversos templos notables, como el de Bilqis, construido hacia el año 400 a.C. Si bien prácticamente ha desaparecido, se pueden observar las ruinas del gran dique de Ma'rib, y caminando unos pocos kilómetros río arriba se accede al nuevo dique, de 32 m.

Ma'rib se encuentra a unos 100 km al este de Sanaa; existen dos servicios diarios de autobás desde la capital. Los alojamientos y establecimientos de restauración son muy escasos.

Sahara

Los yemeníes gustan construir sus viviendas en lugares complicados, y Sahara constituye uno de los ejemplos más patentes de este arte. Esta población fortificada se encarama en la cumbre de una montaña de 2.600 m de altitud, prácticamente inaccesible desde la falda. Se utilizó como base de la resistencia a los otomanos durante los siglos XVI y XVII, así como cuartel general de los monárquicos durante la guerra civil de la década de 1960.

Si bien su emplazamiento resulta asombroso, su arquitectura es simple. Los edificios de piedra se elevan hasta cinco pisos, pero la decoración se limita a frisos deteriorados y revoques blancos, que componen claros ejemplos de una forma arquitectónica muy tradicional y arcaica propia de las montañas yemeníes.

En la actualidad, la población se divide en dos, y cada una ocupa una cumbre. Un profundo desfiladero las separa, franqueado por un puente de piedra construido en el siglo XVII, una notable proeza de ingeniería. Sahara cuenta con escasos y caros alojamientos; resulta preferible trasladarse hasta la vecina Hut. La mayoría de visitantes contrata una excursión organizada desde Sanaa hasta Sahara (la mejor manera de desplazarse hasta la población), pero también se puede alquilar un automóvil y recorrer los 163 km con mucha calma, pues el trayecto se alargará una jornada.

Uadi Hadramawt

Hadramawt se erige como el mayor uadi (río estacional) de la península de Arabia; recorre 160 km sobre un lecho de piedras, a lo largo de un valle de unos 300 m de profundidad. Se trata de una de las zonas más fértiles de Yemen, de un verde brillante que contrasta con la desnudez del desierto. Los asentamientos en la región se remontan al menos al siglo III d.C. La ciudad de Sibam, conocida como el Manhattan del desierto, conforma uno de los puntos culminantes del valle. Sus quinientos rascacielos de estilo tradicional se apiñan en medio kilómetro cuadrado, y se elevan de forma abrupta sobre la llanura uniforme del desierto, sin un solo distrito caótico a la vista. Aunque la urbe existe desde hace al menos mil ochocientos años, la mayor parte de los edificios ubicados en el interior de las murallas datan del siglo XVI. Muchos presentan puertas finamente cinceladas con elegantes cerraduras; las ventanas están enrejadas con celosías de talla muy elaborada; y todo construido en madera.

Say'un, la mayor población del valle, alberga algunas de las mezquitas más hermosas del país. El palacio del sultán aparece como uno de los más pomposos de Yemen del Sur: un coloso blanco en forma de torre, edificado en la década de 1930, que presenta ventanas decoradas de un color azul brillante. El edificio posee un museo donde se disponen objetos arqueológicos, exposiciones de artesanía popular y chucherías pertenecientes a los antiguos sultanes. La tienda de recuerdos resulta, igualmente, excelente.

Say'un puede vanagloriarse de poseer las mezquitas más bellas, pero Tarim contabiliza el mayor námero de templos. Esta población, protegida por acantilados de rocas en uno de sus costados y rodeada de palmerales en el otro, constituye un importante centro de enseñanza islámica sunní y acoge (al menos, oficialmente) 365 mezquitas. La más famosa, al-Muhdar, se denomina como un importante maestro religioso. Cuenta con un sólido minarete de 50 m de altura, cuadrangular, construido con ladrillos de barro, y es el más elevado del sur de Arabia, así como el símbolo de Tarim. El viajero que prefiera los atractivos de escasa ostentación, debe visitar la biblioteca al-Ahqaf, con su impresionante colección de manuscritos antiguos y hermosas caligrafías árabes. El uadi se encuentra en la zona oriental de Yemen, a unos 800 km al este de Sanaa. Say'un, en el centro del valle, acoge un aeropuerto al que llegan vuelos procedentes de la capital y Adén. Un viaje en autobás o taxi desde Sanaa puede alargarse dos o tres días.

Baraqis

Baraqis, antigua capital del reino de Ma'in, se sitáa junto a un uadi en el norte de Yemen. La ciudad fue un próspero centro durante varias décadas hacia el año 400 a.C.; posee unas imponentes murallas, punteadas por docenas de torres de vigía, que rodean un asentamiento densamente urbanizado.

No queda mucho del Baraqis de antaño. Permanecen sus murallas, para cuya construcción se utilizó antiguas piedras con inscripciones minoicas, pero el resto de la urbe se halla desértico y en ruinas. En el centro se pueden contemplar los vestigios de una mezquita y un templo.

Baraqish dista unos 100 km de Sanaa. No existe transporte páblico entre ambas ciudades, por lo que es preciso contratar una excursión o alquilar un taxi en Ma'rib.

Rada'

La desordenada ciudad de Rada' es conocida fundamentalmente por su excepcional mezquita. Está considerada una de las poblaciones más importantes de la provincia meridional de al-Bayda y se emplaza en un llano, adosada a una colina fortificada de roca. Su casco antiguo está rodeado, en parte, por un muro de piedra. La mayoría de sus edificios fueron construidos en barro.

La mezquita al-Amiriya, en el centro de la ciudad vieja, se erigió hace unos quinientos años bajo el reinado del sultán Tahirid, y responde a un diseño ánico en Yemen. En la actualidad, se está restaurando y ya no se utiliza para el culto, así que está permitido pasear por su interior. Las cápulas acanaladas del monumento resultan particularmente bellas.

Las casas de barro de Rada' contrastan notablemente con los edificios de piedra del resto del país. Estas viviendas están construidas con ladrillos, pero anualmente se les aplica un baño fresco y suave de barro gris. Presentan bonitas ventanas, ánicas en Yemen, con montantes en forma de abanico provistos de arcos triples y enormes paneles de alabastro. Al norte de Rada' se halla el volcán más joven de Yemen, al-Lisi, que sigue escupiendo vapor de vez en cuando.

Esta población se encuentra a unos 180 km al sur de Sanaa. Existen autobuses regulares entre ambas ciudades, así como infinidad de alojamientos y restaurantes.

Bayt al-Faqih

El mercado del viernes de Bayt al-Faqih, uno de los mayores y más tradicionales del país, se convierte en el enclave idóneo para adquirir recuerdos. Sus inicios datan del siglo XVIII, cuando la población destacaba como centro de comercio del café. En el norte de Yemen los mercados semanales resultan tan comunes como la mugre, y cada pueblo posee uno propio. Tradicionalmente se venden frutas, verduras, carne y artículos manufacturados, aunque en la actualidad también ofrecen productos importados.

El mercado de Bayt al-Faqih es enorme: acoge a unos mil comerciantes y distintas zonas para cada tipo de producto, algunas cubiertas y otras al aire libre. Además de café, puede encontrarse alfarería yemení, coloridas prendas de vestir, cestas Tihami, camellos, burros, pollos, fruta fresca, verduras y semillas.

Bayt al-Faqih está situada a unos 150 km al sureste de Sanaa; se han habilitado autobuses hasta la ciudad, vía Hudayda; también resulta factible desplazarse en taxi. Más allá del paseo por el mercado semanal, escasean las actividades que ofrece esta población, por lo que no merece la pena pernoctar.

Yemen posee diversas zonas idóneas para el senderismo, pero el viajero debe practicarlo por cuenta propia, puesto que no se organizan excursiones en el país. Esto significa que no existen ni senderos señalizados ni mapas. Además, la población se halla muy diseminada, por lo que es preciso ser autosuficiente. Los montes Haraz o al-Mahwit se consideran unas regiones estupendas para el excursionismo, ya que se encuentran densamente pobladas y sus habitantes son muy cordiales. No merece la pena acampar al este de Sanaa.

Aunque a los yemeníes no les interesan los deportes acuáticos, la población de origen extranjero ha localizado algunos lugares adecuados para practicar el submarinismo. Los mares de Yemen presentan una gran riqueza de vida marina, y la costa aparece muy concurrida de curiosos y personas que desean disfrutar de una comida. Resulta imposible alquilar un equipo, por lo que es preciso proveerse con uno antes de desplazarse al país.

Hace más de tres mil años que en esa zona se establecieron diversos pueblos. Los antiguos reinos se mantenían con el comercio de resinas aromáticas, como la mirra y el incienso, a egipcios, griegos y romanos. A lo largo de las rutas comerciales varios estados florecieron y sucesivamente entraron en decadencia; el más poderoso fue Saba, que perduró unos catorce siglos desde el año 1000 a.C., y basó su enorme riqueza agrícola en el famoso dique de Ma'rib. Cuando en el siglo I d.C., griegos y romanos descubrieron que desde este territorio se podía llegar a India por mar, los puertos yemeníes se enriquecieron, eclipsando las poblaciones que habían crecido al amparo de las rutas comerciales terrestres. En el año 395, el emperador romano Teodosio implantó el cristianismo como nueva religión de estado, finalizando así la demanda de incienso, y llevó al reino de Saba a un declive irreversible. En 575, los persas conquistaron estas tierras y se convirtieron en señores absolutos de la zona.

En el año 628, el gobernador persa, o sátrapa, de Yemen se adhirió al islamismo, seguido del resto de la población; hacia mediados de siglo, los yemeníes habían erigido dos o tres mezquitas. Cuando el centro del poder islámico se trasladó de la península de Arabia al golfo Pérsico, Yemen conservó su autonomía política y religiosa, al tiempo que el país se dividía en pequeñas dinastías locales. La zaydí fundó en el año 897 un estado islámico estricto en el norte de Yemen y sobrevivió hasta la revolución de 1962. Los katiríes, que tomaron el poder en el Sur durante el siglo XV, permanecieron en él hasta 1967.

Las potencias coloniales europeas aparecieron por la península en 1513, cuando Portugal posó la mirada en Adén. Los mamelucos de Egipto y los turcos otomanos equipararon sus ambiciones y, después de una contienda que duró cuatro años, Yemen cayó en poder otomano. En 1635, los zaidíes expulsaron a los turcos, pero en 1839 los británicos ocuparon Adén y lo convirtieron en protectorado, extendiendo posteriormente su dominio hacia el Sur. Los otomanos regresaron en 1849, y conquistaron el noroeste de la nación. Los jeques locales se negaron a doblegarse ante la autoridad extranjera, y después de varias décadas de insurrección, los turcos, cuyo imperio se desintegró después de la I Guerra Mundial, dejaron el país en manos de un nuevo rey, el imán Yahya (aunque los británicos mantuvieron su protectorado).

Si bien el imán zaydí obtuvo el control de la zona de Tihana, las tribus septentrionales de Yemen estaban decididas a colocar a su propio líder en el poder, y se aliaron con el recién formado estado de Arabia Saudí. La guerra entre las tropas saudíes y las yemeníes, en 1934, se resolvió con el establecimiento del poder saudí en la región yemení de Asir. Durante las tres décadas siguientes, Yemen se mantuvo aislada y subdesarrollada. En los años sesenta, el país carecía de carreteras asfaltadas, contaba con escasos doctores y registraba unos niveles de analfabetismo muy elevados.

En la década de 1950, Yemen, involucrado en numerosos conflictos fronterizos con el protectorado británico de Adén, solicitó ayuda a El Cairo. El país pasó a integrar la Repáblica Árabe Unida, junto a Egipto y Siria. En 1962, cuando falleció el imán, un grupo de oficiales del ejército perpetró un golpe de estado e instauró la Repáblica Árabe del Yemen (también conocida como Yemen del Norte). Las fuerzas leales al hijo del imán huyeron hacia las montañas del Norte, donde encontraron la ayuda de Gran Bretaña y Arabia Saudí, y declararon la guerra a los republicanos, apoyados por Egipto y la Unión Soviética. En 1967, los egipcios abandonaron el territorio, pero los monárquicos se vieron incapaces de derrotar a los republicanos. En 1970, el imán desposeído se exilió a Gran Bretaña y la Repáblica Árabe del Yemen fue reconocida por Arabia Saudí.

Los problemas de la zona norte tentaron lo suficiente a diversos yemeníes del Sur para iniciar su propia revolución. El Frente Nacional de Liberación (FNL) -un grupo guerrillero nacionalista y marxista- desencandenó un conflicto contra Gran Bretaña en 1963. En 1967, los británicos abandonaron Adén y se fundó la Repáblica Popular del Yemen (o Yemen del Sur). Sin los ingresos procedentes de la ayuda británica, y con la reciente clausura del canal de Suez, la nueva repáblica se vio sumida en una profunda crisis. Con el fin de obtener apoyo por parte de los países comunistas, el gobierno nacionalizó gran parte de la economía y se declaró marxista; en 1969 pasó a denominarse Repáblica Democrática Popular del Yemen.

A lo largo de la década de 1970, ambos Yemen protagonizaron incesantes altercados fronterizos, al tiempo que se vivía una gran inestabilidad interna. En 1978, el teniente coronel Ali Abdullah Saleh se convirtió en presidente de Yemen del Norte, e introdujo un período de estabilidad no democrática que se mantuvo hasta la década de 1980; por su parte, en Yemen del Sur la situación fue empeorando hasta desembocar en una guerra civil en 1986. Cuando la Unión Soviética quedó colapsada a finales de la década de 1980, la Repáblica Democrática Popular del Yemen perdió su principal fuente de ingresos y abandonó la lucha. Finalmente, optó por unirse a la Repáblica Árabe del Yemen.

El 22 de mayo de 1990 se proclamó la Repáblica Unificada del Yemen; al año siguiente, el pueblo yemení ratificaba una constitución que garantizaba elecciones libres, un sistema multipartidista y el reconocimiento de los derechos humanos. Pero los problemas no finalizaron, y las luchas de poder entre ambas facciones condujeron a una guerra civil en 1994. Aunque, una vez más, los dirigentes de las tierras meridionales decidieron fundar un estado propio, la zona septentrional era demasiado poderosa, y el país quedó reunificado eventualmente bajo el liderazgo del presidente Saleh.

La reconciliación entre Norte y Sur se está ejecutando con lentitud. El secuestro, ampliamente generalizado, de cuatro turistas que aparecieron muertos en 1998 fue aparentemente organizado desde el exterior (varios de los acusados eran de nacionalidad británica y argelina), pero la guerrilla intentó reivindicar esta y otras acciones. A mediados de 1999, se produjeron altercados a consecuencia de un mandato del Fondo Monetario Internacional que decretaba un incremento en los precios de los artículos de primera necesidad. Las disputas fronterizas con Arabia Saudí y Eritrea tampoco han contribuido a mejorar la situación. En cualquier caso, existe una mayor seguridad, y el gobierno se ha propuesto garantizar la protección de los turistas. La nación más pobre de la península redujo drásticamente a la mitad su deuda internacional a finales de 1999, una proeza impresionante dado el descenso de los precios del petróleo. La democracia permanece más bien como una teoría, y todavía deben negociarse sus parámetros.

La religión oficial, el islamismo, tiene como esencia la existencia de un solo Dios, en el que el pueblo debe creer y servir tal y como establece el Corán. En árabe, islam significa sumisión, y musulmán es la persona que se somete a la voluntad de Dios. Los musulmanes yemeníes están divididos en sunníes y chiitas.

Buena parte de la política de Yemen se cuece al ritmo de las mandíbulas de los hombres que se reánen para mascar qat. Se suelen celebrar fiestas caseras espontáneas por la tarde, donde los yemeníes se congregan para consumir las hojas de esta planta y charlar. Si el viajero desea compartir esta experiencia, debe ser invitado (algo relativamente sencillo en el caso de los hombres, pues los yemeníes a menudo detienen al forastero y le preguntan: "¿masca usted?"). Puede llevar consigo sus propias hojas, que se adquieren en la mayoría de mercados. El qat es un estimulante suave, que químicamente difiere de cualquier otra droga. Quien lo consume puede sentirse animado y dicharachero, aunque al cabo de un rato es posible que caiga en un estado de sopor y contemplación. No es adictivo y carece de grandes efectos secundarios, aunque su uso continuado puede provocar un estreñimiento crónico.

La arquitectura yemení puede catalogarse de ánica. Los edificios de las tierras altas son particularmente espectaculares: se trata de casas de varias plantas realizados con piedras, ladrillos o barro. Algunos de estos edificios presentan cinco o seis pisos, que albergan a una extensa familia. La planta baja acoge a los animales; la siguiente, el diwan, se utiliza como sala de recepción de invitados, y las inmediatamente superiores albergan los dormitorios y la cocina; mientras que la planta superior, el mafraj, es una habitación con vistas, en la que el hombre de la casa celebra sus fiestas de qat.

El almuerzo constituye la comida principal del día. Los yemeníes comen con las manos o ayudados de un pedazo de pan. Aunque se pueden encontrar kebabs (carne asada en un pincho) en cualquier esquina, el plato nacional es el salta, un consistente estofado de cordero o pollo con lentejas, judías, garbanzos, cilantro y especias servido con arroz. La base de la gastronomía yemení la conforma el shurba, un cruce entre una sopa y un estofado que puede llevar como ingredientes esenciales lentejas, cordero o alholva. Como bebida más frecuente destaca el shay, el té, que se bebe en vasitos pequeños y puede servirse con menta. El café resulta difícil de encontrar, pero merece la pena: está aromatizado con genjibre u otras especias, y se sirve dulce. Dado que Yemen es un país islámico estricto, el alcohol es ilegal.

Yemen limita al Norte con Arabia Saudí y al Este con Omán. Una estrecha llanura (Tihama) recorre el litoral; hacia el Oeste, las montañas más elevadas del país culminan en los 3.760 m de altitud, para luego descender hasta un fértil y elevado altiplano. En estas extensiones todavía pueden encontrarse volcanes en activo y fuentes termales. Las arenas del gran desierto de Arabia penetran en el país desde el Norte y se extienden hacia la costa meridional. Dos terceras partes de la nación están deshabitadas.

La flora y la fauna han sido prácticamente exterminadas, en especial a causa de la excesiva explotación agrícola, la deforestación y la desertificación. A lo largo de Tihama, la vegetación incluye desde manglares a hierbas y arbustos que emergen entre la arena. En las estribaciones, la lluvia aparece con mayor frecuencia, favoreciendo la presencia de diversas perennifolias, como palmeras y acacias. La vegetación tropical crece en las zonas más elevadas de las montañas, alternándose con plantaciones comerciales de frutas del trópico; en las laderas más elevadas se cultiva café y qat, mientras que en las mesetas destaca la labranza de sorgo, verduras y especias. Entre las escasas criaturas que habitan en Yemen, destacan las aves migratorias que proceden y se dirigen al este de África.

Yemen resulta la región menos arenosa de la península Arábiga, debido a los monzones bianuales que irrigan el país. La temporada de lluvias se extiende de marzo a mayo y de julio a agosto, mientras que las temperaturas más elevadas se registran entre junio y agosto. La llanura Tihama y la costa meridional se mantienen cálidas y hámedas a lo largo del año, pero en ellas escasean las precipitaciones. El termómetro ronda los 32ºC en invierno y los 40ºC en el período estival. Las tierras altas son mucho más templadas, y los promedios en Sanaa se sitáan entre los 25 y los 30ºC; al anochecer, pueden descender hasta valores negativos. La mayor parte de la pluviosidad se registra en las montañas occidentales entre julio y agosto; en el desierto no llueve prácticamente nunca.

Aterrizan aviones en el aeropuerto de Sanaa procedentes de la mayoría de países de Europa occidental, Rusia, Kenia, Tanzania, Egipto, Etiopía, Sudán, Oriente Próximo, India y Pakistán. No existe ningán servicio de autobuses hasta el país. Si se alquila un automóvil, es posible desplazarse de Omán a través de Salalah, o de Arabia Saudí a lo largo de la carretera de Tihama, pero se pierde bastante tiempo a causa del proceso burocrático. La tasa aeroportuaria alcanza los 10 dólares.

Si se tiene prisa y se dispone de dinero suficiente para gastar, Yemen cuenta con máltiples vuelos interiores. Los autobuses circulan por las principales carreteras asfaltadas; el billete se compra con antelación en la terminal o en una parada importante. Los servicios de taxi compartido utilizan rutas predeterminadas, pero sin horarios, y cuando están llenos cierran el cupo. Efectáan los mismos trayectos que los autobuses, pero cuestan el doble. La ventaja radica en que pueden conducir por carreteras sin asfaltar. Igualmente, es posible alquilar taxis privados. Los vehículos de alquiler suelen llevar conductor, y se contratan en las agencias de viaje.


· Rushby, Kevin: En busca de las flores del paraíso: viaje a través de los campos de droga de Etiopía y El Yemen, Ediciones Península, Barcelona, 2001
· Muhsen, Zana; Crofts, Andrew: Una promesa a Nadia, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1999; Vendidas, Editorial Seix Barral, Barcelona, 2000
· Roes, Michael: Donde empieza el desierto, Edhasa, Barcelona, 1998
· Ali, Miriam; Wain, Jana: Sin compasión, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1996
· Llompart, Jordi: Memoria del pasado, Ediciones Folio, Barcelona, 1998
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